{"id":3075,"date":"2009-05-10T01:06:18","date_gmt":"2009-05-10T01:06:18","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3075"},"modified":"2009-05-08T23:09:48","modified_gmt":"2009-05-08T23:09:48","slug":"jesus-hijo-eterno-del-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/05\/10\/jesus-hijo-eterno-del-padre\/","title":{"rendered":"JESUS: HIJO ETERNO DEL PADRE"},"content":{"rendered":"<p>(Mc 15,39; Gal 4,4-5; Jn 14, 1-14; 20,3)<\/p>\n<p>En nuestra reflexi\u00f3n anterior vimos a Dios como Padre. Y, como no se puede pensar en el Padre sin el Hijo, entremos a ver al Hijo, engendrado desde la eternidad por el Padre: es Dios y hombre, enviado a redimir a los que est\u00e1bamos bajo el yugo de la ley para que pudi\u00e9semos llegar a ser hijos adoptivos de Dios. Dice, al respecto, la carta a los G\u00e1latas: \u201c<em>Cuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibieran la condici\u00f3n de hijos adoptivos<\/em>\u201d (Gal 4,4-5). El texto nos muestra el plan de redenci\u00f3n dispuesto por el Padre y que se inici\u00f3 hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os en Bel\u00e9n, cuando Jes\u00fas, como hombre, naci\u00f3 de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p><strong>El Hijo eterno como el Padre y el Esp\u00edritu Santo<\/strong><\/p>\n<p>Tener la experiencia de Jes\u00fas es un regalo del Esp\u00edritu Santo. As\u00ed lo dice la carta a los Corintios: \u201c<em>Nadie puede decir: \u2018Jes\u00fas es el Se\u00f1or\u2019, si no es movido por el <\/em>Esp\u00edritu Santo\u201d (1Cor 12,3). El Esp\u00edritu Santo nos hace percibir que Jes\u00fas resucitado vive, act\u00faa poderosamente en cada uno de nosotros por su Esp\u00edritu, hace que Jes\u00fas se convierta en la raz\u00f3n de ser de nuestra existencia, de tal modo que la vida no tiene sentido sin \u00c9l. <\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>La intimidad de Jes\u00fas con el Padre y el Esp\u00edritu Santo<\/strong><\/p>\n<p>Jes\u00fas nos mostr\u00f3 al Padre como un misterio de ternura, llam\u00e1ndolo \u201cAbb\u00e1\u201d, mi Padre querido, porque era su Hijo. Nunca nadie hab\u00eda llamado a Dios \u201c\u00a1Pap\u00e1!\u201d. Es este un modo de hablar propio de Jesucristo, expresi\u00f3n de su conciencia de ser Hijo del Padre (Mt 11,27). Es la palabra con la que el ni\u00f1o peque\u00f1o se dirige a su padre. <em>Abba <\/em>no era nuevo en el vocabulario familiar, s\u00ed lo es en su aplicaci\u00f3n a Dios.<em><strong> <\/strong><\/em>Y as\u00ed era el trato de Jes\u00fas a su Padre, como un ni\u00f1o peque\u00f1o: con toda la ternura, cari\u00f1o, confidencia, intimidad y abandono del m\u00e1s querido de los hijos con su Pap\u00e1. \u00a1Cu\u00e1nta entrega filial! Jes\u00fas siempre se siente Hijo. Y ese amor tan grande y tan \u00edntimo entre el Padre y el Hijo se llama Esp\u00edritu Santo, corriente incesante que nace en el coraz\u00f3n del Padre hacia el Hijo y vuelve al Padre. Esta actitud del Hijo vuelto hacia el Padre la mantendr\u00e1 en los a\u00f1os de su vida mortal. <\/p>\n<p>Esta actitud filial, del Hijo vuelto hacia el Padre la mantendr\u00e1 en los a\u00f1os de su vida mortal. Siempre se siente Hijo de su Padre. \u00a1C\u00f3mo nos ense\u00f1a entrega filial! Y ese amor tan grande, tan expresivo, tan \u00edntimo, sin igual e infinito con el Padre; es corriente incesante de amor que nace en el coraz\u00f3n del Padre hacia el Hijo y vuelve del Hijo hacia el Padre y se llama Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Buscando penetrar el misterio del Hijo, la Iglesia ha elaborado caminos de acceso que nos han conducido hasta Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Esos caminos son los dogmas, que nos han ayudado a profundizar el adorable misterio de Cristo. La Sagrada Escritura nos muestra en Jes\u00fas un amor fuera de serie, especial\u00edsimo, para con su Padre celestial. Y no es un amor simplemente afectivo, tierno. Es un amor dispuesto a entregar por su Padre amado hasta la propia vida. Por eso, al ense\u00f1arnos a orar, lo primero que aparece en sus labios es la palabra \u201cPadre\u201d y el ponerse a disposici\u00f3n de El para hacer siempre su voluntad sin apartarse lo m\u00e1s m\u00ednimo de ella. Eso mismo nos ense\u00f1\u00f3 a hacerlo nosotros.