{"id":4497,"date":"2009-12-13T01:05:54","date_gmt":"2009-12-13T06:05:54","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=4497"},"modified":"2009-12-12T00:14:14","modified_gmt":"2009-12-12T05:14:14","slug":"mi-regreso-al-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/12\/13\/mi-regreso-al-padre\/","title":{"rendered":"MI REGRESO AL PADRE"},"content":{"rendered":"<p><strong>MI REGRESO AL PADRE<\/strong><\/p>\n<p>(Lc 15,18-20; Jn 20, 17; Mt 28,10; Jn 3,16)<\/p>\n<p>Les invito a estudiar un tema que nos ayudar\u00e1 a comprender y mejor, todav\u00eda, a hundirnos experiencialmente, en la bondad y misericordia del Padre Celestial. A descubrir el camino para llega al Padre, parecido al que hace el hijo en su retorno al padre, y que \u00e9ste recibe incondicionalmente a su hijo que le hab\u00eda traicionado tan villanamente. Nuestro tema nos lleva a ser concientes de la presencia amorosa de nuestro Padre, a dejarnos amar, a recibir el amor permanente del Padre y a vivirlo gozosamente. Para lograr entrar en una verdadera asimilaci\u00f3n del tema necesitamos &#8220;hundirnos&#8221; en de la Palabra, o mejor dejarnos sumergir en ella por el mismo Padre, como lo hacemos en una piscina que nos dejamos hundir por nuestro mismo peso, para que el agua nos empape y nos penetre como la esponja se deja colmar, se deja saturar del agua en la que est\u00e1 inmersa, del agua que la anega. Esa piscina climatizada es la Palabra que quiere llevarnos hasta el Padre y hundirnos en \u00c9l: &#8220;<em>Me levantar\u00e9 e ir\u00e9 a mi Padre&#8221;y, levant\u00e1ndose, parti\u00f3 hacia su Padre<\/em>&#8221; (Lc 15, 18-20). Hund\u00e1monos de cabeza en esta Palabra para que impregne y cale todo nuestro ser, para que se apodere totalmente de nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Tengamos cuidado, eso s\u00ed, de que en nuestro trabajo no nos vaya a suceder lo que dice el Padre Raniero Cantalamesa, predicador del Papa, hablando de la diferencia que existe entre un actor y un creyente, diferencia que es esencial. El actor se mete en el personaje y ser\u00e1 tanto mejor actor cuanto mejor lo represente al vivo; pero en la realidad seguir\u00e1 siendo lo que era antes; no se propone imitar en la vida lo que representa en el escenario. Hasta tal punto es as\u00ed, que los mismos actores pueden representar en una pel\u00edcula a Jesucristo o a la Virgen Mar\u00eda y en la siguiente, a un delincuente o a una ad\u00faltera. En cambio el creyente se mete en la Palabra con fidelidad, es decir, para vivirla, para dejar moldear su vida por la Palabra. Nuestro trabajo no es para quedarnos con unas ideas, sino para tomar un camino de conversi\u00f3n, de cambio de vida.<\/p>\n<p><strong>Camino de regreso<\/strong><\/p>\n<p>Viendo lo sucedido con el hijo menor, advertimos que cuando la lucha por la sobrevivencia ocupa toda la existencia, paulatinamente el ser humano se aleja de su dimensi\u00f3n humana, se degrada, tiende a animalizarse. Pues, el hombre ha sido dotado de algo m\u00e1s que de simples fuerzas para producir: tiene una vocaci\u00f3n mucho m\u00e1s alta que la de un simple animal de trabajo. Es lo que le ocurri\u00f3 al hijo menor que qued\u00e1ndose solo en las cosas se degrad\u00f3, hasta tal punto que viv\u00eda con los cerdos, queriendo, tambi\u00e9n, saciarse con lo que ellos com\u00edan. Pero llegado a ese punto de degradaci\u00f3n logr\u00f3 salir de all\u00ed, por el recuerdo del amor de su padre.