{"id":381,"date":"2004-08-19T12:59:06","date_gmt":"2004-08-19T17:59:06","guid":{"rendered":"135457717"},"modified":"2005-09-15T17:04:38","modified_gmt":"2005-09-15T17:04:38","slug":"354","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2004\/08\/19\/354\/","title":{"rendered":"Hacia la Amistad con Jesucristo"},"content":{"rendered":"<p>Hemos comentado ya anteriormente que no deben tomarse de manera trivial expresiones como &#8220;ser amigo de Cristo,&#8221; y que la prueba es que, en la pr\u00e1ctica y en la realidad, no nos resulta tan sencillo ser amigos de los grandes amigos de Cristo, que son los santos. Ello hace suponer que no es tan elemental lo de la amistad con Cristo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Creo que lo que sucede es que solemos tratar la palabra &#8220;amistad&#8221; de un modo muy amplio, como si fuera equivalente a &#8220;simpat\u00eda&#8221;, &#8220;empat\u00eda&#8221; o una especie de cari\u00f1o. Y desde luego es muy f\u00e1cil sentir empat\u00eda o cari\u00f1o por Jes\u00fas. De hecho, muchos no cristianos notables han tenido ese g\u00e9nero de sentimientos; por mencionar uno, Mahatma Gandhi. \u00bfQui\u00e9n no siente admiraci\u00f3n por la coherencia de Jes\u00fas de Nazareth, por su palabra profunda y a la vez sencilla, por su ternura para con los d\u00e9biles y su fortaleza ante los poderosos? Hay mucho que admirar en Jesucristo y uno puede pensar que, porque tiene admiraci\u00f3n o cari\u00f1o, empat\u00eda o una cierta identificaci\u00f3n, ya uno es &#8220;amigo&#8221; de Cristo.<\/p>\n<p>Todos esos sentimientos son v\u00e1lidos pero la amistad con el Hijo de Dios es algo m\u00e1s grande, m\u00e1s hondo y de mayores implicaciones. Jes\u00fas reserv\u00f3 la palabra &#8220;amistad&#8221; para un momento muy especial, cuando precisamente estaba revelando todo el caudal de su amor al Padre y a la Humanidad redimida por designio del Padre. S\u00f3lo entonces, en la noche solemne de la Ultima Cena, us\u00f3 aquellas palabras que bien conocemos: &#8220;Ya no os llamo siervos&#8230; os he llamado amigos&#8221; (Jn 15,15).<\/p>\n<p>Hay que destacar la expresi\u00f3n inicial: &#8220;ya no&#8230;,&#8221; la cual viene del original griego (<em>ouketi<\/em>). Esta expresi\u00f3n indica un punto de cambio, una coyuntura; marca un &#8220;antes&#8221; y un &#8220;despu\u00e9s.&#8221; Por cierto, y como rasgo dram\u00e1tico, perm\u00edtaseme recordar que Jes\u00fas sigui\u00f3 usando esta palabra al dirigirse a Judas Iscariote, cuando \u00e9ste le estaba traicionando en el Huerto de Getseman\u00ed (Mt 26,50).<\/p>\n<p>Jes\u00fas usaba las palabras en su pleno valor para no devaluarlas. Si miramos en los evangelios, antes de la Pasi\u00f3n, Jes\u00fas s\u00f3lo usa el t\u00e9rmino &#8220;amigo&#8221; un par de veces: una, refiri\u00e9ndose a L\u00e1zaro, poco antes de volverlo a la vida (Jn 11,11), y otra en una predicaci\u00f3n general, cuando quiere mostrar a qui\u00e9n deber\u00edamos temer en realidad (Lc 12,4). \u00a1No son muchas veces! Parece claro que Cristo era cauto en el uso de sus palabras. Es un ejemplo que debemos seguir.<\/p>\n<p>Otro hecho importante es que en los evangelios nadie se dirige a Cristo llam\u00e1ndolo su amigo. No conozco una sola excepci\u00f3n a este dato. Y si unimos este hecho al texto solemne de Jn 15,15, concluimos que el ser amigo de Jesucristo ni es algo que uno pueda dar por descontado ni es algo que uno consiga, por ejemplo, &#8220;port\u00e1ndose bien.&#8221; Los ap\u00f3stoles llevaban a\u00f1os de admirar al Se\u00f1or y de recibir su formaci\u00f3n (que inclu\u00eda un porcentaje notable de correcciones y rega\u00f1os); seguramente sent\u00edan sincero afecto por \u00e9l, pero la palabra &#8220;amigo&#8221; segu\u00eda estando reservada. Es algo que no puede decirse sin m\u00e1s, algo que no es un simple sentimiento, algo casi sagrado que denota un grado particular de cercan\u00eda o de unidad.<\/p>\n<p>En efecto, para nuestra cultura y nuestro modo com\u00fan de usar el lenguaje de la amistad, es muy extra\u00f1o lo que dice Cristo a sus ap\u00f3stoles: &#8220;Vosotros sois mis amigos si hac\u00e9is lo que yo os mando&#8221; (Jn 15,14). Estamos acostumbrados a pensar la amistad de otro modo, y sin duda nos sentir\u00edamos por lo menos at\u00f3nitos si alguien nos hablara de que hay que obedecerle para ser amigo suyo. Es una se\u00f1al m\u00e1s del uso delicado y profundo del lenguaje de la amistad cuando se trata de amistad con Cristo.<\/p>\n<p>Parecen claras, sin embargo, dos cosas: primera, ser amigo de Cristo involucra todo nuestro ser, pues la obediencia a su palabra no es otra cosa que ponernos completamente bajo la influencia poderosa de su luz y su amor. En segundo lugar, ser amigo de Cristo es algo que sucede como una experiencia de &#8220;llamado;&#8221; uno es llamado a ser amigo de \u00c9l. En este sentido es interesante recordar un texto de la Carta de Santiago: &#8220;se cumpli\u00f3 la Escritura que dice: Y Abrah\u00e1n crey\u00f3 a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.&#8221; Tambi\u00e9n aqu\u00ed la amistad es como un punto de llegada y no de partida.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que no podamos hacer nada para ser amigos de Cristo Jes\u00fas. Lo que no debemos pensar es que es algo autom\u00e1tico, ni forzoso, ni que se pueda adquirir. Es un fruto de la gracia santificante, en realidad; es el resultado de su amor en nosotros, que nos dispone para obrar en consonancia con su voluntad de modo que lo mejor de nosotros pueda hacerse realidad. Cuanto m\u00e1s creemos en la Palabra del Se\u00f1or y cuanto mejor sintonizamos nuestra voluntad y nuestro amor con su voluntad, mejor dispuestos estamos para recibir el regalo que nadie podr\u00eda merecer nunca: ser amigo del Hijo de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos comentado ya anteriormente que no deben tomarse de manera trivial expresiones como &#8220;ser amigo de Cristo,&#8221; y que la prueba es que, en la pr\u00e1ctica y en la realidad, no nos resulta tan sencillo ser amigos de los grandes amigos de Cristo, que son los santos. 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