{"id":3906,"date":"2009-10-09T16:16:40","date_gmt":"2009-10-09T21:16:40","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3906"},"modified":"2009-10-09T16:16:40","modified_gmt":"2009-10-09T21:16:40","slug":"dejense-reconciliar-con-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/10\/09\/dejense-reconciliar-con-dios\/","title":{"rendered":"Dejense reconciliar con Dios"},"content":{"rendered":"<p>DEJENSE RECONCILIAR CON DIOS<\/p>\n<p>\u0081Y entrando en s\u00ed mismo dijo: cu\u00e1ntos jornaleros en la casa de mi Padre tienen pan en abundancia, mientras yo aqu\u00ed me muero de hambre. Me levantare, me pondr\u00e9 en camino&#8221; (Lc 15, 17-18).<\/p>\n<p>Les invito a iniciar una reflexi\u00f3n sobre el coraz\u00f3n humano como principio de reconciliaci\u00f3n, capaz de realizar un proceso de regreso, si es tocado por el mismo Se\u00f1or, dador de este inestimable don. En el coraz\u00f3n del hijo menor ha quedado el recuerdo del amor que un d\u00eda el padre deposit\u00f3 en \u00e9l. Reconciliarse con el Padre significa reconocer el amor recibido de \u00c9l y que hoy no funciona, reconocer que algo no ha estado bien en las relaciones con \u00c9l en el pasado. Significa adem\u00e1s que hay un inter\u00e9s en restablecer las relaciones con \u00c9l ahora y en el futuro. Los dos hijos de la par\u00e1bola, en las relaciones con su padre y en sus mutuas relaciones, tienen que romper con los \u00faltimos a\u00f1os de vida, para poder entrar en el futuro con la recobrada dignidad de hijos. El menor se dej\u00f3 encontrar por el padre, cambi\u00f3 su estilo de vida e hizo de la casa paterna su nueva y definitiva morada. De la misma manera nuestra reconciliaci\u00f3n con Dios mira a la vida que nos queda para hacer el bien, y se proyecta sobre todo hacia la otra vida. Me reconcilio ahora, pero los efectos tienen que prolongarse en el futuro; sin esta eficacia hacia el futuro, reconciliarse no deja de ser una palabra bonita, pero hueca, sin repercusiones eficientes, y por consiguiente una aut\u00e9ntica frustraci\u00f3n. <\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Significado<\/p>\n<p>La palabra griega traducida por reconciliaci\u00f3n significa etimol\u00f3gicamente cambio desde el otro. Reconciliarse quiere decir, por tanto, cambiar a partir del otro, en nuestro caso, a partir del Padre. Es el padre de la par\u00e1bola lucana quien atrae con su amor y reconcilia consigo al hijo menor, haci\u00e9ndole sentir el amor de que le hab\u00eda colmado antes de su ida de la casa, y despu\u00e9s abraz\u00e1ndole y bes\u00e1ndole, logrando de esta manera que el hijo se reconcilie, tambi\u00e9n, consigo mismo. Tambi\u00e9n el padre toma la iniciativa de reconciliar al hermano mayor con el menor, pasando por encima del pasado y valorando debidamente el arrepentimiento del coraz\u00f3n. De la misma manera, Dios reconciliaba consigo al mundo en Cristo, sin tener en cuenta los pecados de los hombres, y nos hac\u00eda depositarios del mensaje de la reconciliaci\u00f3n: <em>\u00a1Cu\u00e1ntos jornaleros en casa de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aqu\u00ed me muero de hambre. Me levantar\u00e9&#8221;<\/em>. Desde ya acepta el perd\u00f3n del padre, se decide a romper con su vida de miseria y decide regresar donde su Padre e reiniciar nuevamente la vida de amor con El que ya hab\u00eda vivido. El amor del Padre no se ha apagado en el hijo menor. Todav\u00eda est\u00e1 escondido entre las cenizas de su vida desorganizada.<\/p>\n<p>Camino arduo <\/p>\n<p>Reconciliarse es hermoso, pero es un camino trabajoso y dif\u00edcil. Pide un cambio, y como todo cambio en la vida exige romper esquemas hechos, dejar caminos trillados, abrir nuevas brechas. En definitiva, salir de nuestra comodidad y rutina, y lanzarnos a vivir d\u00eda tras d\u00eda en la ruta nueva que Dios nos va trazando, ruta de donaci\u00f3n y amor desinteresados. Reconciliarse con Dios, reconciliarse con los dem\u00e1s, implica estar dispuesto a mirar el pasado con ojos de arrepentimiento y a dejarlo sin miramientos, por m\u00e1s que nos siga siendo atractivo. Para reconciliarse de verdad con Dios y con el hermano, no basta acudir al sacramento de la reconciliaci\u00f3n, recibir el perd\u00f3n de Dios y&#8221; \u00a1santas pascuas! Esto es s\u00f3lo el comienzo. Sigue el trabajo diario y constante por arrancar del alma las causas profundas, a veces muy ocultas, del distanciamiento, de la desavenencia y de la lejan\u00eda de Dios, y cualquier signo de ellos en nuestra conducta. Ahora viene la labor tenaz por conquistar nuestro coraz\u00f3n y nuestra vida para el amor, la concordia, la armon\u00eda filial para con Dios y fraternas para con los hombres. Todo hombre, si es sincero consigo mismo, se da cuenta de que est\u00e1 necesitado, en un mayor o menor grado, de reconciliaci\u00f3n. Reconc\u00edliate t\u00fa primero, y luego ayuda a los dem\u00e1s a conseguir una aut\u00e9ntica reconciliaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La persona humana como principio de reconciliaci\u00f3n<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de Cristo, &#8220;el hombre perfecto&#8221;, se ha producido la reconciliaci\u00f3n de los hijos con el Padre. As\u00ed lo afirma