{"id":3206,"date":"2009-08-09T11:20:03","date_gmt":"2009-08-09T11:20:03","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3206"},"modified":"2009-08-14T18:23:30","modified_gmt":"2009-08-14T18:23:30","slug":"de-la-humillacion-a-la-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/08\/09\/de-la-humillacion-a-la-humildad\/","title":{"rendered":"DE LA HUMILLACI\u00d3N A LA HUMILDAD"},"content":{"rendered":"<p><strong>DE LA HUMILLACI\u00d3N A LA HUMILDAD<\/strong><\/p>\n<p>(Lc 15,14-15)<\/p>\n<p>\u0081<em> Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel pa\u00eds, y comenz\u00f3 a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajust\u00f3 con uno de los ciudadanos de aquel pa\u00eds, que le envi\u00f3 a su finca a cuidar puercos<\/em>&#8220;.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola, nos lleva a reflexionar sobre las humillaciones que tuvo que aceptar el hijo menor, sin quererlas, pero que le llevaron a descubrir en su interior la realidad del amor, la experiencia que hab\u00eda vivido cuando estaba cerca de su padre y la necesidad de regresar donde \u00e9l. Mientras estuvo en su casa estuvo amado y sostenido por su padre, pero cuando, lleno de orgullo y de dinero, determin\u00f3 vivir su propia vida y se alej\u00f3 de su padre, su vida se fue desmoronando poco a poco. Despilfarrada su herencia, ya no tuvo medios para poder conseguir el sustento y as\u00ed tuvo que aceptar una cantidad de humillaciones para conseguirlo, sin poder lograrlo. La carest\u00eda y la necesidad eran tan grandes que este pobre muchacho quiso alimentarse de lo que comen los cerdos. <\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>El hombre quiere ser due\u00f1o del mundo<\/strong><\/p>\n<p>La par\u00e1bola nos muestra aqu\u00ed lo parad\u00f3jico que es el pecado. Ad\u00e1n so\u00f1\u00f3 con ser como el Dios que le hab\u00eda creado y termin\u00f3 tambi\u00e9n hambriento, tan semejante a los cerdos queriendo comer lo mismo que ellos. Eva tom\u00f3 del fruto del \u00e1rbol, destruyendo los dones que hab\u00eda recibido; as\u00ed tambi\u00e9n, el hijo menor tom\u00f3 la parte de la herencia que le correspond\u00eda, y descendi\u00f3 tanto que ahora quiere tener cerca a alguien que le d\u00e9 al menos las algarrobas que comen los cerdos. Ad\u00e1n, Eva, el hijo menor y quienes se entregan a los \u00eddolos son transformados como ellos. El \u00eddolo vuelve semejantes a quienes lo adoran. El hijo menor se dej\u00f3 seducir por el orgullo, la avaricia y la independencia y estos \u00eddolos lo humillaron, destruy\u00e9ndolo y llev\u00e1ndolo hasta los cerdos. All\u00ed logr\u00f3 descubrir su realidad y sentir su gran humillaci\u00f3n. <\/p>\n<p><strong>Comenz\u00f3 a pasar necesidad<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro muchacho lleg\u00f3 siendo hijo, pero empez\u00f3 a degradarse, a bajar, hasta que se dio cuenta que hab\u00eda llegado hasta el fondo y comenz\u00f3 a padecer necesidad. Hab\u00eda llegado hasta el envilecimiento, a estar en tierra extranjera sin en qui\u00e9n o qu\u00e9 apoyarse pues su dinero, su poder, su engreimiento se le hab\u00edan terminado. Solo ha quedado su vaciedad, antes cuando se sent\u00eda hijo se parec\u00eda a su padre, ahora ni siquiera se siente como un trabajador, simplemente es un cuidador de cerdos y ha descendido tanto, que hasta quiere saciarse de la comida de ellos, pero ni eso le dejan. Es entonces cuando siente la profundidad de su aislamiento, la soledad m\u00e1s honda en que estaba sumido: ni familia, ni amigos, ni conocidos, ni libertinos, ni comida. Comprendi\u00f3 hasta d\u00f3nde le llevar\u00eda la opci\u00f3n que hab\u00eda tomado y se dio cuanta que un paso m\u00e1s en la direcci\u00f3n que llevaba le destruir\u00eda. Todo esto le ayud\u00f3 a buscar ayuda, a sentirse pobre, humilde, necesitado. <\/p>\n<p>La humillaci\u00f3n hace comprobar la situaci\u00f3n degradante a que se llega cuando uno sigue su propio arbitrio, sus propios intereses y caprichos. La miseria que ahora vive, la necesidad que siente de todo, el tener que aceptar un trabajo degradante, el tener que estar sujeto a patronos inmisericordes, el sentirse obligado a obedecer, a hacer cosas contra su misma conciencia, todo este c\u00famulo de humillaciones le ayudaron a sentirse humilde, y necesitado. S\u00f3lo entonces hace dentro de s\u00ed su confesi\u00f3n humilde: &#8220;<em>he pecado contra el cielo y contra ti<\/em>&#8220;. A la humildad no se llega con voluntarismo, con ascesis. La humildad es una virtud y, como todas las virtudes, tiene una din\u00e1mica interna que no depende solo de la voluntad de la persona.<\/p>\n<p><strong>Las humillaciones de la vida<\/strong><\/p>\n<p>Cu\u00e1ntos des\u00e1nimos, cu\u00e1ntas horas de tristeza por culpa de las humillaciones que se nos van presentando en el camino de cada d\u00eda mientras vivimos en este mundo. Humillaci\u00f3n es, tambi\u00e9n, el disgusto que se siente cuando algo o alguien tuerce nuestros planes y proyectos que nos hab\u00edamos trazado.