{"id":44890,"date":"2016-05-20T01:53:43","date_gmt":"2016-05-20T06:53:43","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=44890"},"modified":"2016-05-19T21:58:20","modified_gmt":"2016-05-20T02:58:20","slug":"aspectos-biblicos-sobre-el-cuidado-del-medio-ambiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/05\/20\/aspectos-biblicos-sobre-el-cuidado-del-medio-ambiente\/","title":{"rendered":"Aspectos b\u00edblicos sobre el cuidado del medio ambiente"},"content":{"rendered":"<p><strong> 451 <\/strong><em>La experiencia viva de la presencia divina en la historia es el fundamento de la fe del pueblo de Dios<\/em>: \u00ab \u00c9ramos esclavos de Fara\u00f3n de Egipto, y Yahv\u00e9h nos sac\u00f3 de Egipto con mano fuerte \u00bb (<em>Dt<\/em> 6,21). La reflexi\u00f3n sobre la historia permite reasumir el pasado y descubrir la obra de Dios desde sus ra\u00edces: \u00ab Mi Padre era un arameo errante \u00bb (<em>Dt<\/em> 26,5). Un Dios que puede decir a su pueblo: \u00ab Yo tom\u00e9 a vuestro padre Abrah\u00e1n del otro lado del R\u00edo \u00bb (<em>Jos <\/em>24,3). Es una reflexi\u00f3n que permite mirar confiadamente al futuro, gracias a la promesa y a la alianza que Dios renueva continuamente.<\/p>\n<p><em> La fe de Israel vive en el tiempo y en el espacio de este mundo, que se percibe no como un ambiente hostil o un mal del cual liberarse, sino como el don mismo de Dios, el lugar y el proyecto que \u00c9l conf\u00eda a la gu\u00eda responsable y al trabajo del hombre<\/em>. La naturaleza, obra de la acci\u00f3n creadora de Dios, no es una peligrosa adversaria. Dios, que ha hecho todas las cosas, de cada una de ellas \u00ab vio que estaba bien \u00bb (<em>Gn <\/em> 1,4.10.12.18.21.25). En la cumbre de su creaci\u00f3n, el Creador coloc\u00f3 al hombre como algo que \u00ab estaba muy bien \u00bb (<em>Gn<\/em> 1,31). S\u00f3lo el hombre y la mujer, entre todas las criaturas, han sido queridos por Dios \u00ab a imagen suya \u00bb (<em>Gn<\/em> 1,27): a ellos el Se\u00f1or conf\u00eda la responsabilidad de toda la creaci\u00f3n, la tarea de tutelar su armon\u00eda y desarrollo (cf.<em> Gn <\/em>1,26-30). El v\u00ednculo especial con Dios explica la posici\u00f3n privilegiada de la pareja humana en el orden de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong> 452 <\/strong><em>La relaci\u00f3n del hombre con el mundo es un elemento constitutivo de la identidad humana. Se trata de una relaci\u00f3n que nace como fruto de la uni\u00f3n, todav\u00eda m\u00e1s profunda, del hombre con Dios<\/em>. El Se\u00f1or ha querido a la persona humana como su interlocutor: s\u00f3lo en el di\u00e1logo con Dios la criatura humana encuentra la propia verdad, en la que halla inspiraci\u00f3n y normas para proyectar el futuro del mundo, un<em> jard\u00edn <\/em>que Dios le ha dado para que sea cultivado y custodiado (cf.<em> Gn<\/em> 2,15). Ni siquiera el pecado suprime esta misi\u00f3n, aun cuando haya marcado con el dolor y el sufrimiento la nobleza del trabajo (cf.<em> Gn<\/em> 3,17-19).<\/p>\n<p><em> La creaci\u00f3n es constante objeto de alabanza en la oraci\u00f3n de Israel<\/em>: \u00ab \u00a1Cu\u00e1n numerosas tus obras, oh Yahv\u00e9h! Todas las has hecho con sabidur\u00eda \u00bb (<em>Sal<\/em> 104,24). La salvaci\u00f3n de Dios se concibe como una<em> nueva creaci\u00f3n<\/em>, que restablece la armon\u00eda y la potencialidad de desarrollo que el pecado ha puesto en peligro: \u00ab Yo creo cielos nuevos y tierra nueva \u00bb (<em>Is <\/em>65,17) \u2014dice el Se\u00f1or\u2014, \u00ab se har\u00e1 la estepa un vergel &#8230; y la justicia morar\u00e1 en el vergel &#8230; Y habitar\u00e1 mi pueblo en albergue de paz \u00bb (<em>Is<\/em> 32,15-18).