{"id":31033,"date":"2014-10-17T16:52:04","date_gmt":"2014-10-17T21:52:04","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=31033"},"modified":"2014-10-17T16:52:04","modified_gmt":"2014-10-17T21:52:04","slug":"la-tarea-de-cultivar-y-custodiar-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2014\/10\/17\/la-tarea-de-cultivar-y-custodiar-la-tierra\/","title":{"rendered":"La tarea de cultivar y custodiar la tierra"},"content":{"rendered":"<p><strong>255 <\/strong>El Antiguo Testamento presenta a Dios como Creador omnipotente (cf. Gn 2,2; Jb 38-41; Sal 104; Sal 147), que plasma al hombre a su imagen y lo invita a trabajar la tierra (cf. Gn 2,5-6), y a custodiar el jard\u00edn del Ed\u00e9n en donde lo ha puesto (cf. Gn 2,15). Dios conf\u00eda a la primera pareja humana la tarea de someter la tierra y de dominar todo ser viviente (cf. Gn 1,28). El dominio del hombre sobre los dem\u00e1s seres vivos, sin embargo, no debe ser desp\u00f3tico e irracional; al contrario, \u00e9l debe \u00ab cultivar y custodiar \u00bb (cf. Gn 2,15) los bienes creados por Dios: bienes que el hombre no ha creado sino que ha recibido como un don precioso, confiado a su responsabilidad por el Creador. Cultivar la tierra significa no abandonarla a s\u00ed misma; dominarla es tener cuidado de ella, as\u00ed como un rey sabio cuida de su pueblo y un pastor de su grey.<\/p>\n<p>En el designio del Creador, las realidades creadas, buenas en s\u00ed mismas, existen en funci\u00f3n del hombre. El asombro ante el misterio de la grandeza del hombre hace exclamar al salmista: \u00ab \u00bfQu\u00e9 es el hombre para que de \u00e9l te acuerdes, el hijo de Ad\u00e1n, para que de \u00e9l te cuides? Apenas inferior a un dios le hiciste, coron\u00e1ndole de gloria y de esplendor; le hiciste se\u00f1or de las obras de tus manos, todo fue puesto por ti bajo sus pies \u00bb (Sal 8,5-7).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>256 <\/strong>El trabajo pertenece a la condici\u00f3n originaria del hombre y precede a su ca\u00edda; no es, por ello, ni un castigo ni una maldici\u00f3n. Se convierte en fatiga y pena a causa del pecado de Ad\u00e1n y Eva, que rompen su relaci\u00f3n confiada y armoniosa con Dios (cf. Gn 3, 6-8). La prohibici\u00f3n de comer \u00ab del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal \u00bb (Gn 2,17) recuerda al hombre que ha recibido todo como don y que sigue siendo una criatura y no el Creador. El pecado de Ad\u00e1n y Eva fue provocado precisamente por esta tentaci\u00f3n: \u00ab ser\u00e9is como dioses \u00bb (Gn 3,5). Quisieron tener el dominio absoluto sobre todas las cosas, sin someterse a la voluntad del Creador. Desde entonces, el suelo se ha vuelto avaro, ingrato, sordamente hostil (cf. Gn 4,12); s\u00f3lo con el sudor de la frente ser\u00e1 posible obtener el alimento (cf. Gn 3,17.19). Sin embargo, a pesar del pecado de los primeros padres, el designio del Creador, el sentido de sus criaturas y, entre estas, del hombre, llamado a ser cultivador y custodio de la creaci\u00f3n, permanecen inalterados.<\/p>\n<p><strong>257 <\/strong>El trabajo debe ser honrado porque es fuente de riqueza o, al menos, de condiciones para una vida decorosa, y, en general, instrumento eficaz contra la pobreza (cf. Pr 10,4). Pero no se debe ceder a la tentaci\u00f3n de idolatrarlo, porque en \u00e9l no se puede encontrar el sentido \u00faltimo y definitivo de la vida. El trabajo es esencial, pero es Dios, no el trabajo, la fuente de la vida y el fin del hombre. El principio fundamental de la sabidur\u00eda es el temor del Se\u00f1or; la exigencia de justicia, que de \u00e9l deriva, precede a la del beneficio: \u00ab Mejor es poco con temor de Yahv\u00e9h, que gran tesoro con inquietud \u00bb (Pr 15,16); \u00ab M\u00e1s vale poco, con justicia, que mucha renta sin equidad \u00bb (Pr 16,8).<\/p>\n<p><strong>258 <\/strong>El culmen de la ense\u00f1anza b\u00edblica sobre el trabajo es el mandamiento del descanso sab\u00e1tico. El descanso abre al hombre, sujeto a la necesidad del trabajo, la perspectiva de una libertad m\u00e1s plena, la del S\u00e1bado eterno (cf. Hb 4,9-10). El descanso permite a los hombres recordar y revivir las obras de Dios, desde la Creaci\u00f3n hasta la Redenci\u00f3n, reconocerse a s\u00ed mismos como obra suya (cf. Ef 2,10), y dar gracias por su vida y su subsistencia a \u00c9l, que de ellas es el Autor.<\/p>\n<p>La memoria y la experiencia del s\u00e1bado constituyen un baluarte contra el sometimiento humano al trabajo, voluntario o impuesto, y contra cualquier forma de explotaci\u00f3n, oculta o manifiesta. El descanso sab\u00e1tico, en efecto, adem\u00e1s de permitir la participaci\u00f3n en el culto a Dios, ha sido instituido en defensa del pobre; su funci\u00f3n es tambi\u00e9n liberadora de las degeneraciones antisociales del trabajo humano. Este descanso, que puede durar incluso un a\u00f1o, comporta una expropiaci\u00f3n de los frutos de la tierra a favor de los pobres y la suspensi\u00f3n de los derechos de propiedad de los due\u00f1os del suelo: \u00ab Seis a\u00f1os sembrar\u00e1s tu tierra y recoger\u00e1s su producto; al s\u00e9ptimo la dejar\u00e1s descansar y en barbecho, para que coman los pobres de tu pueblo, y lo que quede lo comer\u00e1n los animales del campo. Har\u00e1s lo mismo con tu vi\u00f1a y tu olivar \u00bb (Ex 23,10-11). Esta costumbre responde a una profunda intuici\u00f3n: la acumulaci\u00f3n de bienes en manos de algunos se puede convertir en una privaci\u00f3n de bienes para otros.<\/p>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>255 El Antiguo Testamento presenta a Dios como Creador omnipotente (cf. Gn 2,2; Jb 38-41; Sal 104; Sal 147), que plasma al hombre a su imagen y lo invita a trabajar la tierra (cf. Gn 2,5-6), y a custodiar el jard\u00edn del Ed\u00e9n en donde lo ha puesto (cf. Gn 2,15). 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