{"id":46147,"date":"2016-07-08T17:03:07","date_gmt":"2016-07-08T22:03:07","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=46147"},"modified":"2016-07-08T17:03:07","modified_gmt":"2016-07-08T22:03:07","slug":"aspectos-biblicos-sobre-la-promocion-de-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/07\/08\/aspectos-biblicos-sobre-la-promocion-de-la-paz\/","title":{"rendered":"Aspectos b\u00edblicos sobre la promoci\u00f3n de la paz"},"content":{"rendered":"<p><strong> 488 <\/strong><em>Antes que un don de Dios al hombre y un proyecto humano conforme al designio divino, la paz es, ante todo, un atributo esencial de Dios<\/em>: \u00ab Yahveh- Paz \u00bb (<em>Jc <\/em>6,24). La creaci\u00f3n, que es un reflejo de la gloria divina, aspira a la paz. Dios crea todas las cosas y todo lo creado forma un conjunto arm\u00f3nico,<em> bueno<\/em> en todas sus partes (cf.<em> Gn<\/em> 1,4.10.12.18. 21.25.31).<\/p>\n<p>La paz se funda en la relaci\u00f3n primaria entre todo ser creado y Dios mismo, una relaci\u00f3n marcada por la rectitud (cf.<em> Gn <\/em>17,1). Como consecuencia del acto voluntario con el cual el hombre altera el orden divino, el mundo conoce el derramamiento de sangre y la divisi\u00f3n: la violencia se manifiesta en las relaciones interpersonales (cf. <em>Gn <\/em>4,1-16) y en las sociales (cf. <em>Gn<\/em> 11,1-9). La paz y la violencia no pueden habitar juntas, donde hay violencia no puede estar Dios (cf.<em> 1 Cro<\/em> 22,8-9).<\/p>\n<p><strong> 489 <\/strong><em>En la Revelaci\u00f3n b\u00edblica, la paz es mucho m\u00e1s que la simple ausencia de guerra: representa la plenitud de la vida <\/em>(cf.<em> Ml<\/em> 2,5); m\u00e1s que una construcci\u00f3n humana, es un sumo don divino ofrecido a todos los hombres, que comporta la obediencia al plan de Dios. La paz es el efecto de la bendici\u00f3n de Dios sobre su pueblo: \u00ab Yahveh te muestre su rostro y te conceda la paz \u00bb (<em>Nm<\/em> 6,26). Esta paz genera fecundidad (cf.<em> Is <\/em>48,19), bienestar (cf.<em> Is<\/em> 48,18), prosperidad (cf. <em>Is<\/em> 54,13), ausencia de temor (cf.<em> Lv<\/em> 26,6) y alegr\u00eda profunda (cf.<em> Pr<\/em> 12,20).<\/p>\n<p><strong> 490 <\/strong><em>La paz es la meta de la convivencia social, como aparece de forma extraordinaria en la visi\u00f3n mesi\u00e1nica de la paz: cuando todos los pueblos acudir\u00e1n a la casa del Se\u00f1or y \u00c9l les mostrar\u00e1 sus caminos, ellos podr\u00e1n caminar por las sendas de la paz<\/em>\u00a0(cf.<em> Is <\/em>2,2-5). Un mundo nuevo de paz, que alcanza toda la naturaleza, ha sido prometido para la era mesi\u00e1nica (cf. <em>Is<\/em> 11,6-9) y al mismo Mes\u00edas se le llama \u00ab Pr\u00edncipe de Paz \u00bb (<em>Is<\/em> 9,5). All\u00ed donde reina su paz, all\u00ed donde es anticipada, aunque sea parcialmente, nadie podr\u00e1 turbar al pueblo de Dios (cf. <em>Sof <\/em>3,13). La paz ser\u00e1 entonces duradera, porque cuando el rey gobierna seg\u00fan la justicia de Dios, la rectitud brota y la paz abunda \u00ab hasta que no haya luna \u00bb (<em>Sal<\/em> 72,7). Dios anhela dar la paz a su pueblo: \u00ab S\u00ed, Yahveh habla de paz para su pueblo y para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen \u00bb (<em>Sal<\/em> 85,9). El salmista, escuchando lo que Dios dice a su pueblo sobre la paz, oye estas palabras: \u00ab Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan \u00bb (<em>Sal<\/em> 85,11).<\/p>\n<p><strong> 491 <\/strong><em>La promesa de paz, que recorre todo el Antiguo Testamento, halla su cumplimiento en la Persona de Jes\u00fas<\/em>. La paz es el bien mesi\u00e1nico por excelencia, que engloba todos los dem\u00e1s bienes salv\u00edficos. La palabra hebrea \u00ab <em>shalom<\/em> \u00bb, en el sentido etimol\u00f3gico de \u00ab <em>entereza<\/em> \u00bb, expresa el concepto de \u00ab paz \u00bb en la plenitud de su significado (cf.