{"id":3168,"date":"2009-07-04T22:37:53","date_gmt":"2009-07-04T22:37:53","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3168"},"modified":"2009-07-04T22:37:53","modified_gmt":"2009-07-04T22:37:53","slug":"maria-y-la-trinidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/07\/04\/maria-y-la-trinidad\/","title":{"rendered":"MARIA Y LA TRINIDAD"},"content":{"rendered":"<p><strong>MARIA Y LA TRINIDAD<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Hech 1,14; Gal 4, 4-5; Lc 1,42; Mt 1,16)<\/strong><\/p>\n<p>Les invito a iniciar una reflexi\u00f3n sobre Mar\u00eda en relaci\u00f3n con la Trinidad. Mar\u00eda, maestra de espiritualidad, preside la escuela de los hombres y mujeres que se dejan cincelar por las manos del Esp\u00edritu Santo. As\u00ed como el nacimiento de la Iglesia estuvo precedido por la compa\u00f1\u00eda, la intercesi\u00f3n y la ense\u00f1anza de Mar\u00eda con la comunidad apost\u00f3lica, de la misma manera Ella intercede hoy, nos acompa\u00f1a y nos educa desde el cielo para que construyamos en unidad la Iglesia del nuevo milenio. Mar\u00eda desde el cielo contin\u00faa su misi\u00f3n materna de crianza y educaci\u00f3n de sus hijos, los miembros del Cuerpo de Cristo, cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida divina en las almas de sus hijos redimidos. Ella, maestra de espiritualidad, es nuestra gu\u00eda como mujer experta en la vida de comuni\u00f3n con Dios, pues fue tabern\u00e1culo espl\u00e9ndido de la Trinidad.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La Escritura nos muestra a Mar\u00eda en total relaci\u00f3n con la Trinidad. Al hablar de la Encarnaci\u00f3n y la Redenci\u00f3n dice que el Padre envi\u00f3 a su Hijo, nacido de mujer, para rescatar a los que estaban bajo la ley (Gal 4,4). La encarnaci\u00f3n en el seno de Mar\u00eda fue por obra del Esp\u00edritu Santo. <\/p>\n<p><strong>Preparaci\u00f3n al Jubileo del 2000<\/strong><\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo II, con ocasi\u00f3n del jubileo del a\u00f1o 2000, invit\u00f3 a todos los cat\u00f3licos a una preparaci\u00f3n de tres a\u00f1os con una estructura trinitaria. El primer a\u00f1o (1997) se centraba en la reflexi\u00f3n sobre Cristo, el segundo, en la Persona del Esp\u00edritu Santo, y el tercero tomando la Persona del Padre como punto focal de referencia. Invit\u00f3 a contemplar en esos tres a\u00f1os la figura de Mar\u00eda, relacionada con cada una de las tres Personas divinas. En efecto se descubre en Mar\u00eda una vocaci\u00f3n trinitaria: Hija predilecta de Dios Padre, Madre del Dios Hijo y Sagrario del Esp\u00edritu Santo, pues concibi\u00f3 en su seno al Verbo por obra del Esp\u00edritu Santo. Iniciemos, pues, nuestra contemplaci\u00f3n de Mar\u00eda en relaci\u00f3n con el misterio trinitario, ya que ella es Hija predilecta del Padre, Madre del Hijo de Dios encarnado y morada del Esp\u00edritu Santo (Cf. LG 53), que la santific\u00f3 y purific\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda, &#8220;Hija predilecta del Padre&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>El Vaticano II llama a la Virgen Mar\u00eda la &#8220;hija predilecta del Padre&#8221; (LG 53), y a\u00f1ade que en esto aventaja con mucho a todas las criaturas del cielo y de la tierra. Y es que Ella, como Virgen, supo abandonarse totalmente a la providencia del Padre. Es tan especial su filiaci\u00f3n que la vive siempre en total abandono y entrega al Padre. Por eso, cuando el Padre le propuso ser la madre