{"id":31761,"date":"2014-11-21T01:52:37","date_gmt":"2014-11-21T06:52:37","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=31761"},"modified":"2014-11-20T22:00:49","modified_gmt":"2014-11-21T03:00:49","slug":"las-relaciones-entre-trabajo-y-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2014\/11\/21\/las-relaciones-entre-trabajo-y-capital\/","title":{"rendered":"Las relaciones entre trabajo y capital"},"content":{"rendered":"<p><strong>276 <\/strong><em>El trabajo, por su car\u00e1cter subjetivo o personal, es superior a cualquier otro factor de producci\u00f3n. Este principio vale, en particular, con respeto al capital<\/em>. En la actualidad, el t\u00e9rmino \u00ab capital \u00bb tiene diversas acepciones: en ciertas ocasiones indica los medios materiales de producci\u00f3n de una empresa; en otras, los recursos financieros invertidos en una iniciativa productiva o tambi\u00e9n, en operaciones de mercados burs\u00e1tiles. Se habla tambi\u00e9n, de modo no totalmente apropiado, de \u00ab<em>capital humano<\/em> \u00bb, para significar los recursos humanos, es decir las personas mismas, en cuanto son capaces de esfuerzo laboral, de conocimiento, de creatividad, de intuici\u00f3n de las exigencias de sus semejantes, de acuerdo rec\u00edproco en cuanto miembros de una organizaci\u00f3n. Se hace referencia al \u00ab <em>capital social<\/em> \u00bb cuando se quiere indicar la capacidad de colaboraci\u00f3n de una colectividad, fruto de la inversi\u00f3n en v\u00ednculos de confianza rec\u00edproca. Esta multiplicidad de significados ofrece motivos ulteriores para reflexionar acerca de qu\u00e9 pueda significar, en la actualidad, la relaci\u00f3n entre trabajo y capital.<\/p>\n<p><strong>277 <\/strong><em>La doctrina social ha abordado las relaciones entre trabajo y capital destacando la prioridad del primero sobre el segundo, as\u00ed como su complementariedad.<\/em><\/p>\n<p><em>El trabajo tiene una prioridad intr\u00ednseca con respecto al capital<\/em>: \u00ab Este principio se refiere directamente al proceso mismo de producci\u00f3n, respecto al cual el trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras el \u201ccapital\u201d, siendo el conjunto de los medios de producci\u00f3n, es s\u00f3lo un instrumento o la causa instrumental. Este principio es una verdad evidente, que se deduce de toda la experiencia hist\u00f3rica del hombre \u00bb.<sup>593 <\/sup>Y \u00ab pertenece al patrimonio estable de la doctrina de la Iglesia \u00bb.<sup>594<\/sup><\/p>\n<p><em>Entre trabajo y capital debe existir complementariedad<\/em>. La misma l\u00f3gica intr\u00ednseca al proceso productivo demuestra la necesidad de su rec\u00edproca compenetraci\u00f3n y la urgencia de dar vida a sistemas econ\u00f3micos en los que la antinomia entre trabajo y capital sea superada.<sup>595<\/sup> En tiempos en los que, dentro de un sistema econ\u00f3mico menos complejo, el \u00ab capital \u00bb y el \u00ab trabajo asalariado \u00bb identificaban con una cierta precisi\u00f3n no s\u00f3lo dos factores productivos, sino tambi\u00e9n y sobre todo, dos clases sociales concretas, la Iglesia afirmaba que ambos eran en s\u00ed mismos leg\u00edtimos.<sup>596<\/sup> \u00ab Ni el capital puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital \u00bb.<sup>597<\/sup>Se trata de una verdad que vale tambi\u00e9n para el presente, porque \u00ab es absolutamente falso atribuir \u00fanicamente al capital o \u00fanicamente al trabajo lo que es resultado de la efectividad unida de los dos, y totalmente injusto que uno de ellos, negada la eficacia del otro, trate de arrogarse para s\u00ed todo lo que hay en el efecto \u00bb.<sup>598<\/sup><\/p>\n<p><strong>278 <\/strong><em>En la reflexi\u00f3n acerca de las relaciones entre trabajo y capital, sobre todo ante las imponentes transformaciones de nuestro tiempo, se debe considerar que \u00ab el recurso principal \u00bb y el <\/em>\u00ab <em>factor decisivo<\/em> \u00bb <sup>599<\/sup><em> de que dispone el hombre es el hombre mismo<\/em> y que \u00ab el desarrollo integral de la persona humana en el trabajo no contradice, sino que favorece m\u00e1s bien la mayor productividad y eficacia del trabajo mismo \u00bb.