{"id":2973,"date":"2009-03-15T07:58:45","date_gmt":"2009-03-15T07:58:45","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2973"},"modified":"2009-03-14T23:20:36","modified_gmt":"2009-03-14T23:20:36","slug":"espiritualidad-trinitaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/03\/15\/espiritualidad-trinitaria\/","title":{"rendered":"Espiritualidad Trinitaria"},"content":{"rendered":"<p>(Gen 1,26-27; Hech 2, 1-47)<\/p>\n<p>Les invito a reflexionar sobre la espiritualidad que surge de la vida Trinitaria de Dios, espiritualidad esencial y primera del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, creado para la comuni\u00f3n con Dios y con sus semejantes. Para que pudiera vivir la unidad, Dios le dot\u00f3: de <strong>sentidos,<\/strong> ellos le ayudan a comunicarse con el hombre y con el mundo material; de <strong>virtudes teologales <\/strong>o sentidos sobrenaturales: fe, esperanza y caridad, para que pudiera comunicarse con Dios y con el mundo sobrenatural. Ha sido estructurado para <strong>dar <\/strong>y <strong>recibir <\/strong>amor. Si esto no acontece en su vida, se frustrar\u00e1 en una de las necesidades fundamentales de su ser. Es por esto que: \u201cLa pobreza de comunicaci\u00f3n debilita la persona, debilita la comunidad y convierte en extra\u00f1o al hermano y en an\u00f3nima la relaci\u00f3n\u201d (VFC 32).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Dios nos cre\u00f3 relacionales<\/strong><\/p>\n<p>Hablando de la creaci\u00f3n del hombre y la mujer, dice la Escritura: \u201c<em>a imagen de Dios los cre\u00f3: <strong>macho y hembra los cre\u00f3<\/strong><\/em>\u201d (Gen 1,27): \u201cya desde el principio aparecen el hombre y la mujer \u201cllamados a existir rec\u00edprocamente el uno para el otro\u201d (MD 7). El mismo texto de la Escritura explica lo que quiere decir \u201ca imagen de Dios\u201d, al a\u00f1adir inmediatamente: \u201cmacho y hembra los cre\u00f3\u201d. Por tanto, ser \u201cimagen de Dios\u201d es ser el uno para el otro, ser creados para el encuentro, para la comuni\u00f3n. Hay una fuerza interior en el hombre (var\u00f3n y mujer), que lo lleva a comunicarse, a hacerse UNO con el otro, como en la Trinidad: \u201cQue ellos sean UNO como nosotros somos UNO\u201d(Jn 17, 22). El Vaticano II dice que Dios cre\u00f3 al hombre <strong>ser relacional<\/strong>, es decir, persona, capaz de <strong>conocer <\/strong>y <strong>amar<\/strong>, de entrar en relaci\u00f3n vital con un t\u00fa. Esta capacidad de relacionarse la expresa con la comunicaci\u00f3n, que le compromete a vivir en di\u00e1logo con el otro, para poder ser \u00e9l mismo. Los fracasos en la vida del hombre, tienen su ra\u00edz en la <em>distorsi\u00f3n <\/em>de este impulso de su ser. Esa distorsi\u00f3n le llev\u00f3, inicialmente, a romper el di\u00e1logo con Dios y, posteriormente, con el hermano. Se torn\u00f3 huidizo, destruy\u00f3 la armon\u00eda (cf. Gen 3, 8-10). Pero el amor providente del Padre ha restaurado maravillosamente y en forma definitiva esa capacidad del hombre con la <strong>Encarnaci\u00f3n<\/strong> de su Hijo, dej\u00e1ndonos la tarea de desarrollar en nosotros esa condici\u00f3n natural de comunicarnos hasta lograr la comuni\u00f3n. <\/p>\n<p>Para esto se nos dio el don del Esp\u00edritu Santo: \u201c<em>Yo les <strong>he dado la gloria <\/strong> que t\u00fa me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y T\u00fa en m\u00ed, para que sean perfectamente uno<\/em>\u201d (Jn 17,22). El Esp\u00edritu Santo, <em>v\u00ednculo de amor,<\/em> principio de comuni\u00f3n entre el Padre y el Hijo, es entregado a los fieles para que sea en ellos principio de comuni\u00f3n con Dios y entre los hombres. <\/p>\n<p><strong>El Esp\u00edritu Santo, DON comunicador<\/strong><\/p>\n<p>Antes de subir al cielo, Jes\u00fas mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos que aguardasen en Jerusal\u00e9n el cumplimiento de la promesa del Padre: \u201c<em>recibir\u00e1n la fuerza del Esp\u00edritu Santo, que vendr\u00e1 