{"id":46842,"date":"2016-08-05T01:24:30","date_gmt":"2016-08-05T06:24:30","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=46842"},"modified":"2016-08-03T17:25:33","modified_gmt":"2016-08-03T22:25:33","slug":"latif","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/08\/05\/latif\/","title":{"rendered":"Latif"},"content":{"rendered":"<p>Latif era el hombre m\u00e1s pobre de la aldea. Cada noche dorm\u00eda donde pod\u00eda, bajo un improvisado techo o bien frente a la plaza del pueblo.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda se recostaba debajo de un \u00e1rbol, con la mano extendida y la mirada perdida esperando que alg\u00fan transe\u00fante le dejara una minima limosna y solo com\u00eda de lo que la gente del pueblo le tra\u00edan.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de su aspecto y de su forma de vida, Latif por ser anciano era considerado como el hombre m\u00e1s sabio del pueblo.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana el rey rodeado por sus guardias apareci\u00f3 en la plaza, caminaba entre los puestos con el deseo de hacer algunas compras y de repente tropez\u00f3 con Latif, que dorm\u00eda a la sombra de una encina.<\/p>\n<p>Alguien le dijo al Rey que Latif era el hombre m\u00e1s pobre del pueblo, pero que era muy respetado por su sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>El rey se acerc\u00f3 al mendigo y le dijo: -Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro.<\/p>\n<p>Latif lo mir\u00f3, despectivamente, y le dijo: &#8211; No hace falta, puedes quedarte con tu moneda, para qu\u00e9 la querr\u00eda yo. Dime, \u00bfcu\u00e1l es tu pregunta?<\/p>\n<p>Hab\u00eda un problema que el rey no pod\u00eda solucionar y hac\u00eda varios d\u00edas que lo angustiaba. Un problema de bienes y recursos que sus analistas no hab\u00edan podido solucionar.<\/p>\n<p>La repuesta de Latif fue justa y creativa. El rey se sorprendi\u00f3 dej\u00f3 la moneda de oro a sus pies y se fue meditando sobre lo sucedido.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente el rey volvi\u00f3 a ver a Lafit, este como de costumbre descansaba, debajo de un \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Otra vez el rey hizo otra pregunta, a lo que Latif la respondi\u00f3 sabiamente.<\/p>\n<p>El soberano volvi\u00f3 a sorprenderse de tanta sabidur\u00eda. Se sent\u00f3 en el suelo frente a Latif, y le dijo:<\/p>\n<p>-Querido amigo te necesito a mi lado, estoy agobiado por las decisiones que como rey debo tomar. No quiero perjudicar a mi pueblo y tampoco ser un mal soberano. Te pido que vengas al palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltara nada, y ser\u00e1s respetado.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pensar unos minutos, acept\u00f3 la propuesta del rey.<\/p>\n<p>Esa misma tarde lleg\u00f3 Latif al palacio, en donde inmediatamente le fue asignado un lujoso cuarto a escasos metros de la alcoba real. En la habitaci\u00f3n, una tina llena de agua tibia con esencias lo esperaba.<\/p>\n<p>Durante las siguientes semanas las consultas del rey se hicieron habituales.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas y a cualquier hora, el monarca mandaba llamar a su nuevo asesor para consultarle sobre los problemas del reino, sobre su propia vida o sobre sus dudas espirituales.<\/p>\n<p>Latif siempre contestaba con claridad y precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El reci\u00e9n llegado se transform\u00f3 en el interlocutor favorito del rey.<\/p>\n<p>En poco tiempo ya no hab\u00eda decisi\u00f3n o asunto que el monarca no consultara con su preciado asesor.<\/p>\n<p>Esto desencaden\u00f3 los celos de todos los cortesanos que ve\u00edan en el mendigo una amenaza para su propia influencia y un perjuicio para sus intereses.<\/p>\n<p>Un d\u00eda todos los dem\u00e1s asesores pidieron audiencia al rey.<\/p>\n<p>-Tu amigo Latif, como t\u00fa llamas, est\u00e1 conspirando para derrocarte, dijo uno de ellos.<\/p>\n<p>-No puede ser, dijo el rey. No lo creo.<\/p>\n<p>-Puedes confirmarlo tu mismo, dijeron otros. Todos los d\u00edas a las cinco de la tarde, Latif se escabulle del palacio hasta llegar a un cuarto donde se re\u00fane a escondidas, no sabemos con qui\u00e9n. Le hemos preguntado a d\u00f3nde iba y ha contestado con evasivas. Esa actitud termin\u00f3 de alertarnos sobre su conspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El rey se sinti\u00f3 defraudado y dolido. Deb\u00eda confirmar esas versiones. Esa tarde en el horario previsto, lo aguardaba oculto en el recodo de una escalera.<\/p>\n<p>Desde all\u00ed vio c\u00f3mo, Latif llegaba a la puerta, miraba hacia los lados, asegur\u00e1ndose de que nadie lo viera, abr\u00eda la puerta y se escabull\u00eda sigilosamente dentro del cuarto.<\/p>\n<p>Seguido de su guardia personal el monarca golpe\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>-\u00bfQui\u00e9n es? Dijo Latif.<\/p>\n<p>-Soy yo, el rey, dijo el soberano. \u00c1breme la puerta.<\/p>\n<p>Latif abri\u00f3 la puerta. No hab\u00eda nadie all\u00ed. Ninguna puerta, o ventana, ninguna puerta secreta, ning\u00fan mueble que permitiera ocultar a alguien.<\/p>\n<p>S\u00f3lo hab\u00eda en el piso un plato de madera desgastado, en un rinc\u00f3n una vara de caminante y en el centro de la pieza una t\u00fanica ra\u00edda colgando de un gancho en el techo.<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s conspirando contra mi Latif? Pregunto el rey.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo se le ocurre, majestad? Contesto Latif. De ninguna manera, \u00bfPor qu\u00e9 lo har\u00eda?<\/p>\n<p>-Vienes aqu\u00ed cada tarde en secreto. \u00bfQu\u00e9 es lo que haces aqu\u00ed? \u00bfPara qu\u00e9 vienes a este deplorable cuarto en secreto?<\/p>\n<p>Latif sonri\u00f3 y se acerc\u00f3 a la t\u00fanica rotosa y mal oliente que pend\u00eda del techo. La acarici\u00f3 y le dijo al rey: -Hace s\u00f3lo seis meses cuando llegu\u00e9, lo \u00fanico que ten\u00eda eran esta t\u00fanica, este plato y esta vara de madera. Ahora me siento tan c\u00f3modo con la ropa que visto, es tan confortable la cama en la que duermo, es tan halagador el respeto que me das y tan fascinante el poder que regala mi lugar a tu lado, que vengo cada d\u00eda para estar seguro de no olvidarme de qui\u00e9n soy y de d\u00f3nde vine.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Latif era el hombre m\u00e1s pobre de la aldea. Cada noche dorm\u00eda donde pod\u00eda, bajo un improvisado techo o bien frente a la plaza del pueblo. 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