{"id":3175,"date":"2009-07-12T13:31:50","date_gmt":"2009-07-12T13:31:50","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3175"},"modified":"2009-07-11T13:36:42","modified_gmt":"2009-07-11T13:36:42","slug":"carta-de-identidad-del-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/07\/12\/carta-de-identidad-del-padre\/","title":{"rendered":"CARTA DE IDENTIDAD DEL PADRE"},"content":{"rendered":"<p><strong>CARTA DE IDENTIDAD DEL PADRE <\/strong><\/p>\n<p><strong>(Lc 15, 12-13; Ex 34,6; 1Jn 4, 8.16)<\/strong><\/p>\n<p>La par\u00e1bola del &#8220;padre misericordioso&#8221;, es &#8220;la perla&#8221;, la reina de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas, indudablemente la m\u00e1s bella. Y es que Jes\u00fas entrega lo que ama con infinito amor y honda ternura. Charles Peguy dice de ella: &#8220;Esta es la palabra de Dios que ha llegado m\u00e1s lejos, la que ha tenido m\u00e1s \u00e9xito temporal y eterno. Es c\u00e9lebre, incluso, entre los imp\u00edos y ha encontrado en ellos un orificio de entrada y quiz\u00e1 es ella sola la que permanece clavada en el coraz\u00f3n del imp\u00edo, como un clavo de ternura&#8221;.<\/p>\n<p>Se lee y nunca se deja de admirar. Se la llama la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, pero esto no es exacto, pues el protagonista de la narraci\u00f3n, el personaje central no es el hijo menor. La figura central de ese texto incomparable es la figura del padre. Con este cuadro quiso Jes\u00fas revelarnos la verdadera imagen de Dios. Por eso deber\u00edamos llamar a esta par\u00e1bola la &#8220;carta sobre la identidad de Dios&#8221; que el mismo Jes\u00fas, Hijo de Dios, nos entreg\u00f3. Por eso hoy, ya no se habla de la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, sino de <em>la par\u00e1bola del Padre misericordioso<\/em>. En efecto, en la lectura de la par\u00e1bola &#8220;poco a poco va surgiendo el rostro misterioso de un Dios incomprensible para el puro razonamiento humano, pero verdaderamente fascinante&#8221;. La traducci\u00f3n ecum\u00e9nica de la Biblia dice que el mensaje no se centra tanto en la conversi\u00f3n del hijo, cuanto en el amor y en la misericordia del Padre. De todos modos, la par\u00e1bola, m\u00e1s que un resumen de la historia de cada uno de nosotros, es el retrato de nuestro Padre Celestial, hecho nada menos que por el mismo Jes\u00fas, el Hijo amado. Les invito a dejarse empapar de esta Palabra de Jes\u00fas y analizar la narraci\u00f3n en todos sus pormenores. No nos puede eximir de hacerlo el que conozcamos la par\u00e1bola desde nuestra ni\u00f1ez. Hay cosas que nunca acaban de comprenderse suficientemente. Necesitamos captar en profundidad las distintas posturas de los tres personajes y prestar una atenci\u00f3n especial a sus sentimientos y a la relaci\u00f3n que hay entre ellos. <\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Se hecha de menos, en la par\u00e1bola, la madre de ese hogar y un tercer hijo. El esp\u00edritu de esos dos personajes se encuentra en la par\u00e1bola, junto a los otros tres que forman ese hogar. Por lo que aparece en la par\u00e1bola Jes\u00fas quer\u00eda revelarnos al Padre y que nos encontr\u00e1ramos con un coraz\u00f3n que nos abraza, con un Padre-Dios misericordioso, que cubre nuestro coraz\u00f3n, nuestra vida con su infinita ternura, como lo har\u00eda la mejor de las madres. En realidad el padre que nos revela Jes\u00fas es padre y es madre: su amor, ternura, perd\u00f3n, alegr\u00eda nos lo muestra m\u00e1s madre que padre, o mejor, un padre con coraz\u00f3n de madre. Es el Dios de coraz\u00f3n misericordioso, celebrado a menudo en la Escritura con emotivas im\u00e1genes de <strong>ternura materna<\/strong> (cf. Is 43,1-3; 49, 15-16; 66,13; Os 11,1-8; Jer 31,3). Entre los hijos de ese Padre, hay en el relato, entre renglones, un tercer hijo, el que nunca se apart\u00f3 de la casa del Padre, el hijo tierno, cumplidor, capaz de compartir con su Padre la tristeza y el gozo, el hijo que sali\u00f3 en busca del hermano ausente y volvi\u00f3 con \u00e9l, tray\u00e9ndolo sobre sus hombros, el hijo que ayud\u00f3 a su Padre a preparar el fest\u00edn y que sali\u00f3, tambi\u00e9n, a convencer al hermano mayor. No es un sue\u00f1o la existencia de este tercer hijo, conocemos su nombre. Se llama