<\/p>\n<p>De todos modos, en la vida, las humillaciones son necesarias para nuestra formaci\u00f3n. En efecto, sin humillaciones ni contrariedades no hay forja de hombres, de varones fuertes y firmes para poder afrontar con \u00e9xito y sin traumas las dificultades que, con el correr de los a\u00f1os, se van presentando en nuestra vida. No nos conviene caminar por senderos alfombrados s\u00f3lo de rosas y sin espinas.<\/p>\n<p>No es bueno, ni nos conviene obtener, sin nuestro esfuerzo, dineros gratis, herencias que se ponen enteramente a nuestra disposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Al hombre lo miden los obst\u00e1culos, las dificultades, las humillaciones, los trabajos, las contrariedades, las oposiciones, los contratiempos, los conflictos, las molestias, las mismas obligaciones. Nos conviene tener problemas para resolver y humillaciones para sufrir. <\/p>\n<p>Por eso, nos conviene aceptar las humillaciones y contrariedades. Es saludable no acongojarse por ellas, aunque las sintamos. Intentar convertir la humillaci\u00f3n en algo positivo, sabiendo que ellas nos ayudan a fortalecernos, a encontrar a Dios y con \u00c9l la humildad. Pues nuestra vida espiritual, nuestra vida de fe y de oraci\u00f3n se fortalecen con todos esos obst\u00e1culos exteriores, que nos vienen desde fuera. <\/p>\n<p>Cuando al m\u00fasico y compositor Johannes Brahms fue abucheado y humillado al terminar la segunda ejecuci\u00f3n p\u00fablica de su concierto para piano y orquesta n\u00famero 1, le escribi\u00f3 as\u00ed a un amigo: &#8220;Creo que nada mejor podr\u00eda haberme ocurrido. Ello me ha obligado a poner m\u00e1s empe\u00f1o en el trabajo y me ha estimulado para seguir adelante&#8221;.<\/p>\n<p>Queramos o no, los fracasos, las humillaciones, las contrariedades, las derrotas, el dolor, el sufrimiento son la sustancia de la vida y la ra\u00edz de toda personalidad. Un proverbio japon\u00e9s dice al respecto: &#8220;Hasta el polvo, cuando se amontona, se convierte en monta\u00f1a&#8221;. <\/p>\n<p>Las humillaciones, las contrariedades han formado a cantidad de personas, que posteriormente han conseguido, desde la humildad, paz, serenidad, triunfo e incluso la santidad.<\/p>\n<p><strong>La prueba del fuego<\/strong><\/p>\n<p>Me encontr\u00e9 una f\u00e1bula maravillosa que nos ayudar\u00e1 a asimilar todav\u00eda mejor lo que venimos diciendo. Se las comparto como la recib\u00ed. Cuentan que un humilde vaso de arcilla se encontraba junto a una soberbia copa de oro.<\/p>\n<p>Esta dijo al vaso de arcilla: &#8220;eres muy fr\u00e1gil; mira y envidia mi solidez de oro&#8221;. El humilde vaso de arcilla contest\u00f3: &#8220;en las fiestas t\u00fa apareces como una s\u00f3lida copa; pero en la prueba de fuego \u00a1cu\u00e1l de nosotros resistir\u00e1 mas? <\/p>\n<p>Una persona que pasaba por all\u00ed, para probar lo que acaba de o\u00edr, coloc\u00f3 el vaso de arcilla y la copa de oro en las llamas de un horno encendido. Y vio con sus propios ojos que el humilde vaso de arcilla se endurec\u00eda m\u00e1s y se hac\u00eda m\u00e1s resistente. Vio tambi\u00e9n c\u00f3mo la soberbia copa de oro se iba derritiendo poco a poco.<\/p>\n<p>Quien afirma su vida en la soberbia, que da el dinero y en el poder; quien busca la felicidad en las fatuidades de las fiestas, de las cosas externas; quien se olvida de su dimensi\u00f3n interior y de la vida espiritual&#8221; al llegar la prueba de fuego, la prueba del sufrimiento, de las contrariedades, de las humillaciones su pretendida consistencia se derrumba, se derrite, desaparece y la persona antes orgullosa de sus cosas cae en la amargura del enga\u00f1o y se hunde en el propio vac\u00edo interior.<\/p>\n<p>No ocurre as\u00ed en la persona espiritual, en el segador de Jes\u00fas, manso y humilde coraz\u00f3n, que sabe que para resurgir de la prueba del fuego es necesaria la humildad, la esperanza que engendra fortaleza, y hacer la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Por desgracia el hombre se deja morder por el aguij\u00f3n de la humillaci\u00f3n y si no la sabe asimilar pierde la paz, la felicidad y hasta su propia seguridad, pues una humillaci\u00f3n mal llevada produce decaimiento y, lo que es peor, tristeza y desesperanza, y hace que nuestro amor propio excesivo nos lleve a la desconfianza y a una permanente infelicidad. Por eso, necesitamos aprender a recibir las humillaciones con agradecimiento y alegr\u00eda interior, como venidas de las manos de Dios. A acogerla como camino de perfecci\u00f3n, a imitaci\u00f3n de Jes\u00fas que nos dijo: &#8220;Aprendan de m\u00ed a ser mansos y humildes de coraz\u00f3n y hallar\u00e1n reposo y paz para sus almas&#8221; (Mt 11,29).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DE LA HUMILLACI\u00d3N A LA HUMILDAD (Lc 15,14-15) \u0081 Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel pa\u00eds, y comenz\u00f3 a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajust\u00f3 con uno de los ciudadanos de aquel pa\u00eds, que le envi\u00f3 a su finca a cuidar puercos&#8220;. 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