<\/p>\n<p><strong> 453 <\/strong><em>La salvaci\u00f3n definitiva que Dios ofrece a toda la humanidad por medio de su propio Hijo, no se realiza fuera de este mundo. Aun herido por el pecado, el mundo est\u00e1 destinado a conocer una purificaci\u00f3n radical<\/em> (cf. <em>2 P<\/em> 3,10) de la que saldr\u00e1 renovado (cf. <em>Is <\/em>65,17; 66,22;<em> Ap<\/em> 21,1), convirti\u00e9ndose por fin en el lugar donde establemente \u00ab habite la justicia \u00bb (<em>2 P<\/em> 3,13).<\/p>\n<p><em> En su ministerio p\u00fablico, Jes\u00fas valora los elementos naturales<\/em>. De la naturaleza, \u00c9l es, no s\u00f3lo su int\u00e9rprete sabio en las im\u00e1genes y en las par\u00e1bolas que ama ofrecer, sino tambi\u00e9n su dominador (cf. el episodio de la tempestad calmada en<em> Mt<\/em> 14,22-33;<em> Mc<\/em> 6,45-52; <em>Lc<\/em> 8,22-25; <em>Jn<\/em> 6,16-21): el Se\u00f1or pone la naturaleza al servicio de su designio redentor. A sus disc\u00edpulos les pide mirar las cosas, las estaciones y los hombres con la confianza de los hijos que saben no ser\u00e1n abandonados por el Padre providente (cf.<em> Lc <\/em>11,11-13).<em> En cambio de hacerse esclavo de las cosas, el disc\u00edpulo de Cristo debe saber servirse de ellas para compartir y crear fraternidad <\/em>(cf. <em>Lc <\/em>16,9-13).<\/p>\n<p><strong> 454 <\/strong><em>El ingreso de Jesucristo en la historia del mundo tiene su culmen en la Pascua, donde la naturaleza misma participa del drama del Hijo de Dios rechazado y de la victoria de la Resurrecci\u00f3n <\/em>(cf.<em> Mt <\/em>27,45.51; 28,2). Atravesando la muerte e injertando en ella la resplandeciente novedad de la Resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas inaugura un mundo nuevo en el que todo est\u00e1 sometido a \u00c9l (cf. <em>1 Co<\/em> 15,20-28) y restablece las relaciones de orden y armon\u00eda que el pecado hab\u00eda destruido. La conciencia de los desequilibrios entre el hombre y la naturaleza debe ir acompa\u00f1ada de la convicci\u00f3n que en Jes\u00fas se ha realizado la reconciliaci\u00f3n del hombre y del mundo con Dios, de tal forma que el ser humano, consciente del amor divino, puede reencontrar la paz perdida: \u00ab Por tanto, el que est\u00e1 en Cristo, es una nueva creaci\u00f3n; pas\u00f3 lo viejo, todo es nuevo \u00bb (<em>2 Co <\/em>5,17). La naturaleza, que en el Verbo hab\u00eda sido creada, por medio del mismo Verbo hecho carne, ha sido reconciliada con Dios y pacificada (cf. <em>Col <\/em>1,15-20).<\/p>\n<p><strong> 455 <\/strong><em>No s\u00f3lo la interioridad del hombre ha sido sanada, tambi\u00e9n su corporeidad ha sido elevada por la fuerza redentora de Cristo; toda la creaci\u00f3n toma parte en la renovaci\u00f3n que brota de la Pascua del Se\u00f1or<\/em>, aun gimiendo con dolores de parto (cf. <em>Rm <\/em>8,19-23), en espera de dar a luz \u00ab un nuevo cielo y una tierra nueva \u00bb (<em>Ap<\/em> 21,1) que son el don del fin de los tiempos, de la salvaci\u00f3n cumplida. Mientras tanto, nada es extra\u00f1o a esta salvaci\u00f3n: en cualquier condici\u00f3n de vida, el cristiano est\u00e1 llamado a servir a Cristo, a vivir seg\u00fan su Esp\u00edritu, dej\u00e1ndose guiar por el amor, principio de una vida nueva, que reporta el mundo y el hombre al proyecto de sus or\u00edgenes: \u00ab El mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro; y vosotros, de Cristo y Cristo, de Dios \u00bb (<em>1 Co <\/em>3,22-23).<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>451 La experiencia viva de la presencia divina en la historia es el fundamento de la fe del pueblo de Dios: \u00ab \u00c9ramos esclavos de Fara\u00f3n de Egipto, y Yahv\u00e9h nos sac\u00f3 de Egipto con mano fuerte \u00bb (Dt 6,21). 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