Jes\u00fas. El \u00fanico hijo que de veras hace feliz al Padre. El es la verdadera oveja blanca de esa maravillosa familia. <\/p>\n<p><strong>Necesidad de ternura y de misericordia <\/strong><\/p>\n<p>La madre no aparece en la par\u00e1bola, pero s\u00ed su esp\u00edritu. En efecto, la ternura, que se nos describe a trav\u00e9s de todo el relato, es caracter\u00edstica de la mujer y, en algunas literaturas, especialmente en Babilonia, se apropia a la mujer. Esta por su naturaleza ha sido creada para encarnar y manifestar la ternura-misericordia de Dios. Como la ternura es la actitud natural de la madre para con el hijo necesitado de ayuda; as\u00ed, aplicada a Dios, significa su natural compasi\u00f3n por el pecador, su misericordia. Por eso, el Papa Juan Pablo I, acu\u00f1\u00f3 la frase: &#8220;Dios es Padre, pero tambi\u00e9n es Madre&#8221;. Y alguien, repitiendo casi el mismo pensamiento del Papa, dijo que &#8220;Dios, queriendo estar en todas partes, cre\u00f3 a la madre y la dot\u00f3 de ternura&#8221;. El padre de la par\u00e1bola tiene un coraz\u00f3n de madre, un amor &#8220;entra\u00f1able&#8221;, cuajado de ternura, comprensi\u00f3n, compasi\u00f3n, indulgencia y perd\u00f3n, como el de una madre hacia sus hijos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas era conocido en su medio, su madre tambi\u00e9n, pero Dios era casi desconocido Padre: entre los sacerdotes y fariseos pocos le conocen, pocos saben que El es el Padre y m\u00e1s pocos, todav\u00eda, han tenido la experiencia de ser hijos del Padre Dios. El mundo de entonces, como el nuestro, era inconsciente de ello. Especialmente, las personas son inconscientes de que tiene por Padre a Dios. Por eso, en el relato Jes\u00fas insiste m\u00e1s en revelar lo no conocido, el Padre y resaltar las actitudes de los hijos, el menor y el mayor, en relaci\u00f3n con la persona del Padre. Nosotros nos detendremos a reflexionar en los dos hijos y en el padre: &#8220;<em>un hombre ten\u00eda dos hijos<\/em>&#8221; (v.11), y en las actitudes que Jes\u00fas quiere poner de relieve en los tres personajes de la par\u00e1bola: el pap\u00e1, el hijo menor y el hijo mayor. <\/p>\n<p>Nuestra actual sociedad se torna cada vez m\u00e1s dura, fr\u00eda e indiferente ante el ser humano. Los afanes van m\u00e1s por la importancia que se da a lo material, que por el inter\u00e9s por la persona y por la realizaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica vida comunitaria desde unas relaciones interpersonales tiernas, que broten del amor. Cada d\u00eda se va enrareciendo m\u00e1s el ambiente c\u00e1lido entre las personas. Las relaciones son interesadas. En forma preocupante, el ambiente familiar est\u00e1 originando una convivencia carente de cari\u00f1o, de delicadeza y, por consiguiente, de amor y ternura en el trato mutuo. En esta sociedad violenta, valores como la ternura y la misericordia son vocablos extra\u00f1os y vivencias casi ex\u00f3ticas. <\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo II, en su enc\u00edclica &#8220;Dives in misericordia&#8221;, hace una apremiante llamada &#8221; a la misericordia, de la que el hombre y el mundo contempor\u00e1neo tienen tanta necesidad&#8221; (DM 2). La ternura es algo tan especial en el ser humano que actualiza la presencia amorosa de Dios. Ella abre las puertas de la comprensi\u00f3n y es esa manera suave en la relaci\u00f3n entre los padres, los hijos, los hermanos, los amigos y, en general, entre las personas. Pero nuestro mundo va siendo cada vez m\u00e1s violento, m\u00e1s duro, m\u00e1s dif\u00edcil en la vida relacional.<\/p>\n<p>La vida es una sucesi\u00f3n de momentos favorables y no favorables, en los que la ternura es clave para mitigar situaciones dif\u00edciles y circunstancias preocupantes que a diario se suceden. De manera especial, nuestra sociedad nos hace vivir casi carentes de cari\u00f1o y de afecto, a\u00fan en el seno familiar. Y el intercambio de afecto es esencial en nuestras relaciones personales. Necesitamos una comunicaci\u00f3n que no solo sea gratificante, sino que enriquezca el proceso de humanizaci\u00f3n entre familiares y no familiares. Desde este punto de vista la par\u00e1bola de Jes\u00fas destila toda ella cari\u00f1o, ternura, bondad y misericordia, por parte del padre de esa familia. La par\u00e1bola quiere mostrarnos el estilo relacional, todo \u00e9l caluroso, de nuestro Padre Dios.