{"id":35708,"date":"2015-05-16T09:52:35","date_gmt":"2015-05-16T14:52:35","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=35708"},"modified":"2015-05-16T09:52:35","modified_gmt":"2015-05-16T14:52:35","slug":"vision-de-la-iglesia-sobre-que-es-una-empresa-y-para-que-debe-servir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2015\/05\/16\/vision-de-la-iglesia-sobre-que-es-una-empresa-y-para-que-debe-servir\/","title":{"rendered":"Visi\u00f3n de la Iglesia sobre qu\u00e9 es una empresa y para qu\u00e9 debe servir"},"content":{"rendered":"<p><strong>338 <\/strong><em>La empresa debe caracterizarse por la capacidad de servir al bien com\u00fan de la sociedad mediante la producci\u00f3n de bienes y servicios \u00fatiles.<\/em> En esta producci\u00f3n de bienes y servicios con una l\u00f3gica de eficiencia y de satisfacci\u00f3n de los intereses de los diversos sujetos implicados, la empresa crea riqueza para toda la sociedad: no s\u00f3lo para los propietarios, sino tambi\u00e9n para los dem\u00e1s sujetos interesados en su actividad. Adem\u00e1s de esta funci\u00f3n t\u00edpicamente econ\u00f3mica,<em> la empresa desempe\u00f1a tambi\u00e9n una funci\u00f3n social, creando oportunidades de encuentro, de colaboraci\u00f3n, de valoraci\u00f3n de las capacidades de las personas implicadas. <\/em>En la empresa, por tanto, la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica es condici\u00f3n para el logro de objetivos no s\u00f3lo econ\u00f3micos, sino tambi\u00e9n sociales y morales, que deben perseguirse conjuntamente.<\/p>\n<p><em>El objetivo de la empresa se debe llevar a cabo en t\u00e9rminos y con criterios econ\u00f3micos, pero sin descuidar los valores aut\u00e9nticos que permiten el desarrollo concreto de la persona y de la sociedad. <\/em>En esta visi\u00f3n personalista y comunitaria, \u00ab la empresa no puede considerarse \u00fanicamente como una \u201csociedad de capitales\u201d; es, al mismo tiempo, una \u201csociedad de personas\u201d, en la que entran a formar parte de manera diversa y con responsabilidades espec\u00edficas los que aportan el capital necesario para su actividad y los que colaboran con su trabajo \u00bb.<sup>707<\/sup><\/p>\n<p><strong>339 <\/strong><em>Los componentes de la empresa deben ser conscientes de que la  comunidad en la que trabajan representa un bien para todos y no una estructura que permite satisfacer exclusivamente los intereses personales de alguno<\/em>. S\u00f3lo esta conciencia permite llegar a construir una econom\u00eda verdaderamente al servicio del hombre y elaborar un proyecto de cooperaci\u00f3n real entre las partes sociales.<\/p>\n<p><em>Un ejemplo muy importante y significativo en la direcci\u00f3n indicada procede de la actividad de las empresas cooperativas, de la peque\u00f1a y mediana empresa, de las empresas artesanales y de las agr\u00edcolas de dimensiones familiares<\/em>. La doctrina social ha subrayado la contribuci\u00f3n que estas empresas ofrecen a la valoraci\u00f3n del trabajo, al crecimiento del sentido de responsabilidad personal y social, a la vida democr\u00e1tica, a los valores humanos \u00fatiles para el progreso del mercado y de la sociedad.<sup>708<\/sup><\/p>\n<p><strong>340 <\/strong><em>La doctrina social reconoce la justa funci\u00f3n del beneficio, como primer indicador del buen funcionamiento de la empresa: <\/em>\u00ab Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente \u00bb.<sup>709<\/sup> Esto no puede hacer olvidar el hecho que<em> no siempre el beneficio indica que la empresa est\u00e9 sirviendo adecuadamente a la sociedad<\/em>.<sup>710<\/sup> Es posible, por ejemplo, \u00ab que los balances econ\u00f3micos sean correctos y que al mismo tiempo los hombres, que constituyen el patrimonio m\u00e1s valioso de la empresa, sean humillados y ofendidos en su dignidad \u00bb.<sup>711<\/sup> Esto sucede cuando la empresa opera en sistemas socioculturales caracterizados por la explotaci\u00f3n de las personas, propensos a rehuir las obligaciones de justicia social y a violar los derechos de los trabajadores.<\/p>\n<p><em>Es indispensable que, dentro de la empresa, la leg\u00edtima b\u00fasqueda del beneficio se armonice con la irrenunciable tutela de la dignidad de las personas que a t\u00edtulo diverso trabajan en la misma.