Juan Pablo II: &#8220;La cruz colocada sobre el Calvario, donde Cristo tiene su \u00faltimo di\u00e1logo con el Padre, emerge del n\u00facleo mismo de aquel amor, del que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, ha sido gratificado seg\u00fan el eterno designio divino. Dios no permanece solamente en estrecha vinculaci\u00f3n con el mundo, en cuanto Creador y fuente \u00faltima de la existencia. \u00c9l es adem\u00e1s Padre: con el hombre est\u00e1 unido por un v\u00ednculo m\u00e1s profundo a\u00fan que el de Creador. Es el amor, que no s\u00f3lo crea el bien, sino que hace participar en la vida misma de Dios: Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Cuando el ser humano escucha esta voz del coraz\u00f3n y desde lo m\u00e1s profundo de su libertad decide seguirla, encuentra el camino de regreso a la comuni\u00f3n con Dios. Por eso, &#8220;la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo es, ante todo, la inefable historia del gran amor de un padre \u2013Dios- que ofrece al hijo a\u00fan antes de volver a \u00c9l el don de la reconciliaci\u00f3n plena. Pero dicha historia, al evocar en la figura del hermano mayor el ego\u00edsmo que divide a los hermanos entre s\u00ed, se convierte tambi\u00e9n en la historia de la familia humana. <\/p>\n<p>Me parece que este texto representa una clave para comprender la dimensi\u00f3n personal de la reconciliaci\u00f3n. Nos muestra a dos hermanos, dos criaturas objetivamente amadas por s\u00ed mismas. El primero, lacerado en su conciencia por el pecado, deja sin embargo que Dios se revele como el Padre que se alegra y hace fiesta porque &#8220;el que estaba muerto&#8221; ha vuelto a la vida. Su actitud contrita hace justicia al proyecto originario del Creador. El segundo, en cambio, ha vivido siempre en la compa\u00f1\u00eda del Padre, en su casa. Pero en lugar de revelar la gloria de quien lo ha puesto en la existencia y la infinita gratuidad de su acto creador, quiere justificarse a s\u00ed mismo, desde una conciencia que le reprocha a Dios no considerar suficientemente el valor de su propio m\u00e9rito. Confunde la experiencia de Dios con la de s\u00ed mismo; el amor, con la autocomplacencia. Ambos hermanos representan una cara del pecado. Pero mientras en uno el coraz\u00f3n se agita por el presentimiento de que Dios es m\u00e1s grande que su pecado, en el otro Dios es ponderado seg\u00fan la avaricia espiritual de quien se justifica a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>El joven aventurero, despu\u00e9s de haber ca\u00eddo tan hondo, toma conciencia de estar lejos de la casa del padre y del falso encanto de su viaje por tierra extranjera. Siente que ha perdido su condici\u00f3n de hijo por su actitud ego\u00edsta, vence el miedo de acercarse a su Padre y prepara su confesi\u00f3n: &#8220;Pequ\u00e9 contra el cielo y contra ti&#8221; (Lc 15,18). Sin duda que Jes\u00fas en esta par\u00e1bola nos quiso entregar el rostro misericordioso de su Padre. <\/p>\n<p>Cada rasgo de la personalidad de ese padre tiene una proyecci\u00f3n de bondad, de ternura, de cercan\u00eda. Despu\u00e9s de leer esta par\u00e1bola puede uno acercarse al misterio del amor de Dios que entreg\u00f3 a su Hijo por nosotros: &#8220;la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todav\u00eda pecadores, muri\u00f3 por nosotros&#8221; (Rm 5,8).<\/p>\n<p>Por eso cuando se acerca el hijo perdido, lo ve de lejos y se emociona. Corre a acogerlo, lo abraza y lo besa efusivamente, lo integra a la vida de la casa y celebra el regreso con alegr\u00eda, haciendo una gran fiesta. Tambi\u00e9n atiende al hijo mayor que quiere complicar las cosas y le suplica que entre a compartir el regocijo del retorno de su hermano, que no se quede afuera, pues lo que \u00e9l quiere es ver a sus hijos reunidos y compartiendo juntos el calor del hogar. Da un perd\u00f3n incondicional. <\/p>\n<p>Jes\u00fas nos muestra a su Padre y nos dice: Este es mi Padre, as\u00ed act\u00faa, as\u00ed es \u00c9l. Un Padre rico en misericordia por ser el Dios del Amor. Un Padre, que quiere a sus hijos libres para vivir en el amor, que sabe esperar, que se estremece ante nuestra miseria, que se compadece de nuestras desgracias, que est\u00e1 siempre dispuesto a la reconciliaci\u00f3n y al perd\u00f3n porque para \u00c9l nunca dejamos de ser sus hijos y que cuando regresamos a \u00c9l su coraz\u00f3n se llena de gozo: &#8220;Habr\u00e1 m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversi\u00f3n&#8221; (Lc 15, 7). El perd\u00f3n para el Padre Dios es un nuevo nacimiento: &#8220;Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos am\u00f3, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivific\u00f3 juntamente con Cristo por la gracia hab\u00e9is sido salvados- y con \u00e9l nos resucit\u00f3 y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jes\u00fas&#8221; (Ef 2, 4-6).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DEJENSE RECONCILIAR CON DIOS \u0081Y entrando en s\u00ed mismo dijo: cu\u00e1ntos jornaleros en la casa de mi Padre tienen pan en abundancia, mientras yo aqu\u00ed me muero de hambre. Me levantare, me pondr\u00e9 en camino&#8221; (Lc 15, 17-18). 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