{"id":4253,"date":"2009-11-08T01:53:59","date_gmt":"2009-11-08T06:53:59","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=4253"},"modified":"2009-11-07T23:07:49","modified_gmt":"2009-11-08T04:07:49","slug":"el-hermano-mayor-de-la-parabola-del-hijo-prodigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/11\/08\/el-hermano-mayor-de-la-parabola-del-hijo-prodigo\/","title":{"rendered":"El Hermano Mayor de la Parabola del Hijo Prodigo"},"content":{"rendered":"<p><strong>UN PERSONAJE MEZQUINO<\/strong><\/p>\n<p>(Lc 15, 25-27; G\u00e9n 4,2; Sab 2,24) <\/p>\n<p>Les invito a reflexionar con especial atenci\u00f3n sobre el segundo cuadro de la par\u00e1bola. En ella no hay una solo detalle que no tenga un significado querido por Jes\u00fas. Veamos la historia del hijo mayor, contada por Jes\u00fas ante dos clases de interlocutores: los pecadores y publicanos y los fariseos, escribas y sacerdotes. En este hijo, Jes\u00fas quiere hacer un pintura del esp\u00edritu que anima a los dirigentes jud\u00edos: los fariseos, los escribas, y una cantidad de personas de ayer, de hoy y de siempre, que marginan y rechazan a los que creen malos. Al describir al hijo mayor Jes\u00fas quiere descubrirnos un esp\u00edritu que se esconde bajo capa de religiosidad y de cumplimiento estricto de normas y deberes. Ya hab\u00eda dicho el relato que &#8220;<em><strong>el padre reparti\u00f3 su bienes entre los dos<\/strong><\/em>&#8220;. Al hijo mayor le interes\u00f3 muy poco que su padre, tambi\u00e9n a \u00e9l, diese la herencia, que s\u00f3lo se da cuando el padre muere. Con eso le estaba reclamando que el padre hab\u00eda muerto, tambi\u00e9n, para \u00e9l. Pero el mayor no entendi\u00f3 el lenguaje del padre al repartir la herencia a los dos hermanos y continu\u00f3 viviendo lejano del Padre, a pesar de estar con \u00c9l. Al respecto, es interesante anotar que, en labios del hijo mayor, refiri\u00e9ndose a su padre, no se encuentra, ni una vez, la palabra &#8220;padre&#8221;, s\u00ed un t\u00fa totalmente despectivo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>La silla vac\u00eda <\/strong><\/p>\n<p>Dice el relato: &#8220;<em>El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acerc\u00f3 a la casa, oy\u00f3 la m\u00fasica y el baile<\/em>&#8221; (v. 25). Inicia diciendo que el hijo mayor no se encuentra en la casa, su silla all\u00ed contin\u00faa vac\u00eda. Por eso tiene que dar la explicaci\u00f3n de su ausencia: se encontraba trabajando en el campo. Aparece as\u00ed este muchacho como un trabajador incansable, que trabaja todo el d\u00eda, un perfecto cumplidor de su deber. Algo parecido sucede con la persona que tiene del Padre celestial una imagen de Dios contratista. El debe respetar lo que en la ley ha quedado estipulado. Todo se reduce a un sistema de correspondencia, de sueldo. El hombre cumple los mandamientos de Dios y \u00c9l le otorga la debida recompensa, se dedica a hacer cosas, apostolados. No se tiene la relaci\u00f3n de un hijo con su padre, sino de una trabajador con su patr\u00f3n. Esto explica que en una mente legalista no quepa que a un pecador se le conceda un perd\u00f3n gratuito. Este hijo es modelo de tantos que cumplen escrupulosamente la ley y que mantienen con Dios relaciones de estricta legalidad, casi mercenarias. Este muchacho es representante de una religiosidad ritual, \u00e1rida, interesada, jam\u00e1s una mentalidad de hijo. <\/p>\n<p><strong>El ganado del padre<\/strong><\/p>\n<p>La par\u00e1bola habla del ternero cebado, dando la idea de que el padre era rico en ganado. Y entre el ganado que deb\u00eda tener en la finca el padre no pod\u00edan faltar los camellos. En efecto, el padre de la par\u00e1bola aparece como un patriarca y la Biblia hace aparecer el camello como un animal que tiene un lugar privilegiado en el ganado de los Patriarcas. As\u00ed, del Padre de la fe dice: &#8220;Abrah\u00e1n recibi\u00f3 ovejas, bueyes, asnos, servidores y sirvientas, burras y camellos&#8221; (Gn 12,16). Los camellos son numerosos en la historia de Isaac. Cuando Rebeca sali\u00f3 al encuentro de su futuro esposo lo hizo en camello: &#8220;una tarde Isaac, estaba meditando en el campo, levant\u00f3 la vista y vio que los camellos llegaban. Rebeca levant\u00f3 tambi\u00e9n la vista y vio a Isaac y descendi\u00f3 de su camello&#8221; (Gn 24, 63-64). Cuando el patriarca Jacob regres\u00f3 a su pa\u00eds: &#8220;se levant\u00f3 e hizo montar en camellos a sus mujeres&#8221;. El Profeta Isa\u00edas, describiendo la restauraci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, exclama: &#8220;Ser\u00e1s cubierta de camellos que cargar\u00e1n oro e incienso y publicar\u00e1n las alabanzas a Dios&#8221; (Is 60,6).