{"id":3067,"date":"2009-05-08T01:25:57","date_gmt":"2009-05-08T01:25:57","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3067"},"modified":"2009-05-07T15:27:33","modified_gmt":"2009-05-07T15:27:33","slug":"maria-ejemplo-para-toda-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/05\/08\/maria-ejemplo-para-toda-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Maria, Ejemplo para toda la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p>Mar\u00eda es la &#8220;Virgen oyente&#8221;, que acoge con fe la palabra de Dios: fe, que para ella fue premisa y camino hacia la Maternidad divina, porque, como intuy\u00f3 S. Agust\u00edn: &#8220;la bienaventurada Virgen Mar\u00eda concibi\u00f3 creyendo al (Jes\u00fas) que dio a luz creyendo&#8221; (Sermo 215, 4: PL 38, 1074.); en efecto, cuando recibi\u00f3 del \u00c1ngel la respuesta a su duda (cf.  Lc 1,34-37) &#8220;Ella, llena de fe, y concibiendo a Cristo en su mente antes que en su seno&#8221;, dijo: &#8220;he aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra&#8221; (Lc 1,38) (Ibid.); fe, que fue para ella causa de bienaventuranza y seguridad en el cumplimiento de la palabra del Se\u00f1or&#8221; (Lc 1, 45): fe, con la que Ella, protagonista y testigo singular de la Encarnaci\u00f3n, volv\u00eda sobre los acontecimientos de la infancia de Cristo, confront\u00e1ndolos entre s\u00ed en lo hondo de su coraz\u00f3n (Cf.  Lc 2, 19. 51). Esto mismo hace la Iglesia, la cual, sobre todo en la sagrada Liturgia, escucha con fe, acoge, proclama, venera la palabra de Dios, la distribuye a los fieles como pan de vida (Dei Verbum, n. 21) y escudri\u00f1a a su luz los signos de los tiempos, interpreta y vive los acontecimientos de la historia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Mar\u00eda es, asimismo, la &#8220;Virgen orante&#8221;. As\u00ed aparece Ella en la visita a la Madre del Precursor, donde abre su esp\u00edritu en expresiones de glorificaci\u00f3n a Dios, de humildad, de fe, de esperanza: tal es el &#8220;Magnificat&#8221;(cf. Lc 1, 46-55), la oraci\u00f3n por excelencia de Mar\u00eda, el canto de los tiempos mesi\u00e1nicos, en el que confluyen la exultaci\u00f3n del antiguo y del nuevo Israel, porque \u2014como parece sugerir S. Ireneo\u2014 en el c\u00e1ntico de Mar\u00eda fluy\u00f3 el regocijo de Abrah\u00e1n que present\u00eda al Mes\u00edas (cf. Jn 8, 56) (Cf. Adversus haereses IV, 7, 1: PG 7, 1: 990-991; S. Ch. 100, t. III, pp. 454-458.) y reson\u00f3, anticipada prof\u00e9ticamente, la voz de la Iglesia: &#8220;Saltando de gozo, Mar\u00eda proclama prof\u00e9ticamente el nombre de la Iglesia: &#8220;Mi alma engrandece al Se\u00f1or&#8230;&#8221; &#8221; (Adversus haereses III, 10, 2: PG 7, 1, 873; S. Ch. 34, p. 164.). En efecto, el c\u00e1ntico de la Virgen, al difundirse, se ha convertido en oraci\u00f3n de toda la Iglesia en todos los tiempos.<\/p>\n<p>&#8220;Virgen orante&#8221; aparece Mar\u00eda en Can\u00e1, donde, manifestando al Hijo con delicada s\u00faplica una necesidad temporal, obtiene adem\u00e1s un efecto de la gracia: que Jes\u00fas, realizando el primero de sus &#8220;signos&#8221;, confirme a sus disc\u00edpulos en la fe en El (cf. Jn 2, 1-12).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el \u00faltimo trazo biogr\u00e1fico de Mar\u00eda nos la describe en oraci\u00f3n: los Ap\u00f3stoles &#8220;perseveraban un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n, juntamente con las mujeres y con Mar\u00eda, Madre de Jes\u00fas, y con sus hermanos&#8221;(Act 1, 14): presencia orante de Mar\u00eda en la Iglesia naciente y en la Iglesia de todo tiempo, porque Ella, asunta al cielo, no ha abandonado su misi\u00f3n de intercesi\u00f3n y salvaci\u00f3n (Lumen gentium, n. 62). &#8220;Virgen orante&#8221; es tambi\u00e9n la Iglesia, que cada d\u00eda presenta al Padre las necesidades de sus hijos, &#8220;alaba incesantemente al Se\u00f1or e intercede por la salvaci\u00f3n del mundo&#8221; (Sacrosantum Concilium, n. 83).