<\/p>\n<p><strong>El secreto de Jes\u00fas<\/strong><\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n nos dice que Jes\u00fas es Hijo de Dios. El es verdadero Dios y verdadero hombre. En \u00c9l est\u00e1 la plenitud de la divinidad. As\u00ed lo expresa el cuarto Evangelio: \u201c<em>en el principio la Palabra estaba junto a Dios y era Dios<\/em>\u201d (Jn 1,1). A partir de aqu\u00ed se explica la personalidad de Jes\u00fas y su actuaci\u00f3n en el mundo. \u00c9l es el Dios encarnado, Dios con nosotros. Dios se hace visible y cercano en \u00c9l. El es la gloria de la humanidad y la gloria de Dios entre nosotros. El nos manifiesta a Dios y al hombre. El es nuestro Salvador: \u201c<em>Dios am\u00f3 tanto al mundo que le dio a su Hijo, para que todo el que crea en \u00e9l tenga vida eterna<\/em>\u201d (Jn 3,16).<\/p>\n<p><strong>El Hijo aparece vuelto hacia el Padre<\/strong><\/p>\n<p>Al ser Jes\u00fas, imagen perfecta del Padre: \u201c<em>el que me ha visto a m\u00ed ha visto al Padre<\/em>\u201d (v. 9), se vuelve hacia \u00c9l en un acto de donaci\u00f3n filial, de amor infinito. Este amor, abrazo del Hijo al Padre, es el Esp\u00edritu Santo, corriente incesante que nace en el coraz\u00f3n del Hijo y torna al Padre, devolvi\u00e9ndole cuanto le ha dado en el amor. En las divinas Personas todo es presencia y unidad en el amor. Son Ellos un misterio de unidad: \u201c<em>El Padre y yo somos una sola cosas<\/em>\u201d (Jn 10,30). Y esa \u201csola cosa\u201d se llama Esp\u00edritu Santo. Es la perfecta unidad en la trinidad. Es por esto que la oraci\u00f3n de Jes\u00fas nos revela su misterio m\u00e1s hondo. Vive en oraci\u00f3n eterna, vuelto hacia el Padre en el Esp\u00edritu. Una corriente \u00edntima arrastra a Jes\u00fas hacia el Padre. Por eso Jes\u00fas ten\u00eda que orar, derramar su ser de Hijo en una comunicaci\u00f3n con su Padre constante, amorosa, llena de ternura. No ten\u00eda tiempo para comer y descansar, pero s\u00ed para retirarse a orar y as\u00ed estar a solas con su Padre. <\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas es oraci\u00f3n al Padre<\/strong><\/p>\n<p>No se trata de que Jes\u00fas haya orado una o muchas veces: eso lo hacen los contemplativos. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es m\u00e1s honda. Se comunica en gozo perfecto con su Padre por el Esp\u00edritu Santo. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas era la forma de mostrar su actitud filial: viv\u00eda en actitud orante, porque era Hijo, por eso pudo exclamar: \u201c<em> el Padre est\u00e1 en m\u00ed y Yo estoy en el Padre<\/em>\u201d (Jn 10, 38). Era un estado de comuni\u00f3n con el Padre, que como toda actitud existencial, necesitaba expresarse en actos. Por eso, cuando habla del Padre a sus disc\u00edpulos o a las multitudes, les revela, no conceptos, sino algo mucho m\u00e1s c\u00e1lido: su experiencia filial. <\/p>\n<p>\u201cEntre el Padre y el Hijo hay una corriente de comunicaci\u00f3n permanente, ininterrumpida. Jes\u00fas dice: \u00a1Padre! Y el Padre le responde: \u00a1Hijo! Esto nos muestra que la <em>actitud filial<\/em> es lo m\u00e1s caracter\u00edstico de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. En esas sola palabra \u201c<em>Padre<\/em>\u201d radica todo el misterio sant\u00edsimo de su vida y de su oraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas, la oraci\u00f3n es el momento so\u00f1ado en que levanta las compuertas de su coraz\u00f3n, para que por el cauce de su oraci\u00f3n fluya hacia el Padre esa corriente de adoraci\u00f3n, alabanza, acci\u00f3n de gracias e intercesi\u00f3n. La oraci\u00f3n brota espont\u00e1nea de su condici\u00f3n filial, de su vida. Pero, Jes\u00fas no es s\u00f3lo el Hijo para el Padre, es tambi\u00e9n el Hermano para los hermanos. Ha sido enviado al mundo con una misi\u00f3n: realizar la obra que el Padre le ha encomendado: \u201c<em>anunciar la salvaci\u00f3n a los pobres; la liberaci\u00f3n a los oprimidos, y a los afligidos el consuelo<\/em>\u201d (Lc 4, 18-19). Esta misi\u00f3n es la raz\u00f3n de su existencia humana. Para eso ha venido y para eso vive. Para anunciar a los hombres que Dios tiene <strong>rostro y coraz\u00f3n de Padre<\/strong> y, por eso, ha enviado a su Hijo para salvarnos. <\/p>\n<p><strong>Su misi\u00f3n le exige la oraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La oraci\u00f3n viene a ser para Jes\u00fas exigencia de su misi\u00f3n. Ora para contrastar su voluntad con la del Padre, a fin de \u201chacer siempre lo que le agrada\u201d. Esta necesidad es tan vital como lo es el alimento para sustentar su vida. Un d\u00eda, cuando est\u00e1 ejercitando su misi\u00f3n reveladora y liberadora con la Samaritana, a sus disc\u00edpulos, que le insisten a que coma, les responde: \u201c<em>Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen. Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra<\/em>\u201d (Jn 4,31-34).<\/p>\n<p><strong>La substancia de su oraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n Jes\u00fas <strong>pone su voluntad a disposici\u00f3n del Padre<\/strong> para que \u00c9l marque su camino, como el carro se pone a disposici\u00f3n del conductor, como la nave se pone a disposici\u00f3n del capit\u00e1n para que este rectifique, si es necesario, su curso, desviado por los vientos y las corrientes marinas. Jes\u00fas vive pendiente de su Padre en todo. As\u00ed aparece cuando ora y cuando ense\u00f1a a orar.<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas ense\u00f1a a orar<\/strong><\/p>\n<p>Su oraci\u00f3n no es teor\u00eda, es vida, es un clima filial en el que sumerge su ser. Por eso, cuando uno de sus disc\u00edpulos le pide que les ense\u00f1e a orar, la primera palabra que sale de sus labios es la palabra \u201cPadre\u201d. Tan espont\u00e1nea como la llama del fuego, como el latido del coraz\u00f3n, como las demostraciones de amor de un alma enamorada. Jes\u00fas no improvisa. El vive y derrama por fuera lo que lleva dentro. Podr\u00edamos decir que los disc\u00edpulos exprimieron el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, empapado de sentimientos filiales como un esponja, y destil\u00f3 la palabra \u201c\u00a1Padre!\u201d. No hablan sus labios sino su coraz\u00f3n de Hijo. Era algo natural y espont\u00e1neo. El lo afirm\u00f3: \u201c<strong>cr\u00e9anme: Yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en m\u00ed<\/strong>\u201d (Jn 14,11). <\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo necesitamos sintonizar con esa actitud filial de Jes\u00fas! Necesitamos rescatar la onda evang\u00e9lica de Jes\u00fas en nuestra oraci\u00f3n, en nuestra vida. Necesitamos entrar al Evangelio y escuchar permanentemente al Hijo, sin prisas, amorosamente, en el silencio del monte, de la noche, lejos del ruido. Con la ingenuidad y la sencillez del ni\u00f1o. Repitiendo con honda ternura desde nuestro coraz\u00f3n filial: \u00a1Abb\u00e1, Padre!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Mc 15,39; Gal 4,4-5; Jn 14, 1-14; 20,3) En nuestra reflexi\u00f3n anterior vimos a Dios como Padre. 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