{"id":41089,"date":"2015-12-23T01:27:10","date_gmt":"2015-12-23T06:27:10","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=41089"},"modified":"2015-12-22T17:43:15","modified_gmt":"2015-12-22T22:43:15","slug":"una-carta-de-navidad-desde-aleppo-en-siria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2015\/12\/23\/una-carta-de-navidad-desde-aleppo-en-siria\/","title":{"rendered":"Una Carta de Navidad desde Aleppo, en Siria"},"content":{"rendered":"<p>Mi nombre es Giorgio Istifan, nacido en Alepo en 1975 y casado con una joven llamada Miriam, una licenciada en educaci\u00f3n, con direcci\u00f3n psicol\u00f3gica. Tenemos un ni\u00f1o que tiene un a\u00f1o y cinco meses de edad, de nombre Benita. Yo pertenezco a la parroquia latina de San Francisco de As\u00eds, en Alepo. El 05 de noviembre de 2011 mi esposa y yo nos casamos. Nuestras vidas comenzaron con tanta alegr\u00eda y serenidad; ten\u00edamos un trabajo y una vida familiar tranquila. El 22 de julio de 2012 comenz\u00f3 la crisis en Aleppo. Comienza en las afueras y en los pueblos de alrededor para llegar, m\u00e1s tarde, a la ciudad. Anteriormente, en la primera etapa, vi con mis propios ojos la llegada de muchas familias inmigrantes de los pueblos hacia Alepo. Poco despu\u00e9s, la crisis ha afectado a la ciudad y reventado el drama. Como primer resultado perd\u00ed mi trabajo y la esperanza de una vida normal parec\u00eda haber terminado all\u00ed. Desde entonces, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica ha comenzado a ser muy pesada; sin embargo, en la familia est\u00e1bamos seguros de que esta ser\u00eda una crisis temporal y que iba a terminar pronto.<\/p>\n<p>La guerra sin embargo se ha expandido y ha llegado hasta nosotros, hasta el umbral de mi casa: un d\u00eda nos despertamos y vimos los milicianos que llegaron a una distancia de 100 metros de nuestro edificio. Poco despu\u00e9s, el ej\u00e9rcito ha respondido al ataque y los han alejado de nuevo. En respuesta, comenzaron a arrojar bombas sobre nuestra \u00e1rea residencial, en los edificios y casas. Nuestra casa ha recibido numerosos impactos de bala y, una vez, s\u00f3lo por un milagro sobrevivimos.<\/p>\n<p>Pero las cosas no terminaron all\u00ed, el edificio tambi\u00e9n fue alcanzado por dos ca\u00f1onazos y nuestra vecina fue alcanzada por metal de metralla en la cabeza. Asustados, salimos de la casa a toda prisa y nos refugiamos con nuestros padres; mi hija en el momento a\u00fan no hab\u00eda nacido.<\/p>\n<p>En el momento del nacimiento de Benita, no hab\u00eda agua, ni electricidad en Aleppo, ni los medios para calentarse, o gas. Despu\u00e9s del parto y su presentaci\u00f3n ante el Se\u00f1or en la iglesia, hemos sufrido m\u00e1s misiles y bombas; nos escapamos de nuevo muchas veces de la muerte. Lo que m\u00e1s me ha amargado el coraz\u00f3n es que, por muchas razones, sobre todo por la estrechez de las casas de nuestros padres y de la precaria situaci\u00f3n econ\u00f3mica, hemos terminado &#8211; mi esposa y yo &#8211; cada uno en casa de sus padres. Mi hija se qued\u00f3 con su madre y nos encontramos viviendo lejos unos de otros. Cuando ni una disputa o malentendido nos podr\u00edan separar, una guerra ha podido hacerlo. Por desgracia, en este momento seguimos viviendo en esta situaci\u00f3n, que contin\u00faa en la actualidad.<\/p>\n<p>En este per\u00edodo, el Se\u00f1or me ha concedido la gracia de conseguir un trabajo en la iglesia, como sacrist\u00e1n en mi parroquia. Nuestros problemas como una familia no han desaparecido, e incluso como una comunidad cristiana; de hecho, se han hecho m\u00e1s y m\u00e1s grandes: muchas familias cristianas han dispersado; Nos dimos el beso de despedida con muchos amigos y muchos miembros de la familia han partido hacia lo desconocido; Algunos terminaron en un pa\u00eds europeo en busca de la paz o en un pa\u00eds vecino a la frontera con Siria, en busca de trabajo. Mi hermano se fue para el L\u00edbano con su familia, pero despu\u00e9s de un tiempo  &#8220;ha partido de nuevo a otro pa\u00eds en busca de pan para comer, y la paz. Todo esto se debe al hecho de que, en nuestro querido pa\u00eds, Siria, carece de la paz, falta la seguridad.