sobre ustedes y ser\u00e1n mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra<\/em>\u201d (Hech 1,8). La expresi\u00f3n \u201c<strong>ser\u00e1n mis testigos<\/strong>\u201d significa que, una vez recibieran el Esp\u00edritu Santo, ser\u00edan capaces de comunicar a Cristo desde un conocimiento experiencial, que les dar\u00eda el mismo Esp\u00edritu Santo. El convierte, a quien le recibe, en un maravilloso comunicador. Hace que la comunicaci\u00f3n se apodere de esa persona, como se apodera el fuego de un ca\u00f1averal. As\u00ed ha sucedido y suceder\u00e1 siempre: Lucas dice que Jes\u00fas , antes de empezar su predicaci\u00f3n, \u201clleno del Esp\u00edritu Santo, se dej\u00f3 guiar por El\u201d y \u201cvolvi\u00f3 a Galilea con el poder del Esp\u00edritu Santo y ense\u00f1aba en las sinagogas y todos lo alababan\u201d (Lc 4,1.14-15). Mar\u00eda recibe el Esp\u00edritu Santo y, sale con prontitud hacia la monta\u00f1a <strong>a comunicarse <\/strong>con Isabel; con la llegada de Jes\u00fas, portador del Esp\u00edritu Santo, a la casa de Zacar\u00edas: Isabel <strong>prorrumpe con gran voz <\/strong>(Lc 1,41); a Zacar\u00edas <strong>se le abre la boca<\/strong>, se desata su lengua y <strong>bendice a Dios<\/strong> (Lc 1,46); el ni\u00f1o <strong>salt\u00f3 de j\u00fabilo <\/strong>en el vientre de Isabel, comunicando as\u00ed su alegr\u00eda por la presencia de Jes\u00fas y del Esp\u00edritu Santo (Lc 1,44); Pedro, despu\u00e9s de recibir el Esp\u00edritu Santo en Pentecost\u00e9s, predica y \u201caquel d\u00eda se les unen tres mil personas\u201d (Hech 2,41); los dem\u00e1s ap\u00f3stoles predican y los extranjeros \u201cCada uno les o\u00eda hablar en su propia lengua\u201d (Hech 2, 6.8, 11) las maravillas de Dios; los primeros cristianos reciben el Esp\u00edritu Santo y empiezan a comunicar sus riquezas, a entregar a los hermanos todo cuanto poseen. <\/p>\n<p>La catequesis m\u00e1s viva y eficaz sobre la comunicaci\u00f3n que lleva a la comuni\u00f3n es la narraci\u00f3n de <strong>la venida del Esp\u00edritu Santo sobre los primeros cristianos el d\u00eda de Pentecost\u00e9s<\/strong>. All\u00ed todos reciben la capacidad de comunicarse y vivir la comunidad. En Jerusal\u00e9n se produce el milagro de la comunicaci\u00f3n que lleva a la unidad: \u201c<em>La multitud de los fieles ten\u00edan un solo coraz\u00f3n y una sola alma. Nadie consideraba como propios sus bienes, sino que todo lo ten\u00edan en com\u00fan<\/em>\u201d (Hech 4,32). Evidentemente, esta unidad m\u00e1s que obra nuestra, es obra de Dios y la alcanzamos en cuanto estemos en Dios. Nosotros, como humanos que somos, no podemos entrar unos en otros como sucede con las Personas divinas. Pero Dios s\u00ed puede, y ser\u00e1 nuestro amor rec\u00edproco y el estar unidos en Dios el que nos haga estar, en cierta manera, misteriosamente unidos los unos en los otros. As\u00ed lo expresa el Vaticano II: \u201cEl Se\u00f1or sugiere una cierta semejanza entre la uni\u00f3n de las personas divinas y la uni\u00f3n de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad\u201d (GS 24). <\/p>\n<p><strong>Espiritualidad de comuni\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>La unidad de Dios, no es conclusi\u00f3n de un raciocinio, es una verdad fundamental de nuestra fe, definida en diversos concilios ecum\u00e9nicos. La vida de Dios es <strong>relacional <\/strong>y est\u00e1 descrita como <strong>Koinonia<\/strong>: la comuni\u00f3n personal que existe entre el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, comuni\u00f3n que es incompatible con el individualismo. Porque el tejido de Dios Trinidad es la comuni\u00f3n. <\/p>\n<p>Nosotros estamos llamados a vivir entre nosotros \u2013a nuestro nivel y con nuestros l\u00edmites- <strong>la misma din\u00e1mica trinitaria de comuni\u00f3n<\/strong> que viven las Personas en el seno de la Trinidad. No hemos recibido el don del Esp\u00edritu Santo solo para estar unidos cada uno con Dios, sino para reproducir, tambi\u00e9n, entre nosotros la din\u00e1mica de amor trinitario. Esta comuni\u00f3n entre nosotros, vivida a fondo, genera una presencia viva de Dios. Es por esto que la unidad de Dios orienta correctamente nuestra vida hacia la unidad con \u00e9l y con los hermanos.