{"id":45362,"date":"2016-06-07T11:42:00","date_gmt":"2016-06-07T16:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=45362"},"modified":"2016-06-07T17:52:52","modified_gmt":"2016-06-07T22:52:52","slug":"curso-de-sacramentos-ii-parte-01-de-13-el-pecado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/06\/07\/curso-de-sacramentos-ii-parte-01-de-13-el-pecado\/","title":{"rendered":"Curso de Sacramentos II, parte 01 de 13: El pecado"},"content":{"rendered":"<p><strong>Sacramento de la Confesi\u00f3n &#8211; Por qu\u00e9 es necesario hablar del pecado.<\/strong><\/p>\n<p>Los Siete Sacramentos fueron declarados por la Iglesia Cat\u00f3lica en el Concilio de Trento, siglo XVI. El Catecismo promulgado por San Juan Pablo II en 1992 divide estos siete sacramentos en tres grupos: iniciaci\u00f3n, curaci\u00f3n y servicio. La vida cristiana sigue tambi\u00e9n esta divisi\u00f3n. Trataremos la Confesi\u00f3n, uno de los Sacramentos de curaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Para qu\u00e9 sirve la Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Veamos la funci\u00f3n que cumple la Religi\u00f3n en nuestra sociedad porque est\u00e1 visto que hoy en d\u00eda lo que no sirve para nada se anula y se hace desaparecer. As\u00ed surgen una serie de necesidades sociales, podemos decir que a la sociedad humana lo que le sirve tiene que ofrecer una o m\u00e1s de estas posibilidades:<\/p>\n<ul>\n<li>Resolver problemas.<\/li>\n<li>Traer bienestar.<\/li>\n<li>Proveer c\u00f3digos de convivencia.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La Religi\u00f3n, de alg\u00fan modo, ha intentado facilitar alguno de estos beneficios. Por ejemplo, suministrando educaci\u00f3n, la Iglesia ayuda a &#8220;solucionar un problema,&#8221; es decir, cubrir una necesidad. Aunque luego lo que ha nacido como acto suplementario se integra como un servicio dentro de las expectativas de lo que el Estado debe proveer.<\/p>\n<p>En cuanto al bienestar, la Iglesia invita a la alegr\u00eda en sus festividades lit\u00fargicas&#8211;aunque luego suceda que muchas veces pierden su car\u00e1cter religioso y son tomadas por la sociedad en servicios laborales de descanso.<\/p>\n<p>Sobre los c\u00f3digos de convivencia, la Iglesia es \u00fatil por los normas \u00e9ticas y de comportamiento que comparte. Esto agiliza las relaciones entre los ciudadanos. Sin embargo, al final sucede que las normas vistas como patrimonio simplemente &#8220;humano&#8221; son compendiadas en leyes civiles que el Estado hace suyas.<\/p>\n<p><strong>Importancia de las periferias existenciales.<\/strong><\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda estamos en una \u00e9poca post-cristiana. Cabr\u00eda preguntarse si hay alg\u00fan espacio para la Religi\u00f3n. Parecer\u00eda que no. Sin embargo, vamos a ver que el Evangelio s\u00ed tiene su lugar propio y su modo de entrada: las periferias. <\/p>\n<p>Desde el punto social, en el primer siglo del cristianismo vemos que la evangelizaci\u00f3n comienza en los m\u00e1rgenes de la sociedad, en la periferia, como bien nos recuerda el Papa Francisco. Por contraste, cuando la Iglesia ha pensado que todo est\u00e1 resuelto y se instala en su bienestar entonces, sucede tanto a las comunidades religiosas como a la Jerarqu\u00eda, que viene el declive. En este sentido, la Iglesia ha nacido y sigue renaciendo de las periferias sociales, culturales y existenciales de las personas excluidas: \u201clos que no\u201d. <\/p>\n<p>Desde el punto existencial, la evangelizaci\u00f3n comienza en mi historia personal cuando soy consciente de mi debilidad, mi carencia, suciedad y descuido. Todos tenemos \u00e1reas &#8220;fachada&#8221; donde nos sentimos fuertes y \u00e1reas &#8220;basura&#8221; donde nos vemos d\u00e9biles. Es por las \u00e1reas basura por donde entra Jes\u00fas. Las periferias existenciales son las \u00e1reas basura, que  en Teolog\u00eda se llama PECADO. <\/p>\n<p>Pecado, en esta aproximaci\u00f3n inicial, es algo as\u00ed como &#8220;lo que no quisieras que se supiera de ti.