{"id":3052,"date":"2009-04-29T20:44:47","date_gmt":"2009-04-29T20:44:47","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=3052"},"modified":"2010-06-26T15:01:12","modified_gmt":"2010-06-26T20:01:12","slug":"mary-ann-glendon-una-mujer-valiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/04\/29\/mary-ann-glendon-una-mujer-valiente\/","title":{"rendered":"Mary Ann Glendon: una mujer valiente"},"content":{"rendered":"<p><i>Algo de contexto: Mary Ann Glendon ha sido la embajadora de los EEUU ante la Santa Sede. La sra. Glendon recibi\u00f3 un prestigioso galard\u00f3n, la medalla &#8220;Laetare&#8221; que es otorgada a muy pocas personas por la Universidad Cat\u00f3lica m\u00e1s conocida de ese pa\u00eds, la Universidad de Notre Dame (literalmente, la Universidad de Nuestra Se\u00f1ora). Lamentablemente esta instituci\u00f3n, que deb\u00eda dar ejemplo de fe y de coherencia, ha resuelto dar un Doctorado Honorario en Leyes al actual presidente, Barack Obama, que no ha perdido oportunidad para demostrar sus posturas radicalmente contrarias a los principios cat\u00f3licos. La ceremonia est\u00e1 prevista para el d\u00eda 17 de Mayo, y la sra. Glendon ten\u00eda que recibir su medalla el mismo d\u00eda. Ella decidi\u00f3 que si Notre Dame no conoc\u00eda el significado de la palabra &#8220;coherencia,&#8221; ella no lo hab\u00eda olvidado, y por eso declin\u00f3 recibir su medalla. El texto de la carta por la cual rechaza el premio es muy elocuente, y se ofrece aqu\u00ed, primero en traducci\u00f3n al espa\u00f1ol&#8211;hecha por este servidor&#8211;y luego en su original en ingl\u00e9s. &#8211; Fr. NMF.<\/i><\/p>\n<p>Abril 27, 2009<br \/>\nP. John I. Jenkins, C.S.C.<br \/>\nPresidente<br \/>\nUniversidad de Notre Dame<\/p>\n<p>Estimado P. Jenkins,<\/p>\n<p>Cuando Ud. me comunic\u00f3 el pasado diciembre que yo hab\u00eda sido seleccionada para recibir la Medalla &#8220;Laetare&#8221; de Notre Dame, me sent\u00ed profundamente conmovida. Atesoro en mi memoria que recib\u00ed un grado Honoris Causa de Notre Dame en 1996, y siempre he visto como un honor el hecho de que el discurso inaugural que ofrec\u00ed ese a\u00f1o fue despu\u00e9s incluido en la antolog\u00eda de discursos inaugurales m\u00e1s memorables. Por eso empec\u00e9 de inmediato a trabajar en el discurso de aceptaci\u00f3n que pens\u00e9 podr\u00eda ser digno de tal ocasi\u00f3n, del honor debido a la Medalla, y tambi\u00e9n de los estudiantes y la facultad.<\/p>\n<p>El mes pasado, cuando Ud. me llam\u00f3 para contarme que el discurso inaugural de curso ser\u00eda dado por el presidente Obama, le dije que yo tendr\u00eda que reescribir mi discurso de aceptaci\u00f3n de la Medalla. En las semanas siguientes, la tarea que al principio pareci\u00f3 amable se ha visto complicada por un n\u00famero de factores.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Ante todo, como consultora, por mucho tiempo, de la Conferencia de Obispos Cat\u00f3licos de Estados Unidos, s\u00f3lo pod\u00eda sentir desconcierto ante la noticia de que Notre Dame pensaba darle un grado Honoris Causa al presidente. Ud. tiene que saber que eso va en desobediencia de lo mandado expresamente por los Obispos de Estados Unidos en el 2004, cuando dijeron que las instituciones cat\u00f3licas &#8220;no deben honrar a aquellos que act\u00faan en abierta oposici\u00f3n a nuestros principios morales fundamentales&#8221; y que &#8220;tales personas no deben recibir premios, honores o tribunas que pudieran sugerir que apoyamos sus acciones.&#8221; Este mandato, que de ning\u00fan modo controla o interfiere con la libertad de las instituciones para invitar o entrar en discusi\u00f3n seria con quien se desee, me parece a m\u00ed tan razonable que sencillamente no veo c\u00f3mo entender que una instituci\u00f3n cat\u00f3lica lo desatienda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s supe que algunos &#8220;puntos para el di\u00e1logo&#8221; publicados por Notre Dame como una respuesta a la amplia cr\u00edtica que ha tenido esta decisi\u00f3n de honrar la presidente, inclu\u00edan dos afirmaciones que implicaban que mi discurso de aceptaci\u00f3n de la Medalla vendr\u00eda a dar un cierto balance a la ocasi\u00f3n:<\/p>\n<p>* &#8220;El presidente Obama no ser\u00e1 el \u00fanico que hable. Mary Ann Glendon, ex-embajadora de los Estados Unidos ante el Vaticano, tomar\u00e1 la palabra, como galardonada de la Medalla Laetare.&#8221;<\/p>\n<p>* &#8220;Creemos que tener al presidente en Notre Dame, y que vea nuestros graduados, converse con quienes lideran la universidad, y escuche a Mary Ann Glendon, es bueno para el presidente, y para las causas que a todos nos interesan.&#8221;<\/p>\n<p>Pero un discurso inaugural se supone que es un d\u00eda de j\u00fabilo para los graduados y sus familias. Ese no es el lugar, ni un discurso de aceptaci\u00f3n de medalla es el veh\u00edculo apropiado para entrar en un debate sobre las cuestiones muy graves que suscita la decisi\u00f3n de Notre Dame, una decisi\u00f3n que desatiende la postura muy clara de los obispos de Estados Unidos para as\u00ed dar honra a un oponente frontal de las posturas de la Iglesia en asuntos que implican principios fundamentales de justicia.