{"id":2988,"date":"2009-03-22T07:57:27","date_gmt":"2009-03-22T07:57:27","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2988"},"modified":"2009-03-29T11:03:16","modified_gmt":"2009-03-29T11:03:16","slug":"quien-nos-mostrara-al-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/03\/22\/quien-nos-mostrara-al-padre\/","title":{"rendered":"Quien nos mostrara al Padre"},"content":{"rendered":"<p>Les invito a que busquemos la persona que sepa darnos noticias del querido Padre celestial, que nos cuente de \u00c9l. Quien no ha conocido a su pap\u00e1, y sabe que est\u00e1 vivo en alguna parte, le puede nacer el deseo irresistible de saber de \u00e9l y, una vez haya sabido del lugar de su paradero, es de suponer que har\u00e1 hasta lo imposible para conocerle, para estar con El y, ojal\u00e1, para recibir su afecto. Bien, este ser\u00e1 el tema de nuestra reflexi\u00f3n, que haremos para llegar hasta nuestro Padre celestial, y saber de El con toda certeza.<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas el gran revelador del Padre<\/strong><\/p>\n<p>Los evangelios nos dicen que el conocimiento del Padre es privilegio por excelencia de Jes\u00fas: \u201c<em>Yo conozco al Padre, porque vengo de El y \u00c9l es el que me ha enviado<\/em>\u201d (Jn 7,29). Adem\u00e1s, \u00c9l mismo nos ofrece el regalo de d\u00e1rnoslo a conocer: \u201c<em>nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u201d <\/em>(Mt 11,27). El mismo nos asegura que en el mundo solo Jes\u00fas de Nazaret conoce al Padre y, por lo tanto, s\u00f3lo \u00c9l nos lo puede dar a conocer: \u201c<em>a Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s; el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer<\/em>\u201d (Jn 1,18).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>El Himno de la perla<\/strong><\/p>\n<p>Un anciano rey env\u00eda a su hijo desde Oriente a Egipto para que recupere una perla preciosa, custodiada por la serpiente maligna. El oven sali\u00f3 gustoso para el largo viaje, provisto de todas las credenciales de su padre. Pero una vez all\u00ed, se dej\u00f3 enga\u00f1ar: comi\u00f3 de los manjares egipcios y cay\u00f3 en un profundo letargo, olvid\u00e1ndose de qui\u00e9n era y a que hab\u00eda venido. El padre, preocupado por su tardanza, le mand\u00f3 un mensaje, en forma de una carta voladora en figura de \u00e1guila. Cuando lleg\u00f3 junto al joven, la carta se transform\u00f3 toda ella en una voz que le grit\u00f3: <em>\u201c\u00a1Lev\u00e1ntate y despierta de tu sue\u00f1o! \u00a1Recuerda que eres hijo de reyes! \u00a1Acu\u00e9rdate de la perla! <\/em>El joven despert\u00f3, cogi\u00f3 la carta, la bes\u00f3 y rompi\u00f3 sus sellos; reconoci\u00f3 que lo que dec\u00eda la voz coincid\u00eda con lo que \u00e9l mismo sent\u00eda en su coraz\u00f3n; luch\u00f3 con la serpiente, invocando sobre ella el nombre de su padre, recuper\u00f3 la perla y emprendi\u00f3 el viaje de regreso. <\/p>\n<p>El himno de la perla es como una par\u00e1bola, Nosotros salimos del Padre y a \u00e9l tenemos que volver. Pero con frecuencia nos aclimatamos al mundo de tal forma, que olvidamos qui\u00e9nes somos y a d\u00f3nde vamos. La palabra de Jes\u00fas cumple el papel que tiene en el relato la carta del padre, con aquel grito que la resume toda: \u00a1Acu\u00e9rdate de la perla!. S\u00ed, acu\u00e9rdate de qui\u00e9n eres hijo, acu\u00e9rdate de que tienes un padre que espera tu regreso, acu\u00e9rdate de esa perla que es tu Padre celestial. Jes\u00b4su es el encargado de hacer que es perla sea tuya.<\/p>\n<p><strong>Camino de encuentro con el Padre<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro camino de encuentro con el Padre, lo haremos teniendo como gu\u00eda a los sin\u00f3pticos. Mateo y Lucas nos regalan una perla preciosa sobre el Padre: \u201c<em>Jes\u00fas se llen\u00f3 del Esp\u00edritu Santo y exclam\u00f3: Te doy gracias, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, as\u00ed te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce qui\u00e9n es el Hijo sino el Padre, ni qui\u00e9n es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u201d<\/em>(Lc 10,21-22; Mt 11,25-27). <\/p>\n<p>Jes\u00fas nos habla del mutuo conocimiento que existe entre el Padre y el Hijo. Y al mismo tiempo nos habla de que solo los \u201cpeque\u00f1os\u201d son admitidos por Jes\u00fas a la revelaci\u00f3n del misterio inefable del Padre. Si queremos ser admitidos a la revelaci\u00f3n del Padre, a que podamos recibir de Jes\u00fas esa perla preciosa, la condici\u00f3n es: hacernos peque\u00f1os. Un ni\u00f1o no tiene que hacer estudios para conocer a su padre. Le basta con escuchar la voz de la sangre, y a nosotros nos basta con escuchar la voz del Esp\u00edritu Santo. Jes\u00fas, el Hijo Unig\u00e9nito del Padre, el hombre manso y humilde de coraz\u00f3n, tiene un amor especial\u00edsimo al Padre. Y lo revela a quienes caminan como \u00c9l por los senderos de la humildad y de la mansedumbre.