<\/p>\n<p>El camello era tan cotizado por los Patriarcas, pues se le comparaba a la oraci\u00f3n y su ritmo al ritmo de la oraci\u00f3n. &#8220;Como el camello es indispensable a quien quiera atravesar el desierto; as\u00ed la oraci\u00f3n lo es tambi\u00e9n para el que quiere caminar hacia el jard\u00edn del Ed\u00e9n. El camello lleva a su amo a pesar de las \u00e1ridas extensiones, como la oraci\u00f3n nos conduce con fuerzas a trav\u00e9s de todas las dificultades y pruebas existentes. Hasta en su comportamiento habitual, el camello es un signo de oraci\u00f3n; cuando despu\u00e9s de su ruda jornada de trabajo, puede darse alg\u00fan reposo, le gusta ponerse de rodillas como un humilde servidor. Y cuando se de la oraci\u00f3n de los orientales&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Un gran trabajador<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;<em><strong>Estaba en el campo<\/strong><\/em>&#8220;: en la par\u00e1bola el trabajo acapara todo el tiempo del hijo mayor, sin que haya momentos para estar con el padre, con el hermano menor, para alimentar su afecto con \u00e9l, dialogar sobre los amigos. Pienso que, seg\u00fan este estilo de vida, si al anochecer, o durante la cena el padre y el muchacho mayor quer\u00edan compartir, hablar\u00edan de las labores realizadas durante el d\u00eda, de la pr\u00f3xima cosecha, de la conveniencia de cambiar o talar algunos olivos, algunos vi\u00f1edos, de arrancar algunas higueras, muy frondosas, pero de escaso fruto. Hablar\u00edan de los reba\u00f1os de camellos, que sacar\u00edan a la venta, para lograr jugosas ganancias, en fin, de las muchas cosas que piden la atenci\u00f3n del due\u00f1o de la hacienda. Aparte de los comentarios t\u00e9cnicos de un agricultor, al mayor no le interesaba mucho comentar lo personal, sus sentimientos, que manten\u00eda bien ocultos en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de su coraz\u00f3n. Si de pronto, el padre pon\u00eda el tema del hijo que parti\u00f3 para tierras lejanas, enseguida el mayor cambiar\u00eda de conversaci\u00f3n. El hijo mayor estaba cerca de los negocios, pero bien lejos del hermano y de su padre. Algunos exegetas dicen que trabajar &#8220;en el campo&#8221; es trabajar lejos del padre, fuera de casa. Y San Jer\u00f3nimo a\u00f1ade que trabajar &#8220;fuera de casa&#8221; significa &#8220;sudar en las obras terrenas, lejos de la gracia del Esp\u00edritu Santo, ajeno a los designios del Padre&#8221;. El hijo mayor, por tanto, permanec\u00eda lejos del Padre y, por eso, su silla ten\u00eda que estar vac\u00eda en el banquete donde se estaba celebrando la unidad de la familia. <\/p>\n<p>En la par\u00e1bola se advierte, adem\u00e1s, un contraste entre la atm\u00f3sfera de fiesta que hay en la casa por el regreso del m\u00e1s peque\u00f1o de la familia y la atm\u00f3sfera que vive el hijo mayor en su interior. Es un contraste llamativo: fiesta, alegr\u00eda, por un lado y pesadumbre, disgusto, rechazo por otro. Se presiente que la m\u00fasica, la fiesta son para \u00e9l sinfon\u00edas de pesadumbre, de tormento, de celos que nublan todo su ser. En vez de mover su coraz\u00f3n al gozo por la recuperaci\u00f3n de su hermano, aquella m\u00fasica le retuerce las entra\u00f1as y alimenta en \u00e9l, mas bien, una rivalidad interior. Su coraz\u00f3n aparece endurecido; hay en \u00e9l una actitud negativa hacia su padre y hacia el que, m\u00e1s adelante, en vez de llamar &#8220;mi hermano&#8221;, designar\u00e1 despectivamente como &#8220;<em>ese hijo tuyo, que se gast\u00f3 tu dinero con prostitutas<\/em>&#8220;. \u00a1Qu\u00e9 lejano se encuentra ese coraz\u00f3n del padre y del hermano!