{"id":4132,"date":"2009-10-25T06:31:09","date_gmt":"2009-10-25T11:31:09","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=4132"},"modified":"2009-10-24T07:40:24","modified_gmt":"2009-10-24T12:40:24","slug":"volvere-a-casa-de-mi-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/10\/25\/volvere-a-casa-de-mi-padre\/","title":{"rendered":"Volvere a Casa de mi Padre"},"content":{"rendered":"<p><strong>VOLVER\u00c9 A CASA DE MI PADRE<\/strong><\/p>\n<p>(Lc 15,18)<\/p>\n<p>\u0081<strong>Y entrando en s\u00ed mismo dijo:\u2019cu\u00e1ntos jornaleros en la casa de mi Padre tienen pan en abundancia, mientras yo aqu\u00ed me muero de hambre. Me pondr\u00e9 en camino, <em>volver\u00e9 a casa de mi padre<\/em> y le dir\u00e9: padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo; tr\u00e1tame como a uno de tus jornaleros\u2019 Se puso en camino y march\u00f3 a casa de su padre&#8221; (Lc 15, 17-20).<\/strong><\/p>\n<p>Les invito a iniciar una reflexi\u00f3n sobre la &#8220;Casa del Padre&#8221;, expresi\u00f3n del hijo menor. Esta reflexi\u00f3n nos hace pensar en la casa del padre del hijo menor, y nos llevar\u00e1, tambi\u00e9n, a descubrir que la Casa del Padre es la mansi\u00f3n donde reposa nuestro Padre celestial, es el deseo de Dios que impulsa a todo hombre a regresar a \u00e9l cuando se ha alejado. La Casa del Padre es un s\u00edmbolo de Dios, un camino de ida y vuelta desde Dios hasta Dios. La fe nos promete la recuperaci\u00f3n del para\u00edso mediante la conversi\u00f3n o la vuelta a nuestro Dios y Se\u00f1or. <\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>La casa del padre<\/strong><\/p>\n<p>Esta expresi\u00f3n est\u00e1 cargada, en general, de un hondo sentido afectivo, de recuerdos maravillosos, de esp\u00edritu de familia; est\u00e1 llena de los m\u00e1s grandes sentimientos que concentran la parte afectiva del hombre hacia los suyos, hacia su hogar. La casa del padre o la casa paterna es ese sitio, que concentra nuestros afectos, y donde el cielo adquiere un tono y un sentido muy especial, donde el sol pinta de tintes maravillosos esos predios familiares, donde la planicie vive alfombrada de gramales esmeraldinos, regados por riachuelos cuyo paso llena de m\u00fasicas celestiales los o\u00eddos, donde las praderas est\u00e1n ornadas de flores multicolores, y donde hasta el mismo horizonte tiene tonalidades que nunca se esfuman de nuestra vida y de nuestro recuerdo. S\u00ed, la casa paterna est\u00e1 llena de todo el afecto que alimenta lo m\u00e1s rico de los predios familiares. Desde este sentido, la vida del hijo menor tuvo tres fases: primeramente el hijo menor viv\u00eda en su casa, que era la casa del padre; despu\u00e9s se march\u00f3 de la casa; luego volvi\u00f3 a la casa de su padre. La casa le recordaba al padre y su amor indecible por \u00e9l. En la par\u00e1bola solamente se contemplen dos fases en relaci\u00f3n con la casa del padre: su vida de pecado y su conversi\u00f3n. <\/p>\n<p>Pero la expresi\u00f3n &#8220;la Casa del Padre&#8221; tiene, sobre todo, un sentido b\u00edblico, es una expresi\u00f3n b\u00edblica y est\u00e1 henchida de una riqueza infinita que llega, tambi\u00e9n, a lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n cargado de nostalgias y a\u00f1oranzas celestiales, como lo expres\u00f3 el sin igual Agust\u00edn: &#8220;Nos hiciste, Se\u00f1or, para ti; y nuestro coraz\u00f3n estar\u00e1 inquieto mientras no descanse en Ti&#8221;. <\/p>\n<p>La Casa del Padre<\/p>\n<p>En el AT es normal hablar de &#8220;casa&#8221;, &#8220;tienda&#8221;, &#8220;palacio&#8221; o &#8220;morada de Dios&#8221;. En un sentido la casa de Dios es el cielo, en otro es el templo de Jerusal\u00e9n. Cierta vez, el patriarca Jacob, al despertar del sue\u00f1o donde vio una escalera apoyada en la tierra, y cuya cima tocaba el cielo, y a los \u00e1ngeles de Dios subir y bajar por ella, y