{"id":47016,"date":"2016-08-12T01:49:23","date_gmt":"2016-08-12T06:49:23","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=47016"},"modified":"2016-08-11T16:01:59","modified_gmt":"2016-08-11T21:01:59","slug":"el-deber-de-proteger-a-los-inocentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/08\/12\/el-deber-de-proteger-a-los-inocentes\/","title":{"rendered":"El deber de proteger a los inocentes"},"content":{"rendered":"<p><strong> 504 <\/strong><em>El derecho al uso de la fuerza en leg\u00edtima defensa est\u00e1 asociado al deber de proteger y ayudar a las v\u00edctimas inocentes que no pueden defenderse de la agresi\u00f3n<\/em>. En los conflictos de la era moderna, frecuentemente al interno de un mismo Estado, <em>tambi\u00e9n deben ser plenamente respetadas las disposiciones del derecho internacional humanitario<\/em>. Con mucha frecuencia la poblaci\u00f3n civil es atacada, a veces incluso como objetivo b\u00e9lico. En algunos casos es brutalmente asesinada o erradicada de sus casas y de la propia tierra con emigraciones forzadas, bajo el pretexto de una \u00ab limpieza \u00e9tnica \u00bb <sup>1058<\/sup> inaceptable. En estas tr\u00e1gicas circunstancias, es necesario que las ayudas humanitarias lleguen a la poblaci\u00f3n civil y que nunca sean utilizadas para condicionar a los beneficiarios: el bien de la persona humana debe tener la precedencia sobre los intereses de las partes en conflicto.<\/p>\n<p><strong> 505 <\/strong><em>El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de cada persona y pueblo, conlleva la obligaci\u00f3n de proteger a la poblaci\u00f3n civil de los efectos de la guerra<\/em>: \u00ab Esa m\u00ednima protecci\u00f3n de la dignidad de todo ser humano, garantizada por el derecho internacional humanitario, muy a menudo es violada en nombre de exigencias militares o pol\u00edticas, que jam\u00e1s deber\u00edan prevalecer sobre el valor de la persona humana. Es necesario hoy lograr un nuevo consenso sobre los principios humanitarios y reforzar sus fundamentos, para impedir que se repitan atrocidades y abusos \u00bb.<sup>1059<\/sup><\/p>\n<p>Una categor\u00eda especial de v\u00edctimas de la guerra son los<em> refugiados<\/em>, que a causa de los combates se ven obligados a huir de los lugares donde viven habitualmente, hasta encontrar protecci\u00f3n en pa\u00edses diferentes de donde nacieron. La Iglesia muestra por ellos un especial cuidado, no s\u00f3lo con la presencia pastoral y el socorro material, sino tambi\u00e9n con el compromiso de defender su dignidad humana: \u00ab La solicitud por los refugiados nos debe estimular a reafirmar y subrayar los derechos humanos, universalmente reconocidos, y a pedir que tambi\u00e9n para ellos sean efectivamente aplicados \u00bb.<sup>1060<\/sup><\/p>\n<p><strong> 506 <\/strong><em>Los conatos de eliminar enteros grupos nacionales, \u00e9tnicos, religiosos o ling\u00fc\u00edsticos son delitos contra Dios y contra la misma humanidad, y los autores de estos cr\u00edmenes deben responder ante la justicia<\/em>.<sup>1061<\/sup> El siglo XX se ha caracterizado tr\u00e1gicamente por diversos genocidios: el de los armenios, los ucranios, los camboyanos, los acaecidos en \u00c1frica y en los Balcanes. Entre ellos sobresale el holocausto del pueblo hebreo, la Shoah: \u00ab Los d\u00edas de la<em> shoah<\/em> han marcado una verdadera noche en la historia, registrando cr\u00edmenes inauditos contra Dios y contra el hombre \u00bb.<sup>1062<\/sup><\/p>\n<p><em> La Comunidad Internacional en su conjunto tiene la obligaci\u00f3n moral de intervenir a favor de aquellos grupos cuya misma supervivencia est\u00e1 amenazada o cuyos derechos humanos fundamentales son gravemente violados<\/em>. Los Estados, en cuanto parte de una Comunidad Internacional, no pueden permanecer indiferentes; al contrario, si todos los dem\u00e1s medios a disposici\u00f3n se revelaran ineficaces, \u00ab es leg\u00edtimo, e incluso obligado, emprender iniciativas concretas para desarmar al agresor \u00bb.