<\/p>\n<p>Mar\u00eda es tambi\u00e9n la &#8220;Virgen-Madre&#8221;, es decir, aquella que &#8220;por su fe y obediencia engendr\u00f3 en la tierra al mismo Hijo del Padre, sin contacto con hombre, sino cubierta por la sombra del Esp\u00edritu Santo&#8221; (Lumen gentium, n. 63): prodigiosa maternidad constituida por Dios como &#8220;tipo&#8221; y &#8220;ejemplar&#8221; de la fecundidad de la Virgen-Iglesia, la cual &#8220;se convierte ella misma en Madre, porque con la predicaci\u00f3n y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos, concebidos por obra del Esp\u00edritu Santo, y nacidos de Dios&#8221; (Lumen gentium, n. 64). Justamente los antiguos Padres ense\u00f1aron que la Iglesia prolonga en el sacramento del Bautismo la Maternidad virginal de Mar\u00eda. Entre sus testimonios nos complacemos en recordar el de nuestro eximio Predecesor San Le\u00f3n Magno, quien en una homil\u00eda natalicia afirma: &#8220;El origen que (Cristo) tom\u00f3 en el seno de la Virgen, lo ha puesto en la fuente bautismal: ha dado al agua lo que dio a la Madre; en efecto, la virtud del Alt\u00edsimo y la sombra del Esp\u00edritu Santo (cf. Lc 1, 35), que hizo que Mar\u00eda diese a luz al Salvador, hace tambi\u00e9n que el agua regenere al creyente&#8221; (Tractatus XXV (In Nativitate Domini), 5: CCL 138, p.123; S. Ch. 22 bis, p. 132; cf. tambi\u00e9n Tractatus XXIX (In Nativitate Domini), 1: CCL ibid., p.147; S. Ch. ibid., p. 178;  Tractatus LXIII (De Passione Domini) 6: CCL ibid., p. 386; S. Ch. 74, p. 82.). Queriendo beber (cf. Lev 12,6-8), un misterio de salvaci\u00f3n relativo en las fuentes lit\u00fargicas, podr\u00edamos citar la Illatio de la liturgia hisp\u00e1nica: &#8220;Ella (Mar\u00eda) llev\u00f3 la Vida en su seno, \u00e9sta (la Iglesia) en el bautismo. En los miembros de aqu\u00e9lla se plasm\u00f3 Cristo, en las aguas bautismales el regenerado se reviste de Cristo&#8221; (M. Ferotin,  Le &#8220;Liber Mozarabicus Sacramentorum&#8221;, col. 56.).<\/p>\n<p>Finalmente, Mar\u00eda es la &#8220;Virgen oferente&#8221;. En el episodio de la Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo (cf. Lc 2, 22-35), la Iglesia, guiada por el Esp\u00edritu, ha vislumbrado, m\u00e1s all\u00e1 del cumplimiento de las leyes relativas a la oblaci\u00f3n del primog\u00e9nito (cf. Ex 13, 11-16) y de la purificaci\u00f3n de la madre (cf. Lev 12, 6-8), un misterio de salvaci\u00f3n relativo a la historia salv\u00edfica: esto es, ha notado la continuidad de la oferta fundamental que el Verbo encarnado hizo al Padre al entrar en el mundo (cf. Heb 10, 5-7); ha visto proclamado la universalidad de la salvaci\u00f3n, porque Sime\u00f3n, saludando en el Ni\u00f1o la luz que ilumina las gentes y la gloria de Israel (cf. Lc 2, 32), reconoc\u00eda en El al Mes\u00edas, al Salvador de todos; ha comprendido la referencia prof\u00e9tica a la pasi\u00f3n de Cristo: que las palabras de Sime\u00f3n, las cuales un\u00edan en un solo vaticinio al Hijo, &#8220;signo de contradicci\u00f3n&#8221;, (Lc 2, 34), y a la Madre, a quien la espada habr\u00eda de traspasar el alma (cf. Lc 2, 35), se cumplieron sobre el calvario. Misterio de salvaci\u00f3n, pues, que el episodio de la Presentaci\u00f3n en el Templo orienta en sus varios aspectos hacia el acontecimiento salv\u00edfico de la cruz. Pero la misma Iglesia, sobre todo a partir de los siglos de la Edad Media, ha percibido en el coraz\u00f3n de la Virgen que lleva al Ni\u00f1o a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or (cf. Lc 2, 22), una voluntad de oblaci\u00f3n que trascend\u00eda el significado ordinario del rito. De dicha intuici\u00f3n encontramos un testimonio en el afectuoso ap\u00f3strofe de S. Bernardo: &#8220;Ofrece tu Hijo, Virgen sagrada, y presenta al Se\u00f1or el fruto bendito de tu vientre. Ofrece por la reconciliaci\u00f3n de todos nosotros la v\u00edctima santa, agradable a Dios&#8221; (In purificatione B. Mariae, Sermo III, 2: PL 183, 370; Sancti Bernardi Opera, ed. J. Leclereq-H Rochais, IV Romae 1966, p. 342.).