{"id":3114,"date":"2009-05-29T09:49:47","date_gmt":"2009-05-29T09:49:47","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3114"},"modified":"2009-05-27T19:58:38","modified_gmt":"2009-05-27T19:58:38","slug":"catequesis-de-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/05\/29\/catequesis-de-pentecostes\/","title":{"rendered":"Catequesis de Pentecostes"},"content":{"rendered":"<p>1. En la \u00faltima cena Jes\u00fas dijo a los Ap\u00f3stoles: \u00abOs digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendr\u00e1 a vosotros el Par\u00e1clito; pero si me voy, os lo enviar\u00e9\u00bb (Jn 16, 7). La tarde del d\u00eda de Pascua, Jes\u00fas cumpli\u00f3 su promesa: se apareci\u00f3 a los Once, reunidos en el cen\u00e1culo, sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: \u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Jn 20, 22). Cincuenta d\u00edas despu\u00e9s, en Pentecost\u00e9s, tuvo lugar \u00abla manifestaci\u00f3n definitiva de lo que se hab\u00eda realizado en el cen\u00e1culo el domingo de Pascua\u00bb (Dominum et vivificantem, 25). El libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos ha conservado la descripci\u00f3n del acontecimiento (cf. Hch 2,14).<\/p>\n<p>Reflexionando sobre ese texto, podemos descubrir algunos rasgos de la misteriosa identidad del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>2. Es importante, ante todo, tener presente la relaci\u00f3n que existe entre la fiesta jud\u00eda de Pentecost\u00e9s y el primer Pentecost\u00e9s cristiano.<\/p>\n<p>Al inicio, Pentecost\u00e9s era la fiesta de las siete semanas (cf. Tb 2, 1), la fiesta de la siega (cf. Ex 23, 16), cuando se ofrec\u00eda a Dios las primicias del trigo (cf. Nm 28, 26; Dt 16, 9). Sucesivamente, la fiesta cobr\u00f3 un significado nuevo: se convirti\u00f3 en la fiesta de la alianza que Dios sell\u00f3 con su pueblo en el Sina\u00ed, cuando dio a Israel su ley.<\/p>\n<p>San Lucas narra el acontecimiento de Pentecost\u00e9s como una teofan\u00eda, una manifestaci\u00f3n de Dios an\u00e1loga a la del monte Sina\u00ed (cf. Ex 19, 16-25): fuerte ruido, viento impetuoso y lenguas de fuego. El mensaje es claro: Pentecost\u00e9s es el nuevo Sina\u00ed, el Esp\u00edritu Santo es la nueva alianza, el don de la nueva ley. Con agudeza descubre ese v\u00ednculo san Agust\u00edn: \u00ab\u00a1Gran misterio, hermanos, y digno de admiraci\u00f3n! Si os dais cuenta, en el d\u00eda de Pentecost\u00e9s (los jud\u00edos) recibieron la ley escrita con el dedo de Dios y en el d\u00eda de Pentecost\u00e9s vino el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Ser. Mai, 158, 4). Y un Padre de Oriente, Severiano de Gabala, afirma: \u00abEra conveniente que en el mismo d\u00eda en que fue dada la ley antigua, se diera tambi\u00e9n la gracia del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Cat. in Act. Apost., 2, 1).<\/p>\n<p>3. As\u00ed se cumpli\u00f3 la promesa hecha a los padres. En el profeta Jerem\u00edas leemos: \u00ab\u00c9sta ser\u00e1 la alianza que yo pacte con la casa de Israel, despu\u00e9s de aquellos d\u00edas, dice el Se\u00f1or: pondr\u00e9 mi ley en su interior y sobre sus corazones la escribir\u00e9\u00bb (Jr 31, 33). Y en el profeta Ezequiel: \u00abOs dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo; infundir\u00e9 en vosotros un esp\u00edritu nuevo quitar\u00e9 de vuestra carne el coraz\u00f3n de piedra y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne. Infundir\u00e9 mi esp\u00edritu en vosotros y har\u00e9 que viv\u00e1is seg\u00fan mis preceptos y observ\u00e9is y practiqu\u00e9is mis leyes\u00bb (Ez 36, 26-27).<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 modo el Esp\u00edritu Santo constituye la alianza nueva y eterna? Borrando el pecado y derramando en el coraz\u00f3n del hombre el amor de Dios: \u00abLa ley del Esp\u00edritu que da la vida en Cristo Jes\u00fas te liber\u00f3 de la ley del pecado y de la muerte\u00bb (Rm 8, 2). La ley mosaica se\u00f1alaba deberes, pero no pod\u00eda cambiar el coraz\u00f3n del hombre. Hac\u00eda falta un coraz\u00f3n nuevo, y eso es precisamente lo que Dios nos ofrece en virtud de la redenci\u00f3n llevada a cabo por Jes\u00fas. El Padre nos quita nuestro coraz\u00f3n de piedra y nos a un coraz\u00f3n de carne, como el de Cristo, animado por el Esp\u00edritu Santo, que nos impulsa a actuar por amor (cf. Rm 5, 5). Sobre la base de este don se instituye la nueva alianza entre Dios y la humanidad. Santo Tom\u00e1s afirma, con agudeza, que el Esp\u00edritu Santo mismo es la Nueva Alianza, actuando en nosotros el amor, plenitud de la ley (cf. Comment. in 2 Co 3, 6).