<\/p>\n<p>En este per\u00edodo es muy dif\u00edcil salir de la casa, pero nunca se sabe cu\u00e1ndo se va a volver. Cualquier cosa puede suceder en la calle; pero el peligro puede venir incluso mientras estamos en casa o en la iglesia. Lo que me pas\u00f3 a m\u00ed, en el \u00faltimo per\u00edodo, es un ejemplo.<\/p>\n<p>Hace poco m\u00e1s de un mes, el s\u00e1bado 8 de noviembre a las 19.15 horas, cuando regres\u00e9 de mi trabajo en la iglesia, fui a casa de mis suegros, para ver a Miriam y Benita, a quienes no puedo esperar ver hasta dos o tres horas al d\u00eda. Mientras caminaba por la calle, un proyectil de mortero cay\u00f3 cerca de m\u00ed, a una distancia de unos tres metros. Debido a la explosi\u00f3n, una parte peque\u00f1a de metal ha penetrado en el lado izquierdo y se ha deslizado entre las costillas; unas pocas pulgadas m\u00e1s y llegar\u00eda al coraz\u00f3n. Podr\u00eda morir en un instante. El resultado no era &#8220;s\u00f3lo&#8221; una herida, que me ha dolido por un tiempo. Al d\u00eda siguiente, domingo, volv\u00ed a la iglesia para agradecer a mi Se\u00f1or y el milagro del don de la vida que me hab\u00eda dado, una vez m\u00e1s, el d\u00eda anterior. No tengo m\u00e1s que un himno de acci\u00f3n de gracias en la oraci\u00f3n, que es para m\u00ed la \u00fanica fuente de esperanza y paciencia para soportar las pruebas y sufrimientos.<\/p>\n<p>La vida durante esta guerra en Siria nos ha ense\u00f1ado que la fe cristiana es esencial y, como resultado de esta fe, hay confianza en Dios. A pesar de la duraci\u00f3n y el drama de esta guerra, nuestra fe se incrementa y tambi\u00e9n nuestra confianza en el Se\u00f1or. Con los ojos de la fe, vemos todos los d\u00edas la mano de Dios curarnos a todos nosotros, cuidar de nuestras necesidades diarias. Parece que en esta gran tormenta de la guerra, estamos bajo grandes alas de gran alcance, que nos protegen, incluso si sufrimos y sentimos el aliento del viento; estamos bajo sus alas, por esto no nos ahogamos en la lluvia fuerte, sino que sentimos sobre nosotros s\u00f3lo unas gotas.<\/p>\n<p>Estamos en los \u00faltimos d\u00edas de Adviento, mi oraci\u00f3n a Dios d\u00eda y noche con el fin de regresar a mi pa\u00eds y mi paz y la seguridad de la ciudad. Espero de verdad que, con la oraci\u00f3n de todos los cristianos en el mundo, especialmente en la noche santa de Navidad, la guerra sea enterrada para siempre, se elimine ese odio y la paz reine en la tierra. Pero tengo otro deseo que pedir a Dios, enamorado de m\u00ed, de convertirme en un ni\u00f1o peque\u00f1o en Bel\u00e9n: espero que el Ni\u00f1o nacido por nosotros en una familia, lleve a mi familia y tantas familias que se han visto obligados a &#8220;separarse&#8221; el calor de la convivencia, la alegr\u00eda de estar juntos como una familia.<\/p>\n<p>Cristianos de todo el mundo, todos: Humildemente les pido que oren por nosotros, los cristianos de Siria.<\/p>\n<p>Feliz Navidad de mi ciudad de Alepo.<\/p>\n<p>(Colabor\u00f3 el p. Ibrahim Alsabagh, parroquia latina de Alepo)<\/p>\n<p>[<em>Esta carta tiene un a\u00f1o. Y es hoy todav\u00eda m\u00e1s actual que cuando fue enviada. Y hoy hace brotar renovado llanto de amor, gratitud y compromiso en mis ojos.<\/em>]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi nombre es Giorgio Istifan, nacido en Alepo en 1975 y casado con una joven llamada Miriam, una licenciada en educaci\u00f3n, con direcci\u00f3n psicol\u00f3gica. 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