{"id":422,"date":"2004-07-09T05:55:20","date_gmt":"2004-07-09T10:55:20","guid":{"rendered":"24330781"},"modified":"2005-09-16T07:43:39","modified_gmt":"2005-09-16T07:43:39","slug":"313","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2004\/07\/09\/313\/","title":{"rendered":"Ayer, Hoy y Siempre"},"content":{"rendered":"<p>En julio de 1984, hace veinte a\u00f1os, llegu\u00e9 por primera vez a Roma. Ven\u00edamos de vuelta de la Olimpiada Internacional de Matem\u00e1ticas celebrada en Praga. Yo no fui concursante aquella vez sino coentrenador. Llegados a Roma, encontr\u00e9 una ciudad que para mi gusto era muy caliente, desordenada y lejana. Lo \u00fanico que quer\u00eda hace veinte a\u00f1os era satisfacer la curiosidad de ver al Papa.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Pero el Papa, que ya era Juan Pablo II, no estaba en Roma, porque hab\u00eda ido a su residencia de verano, en Castelgandolfo. Sin embargo fuimos al Vaticano con algunos de los compa\u00f1eros colombianos de aquella Olimpiada. Hab\u00eda un chico entusiasta de la meditaci\u00f3n zen, varios agn\u00f3sticos, alg\u00fan ateo&#8230; no recuerdo que ninguno fuera expresamente cat\u00f3lico. Yo mismo estaba en la \u00e9poca de mi vida m\u00e1s fr\u00eda religiosamente hablando. El llamado al sacerdocio que hab\u00eda sentido unos cuatro a\u00f1os antes hab\u00eda quedado arrumado en alg\u00fan rinc\u00f3n de los recuerdos anodinos. Sin embargo, el tiempo que llevaba asistiendo al grupo de oraci\u00f3n &#8220;Esp\u00edritu Santo&#8221; en mi parroquia en Bogot\u00e1 estaba haciendo su obra maravillosa y poco a poco Dios tomaba de nuevo su lugar, el que nunca debi\u00f3 perder.<\/p>\n<p>Era el verano de 1984 y ah\u00ed andaba yo paseando bajo las gigantescas b\u00f3vedas de la bas\u00edlica de san Pedro, m\u00e1s fr\u00edo que indiferente ante tanta estatua. Pensaba en lo rid\u00edculo de tantos Papas que antes de morir quer\u00edan asegurarse una especie de inmortalidad dejando su efigie en alguna columna de la inmortal bas\u00edlica. &#8220;\u00a1Qu\u00e9 insensatez!&#8221;, pensaba, &#8220;pedirle inmortalidad a una piedra.&#8221;<\/p>\n<p>En tal estado de \u00e1nimo me encontr\u00e9 una capilla lateral en donde no reinaba la bulla sino el silencio. No m\u00e1s flashes ni c\u00e1maras. S\u00f3lo gente en silencio o de rodillas, orando con recogimiento y amor. En el centro de tal capilla, una inmensa custodia y en el centro de ese centro, Jesucristo Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>Me sent\u00e9. Despu\u00e9s me arrodill\u00e9. La gente estaba en silencio, pero algo maravilloso, un murmullo sobrenatural, como la voz de un r\u00edo profundo, se dejaba sentir. Yo ten\u00eda diecinueve a\u00f1os y muchos n\u00fameros y estudios de ciencias en la cabeza. No sab\u00eda qu\u00e9 me pasaba. S\u00f3lo sent\u00eda que all\u00ed hab\u00eda VIDA. Sent\u00eda que voces de lejanos confines venc\u00edan a los aires y las lenguas y se hac\u00edan presentes all\u00ed, en inexplicable y bell\u00edsimo intercambio de amor con el Se\u00f1or de todos. Sent\u00eda que aquella custodia era como una antena que recog\u00eda los dolores y angustias del mundo entero y que enviaba torrentes de gracia, consuelo, sabidur\u00eda y fortaleza a todos. Supe que Jes\u00fas estaba vivo, que reinaba en su Santa Iglesia, m\u00e1s all\u00e1 de todos los errores y pecados de los hombres. Entend\u00ed que \u00e9l vence todas las barreras y que su Nombre es dulce y santo. Llor\u00e9 sin poderme contener. Me sent\u00ed amado sin l\u00edmites, entendido sin l\u00edmites, impulsado y guiado m\u00e1s all\u00e1 de todos los l\u00edmites y de todas las palabras. Cuando llegu\u00e9 a Colombia, hace veinte a\u00f1os, de pocas cosas estaba seguro, menos de una: voy a ser sacerdote cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>El amor de Dios lo hizo posible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En julio de 1984, hace veinte a\u00f1os, llegu\u00e9 por primera vez a Roma. Ven\u00edamos de vuelta de la Olimpiada Internacional de Matem\u00e1ticas celebrada en Praga. Yo no fui concursante aquella vez sino coentrenador. Llegados a Roma, encontr\u00e9 una ciudad que para mi gusto era muy caliente, desordenada y lejana. 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