<\/p>\n<p>Como somos imagen de Dios, la unidad en Dios nos lleva a la unidad, a la construcci\u00f3n de una civilizaci\u00f3n del amor y del di\u00e1logo fraterno entre los hombres. Estamos llamados a reproducir entre nosotros el estilo de vida trinitaria que viven las personas divinas. Es este el sue\u00f1o de Jes\u00fas para los suyos: \u201c<em>Padre, que todos sean uno como T\u00fa en m\u00ed y Yo en ti, que ellos sean tambi\u00e9n uno en nosotros, para que el mundo crea que T\u00fa me has enviado<\/em>\u201d (Jn 17,21). <\/p>\n<p><strong>Desarrollar una espiritualidad comunitaria<\/strong><\/p>\n<p>El gran desaf\u00edo a los cristianos, para ser fieles al designio de Dios, es hacer de la Iglesia, de las familias, de las mismas comunidades religiosas \u201ccasas y escuelas de comuni\u00f3n\u201d (NMI 43). Para esto, dice Juan Pablo II, \u201chace falta promover una <em>espiritualidad de comuni\u00f3n, proponi\u00e9ndola como <\/em><strong>principio educativo<\/strong> en todos los lugares donde se forma al hombre y al cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades\u201d (NMI 43). Necesitamos, por tanto, declarar la guerra a nuestro individualismo y abrir totalmente las puertas de nuestra vida a lo comunitario.<\/p>\n<p>Quiero terminar esta reflexi\u00f3n exponiendo lo que pensaba sobre nuestros tiempos el te\u00f3logo Karl Rahner, cuando en los a\u00f1os 60 hablaba de la \u201ccomuni\u00f3n fraterna en el Esp\u00edritu\u201d como elemento peculiar y esencial de la espiritualidad del ma\u00f1ana. As\u00ed dec\u00eda: \u201cMe gustar\u00eda decir que los mayores [&#8230;] hemos sido espiritualmente <strong>individualistas<\/strong>, dada nuestra proveniencia y nuestra formaci\u00f3n [&#8230;]. Si hay una experiencia del Esp\u00edritu, hecha en com\u00fan, considerada com\u00fanmente como tal, deseada y vivida, es claramente la experiencia del primer Pentecost\u00e9s de la Iglesia, un acontecimiento que no consisti\u00f3 ciertamente en la reuni\u00f3n casual de un <strong>conjunto de m\u00edsticos individualistas, sino en la experiencia del Esp\u00edritu hecha en comunidad<\/strong>. [&#8230;] \u00bfPorqu\u00e9 otras personas m\u00e1s j\u00f3venes entre los cristianos y el clero no deber\u00edan en el futuro encontrar con mayor facilidad acceso a esta experiencia del Esp\u00edritu realizada en com\u00fan? [&#8230;] Creo que en la espiritualidad del futuro, <em>la comuni\u00f3n espiritual fraterna<\/em>, la vida espiritual vivida en grupo desempe\u00f1ar\u00e1 un papel m\u00e1s importante. Hay que caminar en esta direcci\u00f3n lenta pero decididamente\u201d (<em>Problemas y perspectivas de Espiritualidad, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca 1986). <\/p>\n<p>Podemos estar seguros que encontraremos las <em>f\u00f3rmulas precisas <\/em> para nuestra vida espiritual. El Esp\u00edritu Santo nos las ense\u00f1ar\u00e1 si somos d\u00f3ciles, si aprendemos de Nuestra Madre Mar\u00eda a acoger sus sugerencias. Acojamos las sorpresas del Esp\u00edritu con la certeza de que nos hallamos expuestos al viento del Esp\u00edritu, en una especie de plataforma m\u00f3vil. Una de esas sorpresas consiste en que el religioso del Tercer Milenio ser\u00e1 \u201cm\u00edstico\u201dy de \u201ccomuni\u00f3n fraterna en el Esp\u00edritu\u201d. El quiere transformar y guiar nuestros proyectos y programas maravill\u00e1ndonos con sus sorpresas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Gen 1,26-27; Hech 2, 1-47) Les invito a reflexionar sobre la espiritualidad que surge de la vida Trinitaria de Dios, espiritualidad esencial y primera del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, creado para la comuni\u00f3n con Dios y con sus semejantes. 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