{"id":45037,"date":"2016-05-26T11:06:22","date_gmt":"2016-05-26T16:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=45037"},"modified":"2016-05-26T11:06:22","modified_gmt":"2016-05-26T16:06:22","slug":"la-vocacion-de-un-santo-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/05\/26\/la-vocacion-de-un-santo-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"La vocaci\u00f3n de un santo: Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"<p><strong>Sacerdote<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Despu\u00e9s de la muerte de mi padre, ocurrida en febrero de 1941, poco a poco fui tomando conciencia de mi verdadero camino. Yo trabajaba en la f\u00e1brica y, en la medida en que lo permit\u00eda el terror de la ocupaci\u00f3n, cultivaba mi afici\u00f3n a las letras y al arte dram\u00e1tico. Mi vocaci\u00f3n sacerdotal tom\u00f3 cuerpo en medio de todo esto, como un hecho interior de una transparencia indiscutible y absoluta. Al a\u00f1o siguiente, en oto\u00f1o, sab\u00eda que hab\u00eda sido llamado. Ve\u00eda claramente lo que deb\u00eda abandonar y el objetivo que deb\u00eda alcanzar sin volver la vista atr\u00e1s. Ser\u00eda sacerdote&#8221;. (&#8220;Del temor a la esperanza&#8221;, Solviga, 1993, p. 34).<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfCu\u00e1l es la historia de mi vocaci\u00f3n sacerdotal? La conoce, sobre todo, Dios. En su dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda, toda vocaci\u00f3n sacerdotal es &#8220;un gran misterio&#8221;, es un don que supera infinitamente al hombre. Cada uno de nosotros sacerdotes lo experimenta claramente durante toda la vida. Ante la grandeza de este don sentimos cu\u00e1n indignos somos de ello&#8221;. (&#8220;Don y misterio&#8221;, BAC, 1996, p. 17).<\/p>\n<p>&#8220;La vocaci\u00f3n sacerdotal es un misterio. Es el misterio de un \u2018maravilloso intercambio\u2019 \u2013\u2018admirabile commercium\u2019\u2013 entre Dios y el hombre. Este ofrece a Cristo su humanidad para que \u00c9l pueda servirse de ella como instrumento de salvaci\u00f3n, casi haciendo de este hombre otro s\u00ed mismo. Si no se percibe el misterio de este \u2018intercambio\u2019, no se logra entender c\u00f3mo puede suceder que un joven, escuchando la palabra \u2018s\u00edgueme\u2019, llegue a renunciar a todo por Cristo, en la certeza de que por este camino su personalidad humana se realizar\u00e1 plenamente&#8221;. (&#8220;Don y misterio&#8221;, p. 90).<\/p>\n<p>&#8220;En el intervalo de casi cincuenta a\u00f1os de sacerdocio lo que para m\u00ed contin\u00faa siendo lo m\u00e1s importante y m\u00e1s sagrado es la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Domina en m\u00ed la conciencia de celebrar en el altar \u2018in persona Christi\u2019. Jam\u00e1s a lo largo de estos a\u00f1os he dejado la celebraci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacrificio. La Santa Misa es, de forma absoluta, el centro de mi vida y de toda mi jornada&#8221;. (Discurso, 27-10-1995).<\/p>\n<p><strong>Obispo<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Al o\u00edr las palabras del primado anunci\u00e1ndome la decisi\u00f3n de la Sede Apost\u00f3lica, dije: \u2018Eminencia, soy demasiado joven, acabo de cumplir los treinta y ocho a\u00f1os&#8230;\u2019<\/p>\n<p>&#8220;Pero el primado replic\u00f3: \u2018Esta es una imperfecci\u00f3n de la que pronto se librar\u00e1. Le ruego que no se oponga a la voluntad del Santo Padre\u2019.<\/p>\n<p>&#8220;Entonces a\u00f1ad\u00ed solo una palabra: \u2018Acepto\u2019. \u2018Pues vamos a comer\u2019, concluy\u00f3 el Primado (&#8230;)<\/p>\n<p>&#8220;Sucesor de los Ap\u00f3stoles. (&#8230;) Yo \u2013un \u2018sucesor\u2019\u2013 pensaba con gran humildad en los Ap\u00f3stoles de Cristo y en aquella larga e ininterrumpida cadena de obispos que, mediante la imposici\u00f3n de las manos, hab\u00edan transmitido a sus sucesores la participaci\u00f3n en la misi\u00f3n apost\u00f3lica&#8221;. (&#8220;\u00a1Levantaos! \u00a1Vamos!&#8221;, Plaza y Jan\u00e9s, 2004, pp. 22 y 26).<\/p>\n<p><strong>Papa<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Creo que no fui yo el \u00fanico sorprendido aquel d\u00eda por la votaci\u00f3n del C\u00f3nclave. Pero Dios nos concede los medios para realizar aquello que nos manda y que parece humanamente imposible. Es el secreto de la vocaci\u00f3n. Toda vocaci\u00f3n cambia nuestros proyectos, al proponernos otro distinto, y asombra ver hasta qu\u00e9 extremo Dios nos ayuda interiormente, c\u00f3mo nos conecta a una nueva \u2018longitud de onda\u2019, c\u00f3mo nos prepara para entrar en este nuevo proyecto y hacerlo nuestro, viendo en \u00e9l, simplemente, la voluntad del Padre y acat\u00e1ndola. A pesar de nuestra debilidad y de nuestras opiniones personales.<\/p>\n<p>&#8220;Al hablarle as\u00ed, pienso en otras situaciones que he afrontado en mi experiencia pastoral, en esos enfermos incurables condenados a la silla de ruedas o clavados en la cama; personas j\u00f3venes muchas de ellas, conscientes del proceso implacable de su enfermedad, prisioneras de su agon\u00eda durante semanas, meses, a\u00f1os. Lo que ellas aceptan, \u00bfno podr\u00eda aceptarlo yo tambi\u00e9n?<\/p>\n<p>&#8220;Tal vez esta comparaci\u00f3n le sorprenda; pero se me ocurri\u00f3 el d\u00eda de mi elecci\u00f3n y, puesto que quiere usted saber cu\u00e1les fueron mis primeros pensamientos, se los digo tal y como me vinieron a la mente&#8221;. (&#8220;\u00a1No teng\u00e1is miedo! Andr\u00e9 Frossard dialoga con Juan Pablo II&#8221;, Plaza y Jan\u00e9s, 1982, pp. 24-25).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sacerdote &#8220;Despu\u00e9s de la muerte de mi padre, ocurrida en febrero de 1941, poco a poco fui tomando conciencia de mi verdadero camino. Yo trabajaba en la f\u00e1brica y, en la medida en que lo permit\u00eda el terror de la ocupaci\u00f3n, cultivaba mi afici\u00f3n a las letras y al arte dram\u00e1tico. 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