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, dadas las noticias recientes, en el sentido de que otras escuelas cat\u00f3licas est\u00e1n tambi\u00e9n desobedeciendo la gu\u00eda dada por los obispos, me preocupa que el ejemplo de Notre Dame tenga un efecto multiplicador.<\/p>\n<p>Con gran tristeza, por consiguiente, he llegado a la conclusi\u00f3n de que no puedo aceptar la Medalla Laetare, ni participar en la ceremonia de graduaci\u00f3n del 17 de Mayo.<\/p>\n<p>Para evitar la inevitable especulaci\u00f3n sobre las razones de mi decisi\u00f3n, publicar\u00e9 esta carta en la prensa, pero no pienso hacer m\u00e1s comentarios por ahora sobre este asunto.<\/p>\n<p>Atentamente,<\/p>\n<p>Mary Ann Glendon<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>April 27, 2009<br \/>\nThe Rev. John I. Jenkins, C.S.C.<br \/>\nPresident<br \/>\nUniversity of Notre Dame<\/p>\n<p>Dear Father Jenkins,<\/p>\n<p>When you informed me in December 2008 that I had been selected to receive Notre Dame\u2019s Laetare<br \/>\nMedal, I was profoundly moved. I treasure the memory of receiving an honorary degree from Notre Dame in 1996, and I have always felt honored that the commencement speech I gave that year was included in the anthology of Notre Dame\u2019s most memorable commencement speeches. So I immediately began working on an acceptance speech that I hoped would be worthy of the occasion, of the honor of the medal, and of your students and faculty. <\/p>\n<p>Last month, when you called to tell me that the commencement speech was to be given by President Obama, I mentioned to you that I would have to rewrite my speech. Over the ensuing weeks, the task that once seemed so delightful has been complicated by a number of factors.<\/p>\n<p>First, as a longtime consultant to the U.S. Conference of Catholic Bishops, I could not help but be dismayed by the news that Notre Dame also planned to award the president an honorary degree. This, as you must know, was in disregard of the U.S. bishops\u2019 express request of 2004 that Catholic institutions \u201cshould not honor those who act in defiance of our fundamental moral principles\u201d and that such persons \u201cshould not be given awards, honors or platforms which would suggest support for their actions.\u201d That request, which in no way seeks to control or interfere with an institution\u2019s freedom to invite and engage in serious debate with whomever it wishes, seems to me so reasonable that I am at a loss to understand why a Catholic university should disrespect it.<\/p>\n<p>Then I learned that \u201ctalking points\u201d issued by Notre Dame in response to widespread criticism of its decision included two statements implying that my acceptance speech would somehow balance the event:<\/p>\n<p>\u2022 \u201cPresident Obama won\u2019t be doing all the talking. Mary Ann Glendon, the former U.S. ambassador to the Vatican, will be speaking as the recipient of the Laetare Medal.\u201d<\/p>\n<p>\u2022 \u201cWe think having the president come to Notre Dame, see our graduates, meet our leaders, and hear a talk from Mary Ann Glendon is a good thing for the president and for the causes we care about.\u201d<\/p>\n<p>A commencement, however, is supposed to be a joyous day for the graduates and their families. It is not the right place, nor is a brief acceptance speech the right vehicle, for engagement with the very serious problems raised by Notre Dame\u2019s decision\u2014in disregard of the settled position of the U.S. bishops\u2014to honor a prominent and uncompromising opponent of the Church\u2019s position on issues involving fundamental principles of justice.<\/p>\n<p>Finally, with recent news reports that other Catholic schools are similarly choosing to disregard the bishops\u2019 guidelines, I am concerned that Notre Dame\u2019s example could have an unfortunate ripple effect.<\/p>\n<p>It is with great sadness, therefore, that I have concluded that I cannot accept the Laetare Medal or participate in the May 17 graduation ceremony.<\/p>\n<p>In order to avoid the inevitable speculation about the reasons for my decision, I will release this letter to the press, but I do not plan to make any further comment on the matter at this time.<\/p>\n<p>Yours Very Truly,<\/p>\n<p>Mary Ann Glendon<\/p>\n<p>Mary Ann Glendon is Learned Hand Professor of Law at Harvard Law School. She served as the U.S. Ambassador to the Vatican from 2007 to 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo de contexto: Mary Ann Glendon ha sido la embajadora de los EEUU ante la Santa Sede. La sra. Glendon recibi\u00f3 un prestigioso galard\u00f3n, la medalla &#8220;Laetare&#8221; que es otorgada a muy pocas personas por la Universidad Cat\u00f3lica m\u00e1s conocida de ese pa\u00eds, la Universidad de Notre Dame (literalmente, la Universidad de Nuestra Se\u00f1ora). 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