<\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 es la ternura<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan el diccionario, ternura es afecto, cari\u00f1o, dulzura, amor, amistad. Palabras todas con significado de amor muy sensible, ligadas todas a la relaci\u00f3n entre las personas. La afectividad del ni\u00f1o est\u00e1 unida a la primera sonrisa que el dirige a todo cuanto le recuerda el rostro de su madre; pues, la primera educadora y dadora de afectividad, de ternura es la madre. Hablar de ternura es pensar en la mujer, especialmente, en la madre. Pero, Jes\u00fas quiere descubrir al hombre que Dios es Padre con coraz\u00f3n de madre, todo ternura y que, como Padre nuestro, llena nuestra vida de la ternura y misericordia que estamos necesitando cada d\u00eda m\u00e1s. <\/p>\n<p><strong>Dos clases de pecadores<\/strong><\/p>\n<p>Al reflexionar lo que sucede con los dos hijos en la par\u00e1bola, estamos reflexionando, a la vez, en el padre. El relato de los hijos sirve \u00fanicamente para revelar el coraz\u00f3n del Padre. En ninguna otra parte hab\u00eda descrito Jes\u00fas al Padre celestial de una manera m\u00e1s viva e impactante como lo hace en la presente par\u00e1bola. <\/p>\n<p>El marco narrativo inicial de la par\u00e1bola presenta a los escribas y fariseos escandaliz\u00e1ndose porque el Maestro acoge a los pecadores y se sienta a la mesa para comer con ellos (Lc 15,2). Por ello, Jes\u00fas les cuenta esta par\u00e1bola, que desarrolla en dos cuadros, donde describe las dos clases de pecadores de que hablan los dos primeros vers\u00edculos del cap\u00edtulo: &#8220;l<em>os publicanos y pecadores; y los fariseos y maestros de la <\/em>ley&#8221; (v. 1-2).Los primeros est\u00e1n personalizados en el hijo menor; los segundos, los fariseos, en el mayor, cumplidor, fiel y obediente a los mandatos del padre, pero carente de amor, de ternura, duro con el hermano menor e indiferente con el Padre. Las dos clases de pecadores son: los que est\u00e1n convencidos de que son pecadores y as\u00ed son considerados por los dem\u00e1s; y los que est\u00e1n convencidos que no son pecadores, se creen justos, y no experimentan necesidad de conversi\u00f3n. Por eso, el hijo mayor, en cuanto a su conversi\u00f3n, nos deja en suspenso, como lo hicieron los fariseos y quienes son como ellos en todos los tiempos. <\/p>\n<p><strong>El coraz\u00f3n humano se ha endurecido<\/strong><\/p>\n<p>El pecado endurece el coraz\u00f3n humano y le hace romper con el hermano. Por eso, llega un momento en que el hijo menor dice a su padre: &#8220;<em><strong>Dame la parte de la herencia que me corresponde<\/strong><\/em>&#8221; (v. 12). Hab\u00eda gozado del amor y de los cuidados de su padre, pero ya no se interesa por \u00e9l, se ha revelado contra \u00e9l, s\u00f3lo piensa en las cosas y en abandonar al padre, y de qu\u00e9 manera. Pr\u00e1cticamente le exigi\u00f3 al padre que le entregara la herencia, es decir, quer\u00eda que su padre hubiese muerto. El Padre, que hab\u00eda amasado una fortuna copiosa para sus hijos, no logr\u00f3 impedir la partida del hijo menor, porque el hambre por el dinero, por las cosas, por los placeres se hab\u00edan apoderado del coraz\u00f3n de aquel hijo ingrato y lo hab\u00eda endurecido. El amor abundante y generoso del Padre no hab\u00eda logrado penetrar en el coraz\u00f3n del hijo menor. Y eso mismo acontece hoy con nuestra sociedad. Los hombres y mujeres de nuestro tiempo nos hemos ido dejado hipnotizar por el placer, por las cosas, por su posesi\u00f3n y hemos dejado endurecer y secar el coraz\u00f3n con las personas. Por eso, para muchos, Dios ya no interesa lo m\u00e1s m\u00ednimo y las otras personas, mucho menos. M\u00e1s a\u00fan, confiarse a Dios aparece hoy como una debilidad. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA DE IDENTIDAD DEL PADRE (Lc 15, 12-13; Ex 34,6; 1Jn 4, 8.16) La par\u00e1bola del &#8220;padre misericordioso&#8221;, es &#8220;la perla&#8221;, la reina de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas, indudablemente la m\u00e1s bella. Y es que Jes\u00fas entrega lo que ama con infinito amor y honda ternura. 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