&#8221; A la conciencia del pecado no se llega por la sola denuncia exterior, porque cuando somos acusados solemos refugiarnos en nuestra \u00e1rea fachada. M\u00e1s que la denuncia externa es el Esp\u00edritu Santo el que revienta las resistencias internas del coraz\u00f3n. <\/p>\n<p>El pecado surge cuando uno es consciente de la incoherencia de su propia vida con sus sue\u00f1os y prop\u00f3sitos. El pecado rompe con:<\/p>\n<ul>\n<li>mis propias razones,<\/li>\n<li>mis propios sue\u00f1os y anhelos profundos,<\/li>\n<li>mis propios principios de acci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Cuando este rompimiento se da, podemos decir que nos vemos obligados a enfrentar el pecado, que es la basura que est\u00e1 en mi periferia existencial. Cuando yo reconozco la incoherencia en mi ruptura interior es cuando descubro el pecado en mi vida. <\/p>\n<p>Volviendo al esquema de la necesidades sociales, vemos que la Evangelizaci\u00f3n no comienza con los c\u00f3digos de convivencia, ni con proveer bienestar sino que todo empieza en las periferias, en concreto con el tema de la basura (pecado). Hoy en d\u00eda, por desgracia, con todo un sistema de juego de palabras y de eufemismos se intenta hacer desaparecer la realidad del pecado. <\/p>\n<p>Hacer desaparecer el sentido del pecado es crear una muralla de ladrillo delante de la puerta de la basura.<\/p>\n<p>Los sacerdotes hemos sido c\u00f3mplices muchas veces de este grave error cuando:<\/p>\n<ul>\n<li>evitamos hablar del pecado con la intenci\u00f3n ingenua de acercar a la gente. Se usan eufemismos para maquillar la realidad del pecado. Interesante leer <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_02121984_reconciliatio-et-paenitentia.html\" target=\"_blank\">Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica, Reconciliato et Paenitentia<\/a> de San Juan Pablo II (\u00a713-\u00a718).<\/li>\n<li>damos a entender la desaparici\u00f3n del infierno. La Iglesia ense\u00f1a que s\u00ed existe y que no est\u00e1 vac\u00edo (los \u00e1ngeles ca\u00eddos est\u00e1n ya en \u00e9l). En este tema hemos ido de extremo a extremo.<\/li>\n<li>no hablamos del arrepentimiento. Ya no se habla e incluso se dice que la persona arrepentida es una persona con conflicto y patol\u00f3gicamente enferma.<\/li>\n<li>desaparece entonces el perd\u00f3n, pues al no haber de qu\u00e9 arrepentirse no tiene objeto pedir perd\u00f3n.<\/li>\n<li>reducimos la palabra misericordia, que se queda en un t\u00e9rmino que proporciona bienestar, pero que no pasa de eso.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>CONSEJOS ENCARECIDOS:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Desconf\u00eden de las lecturas espirituales que eviten hablar de estos t\u00e9rminos (pecado y afines).<\/li>\n<li>Desconf\u00eden de los textos de Teolog\u00eda que no traten los t\u00e9rminos aludidos y como consiguiente tampoco hablen del amor de Jes\u00fas hasta la sangre.<\/li>\n<li>Tomen distancia de los discursos f\u00e1ciles del tipo &#8220;Teolog\u00eda de la Prosperidad&#8221; o &#8220;Teolog\u00eda del Bienestar,&#8221; y por supuesto, la inmensa mayor\u00eda de la Literatura de Superaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sacramento de la Confesi\u00f3n &#8211; Por qu\u00e9 es necesario hablar del pecado. 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