<sup>1063<\/sup> El principio de la soberan\u00eda nacional no se puede aducir como pretexto para impedir la intervenci\u00f3n en defensa de las v\u00edctimas.<sup>1064<\/sup> Las medidas adoptadas deben aplicarse respetando plenamente el derecho internacional y el principio fundamental de la igualdad entre los Estados.<\/p>\n<p>La Comunidad Internacional se ha dotado de un<em> Tribunal Penal Internacional<\/em> para castigar a los responsables de actos particularmente graves: cr\u00edmenes de genocidio, cr\u00edmenes contra la humanidad, cr\u00edmenes de guerra, crimen de agresi\u00f3n. El Magisterio no ha dejado de animar repetidamente esta iniciativa.<sup>1065<\/sup><\/p>\n<p><strong>NOTAS para esta secci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><sup>1058<\/sup>Juan Pablo II, <em> Angelus Domini<\/em> (7 de marzo de 1993), 4:<em> L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> edici\u00f3n espa\u00f1ola, 12 de marzo de 1993, p. 1; cf. Id.,<em> Discurso al Consejo de Ministros de la OCSE<\/em>\u00a0(30 de noviembre de 1993), 4: AAS 86 (1994) 751.<\/p>\n<p><sup>1059<\/sup>Juan Pablo II, <em> Discurso a la Audiencia general <\/em>(11 de agosto de 1999):<em> L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> edici\u00f3n espa\u00f1ola, 13 de agosto de 1999, p. 1.<\/p>\n<p><sup>1060<\/sup>Juan Pablo II, <em> Mensaje para la Cuaresma 1990<\/em>, 3: AAS 82 (1990) 802.<\/p>\n<p><sup>1061<\/sup>Cf. Juan Pablo II,<em> Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1999, <\/em>7: AAS 91 (1999) 382; Id.,<em> Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2000<\/em>, 7: AAS 92 (2000) 362.<\/p>\n<p><sup>1062<\/sup>Juan Pablo II, <em> Regina coeli <\/em>(18 de abril de 1993), 3: <em>L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> edici\u00f3n espa\u00f1ola, 23 de abril de 1993, p. 12; cf. Comisi\u00f3n para las Relaciones Religiosas con el juda\u00edsmo, <em>Nosotros recordamos. Una reflexi\u00f3n sobre la Shoah<\/em>\u00a0(16 de marzo de 1998):<em> L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> edici\u00f3n espa\u00f1ola, 20 de marzo de 1998, pp. 11-12.<\/p>\n<p><sup>1063<\/sup>Juan Pablo II,<em> Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2000<\/em>, 11: AAS 92 (2000) 363.<\/p>\n<p><sup>1064<\/sup>Cf. Juan Pablo II, <em> Discurso al Cuerpo Diplom\u00e1tico<\/em> (16 enero 1993), 13: AAS 85 (1993) 1247-1248; cf. Id., <em>Discurso pronunciado en ocasi\u00f3n de la Conferencia Internacional de la Nutrici\u00f3n, organizada por la FAO y la OMS<\/em>\u00a0(5 de diciembre de 1992), 3: AAS 85 (1993) 922-923. Id.,<em> Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2004<\/em>, 9: AAS 96 (2004) 120.<\/p>\n<p><sup>1065<\/sup>Cf. Juan Pablo II,<em> Angelus Domini <\/em>(14 de junio de 1998):<em> L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> edici\u00f3n espa\u00f1ola, 19 de junio de 1998, p. 1; Id.,<em> Discurso a los participantes en el Congreso Mundial sobre la Pastoral de los Derechos Humanos<\/em>\u00a0(4 de julio de 1998), 5:<em> L&#8217;Osservatore Romano<\/em>, edici\u00f3n espa\u00f1ola, 17 de julio de 1998, p. 2; Id.,<em> Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1999,<\/em>\u00a07: AAS 91 (1999) 382; cf. tambi\u00e9n P\u00edo XII,<em> Discurso al VI Congreso internacional de derecho penal <\/em>(3 de octubre de 1953): AAS 45 (1953)<br \/>\n730-744.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>504 El derecho al uso de la fuerza en leg\u00edtima defensa est\u00e1 asociado al deber de proteger y ayudar a las v\u00edctimas inocentes que no pueden defenderse de la agresi\u00f3n. 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