<\/p>\n<p>Al final de su vida Jes\u00fas, en un encuentro maravilloso, ora al Padre, diciendo: \u201c<em>he dado a conocer tu nombre a los hombres<\/em>\u201d (Jn 17,6).Y ese nombre sacrat\u00edsimo es \u201cAbb\u00e1\u201d, \u201cPadre\u201d: Padre de Jes\u00fas y Padre nuestro. En el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a, Jes\u00fas nos revela elementos esenciales del Padre: el cuidado providente y amoroso de del Padre hacia todos sus hijos (Mt 6, 25-34); en Lucas nos revela su bondad y misericordia con los pecadores y con los perdidos (Lc 15,1-32); la oraci\u00f3n a nuestro Padre (Mt 6,5-15). La fe y la entrega a un Padre bueno es el tema de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas en los sin\u00f3pticos. Uno de los temas m\u00e1s caracter\u00edsticos es la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas a que imitemos a nuestro Padre celestial: \u201c<em>sean perfectos como el Padre celestial es perfecto<\/em>\u201d (Mt 5,48). Y es que nuestro Padre es todo santo, fuente de toda santidad. Su paternidad y santidad est\u00e1n \u00edntimamente unidas. <\/p>\n<p><strong>La garant\u00eda del Esp\u00edritu Santo<\/strong><\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo es, tambi\u00e9n, garant\u00eda de nuestro ser de hijos de Dios. El manifiesta la plenitud de todos los bienes salv\u00edficos que acompa\u00f1an nuestro ser de Hijos del Padre. El Esp\u00edritu Santo verifica en nuestros corazones nuestra filiaci\u00f3n: \u201c<em>La prueba de que somos hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo, que clama: \u2018\u00a1Abba, Padre\u201d <\/em>( Gal 4,6). El nos pone en contacto con el Padre, nos hace orar al Padre, desde lo m\u00e1s profundote nuestros corazones. <\/p>\n<p>La misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es de descubrirnos al Padre. Por eso es necesario encontrarnos con el Esp\u00edritu Santo para que nos descubra, nos presente al Padre. Pues: \u201c<em>el Esp\u00edritu mismo se une a nuestro esp\u00edritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios<\/em>\u201d (Rm 8,16). <\/p>\n<p>Al mismo tiempo, \u00c9l nos abre a una comprensi\u00f3n de Dios como Padre. El nos abre a esta dimensi\u00f3n fundamental de nuestra vida cristiana. Y suscita en nosotros una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n filial con el Padre, muy distinta de la relaci\u00f3n como criaturas. <\/p>\n<p>En un hogar la madre no se limita a traer los hijos al mundo; ella les ayuda a dar los primeros pasos y le ense\u00f1a a balbucir las primeras palabras. De forma parecida, la vida del cristiano, reci\u00e9n nacido en las aguas bautismales por obra del Esp\u00edritu Santo, es una vida tierna que debe crecer y desarrollarse hasta llegar a la plenitud de Cristo. El actor de este desarrollo es el Esp\u00edritu Santo. \u00c9l, en efecto, protege los primeros pasos de la vida del ne\u00f3fito; le da a conocer su nueva condici\u00f3n y sus peculiares relaciones como hijo del Padre y hermano de Jes\u00fas y le ense\u00f1a su realidad y a balbucir la palabra \u201cAbb\u00e1, Padre\u201d. Y as\u00ed como la madre da a su hijo a conocer a su padre y le muestra a sus hermanos, con los que constituye una familia, de forma an\u00e1loga el Esp\u00edritu Santo nos da a conocer, tambi\u00e9n, a Cristo, el Hermano mayor de la familia y a todos los hombres como aut\u00e9nticos hermanos e hijos del mismo Padre celestial. <\/p>\n<p>No puede llamara Dios \u201cPadre\u201d quien no ha descubierto al hombre como hermano y tiene un comportamiento aut\u00e9nticamente fraterno con todo ser humano. Por lo tanto, el Esp\u00edritu Santo es Esp\u00edritu de familia, de acogida, de comprensi\u00f3n, de di\u00e1logo, de perd\u00f3n, de solidaridad, de <em>amor<\/em>: El Esp\u00edritu Santo nos mueve a decir a Dios \u201c<em>Abb\u00e1, <\/em>a tener relaciones filiales con el Padre, os descubre a los hombres como \u201chermanos\u201d y nos mueve a tener un comportamiento aut\u00e9nticamente fraterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Les invito a que busquemos la persona que sepa darnos noticias del querido Padre celestial, que nos cuente de \u00c9l. 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