<\/p>\n<p>El camino de conversi\u00f3n, que hace el hijo menor en su regreso al padre nos ayuda en el logro del objetivo de nuestra reflexi\u00f3n. La necesidad material, a la que lleg\u00f3 el muchacho, le empuj\u00f3 a regresar a su padre. De todos modos esa necesidad fue la ocasi\u00f3n, no la causa de su arrepentimiento. Por las palabras que pronuncia m\u00e1s adelante se ve claro que su arrepentimiento es aut\u00e9ntico, y no un oportunismo o un simple c\u00e1lculo humano. Aunque est\u00e9 motivado por la necesidad y por el hambre, le mueve una causa mucho m\u00e1s profunda: &#8220;Padre, he pecado contra el cielo y contra ti&#8221; (v.18). No mira lo que ha hecho mal a sus propios ojos, sino lo que est\u00e1 mal &#8220;a los ojos de su Padre&#8221;. Vemos, por tanto, que adem\u00e1s de la necesidad, hay en este muchacho el recuerdo de su relaci\u00f3n con el padre, la nostalgia del amor que hab\u00eda recibido de \u00e9l. Las dos cosas lo hacen decidirse a dar una nueva direcci\u00f3n a su vida. De todos modos, \u00e9l mismo comprendi\u00f3 que el pecado de fondo hab\u00eda sido el de haber perdido el amor de su padre, el de no haberlo entendido, el de su ingratitud para con \u00e9l. Por eso su confesi\u00f3n empieza por su ofensa al padre, no por cu\u00e1ntas veces hab\u00eda pecado con prostitutas.<\/p>\n<p><strong>N\u00facleo de la conversi\u00f3n al Padre<\/strong><\/p>\n<p>De todos modos, la clave de la conversi\u00f3n del hijo est\u00e1 expresada por el relato en las siguientes palabras: &#8220;<em>entrando en s\u00ed mismo, dijo<\/em>&#8220;(v.17) y a continuaci\u00f3n: &#8220;<em>Me levantar\u00e9 e ir\u00e9 a mi <\/em>padre&#8221; (v. 18). Cuando un pecador se ha alejado de Dios, se ha alejado tambi\u00e9n de s\u00ed mismo, se ha alienado. Para volver al Padre, tiene primero que regresar, volver a entrar en s\u00ed mismo, darse cuenta de los errores cometidos y, luego, descubrir el amor que el Padre le ha entregado, volver al Padre. Es esto lo que hizo el muchacho: entra en s\u00ed mismo. Se descubre que en el fondo de la vida de este muchacho y de todos nosotros, a pesar de nuestros pecados hay una experiencia fort\u00edsima de amor de nuestro Padre Dios. Experiencia que queda casi ahogada por los pecados que vamos cometiendo, por los errores, por las villan\u00edas que repetimos contra nuestro Padre, por amar y buscar m\u00e1s las cosas que su amor. De todos modos, aunque sea entre cenizas todav\u00eda se conserva en nosotros ese amor, el primer amor, que un d\u00eda estuvo muy vivo, aunque ahora se halle entre rescoldos. <\/p>\n<p>Este es la aventura y el proceso de regreso del muchacho y de todo pecador, en el momento decisivo. Atra\u00eddo irresistiblemente, movido por ese amor del Padre brota desde dentro la decisi\u00f3n: &#8220;<em>me levantar\u00e9 y volver\u00e9 a mi Padre<\/em>&#8220;(v.18). Todo se decide en este momento, regalo del mismo Padre; lo que viene despu\u00e9s s\u00f3lo es una consecuencia, un poner por obra lo que se ha decidido. Es este el instante del amor, el instante en que ha ocurrido la conversi\u00f3n, la decisi\u00f3n del cambio de direcci\u00f3n de la vida. Es el momento del encuentro consigo mismo y con Dios; ha llegado el don de la conversi\u00f3n. <\/p>\n<p>Este proceso interior lleva a la persona a entrar dentro de s\u00ed, a meditar a fondo en la vida que ha vivido hasta el momento, a descubrir su traici\u00f3n, y a encontrarse con ese amor maravilloso del Padre que lo ha hecho hijo para siempre. Con el sufrimiento y la necesidad se inicia este proceso de conversi\u00f3n. A pesar de que en nuestra vida haya una cantidad de pecados, hay tambi\u00e9n, muy bien guardada en el fondo de esa vida, la experiencia del amor del Padre. Este amor es el que nos hace entrar en el coraz\u00f3n y reconocer los propios errores. Ese amor nunca se destruir\u00e1, pues somos hijos del Padre para siempre. As\u00ed lo dice san Agust\u00edn: &#8220;<em>Nos hiciste, Se\u00f1or, para Ti y <strong>nuestro coraz\u00f3n siempre estar\u00e1 inquieto<\/strong> mientras no descanse en Ti<\/em>&#8220;. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MI REGRESO AL PADRE (Lc 15,18-20; Jn 20, 17; Mt 28,10; Jn 3,16) Les invito a estudiar un tema que nos ayudar\u00e1 a comprender y mejor, todav\u00eda, a hundirnos experiencialmente, en la bondad y misericordia del Padre Celestial. 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