<\/p>\n<p>Es por eso que el muchacho, en vez de acudir al padre, m\u00e1s bien se acerc\u00f3 a uno de los criados, a preguntar lo que pasaba. \u00bfporqu\u00e9 no se acerc\u00f3 a su padre? Lo m\u00e1s normal hubiese sido buscar a su padre, preguntar y compartir con \u00e9l lo que estaba sucediendo. Pero, por &#8220;<em>estar en el campo<\/em>&#8220;, lejano de su padre, entretenido en tantas otras cosas, entre negocios, al regresar del campo su primera actividad no pod\u00eda ser buscar a su padre, compartir con \u00e9l, acompa\u00f1arle. Ya desde aqu\u00ed empieza a notarse la lejan\u00eda que viv\u00eda con su padre. Sabe que su padre est\u00e1 destrozado desde que se march\u00f3 el peque\u00f1o; desde entonces no hab\u00eda en casa m\u00e1s que lamentos y ahora escucha m\u00fasica, fiesta. No se le ocurre pensar en el regreso de su hermano. Adem\u00e1s, ha preferido compartir con el criado, antes que con el padre, los acontecimientos que han envuelto la vida de su hermano, a quien no quiere reconocer. El criado le dijo: &#8220;<em>Tu hermano ha regresado y tu padre ha mandado matar el ternero cebado, porque lo ha recobrado sano y salvo<\/em>&#8220;(v. 27). Esta \u00faltima frase cae como una pedrada sobre el hijo mayor. Si el padre estaba lejano en su vida, con mayor raz\u00f3n el hermano. Esa frase hace aparecer en el mayor mundos desconocidos, hace despertar en \u00e9l fieras dormidas en su interior. Entre esas fieras aparece una muy terrible, llamada envidia, que se opone a todo lo que signifique amor. El envidioso no sabe lo que significa amar y no le interesa dejarse amar. En el fondo, ni siquiera se ama a s\u00ed mismo. Y con su actitud acrecienta el c\u00e1ncer que lo destruir\u00e1 completamente. <\/p>\n<p>Hacia fuera hay en el coraz\u00f3n del hermano mayor para que, al ver el amor, no se alegre sino que se entristezca, para que en vez de regocijarse por el regreso del hermano deje endurecer su coraz\u00f3n, se torne severo con su padre y cruel y despiadado con el hermano? La envidia es una fuerza terriblemente destructora. Ella est\u00e1 muy ligada a la ra\u00edz del pecado, pues por ella ha entrado el pecado en el mundo: &#8220;la envidia del diablo introdujo la muerte en el mundo, y la experimentan los que toman su partido&#8221; (Sap 2,24). Hay una l\u00f3gica que impide amar, y que muestra una vida esquizofr\u00e9nica, una vida donde no hay asomos de coherencia, sino una rotura abismal entre el interior y el exterior la persona envidiosa. Por un lado va lo que aparece y por otro, totalmente opuesto lo que piensa y vive en el interior. Personas as\u00ed de incoherentes son incapaces de amar. Fue por envidia que se cometi\u00f3 el primer homicidio en el mundo, fue por envidia que los presuntos sabios y el poder religioso entregaron a Cristo a la muerte. Esos hombres envidiosos se hab\u00edan endurecido y se hab\u00edan vuelto incapaces de amar. <\/p>\n<p>Cuando a\u00fan no hemos experimentado a Dios como a nuestro Padre, es imposible que lleguemos a descubrir al otro como hermano. Algo de esto sucede en nuestro mundo moderno. Dios est\u00e1 muy lejano en nuestras vidas, solo ha llegado a ser en nosotros una simple idea, por lo mismo, los dem\u00e1s no pueden ser nuestros hermanos y nuestra vida no puede convertirse en la experiencia calurosa de una vida de familia, de una vida de fraternidad entre nosotros.<\/p>\n<p>El hermano menor, de hambriento, sucio, andrajoso y desilusionado, ha pasado a ser un hombre digno, ha reconocido a su padre y se ha reconocido a s\u00ed mismo como hijo; de libertino y disoluto se ha convertido en un redimido, en un hijo que ha aceptado en su vida la misericordia del Padre. Con el abrazo y el beso que ha recibido, despu\u00e9s de su villan\u00eda, ha conocido de verdad a su padre. Pero el hijo mayor no quiere saber nada de esta recuperaci\u00f3n, de esta fiesta de la unidad. Adem\u00e1s de mezquino, aparece como un &#8220;disociador&#8221;, porque no quiere entrar a la fiesta del padre, que ha recuperado al hijo perdido, no quiere tomar parte en la alegr\u00eda que deber\u00eda ser, tambi\u00e9n suya, porque se ha recobrado al hermano sano y salvo. Hace tiempos ha perdido su relaci\u00f3n vital padre-hijo-hermano. Trabajar por los dem\u00e1s no es suficiente cuando el coraz\u00f3n permanece de piedra y no aflora en \u00e9l la capacidad de amar al otro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN PERSONAJE MEZQUINO (Lc 15, 25-27; G\u00e9n 4,2; Sab 2,24) Les invito a reflexionar con especial atenci\u00f3n sobre el segundo cuadro de la par\u00e1bola. En ella no hay una solo detalle que no tenga un significado querido por Jes\u00fas. 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