<\/p>\n<p>4. En Pentecost\u00e9s viene el Esp\u00edritu Santo y nace la Iglesia. La Iglesia es la comunidad de los que han \u00abnacido de lo alto\u00bb, \u00abde agua y Esp\u00edritu&#8221;, como dice el evangelio de san Juan (cf. Jn 3, 3. 5). La comunidad cristiana no es, ante todo, el resultado de la libre decisi\u00f3n de los creyentes; en su origen est\u00e1 primariamente la iniciativa gratuita del amor de Dios, que otorga el don del Esp\u00edritu Santo. La adhesi\u00f3n de la fe a este don de amor es \u00abrespuesta\u00bb a la gracia, y la misma adhesi\u00f3n es suscitada por la gracia. As\u00ed pues, entre el Esp\u00edritu Santo y la Iglesia existe un v\u00ednculo profundo e insoluble. A este respecto, dice san Ireneo: \u00abDonde est\u00e1 la Iglesia, ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n el Esp\u00edritu de Dios; y donde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, ah\u00ed est\u00e1 la Iglesia y toda gracia\u00bb (Adv. haer., III, 24, 1). Se comprende, entonces, la atrevida expresi\u00f3n de san Agust\u00edn: \u00abPoseemos el Esp\u00edritu Santo, si amamos a la Iglesia\u00bb (In Io., 32, 8).<\/p>\n<p>El relato del acontecimiento de Pentecost\u00e9s subraya que la Iglesia nace universal: \u00e9ste es el sentido de la lista de los pueblos \u2014partos, medos, elamitas&#8230; (cf. Hch 2, 9-11)\u2014 que escuchan el primer anuncio hecho por Pedro. El Esp\u00edritu Santo es donado a todos los hombres, de cualquier raza y naci\u00f3n, y realiza en ellos la nueva unidad del Cuerpo m\u00edstico de Cristo. San Juan Cris\u00f3stomo pone de relieve la comuni\u00f3n llevada a cabo por el Esp\u00edritu Santo, con este ejemplo concreto: \u00abQuien vive en Roma sabe que los habitantes de la India son sus miembros\u00bb (In Io., 65, 1: PG 59, 361).<\/p>\n<p>5. Del hecho de que el Esp\u00edritu Santo es \u00abla nueva alianza\u00bb deriva que la obra de la tercera Persona de la sant\u00edsima Trinidad consiste en hacer presente al Se\u00f1or resucitado y con \u00e9l a Dios Padre. En efecto, el Esp\u00edritu realiza su acci\u00f3n salv\u00edfica haciendo inmediata la presencia de Dios. En esto consiste la alianza nueva y eterna: Dios ya se ha puesto al alcance de cada uno de nosotros. En cierto sentido, cada uno, \u00abdel m\u00e1s chico al m\u00e1s grande\u00bb (Jr 31, 34), goza del conocimiento directo del Se\u00f1or, como leemos en la primera carta de san Juan: \u00aben cuanto a vosotros, la unci\u00f3n que de \u00e9l hab\u00e9is recibido permanece en vosotros y no necesit\u00e1is que nadie os ense\u00f1e. Pero como su unci\u00f3n os ense\u00f1a acerca de todas las cosas \u2014y es verdadera y no mentirosa\u2014 seg\u00fan os ense\u00f1\u00f3, permaneced en \u00e9l\u00bb (1 Jn 2, 27). As\u00ed se cumple la promesa que hizo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos durante la \u00faltima cena: \u00abEl Par\u00e1clito, el Esp\u00edritu Santo, que el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo y os recordar\u00e1 todo lo que yo os he dicho\u00bb (Jn 14, 26).<\/p>\n<p>Gracias al Esp\u00edritu Santo, nuestro encuentro con el Se\u00f1or se lleva a cabo en el entramado ordinario de la existencia filial en el \u00abcara a cara\u00bb de la amistad, experimentando a Dios como Padre, Hermano, Amigo y Esposo. \u00c9ste es Pentecost\u00e9s. Esta es la nueva alianza.<\/p>\n<p><i>Juan Pablo II, Catequesis del 17 de Junio de 1998.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. En la \u00faltima cena Jes\u00fas dijo a los Ap\u00f3stoles: \u00abOs digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendr\u00e1 a vosotros el Par\u00e1clito; pero si me voy, os lo enviar\u00e9\u00bb (Jn 16, 7). 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