de su Hijo, Ella, asintiendo a su llamado a convertirse en madre del Redentor, le respondi\u00f3 con y obediencia total: &#8220;<em>Soy la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra<\/em>&#8221; (Lc 1,38). <\/p>\n<p><strong>Experiencia filial de Mar\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>San Pablo afirma que en Cristo el Padre &#8220;nos eligi\u00f3 antes de la creaci\u00f3n del mundo y nos predestin\u00f3 a ser sus hijos&#8221; (Ef 1,4-5). Mar\u00eda ha sido la primera en vivir esta experiencia filial. Su filiaci\u00f3n la coloc\u00f3 en uni\u00f3n total con el Padre, llevando a cabo una situaci\u00f3n espiritualmente parad\u00f3jica. En efecto, en su Hijo Jesucristo, no solo era hija del Padre, sino tambi\u00e9n madre del Hijo. Ella viv\u00eda la paternidad de Dios al mismo tiempo como maternidad filial. Como su Hijo era todo del Padre y vuelto por completo al Padre, tambi\u00e9n Mar\u00eda era toda del Padre y vuelta por completo al Padre, cumpliendo en todo su voluntad, como buena hija suya y como su sierva. Ella vivi\u00f3 su realidad filial correspondiendo de lleno al Padre en su servicio al Hijo y a sus hermanos. Confi\u00f3 todo su ser al poder del Padre.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n filial<\/strong><\/p>\n<p>La oraci\u00f3n de Mar\u00eda es oraci\u00f3n filial. Esta caracter\u00edstica aparece en el &#8220;magnificat&#8221;, que es un maravilloso himno dirigido al Padre de la misericordia por las maravillas que ha hecho en ella. Es un anticipo del que m\u00e1s tarde entonar\u00e1 Jes\u00fas: &#8220;<em>Te alabo, Padre, porque escondiste estas cosas a los sabios y entendidos y se las revelaste a los <\/em>sencillos&#8221; (Mt 11,15). Como perfecta orante, tiene como centro de su vida al Padre, de quien vive siempre pendiente y en quien encuentra la plenitud de su vida. <\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda, Madre del Hijo de Dios <\/strong><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n base de Mar\u00eda con Jes\u00fas es su Maternidad. El Concilio de \u00c9feso, en el 431, dijo: &#8220;Mar\u00eda es Madre de Dios&#8221;. En su maternidad divina se concentra el misterio de Mar\u00eda. De Ella naci\u00f3 Jes\u00fas y Ella lo educ\u00f3, cumpliendo un verdadero y peculiar peregrinaje de fe, desde el nacimiento a la resurrecci\u00f3n y Pentecost\u00e9s. Cuando reprende a Jes\u00fas por perderse en el templo, parece no haber comprendido a\u00fana fondo la realidad profunda de su Hijo. La respuesta e su Hijo le obliga a &#8220;meditar&#8221; m\u00e1s a fondo su relaci\u00f3n con \u00e9l (Lc 2,19.51). Es la Nueva Eva asociada a Cristo, nuevo Ad\u00e1n. Todo lo que es Mar\u00eda, lo es por ser Madre de Dios.<\/p>\n<p><strong>Madre de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p>Por ser Madre de Cristo es Madre de la Iglesia, es decir, Madre de la Cabeza y de los miembros. Por Ella hemos nacido a Dios. En el Calvario adquiri\u00f3 Mar\u00eda oficialmente su nueva maternidad: la maternidad espiritual de los disc\u00edpulos del Hijo.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, &#8220;sagrario del Esp\u00edritu Santo&#8221;<\/p>\n<p>Mar\u00eda es Madre de Dios por obra del Esp\u00edritu Santo. Desde el momento en que Mar\u00eda engendra a Jes\u00fas por obra del Esp\u00edritu la relaci\u00f3n de Mar\u00eda con el Esp\u00edritu Santo es de una trascendencia sublime. Ella se dej\u00f3 envolver por el Esp\u00edritu, que la convirti\u00f3 en Madre de Dios.