{"id":3234,"date":"2009-09-04T04:42:30","date_gmt":"2009-09-04T04:42:30","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3234"},"modified":"2009-09-04T04:42:30","modified_gmt":"2009-09-04T04:42:30","slug":"el-sentido-de-la-potestad-del-sacerdote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/09\/04\/el-sentido-de-la-potestad-del-sacerdote\/","title":{"rendered":"El sentido de la potestad del sacerdote"},"content":{"rendered":"<p>El sacerdote est\u00e1 constituido<i>dispensador de los misterios de Dios<\/i> (1 Corintios 4,1) en favor de estos miembros del Cuerpo m\u00edstico de Jesucristo, siendo, como es, ministro ordinario de casi todos los Sacramentos, que son los canales por donde corre en beneficio de la humanidad la gracia del Redentor. El cristiano, casi a cada paso importante de su mortal carrera, encuentra a su lado al sacerdote en actitud de comunicarle o acrecentarle con la potestad recibida de Dios esta gracia, que es la vida sobrenatural del alma. Apenas nace a la vida temporal, el sacerdote lo regenera con el bautismo infundi\u00e9ndole una vida m\u00e1s noble y preciosa, la vida sobrenatural, y lo hace hijo de Dios y de la Iglesia de Jesucristo; para darle fuerzas con que pelear valerosamente en las luchas espirituales, un sacerdote revestido de especial dignidad lo hace soldado de Cristo en la confirmaci\u00f3n; apenas es capaz de discernir y apreciar el Pan de los Angeles, el sacerdote se lo da, como alimento vivo y vivificante bajado del cielo; ca\u00eddo, el sacerdote lo levanta en nombre de Dios y lo reconcilia por medio de la penitencia; si Dios lo llama a formar una familia y a colaborar con El en la transmisi\u00f3n de la vida humana en el mundo, para aumentar primero el n\u00famero de los fieles sobre la tierra y despu\u00e9s el de los elegidos en el cielo, all\u00ed est\u00e1 el sacerdote para bendecir sus bodas y su casto amor; y cuando el cristiano, llegado a los umbrales de la eternidad, necesita fuerza y \u00e1nimos antes de presentarse en el tribunal del divino Juez, el sacerdote se inclina sobre los miembros doloridos del enfermo, y de nuevo le perdona y le fortalece con el sagrado crisma de la Extremaunci\u00f3n; por fin, despu\u00e9s de haber acompa\u00f1ado as\u00ed al cristiano durante su peregrinaci\u00f3n por la tierra hasta las puertas del cielo, el sacerdote acompa\u00f1a su cuerpo a la sepultura con los ritos y oraciones de la esperanza inmortal, y sigue al alma hasta m\u00e1s all\u00e1 de las puertas de la eternidad, para ayudarla con cristianos sufragios, por si necesitara a\u00fan de purificaci\u00f3n y refrigerio. As\u00ed, desde la cuna hasta el sepulcro, m\u00e1s a\u00fan, hasta el cielo, el sacerdote est\u00e1 al lado de los fieles, como gu\u00eda, aliento, ministro de salvaci\u00f3n, distribuidor de gracias y bendiciones.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p> Pero entre todos estos poderes que tiene el sacerdote sobre el Cuerpo m\u00edstico de Cristo para provecho de los fieles, hay uno acerca del cual no podemos contentarnos con la mera indicaci\u00f3n que acabamos de hacer: aquel poder que<i>no concedi\u00f3 Dios ni a los \u00e1ngeles ni a los arc\u00e1ngeles,<\/i> como dice San Juan Cris\u00f3stomo (De sacerdotio 3, 5): a saber, el poder de perdonar los pecados: <i>Los pecados de aquellos a quienes los perdonareis, les quedan perdonados; y los de aquellos a quienes los retuviereis, quedan retenidos<\/i> (Juan 20, 23). Poder asombroso, tan propio de Dios, que la misma soberbia humana no pod\u00eda comprender que fuese posible comunicarse al hombre: <i>\u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados sino s\u00f3lo Dios?<\/i> (Marcos 2,7); tanto, que el v\u00e9rsela ejercitar a un simple mortal, es cosa verdaderamente para preguntarse, no por esc\u00e1ndalo farisaico, sino por reverente estupor ante tan gran dignidad:<i>\u00bfQuien es \u00e9ste que aun los pecados perdona?<\/i> (Lucas 7, 49). Pero precisamente el Hombre-Dios, que ten\u00eda y tiene<i>potestad sobre la tierra de perdonar los pecados<\/i> (Lucas 5, 24) ha querido transmitirla a sus sacerdotes para remediar con liberalidad y misericordia divina la necesidad de purificaci\u00f3n moral inherente a la conciencia humana. \u00a1Qu\u00e9 consuelo para el hombre culpable, traspasado de remordimiento y arrepentido, o\u00edr la palabra del sacerdote que en nombre de Dios le dice:<i>Yo te absuelvo de tus pecados!<\/i> Y el o\u00edrla de la boca de quien a su vez tendr\u00e1 necesidad de pedirla para s\u00ed a otro sacerdote, no s\u00f3lo no rebaja el don misericordioso, sino que lo hace aparecer m\u00e1s grande, descubri\u00e9ndose as\u00ed mejor a trav\u00e9s de la fr\u00e1gil criatura la mano de Dios, por cuya virtud se obra el portento. De aqu\u00ed es que &#8211;vali\u00e9ndonos de las palabras de un ilustre escritor que aun de materias sagradas trata con competencia rara vez vista en un seglar&#8211;<i>cuando el sacerdote, temblorosa el alma a la vista de su indignidad y de lo sublime de su ministerio, ha puesto sobre nuestra cabeza sus manos consagradas, cuando, confundido de verse hecho dispensador de la Sangre del Testamento, asombrado cada vez de que las palabras de sus labios infundan la vida, ha absuelto a un pecador siendo pecador \u00e9l mismo; nos levantamos de sus pies bien seguros de no haber cometido una vileza&#8230; Hemos estado a los pies de un hombre, pero que hac\u00eda las veces de Cristo&#8230; y hemos estado para volver de la condici\u00f3n de esclavos a la de hijos de Dios<\/i> (Manzoni, Osservazioni sulla morale cattolica, c. 18).<\/p>\n<p>[<i>P\u00edo XI, Carta Enc\u00edclica Ad catholici sacerdotii, 20 de Diciembre de 1935<\/i>]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sacerdote est\u00e1 constituidodispensador de los misterios de Dios (1 Corintios 4,1) en favor de estos miembros del Cuerpo m\u00edstico de Jesucristo, siendo, como es, ministro ordinario de casi todos los Sacramentos, que son los canales por donde corre en beneficio de la humanidad la gracia del Redentor. 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