a Yhaveh que le dijo: &#8220;Yo soy el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que est\u00e1s acostado te la doy a ti y a tu descendencia, exclam\u00f3: &#8220;<em>este lugar es la casa de Dios y la puerta del cielo<\/em>&#8221; (Gen 28,17). Esta misma idea se ha proyectado hacia el futuro y ha tenido m\u00faltiples resonancias en expresiones como &#8220;la patria eterna&#8221;, &#8220;la casa eterna&#8221;, &#8220;las moradas celestiales&#8221;, &#8220;el hogar del cielo&#8221;. De todos modos, en el NT Jes\u00fas es mucho m\u00e1s expl\u00edcito y habla de la casa paterna que ya no es solo el cielo o un lugar situado en esta tierra. Hablando a sus disc\u00edpulos, despert\u00f3 en ellos nostalgia del Padre celestial, cuando les dijo que se marchaba para prepararles una morada junto al Padre: &#8220;<em>en la casa de mi Padre hay muchas estancias<\/em>&#8221; (Jn 14,2). Cuando el redactor del cuarto Evangelio habla de &#8220;la casa de mi Padre&#8221; est\u00e1 queriendo visualizar de alg\u00fan modo, la representaci\u00f3n espacial del Reino de la Vida y del Amor, lugar cuidadosamente preparado, donde cada uno encontrar\u00e1 en Dios su plena posibilidad de amor, la felicidad acomodada a su propia capacidad. Algo as\u00ed como si en un esfuerzo de imaginaci\u00f3n intentara describir el cielo con la imagen de una casona grande, donde hay sitio para todos los hijos, pues la Casa del Padre es la casa de todos sus hijos.<\/p>\n<p>Todav\u00eda son m\u00e1s importantes los textos en que no solo se dice que Dios tiene una casa, sino que \u00c9l mismo es una casa. Y no una casa normal y corriente, sino una casa bien abastecida, segura e inexpugnable. Pablo dice que hay una casa &#8220;que no ha sido construida por mano de hombres&#8221; y que nos espera en los cielos (2Cor 5,1). Son los textos en que a Dios se le llama &#8220;refugio&#8221;, &#8220;alc\u00e1zar contra el enemigo&#8221;. Por eso, el hombre puede ya en esta vida &#8220;hacer del Alt\u00edsimo su refugio&#8221; (Sal 91,9)<\/p>\n<p>La imagen de Dios-Casa sugiere intimidad, seguridad, protecci\u00f3n, alegr\u00eda, y as\u00ed es como se representa la felicidad del cielo: como una gran familia reunida, no solo en la Casa del Padre, sino en esa casa que es el Padre y toda la Trinidad divina. Por eso, en un momento de gozo especial podemos exclamar, pensando en el cielo: &#8220;<em>Qu\u00e9 alegr\u00eda cuando me dijeron: vamos a la Casa del Se\u00f1or<\/em>&#8221; (Sal 122,1). De la Casa, que es el Padre, hemos salido y a \u00c9l estamos regresando.<\/p>\n<p>La casa del Padre nos habla del Padre<\/p>\n<p>Cuando el hijo menor pensaba en regresar a la casa del padre, estaba pensando no propiamente en su casa sino en la persona del padre, en regresar su padre. As\u00ed lo clarific\u00f3, cuando prepar\u00f3 el discurso que iba a pronunciar ante el Padre: &#8220;<em>\u00a1Me pondr\u00e9 en camino, volver\u00e9 a casa de mi Padre y le dir\u00e9: \u00a1Padre, he pecado contra el cielo y contra ti<\/em>! (Lc 11, 18). <\/p>\n<p>Por eso, el regreso del hijo pr\u00f3digo culmina felizmente en el encuentro con el padre, en brazos del padre. Nuestra vida en la tierra tiene que ser un encuentro con nuestro Padre Dios. Y cuando nos hemos alejado de El, es urgente el regreso. El nos atrae permanentemente. Alejados del Padre, crece en nosotros la nostalgia de su presencia, de su compa\u00f1\u00eda, de volver a su amor, a sus brazos, de estar nuevamente con \u00c9l y ojal\u00e1 para siempre. \u00c9l es el sentido \u00faltimo de nuestra vida. As\u00ed lo afirma el ap\u00f3stol: &#8220;<em>Para nosotros no hay m\u00e1s que un Dios, el Padre, de quien procede el universo y hacia quien caminamos<\/em>&#8221; (1Cor 8,6). <\/p>\n<p>Esta es la respuesta m\u00e1s clara y segura que pueda darse a la pregunta \u00bfde d\u00f3nde venimos, hacia d\u00f3nde vamos? Venimos del Padre y