{"id":391,"date":"2004-08-09T05:44:53","date_gmt":"2004-08-09T10:44:53","guid":{"rendered":"1152488519"},"modified":"2005-09-15T16:39:03","modified_gmt":"2005-09-15T16:39:03","slug":"344","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2004\/08\/09\/344\/","title":{"rendered":"El Mar y la Vida"},"content":{"rendered":"<p>Est\u00e1n de acuerdo los cient\u00edficos en que la vida surgi\u00f3 del mar. Y est\u00e1n de acuerdo los poetas en que del mar sigue naciendo vida. Sencillamente es imposible contemplar la inmensidad de las aguas sin asomarse a los inmensos abismos de la existencia, de la vida y de la belleza.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Hoy fui con mi hermano y su familia a una playa. Haciendo cuentas, ten\u00eda yo cerca de 21 a\u00f1os de no entrar a las aguas del mar y ba\u00f1arme en ellas. En todo caso, nunca me hab\u00eda ba\u00f1ado en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, como sucedi\u00f3 esta vez. Por cierto, para mi gusto, ese nombre de &#8220;Pac\u00edfico&#8221; no le queda bien porque sus aguas son m\u00e1s revueltas y sus olas m\u00e1s fuertes que las que hab\u00eda conocido en el Caribe. Lu temperatura era bastante fresca, casi fr\u00eda, pero muy deliciosa.<\/p>\n<p>Caminando por la playa me hizo falta Jes\u00fas. T\u00fa sabes: uno ve las aguas y la orilla y puede recordar sin dificultad muchas escenas sugestivas y hermosas del Evangelio. Miro las huellas de mis pies en la arena, apenas por un instante, antes que el agua las borre, y pienso en el Pescador que anduvo nuestras playas y que para muchos es s\u00f3lo como un recuerdo lejano.<\/p>\n<p>Caminando por la playa me transport\u00e9 tambi\u00e9n a los a\u00f1os de infancia y adolescencia: los a\u00f1os de Cartagena, en el Convento de las Hermanas de la Presentaci\u00f3n, con el mar como vecino de casa. Y los almuerzos de familia (mojarra, casi invariablemente) en Puerto Colombia o Pradomar. Horas de sol, de agua, de viento y de risa, horas colmadas de esa despreocupaci\u00f3n medio irresponsable que a veces, ya de adultos, quisi\u00e9ramos saborear de tanto en tanto.<\/p>\n<p>Caminando por la playa del Pac\u00edfico de Estados Unidos pens\u00e9 en la otra playa, a miles de kil\u00f3metros: la del lejano Oriente. Nunca he estado ah\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 mundo tan distinto: China, Jap\u00f3n, Rusia! \u00bfSer\u00e1 posible que en este preciso momento alguien all\u00e1 est\u00e9 pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo es el mundo de este lado? Miro entonces hacia el horizonte como si alg\u00fan japon\u00e9s pudiera sonre\u00edrme. Me siento un poco tonto. Y siento adem\u00e1s que nos falta demasiado por orar y conocer a nosotros los cristianos occidentales, porque la fuerza de la gracia ha hecho muy poco en esas otras playas, un d\u00eda santificadas por la sangre de tantos m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>Las olas golpean con fuerza. Los p\u00e1jaros vuelan majestuosos y ajenos. El viento trae una canci\u00f3n cuya letra no alcanzo a distinguir en el murmullo de mis venas.<\/p>\n<p>El mar es alegre pero tiene una nota de tragedia. La vida est\u00e1 en sus entra\u00f1as pero la muerte no le es lejana. Las aguas son transparentes y misteriosas a la vez: nada ocultan si t\u00fa tomas un poco en la palma de tu mano pero nada dejan ver si las retornas a su propio sitio. T\u00fa puedes jugar con el agua pero es dif\u00edcil saber en qu\u00e9 momento es el agua quien est\u00e1 jugando contigo.<\/p>\n<p>El mar te invita a callar ante su grandeza y te obliga a hablar ante su belleza. Nada te pregunta y nada te responde; y sin embargo, sentir\u00e1s que est\u00e1s conversando cada vez que una ola desfallece, como si una duda fuera absuelta, y sentir\u00e1s que el agua te escucha cuando recoge tu lamento y lo lanza en espuma al cielo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est\u00e1n de acuerdo los cient\u00edficos en que la vida surgi\u00f3 del mar. 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