<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n de la Madre con el Hijo en la obra de la redenci\u00f3n (Lumen gentium, n. 57) alcanza su culminaci\u00f3n en el calvario, donde Cristo &#8220;a si mismo se ofreci\u00f3 inmaculado a Dios&#8221; (Heb 9, 14) y donde Mar\u00eda estuvo junto a la cruz (cf. Jn 19, 15) &#8220;sufriendo profundamente con su Unig\u00e9nito y asoci\u00e1ndose con \u00e1nimo materno a su sacrificio, adhiri\u00e9ndose con \u00e1nimo materno a su sacrificio, adhiri\u00e9ndose amorosamente a la inmolaci\u00f3n de la V\u00edctima por Ella engendrada&#8221; (Lumen gentium, n. 58) y ofreci\u00e9ndola Ella misma al Padre Eterno (Cf. Pius XII, Carta Enc\u00edclica,  Mystici Corporis: AAS 35 (1943), p. 247.). Para perpetuar en los siglos el Sacrificio de la Cruz, el Salvador instituy\u00f3 el Sacrificio Eucar\u00edstico, memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n, y lo confi\u00f3 a la Iglesia su Esposa (Sacrosanctum Concilium, n. 47), la cual, sobre todo el domingo, convoca a los fieles para celebrar la Pascua del Se\u00f1or hasta que El venga (Sacrosanctum Concilium, nn. 102 y 106): lo que cumple la Iglesia en comuni\u00f3n con los Santos del cielo y, en primer lugar, con la bienaventurada Virgen (Anaphora Iacobi fratris Domini syriaca: Prex Eucharistica, ed. A. Hanggi-I Pahl, Fribourg, Editions Universitaires, 1968, p. 274.), de la que imita la caridad ardiente y la fe inquebrantable.<\/p>\n<p>Ejemplo para toda la Iglesia en el ejercicio del culto divino, Mar\u00eda es tambi\u00e9n, evidentemente, maestra de vida espiritual para cada uno de los cristianos. Bien pronto los fieles comenzaron a fijarse en Mar\u00eda para, como Ella, hacer de la propia vida un culto a Dios, y de su culto un compromiso de vida. Ya en el siglo IV, S. Ambrosio, hablando a los fieles, hac\u00eda votos para que en cada uno de ellos estuviese el alma de Mar\u00eda para glorificar a Dios: &#8220;Que el alma de Mar\u00eda est\u00e1 en cada uno para alabar al Se\u00f1or; que su esp\u00edritu est\u00e1 en cada uno para que se alegre en Dios&#8221; (Expositio Evangelii secundum Lucam, II, 26: CSEL 32, IV, p. 55, S. Ch. 45, pp. 83-84.). Pero Mar\u00eda es, sobre todo, modelo de aquel culto que consiste en hacer de la propia vida una ofrenda a Dios: doctrina antigua, perenne, que cada uno puede volver a escuchar poniendo atenci\u00f3n en la ense\u00f1anza de la Iglesia, pero tambi\u00e9n con el o\u00eddo atento a la voz de la Virgen cuando Ella, anticipando en s\u00ed misma la estupenda petici\u00f3n de la oraci\u00f3n dominical &#8220;H\u00e1gase tu voluntad&#8221; (Mt 6, 10), respondi\u00f3 al mensajero de Dios: &#8220;He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra&#8221; (Lc 1, 38). Y el &#8220;s\u00ed&#8221; de Mar\u00eda es para todos los cristianos una lecci\u00f3n y un ejemplo para convertir la obediencia a la voluntad del Padre, en camino y en medio de santificaci\u00f3n propia.<\/p>\n<p>[<i>Pablo VI, Exhortaci\u00f3n Marialis Cultus, 17-21, 2 de Febrero de 1974<\/i>].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda es la &#8220;Virgen oyente&#8221;, que acoge con fe la palabra de Dios: fe, que para ella fue premisa y camino hacia la Maternidad divina, porque, como intuy\u00f3 S. Agust\u00edn: &#8220;la bienaventurada Virgen Mar\u00eda concibi\u00f3 creyendo al (Jes\u00fas) que dio a luz creyendo&#8221; (Sermo 215, 4: PL 38, 1074.); en efecto, cuando recibi\u00f3 del \u00c1ngel &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/05\/08\/maria-ejemplo-para-toda-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Maria, Ejemplo para toda la Iglesia&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[305,278],"tags":[],"class_list":["post-3067","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca-pontificia","category-santa-virgen-maria"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3067","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3067"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3067\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3068,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3067\/revisions\/3068"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}