vamos hacia el Padre, pues nuestro ser es de hijos suyos. Bajo esta luz, nuestra existencia se presenta como un camino de regreso al Padre. <\/p>\n<p>Una encuesta<\/p>\n<p>Un p\u00e1rroco reparti\u00f3 entre sus feligreses unas papeletas con esta \u00fanica pregunta: \u00bfcu\u00e1l es para un creyente la mejor noticia? Las respuestas fueron, unas: estar ciertos de la salvaci\u00f3n eterna; otras, Dios es mi Padre. Sin duda la respuesta es la segunda: Dios es mi Padre. La certeza de que somos hijos de Dios es mucho m\u00e1s importante que la certeza de ir al cielo. Qu\u00e9 importa salvarnos, sabiendo con certeza que Dios no es nuestro Padre? El gran don de Dios no es que \u00c9l nos conceda la vida eterna, sino que nos haya hecho sus hijos. La vida en el cielo, el disfrute de la casa paterna es una simple consecuencia. As\u00ed lo expresa el Ap\u00f3stol: &#8220;<em>si somos hijos, somos tambi\u00e9n herederos<\/em>&#8221; (Rm 8,17; Gal 4,7). La herencia, o sea, la vida eterna, la salvaci\u00f3n es lo de menos. \u00bfDe qu\u00e9 servir\u00eda una dicha eterna, infinita, si al llegar al cielo nos percat\u00e1semos de que no somos hijos del Padre Dios? \u00bfQu\u00e9 clase de felicidad podr\u00eda compensarnos con la decepci\u00f3n de encontrar all\u00ed que no somos hijos de Dios? <\/p>\n<p><strong>Nuestro origen<\/strong><\/p>\n<p>Lo importante no es saber que \u00c9l es nuestro Padre, que somos sus hijos, sino tener conciencia de ello, tener la experiencia, habernos descubierto como sus hijos. Una corriente \u00edntima nos arrastra hacia el Padre como hacia nuestro origen y meta. Hemos venido del Padre y regresamos al Padre. Sabemos, por el evangelio de san Juan, que esa era la forma en que Jes\u00fas, nuestro querido hermano, describ\u00eda su aventura terrena: &#8220;<em>sal\u00ed del Padre y he venido al mundo, ahora dejo el mundo y me voy al Padre<\/em>&#8221; (Jn 16,28). Por eso, nuestra felicidad eterna, nuestra vida eterna est\u00e1 en consonancia con nuestra naturaleza de hijos suyos. Nosotros, como Cristo, podemos decir con verdad: &#8220;<em>yo vivo por el Padre<\/em>&#8221; (Jn 6,57). Cu\u00e1nta necesidad tenemos de sentirnos hijos, de estar con nuestro Padre, de escucharlo, de identificarnos con \u00c9l haciendo su voluntad. <\/p>\n<p>Jes\u00fas nos ense\u00f1a <strong>c\u00f3mo ser hijos<\/strong>: \u00c9l ten\u00eda una relaci\u00f3n \u00edntima, filial, una comunicaci\u00f3n constante, amorosa y tierna con su Padre. Sent\u00eda la necesidad imperiosa de estar con \u00c9l, Era Hijo y se sent\u00eda Hijo, viv\u00eda como Hijo y buscaba permanentemente al Padre. Por eso su obsesi\u00f3n por los parajes solitarios, por las noches silenciosas, por el desierto. Ten\u00eda que orar, porque sent\u00eda una necesidad vital de comunicaci\u00f3n constante, amorosa, llena de ternura con su Padre. Este es el camino que nos se\u00f1al\u00f3 a los otros hijos del Padre. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VOLVER\u00c9 A CASA DE MI PADRE (Lc 15,18) \u0081Y entrando en s\u00ed mismo dijo:\u2019cu\u00e1ntos jornaleros en la casa de mi Padre tienen pan en abundancia, mientras yo aqu\u00ed me muero de hambre. Me pondr\u00e9 en camino, volver\u00e9 a casa de mi padre y le dir\u00e9: padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/10\/25\/volvere-a-casa-de-mi-padre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Volvere a Casa de mi Padre&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[306],"tags":[],"class_list":["post-4132","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-conoce-tu-dios"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4132"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4132\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4136,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4132\/revisions\/4136"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}