{"id":3198,"date":"2009-07-31T07:10:36","date_gmt":"2009-07-31T07:10:36","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3198"},"modified":"2009-07-31T00:22:36","modified_gmt":"2009-07-31T00:22:36","slug":"valor-incomparable-de-la-persona-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/07\/31\/valor-incomparable-de-la-persona-humana\/","title":{"rendered":"Valor incomparable de la persona humana"},"content":{"rendered":"<p>El hombre est\u00e1 llamado a una plenitud de vida que va m\u00e1s all\u00e1 de las dimensiones de su existencia terrena, ya que consiste en la participaci\u00f3n de la vida misma de Dios. Lo sublime de esta vocaci\u00f3n sobrenatural manifiesta la <i>grandeza<\/i> y <i>el<\/i> <i>valor<\/i> de la vida humana incluso en su fase temporal. En efecto, la vida en el tiempo es condici\u00f3n b\u00e1sica, momento inicial y parte integrante de todo el proceso unitario de la vida humana. Un proceso que, inesperada e inmerecidamente, es iluminado por la promesa y renovado por el don de la vida divina, que alcanzar\u00e1 su plena realizaci\u00f3n en la eternidad (cf. <i>1<\/i> <i>Jn<\/i> 3, 1-2). Al mismo tiempo, esta llamada sobrenatural subraya precisamente el <i>car\u00e1cter relativo<\/i> de la vida terrena del hombre y de la mujer. En verdad, esa no es realidad \u00ab\u00faltima\u00bb, sino \u00abpen\u00faltima\u00bb; es <i>realidad sagrada,<\/i> que se nos conf\u00eda para que la custodiemos con sentido de responsabilidad y la llevemos a perfecci\u00f3n en el amor y en el don de nosotros mismos a Dios y a los hermanos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La Iglesia sabe que este <i>Evangelio de la vida,<\/i> recibido de su Se\u00f1or, tiene un eco profundo y persuasivo en el coraz\u00f3n de cada persona, creyente e incluso no creyente, porque, superando infinitamente sus expectativas, se ajusta a ella de modo sorprendente. Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la raz\u00f3n y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su coraz\u00f3n (cf. <i>Rom<\/i> 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su t\u00e9rmino, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Los creyentes en Cristo deben, de modo particular, defender y promover este derecho, conscientes de la maravillosa verdad recordada por el Concilio Vaticano II: \u00abel Hijo de Dios, con su encarnaci\u00f3n, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre\u00bb. En efecto, en este acontecimiento salv\u00edfico se revela a la humanidad no s\u00f3lo el amor infinito de Dios que \u00abtanto am\u00f3 al mundo que dio a su Hijo \u00fanico\u00bb (<i>Jn<\/i> 3, 16), sino tambi\u00e9n el <i>valor incomparable de cada persona humana.<\/i><\/p>\n<p>La Iglesia, escrutando asiduamente el misterio de la Redenci\u00f3n, descubre con renovado asombro este valor y se siente llamada a anunciar a los hombres de todos los tiempos este \u00abEvangelio\u00bb, fuente de esperanza inquebrantable y de verdadera alegr\u00eda para cada \u00e9poca de la historia. <i>El Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la dignidad de la persona y el Evangelio de la vida son un \u00fanico e indivisible Evangelio.<\/i><\/p>\n<p>Por ello el hombre, el hombre viviente, constituye el camino primero y fundamental de la Iglesia.<\/p>\n<p>[<i>Juan Pablo II, Enc\u00edclica Evangelium Vitae, n. 2. 25 de Marzo de 1995<\/i>]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre est\u00e1 llamado a una plenitud de vida que va m\u00e1s all\u00e1 de las dimensiones de su existencia terrena, ya que consiste en la participaci\u00f3n de la vida misma de Dios. 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