<\/p>\n<p>En su alma y en su cuerpo, Mar\u00eda es sagrario del Esp\u00edritu Santo. Al mismo tiempo, sus entra\u00f1as pur\u00edsimas son la nueva casa de Dios, que ha querido hacerse Hombre en ellas y habitar as\u00ed entre nosotros. Mar\u00eda es as\u00ed el verdadero santuario del Esp\u00edritu Santo. Es sagrario vivo del Dios encarnado. Su apertura al Esp\u00edritu la constituye y la define: &#8220;El Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra&#8221; (Lc 1,28). La encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas en el seno de Mar\u00eda es el acontecimiento base de la singular relaci\u00f3n entre el Esp\u00edritu Santo y al Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>La inhabitaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en Mar\u00eda es superior a cualquier otra criatura. Mar\u00eda ha sido convertida en una criatura completamente renovada y santificada por el Esp\u00edritu Santo. Por eso, nada tiene de extra\u00f1o que &#8220;entre los Santos Padres prevaleciera la costumbre de llamar a la Madre de Dios totalmente santa e inmune de toda mancha de pecado, como plasmada y hecha una nueva criatura por el Esp\u00edritu Santo&#8221; (LG 56). <\/p>\n<p><strong>Experiencia de comuni\u00f3n con Dios<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;En el misterio de Cristo Mar\u00eda est\u00e1 <em>presente<\/em>ya &#8220;antes de la creaci\u00f3n del mundo&#8221; como aquella que el Padre &#8220;ha elegido&#8221; <em>madre<\/em>de su Hijo en la Encarnaci\u00f3n, y junto con el Padre la ha elegido el Hijo, confi\u00e1ndola eternamente al Esp\u00edritu de santidad&#8221; (RM 8). <\/p>\n<p>Esta estructura trinitaria de la existencia y del peregrinar terreno de Mar\u00eda constituye la base de la espiritualidad mariana cat\u00f3lica que es, antes que cualquier otra cosa, experiencia profunda de vida trinitaria. Y comporta un pleno abandono y confianza en la voluntad del Padre. <\/p>\n<p>Al igual que Mar\u00eda, nuestra madre en la fe (RM 12-19), la obediencia filial a nuestro Padre representa para nosotros, los cristianos, el inicio de nuestro itinerario hacia la plena comuni\u00f3n con Dios. Semejante obediencia es di\u00e1logo entre llamada de Dios y respuesta de la persona humana, entre lecci\u00f3n y fidelidad, entre gracia y libertad. <\/p>\n<p>Como el &#8220;s\u00ed&#8221; de Mar\u00eda, el &#8220;s\u00ed&#8221; de todo cristiano al Padre significa confiar filialmente en su providencia, vivir en este horizonte de fe el propio presente y poner en manos del Padre nuestro propio futuro. En esta condici\u00f3n de abandono filial al Padre, nuestra vida se torna en un viaje seguro hacia nuestra meta final. \u00bfQu\u00e9 importa, entonces, si el mar es tempestuoso, si la tierra tiembla, si el cielo est\u00e1 nublado, si la noche es oscura y fr\u00eda, si no comprendemos todo, su los otros no nos aman, si nos sentimos solos? La fe nos dice que estamos <\/p>\n<p>arropados por el amor del Padre que nos comprende y nos ama. Nuestra patria es Dios \u2013Padre nuestro- rico en misericordia, que nos habla en la lengua del amor y de la misericordia. La espiritualidad mariana nos ayuda a vivir, con Mar\u00eda y con su ayuda, esta realidad de amor filial a Dios, Padre nuestro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARIA Y LA TRINIDAD (Hech 1,14; Gal 4, 4-5; Lc 1,42; Mt 1,16) Les invito a iniciar una reflexi\u00f3n sobre Mar\u00eda en relaci\u00f3n con la Trinidad. 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