<sup>600<\/sup> El mundo del trabajo, en efecto, est\u00e1 descubriendo cada vez m\u00e1s que el valor del \u00ab capital humano \u00bb reside en los conocimientos de los trabajadores, en su disponibilidad a establecer relaciones, en la creatividad, en el car\u00e1cter emprendedor de s\u00ed mismos, en la capacidad de afrontar conscientemente lo nuevo, de trabajar juntos y de saber perseguir objetivos comunes. Se trata de cualidades genuinamente personales, que pertenecen al sujeto del trabajo m\u00e1s que a los aspectos objetivos, t\u00e9cnicos u operativos del trabajo mismo. Todo esto conlleva un cambio de perspectiva en las relaciones entre trabajo y capital: se puede afirmar que, a diferencia de cuanto suced\u00eda en la antigua organizaci\u00f3n del trabajo, donde el sujeto acababa por equipararse al objeto, a la m\u00e1quina, hoy, en cambio, la dimensi\u00f3n subjetiva del trabajo tiende a ser m\u00e1s decisiva e importante que la objetiva.<\/p>\n<p><strong>279 <\/strong><em>La relaci\u00f3n entre trabajo y capital presenta, a menudo, los rasgos del conflicto, que adquiere caracteres nuevos con los cambios en el contexto social y econ\u00f3mico<\/em>. Ayer, el conflicto entre capital y trabajo se originaba, sobre todo, \u00ab por el hecho de que los trabajadores, ofreciendo sus fuerzas para el trabajo, las pon\u00edan a disposici\u00f3n del grupo de los empresarios, y que \u00e9ste, guiado por el principio del m\u00e1ximo rendimiento, trataba de establecer el salario m\u00e1s bajo posible para el trabajo realizado por los obreros \u00bb.<sup>601<\/sup> <em>Actualmente, el conflicto presenta aspectos nuevos y, tal vez, m\u00e1s preocupantes<\/em>: los progresos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos y la mundializaci\u00f3n de los mercados, de por s\u00ed fuente de desarrollo y de progreso, exponen a los trabajadores al riesgo de ser explotados por los engranajes de la econom\u00eda y por la b\u00fasqueda desenfrenada de productividad.<sup>602<\/sup><\/p>\n<p><strong>280 <\/strong><em>No debe pensarse equivocadamente que el proceso de superaci\u00f3n de la dependencia del trabajo respecto a la materia sea capaz por s\u00ed misma de superar la alienaci\u00f3n en y del trabajo.<\/em> Esto sucede no s\u00f3lo en las numerosas zonas existentes donde abunda el desempleo, el trabajo informal, el trabajo infantil, el trabajo mal remunerado, o la explotaci\u00f3n en el trabajo; tambi\u00e9n se presenta con las nuevas formas, mucho m\u00e1s sutiles, de explotaci\u00f3n en los nuevos trabajos: el super-trabajo; el trabajo-carrera que a veces roba espacio a dimensiones igualmente humanas y necesarias para la persona; la excesiva flexibilidad del trabajo que hace precaria y a veces imposible la vida familiar; la segmentaci\u00f3n del trabajo, que corre el riesgo de tener graves consecuencias para la percepci\u00f3n unitaria de la propia existencia y para la estabilidad de las relaciones familiares. Si el hombre est\u00e1 alienado cuando invierte la relaci\u00f3n entre medios y fines, tambi\u00e9n en el nuevo contexto de trabajo inmaterial, ligero, cualitativo m\u00e1s que cuantitativo, pueden darse elementos de alienaci\u00f3n, \u00ab seg\u00fan que aumente su participaci\u00f3n [del hombre] en una aut\u00e9ntica comunidad solidaria, o bien su aislamiento en un complejo de relaciones de exacerbada competencia y de rec\u00edproca exclusi\u00f3n \u00bb.<sup>603<\/sup><\/p>\n<p><strong>NOTAS para esta secci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><sup>593<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Laborem exercens, <\/em>12: AAS 73 (1981) 606.<\/p>\n<p><sup>594<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Laborem exercens, <\/em>12: AAS 73 (1981) 608.<\/p>\n<p><sup>595<\/sup>Cf. Juan Pablo II, Carta enc.<em> Laborem exercens,<\/em> 13: AAS 73 (1981) 608-612.<\/p>\n<p><sup>596<\/sup>Cf. P\u00edo XI, Carta enc.<em> Quadragesimo anno<\/em>: AAS 23 (1931) 194-198.<\/p>\n<p><sup>597<\/sup>Le\u00f3n XIII, Carta enc. <em>Rerum novarum<\/em>:<em> Acta Leonis XIII<\/em>, 11 (1892) 109.<\/p>\n<p><sup>598<\/sup>P\u00edo XI, Carta enc. <em>Quadragesimo anno<\/em>: AAS 23 (1931) 195.<\/p>\n<p><sup>599<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Centesimus annus<\/em>, 32: AAS 83 (1991) 833.<\/p>\n<p><sup>600<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Centesimus annus<\/em>, 43: AAS 83 (1991) 847.<\/p>\n<p><sup>601<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Laborem exercens<\/em>, 11: AAS 73 (1981) 604.<\/p>\n<p><sup>602<\/sup>Cf. Juan Pablo II, <em>Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales<\/em> (6 de marzo de 1999), 2: AAS 91 (1999) 889.<\/p>\n<p><sup>603<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<em> Centesimus annus<\/em>, 41: AAS 83 (1991) 844.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>276 El trabajo, por su car\u00e1cter subjetivo o personal, es superior a cualquier otro factor de producci\u00f3n. Este principio vale, en particular, con respeto al capital. 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