<\/em> Estas dos exigencias no se oponen en absoluto, ya que, por una parte, no ser\u00eda realista pensar que el futuro de la empresa est\u00e9 asegurado sin la producci\u00f3n de bienes y servicios y sin conseguir beneficios que sean el fruto de la actividad econ\u00f3mica desarrollada; por otra parte, permitiendo el crecimiento de la persona que trabaja, se favorece una mayor productividad y eficacia del trabajo mismo. La empresa debe ser una comunidad solidaria<sup>712<\/sup>no encerrada en los intereses corporativos, tender a una \u00ab ecolog\u00eda social \u00bb <sup>713<\/sup> del trabajo, y contribuir al bien com\u00fan, incluida la salvaguardia del ambiente natural.<\/p>\n<p><strong>341 <\/strong><em>Si en la actividad econ\u00f3mica y financiera la b\u00fasqueda de un justo beneficio es aceptable, el recurso a la usura est\u00e1 moralmente condenado<\/em>: \u00ab Los traficantes cuyas pr\u00e1cticas usurarias y mercantiles provocan el hambre y la muerte de sus hermanos los hombres, cometen indirectamente un homicidio. Este les es imputable \u00bb.<sup>714<\/sup> Esta condena se extiende tambi\u00e9n a las relaciones econ\u00f3micas internacionales, especialmente en lo que se refiere a la situaci\u00f3n de los pa\u00edses menos desarrollados, a los que no se pueden aplicar \u00ab sistemas financieros abusivos, si no usurarios \u00bb.<sup>715<\/sup> El Magisterio reciente ha usado palabras fuertes y claras a prop\u00f3sito de esta pr\u00e1ctica todav\u00eda dram\u00e1ticamente difundida: \u00ab La usura, delito que tambi\u00e9n en nuestros d\u00edas es una infame realidad, capaz de estrangular la vida de muchas personas \u00bb.<sup>716<\/sup><\/p>\n<p><strong>342 <\/strong><em>La empresa se mueve hoy en el marco de escenarios econ\u00f3micos de dimensiones cada vez m\u00e1s amplias,<\/em> donde los Estados nacionales tienen una capacidad limitada de gobernar los r\u00e1pidos procesos de cambio que afectan a las relaciones econ\u00f3mico-financieras internacionales; esta situaci\u00f3n induce a las empresas a <em>asumir responsabilidades nuevas y mayores con respecto al pasado.<\/em> Su papel, hoy m\u00e1s que nunca, resulta determinante para un desarrollo aut\u00e9nticamente solidario e integral de la humanidad e igualmente decisivo, en este sentido, su aceptaci\u00f3n del hecho que \u00ab el desarrollo o se convierte en un <em>hecho com\u00fan <\/em>a todas las partes del mundo o sufre un<em> proceso de retroceso <\/em>aun en las zonas marcadas por un constante progreso. Fen\u00f3meno este particularmente indicador de la naturaleza del <em>aut\u00e9ntico<\/em>desarrollo: o participan de \u00e9l todas las Naciones del mundo, o no ser\u00e1 tal, ciertamente \u00bb.<sup>717<\/sup><\/p>\n<\/p>\n<p><strong>NOTAS para esta secci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><sup>707<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Centesimus annus, <\/em>43: AAS 83 (1991) 847.<\/p>\n<p><sup>708<\/sup>Cf. Juan XXIII, Carta enc.<em> Mater et magistra<\/em>: AAS 53 (1961) 422-423.<\/p>\n<p><sup>709<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Centesimus annus, <\/em>35: AAS 83 (1991) 837.<\/p>\n<p><sup>710<\/sup>Cf.<em> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, <\/em>2424.<\/p>\n<p><sup>711<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Centesimus annus, <\/em>35: AAS 83 (1991) 837.<\/p>\n<p><sup>712<\/sup>Cf. Juan Pablo II, Carta enc.<em> Centesimus annus,<\/em> 43: AAS 83 (1991) 846-848.<\/p>\n<p><sup>713<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Centesimus annus, <\/em>38: AAS 83 (1991) 841.<\/p>\n<p><sup>714<\/sup><em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 2269.<\/p>\n<p><sup>715<\/sup><em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 2438.<\/p>\n<p><sup>716<\/sup>Juan Pablo II,<em> Discurso en la Audiencia General<\/em> (4 de febrero de 2004), 3:<em> L&#8217;Osservatore Romano<\/em>, edici\u00f3n espa\u00f1ola, 6 de febrero de 2004, p. 12.<\/p>\n<p><sup>717<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc. <em>Sollicitudo rei socialis, <\/em>17: AAS 80 (1988) 532.<\/p>\n<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>338 La empresa debe caracterizarse por la capacidad de servir al bien com\u00fan de la sociedad mediante la producci\u00f3n de bienes y servicios \u00fatiles. 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