{"id":31589,"date":"2014-11-12T01:21:35","date_gmt":"2014-11-12T06:21:35","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=31589"},"modified":"2014-11-10T11:26:07","modified_gmt":"2014-11-10T16:26:07","slug":"religiosidad-y-criterio-moral-entre-los-aztecas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2014\/11\/12\/religiosidad-y-criterio-moral-entre-los-aztecas\/","title":{"rendered":"Religiosidad y criterio moral entre los aztecas"},"content":{"rendered":"<p>Cuando los espa\u00f1oles entraron en M\u00e9xico, fueron descubriendo pueblos profundamente religiosos, en los que la religiosidad era propiamente la <em>forma fundamental<\/em> de la existencia individual y familiar, social y pol\u00edtica. Ten\u00edan, aunque polite\u00edstas, alguna idea de un Dios superior, creador de todo, inmortal e invisible, sin principio ni fin (<em>Hunab Ku<\/em>, para los mayas, <em>Pije Tao<\/em> para los zapotecas&#8230;) Tambi\u00e9n ten\u00edan cierta noticia de una retribuci\u00f3n final tras la muerte, y practicaban, concretamente los mayas y aztecas, una asc\u00e9tica religiosa severa, con oraciones, ayunos y rigurosas mortificaciones sangrientas.<\/p>\n<p>Las oraciones aztecas que nos han llegado son realmente maravillosas en la profundidad de su sentimiento y en la pureza de su idea: \u00ab\u00a1Oh valeroso se\u00f1or nuestro, debajo de cuyas alas nos amparamos y defendemos y hallamos abrigo! \u00a1T\u00fa eres invisible y no palpable,bien as\u00ed como la noche y el aire! \u00a1Oh, que yo, bajo y de poco valor, me atrevo a parecer delante de vuestra majestad!&#8230; Pues \u00bfqu\u00e9 es ahora, se\u00f1or nuestro, piadoso, invisible, impalpable, a cuya voluntad obedecen todas las cosas, de cuya disposici\u00f3n pende el regimiento de todo el orbe, a quien todo est\u00e1 sujeto, qu\u00e9 es lo que hab\u00e9is determinado en vuestro divino pecho?\u00bb (Sahag\u00fan VI,1)&#8230;<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Con algunas excepciones, casi todos esos pueblos, mayas, aztecas, totonacas, obsesionados por el misterio del devenir y de la muerte, practicaban sacrificios humanos, de enigm\u00e1tica significaci\u00f3n. Coincidiendo con otros autores, Christian Duverger, al estudiar la <em>econom\u00eda del sacrificio azteca<\/em>, ve en \u00e9ste un intento de sostener y dinamizar los ciclos vitales, ya que \u00abla muerte libera un excedente de energ\u00eda vital\u00bb&#8230; Y precisamente en el sacrificio ritual, la <em>artificialidad<\/em> de la muerte provocada es lo que hace posible <em>orientar<\/em> hacia los dioses esa energ\u00eda, logrando as\u00ed que se \u00abtransmute la fuga de fuerzas en brote de potencia\u00bb (<em>La flor letal<\/em> 112s). De este modo la sangre humana ofrecida a los dioses, vitaliza las fuentes de toda energ\u00eda, y alimenta las reservas de fuerza que el sol simboliza, concentra e irradia.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n <em>azteca<\/em> era tambi\u00e9n profundamente religiosa. Junto a ciertos conocimientos manuales, guerreros, musicales o astrol\u00f3gicos, o de higiene, cortes\u00eda y oratoria, se iniciaba a los muchachos, entre los 10 y los 20 a\u00f1os, en la oraci\u00f3n, en el servicio a los \u00eddolos, en la castidad, con muy severas pr\u00e1cticas penitenciales. Y la ascesis era tanto m\u00e1s dura cuanto m\u00e1s alta era la condici\u00f3n social de los muchachos. En la alta sociedad, por ejemplo, la embriaguez pod\u00eda ser castigada con la muerte. Ya aludimos m\u00e1s arriba (21) al cuadro realmente impresionante que traza Bernardino de Sahag\u00fan cuando describe la antigua pedagog\u00eda religiosa de los indios de la Nueva Espa\u00f1a (<em>Historia<\/em> <em>Gral<\/em>. lib.VI).<\/p>\n<p>Concretamente, a quienes por su cuna estaban destinados a ocupar lugares de autoridad se les educaba desde ni\u00f1os en el autodominio y la m\u00e1s profunda humildad religiosa: \u00abMira que no sea fingida tu humildad, mira que nuestro se\u00f1or dios ve los corazones y ve todas las cosas secretas, por muy escondidas que est\u00e9n; mira que sea pura tu humildad y sin mezcla alguna de soberbia\u00bb (lib.VI, 20)&#8230; Entre los aztecas, como observa Jacques Soustelle, \u00abel ideal de la clase superior es una <em>gravitas<\/em> completamente romana en la vida privada, en las palabras, en la actitud, junto con una cortes\u00eda exquisita\u00bb (<em>La vida<\/em> 222).<\/p>\n<p>Es interesante observar, por otra parte, que estas grandes culturas, al mismo tiempo que sufrieron muy graves desviaciones de la vida sexual, a su modo apreciaron mucho <em>la castidad<\/em>, y supieron inculcarla eficazmente. En este sentido, la llegada de los espa\u00f1oles pudo ocasionar cierta relajaci\u00f3n, al menos en determinados aspectos. As\u00ed, por ejemplo, refiere Diego de Landa que las mujeres mayas del Yucat\u00e1n \u00abpreci\u00e1banse de buenas y ten\u00edan raz\u00f3n, porque <em>antes<\/em> que conociesen nuestra naci\u00f3n, seg\u00fan los viejos ahora lloran, lo eran a maravilla\u00bb (<em>Relaci\u00f3n<\/em> cp.5).<\/p>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando los espa\u00f1oles entraron en M\u00e9xico, fueron descubriendo pueblos profundamente religiosos, en los que la religiosidad era propiamente la forma fundamental de la existencia individual y familiar, social y pol\u00edtica. 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