<em> Is <\/em>9,5s.; <em>Mi<\/em> 5,1-4). El reino del Mes\u00edas es precisamente el reino de la paz (cf.<em> Jb <\/em>25,2;<em> Sal<\/em> 29,11; 37,11; 72,3.7; 85,9.11; 119,165; 125,5; 128,6; 147,14;<em> Ct <\/em>8,10;<em> Is<\/em> 26,3.12; 32,17s; 52,7; 54,10; 57,19; 60,17; 66,12;<em> Ag<\/em> 2,9; <em>Zc <\/em>9,10<em> et alibi<\/em>). Jes\u00fas \u00ab es nuestra paz \u00bb (<em>Ef<\/em> 2,14), \u00c9l ha derribado el muro de la enemistad entre los hombres, reconcili\u00e1ndoles con Dios (cf. <em>Ef<\/em> 2,14-16). De este modo, San Pablo, con eficaz sencillez, indica la raz\u00f3n fundamental que impulsa a los cristianos hacia una vida y una misi\u00f3n de paz.<\/p>\n<p>La vigilia de su muerte, Jes\u00fas habla de su relaci\u00f3n de amor con el Padre y de la fuerza unificadora que este amor irradia sobre sus disc\u00edpulos; es un discurso de despedida que muestra el sentido profundo de su vida y que puede considerarse una s\u00edntesis de toda su ense\u00f1anza. El don de la paz sella su testamento espiritual: \u00ab Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo \u00bb (<em>Jn<\/em> 14,27). Las palabras del Resucitado no suenan diferentes; cada vez que se encuentra con sus disc\u00edpulos, estos reciben de \u00c9l su saludo y el don de la paz: \u00ab La paz con vosotros \u00bb (<em>Lc<\/em> 24,36; <em>Jn<\/em> 20,19.21.26).<\/p>\n<p><strong> 492 <\/strong><em>La paz de Cristo es, ante todo, la reconciliaci\u00f3n con el Padre, que se realiza mediante la misi\u00f3n apost\u00f3lica confiada por Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos y que comienza con un anuncio de paz<\/em>: \u00ab En la casa en que entr\u00e9is, decid primero: \u201cPaz a esta casa\u201d \u00bb (<em>Lc <\/em>10,5-6; cf. <em>Rm <\/em>1,7).<em> La paz es adem\u00e1s reconciliaci\u00f3n con los hermanos<\/em>, porque Jes\u00fas, en la oraci\u00f3n que nos ense\u00f1\u00f3, el \u00ab Padre nuestro \u00bb, asocia el perd\u00f3n pedido a Dios con el que damos a los hermanos: \u00ab Perd\u00f3nanos nuestras deudas, as\u00ed como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores \u00bb (<em>Mt<\/em> 6,12). Con esta doble reconciliaci\u00f3n, el cristiano puede convertirse en art\u00edfice de paz y, por tanto, part\u00edcipe del Reino de Dios, seg\u00fan lo que Jes\u00fas mismo proclama: \u00ab Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios \u00bb (<em>Mt<\/em> 5,9).<\/p>\n<p><strong> 493 <\/strong><em>La acci\u00f3n por la paz nunca est\u00e1 separada del anuncio del Evangelio, que es ciertamente \u00ab la Buena Nueva de la paz \u00bb <\/em>(<em>Hch <\/em>10,36; cf.<em> Ef<\/em> 6,15)<em> dirigida a todos los hombres<\/em>. En el centro del<em> \u00ab Evangelio de paz \u00bb <\/em>(<em>Ef<\/em> 6,15) se encuentra el misterio de la Cruz, porque la paz es inseparable del sacrificio de Cristo (cf.<em> Is<\/em> 53,5: \u00ab El soport\u00f3 el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados \u00bb): Jes\u00fas crucificado ha anulado la divisi\u00f3n, instaurando la paz y la reconciliaci\u00f3n precisamente \u00ab por medio de la cruz, dando en s\u00ed mismo muerte a la Enemistad \u00bb (<em>Ef <\/em>2,16) y donando a los hombres la salvaci\u00f3n de la Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>488 Antes que un don de Dios al hombre y un proyecto humano conforme al designio divino, la paz es, ante todo, un atributo esencial de Dios: \u00ab Yahveh- Paz \u00bb (Jc 6,24). 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