{"id":29552,"date":"2014-08-06T01:06:58","date_gmt":"2014-08-06T06:06:58","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=29552"},"modified":"2014-08-04T10:15:51","modified_gmt":"2014-08-04T15:15:51","slug":"bernal-diaz-del-castillo-1496-1568","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2014\/08\/06\/bernal-diaz-del-castillo-1496-1568\/","title":{"rendered":"Bernal D\u00edaz del Castillo (1496-1568)"},"content":{"rendered":"<p>Las cr\u00f3nicas que los autores literatos, como L\u00f3pez de G\u00f3mara, escrib\u00edan sobre las Indias, muy al gusto del renacimiento, daban culto al h\u00e9roe, y en un lenguaje muy florido, engrandec\u00edan sus actos hasta lo milagroso, ignorando en las haza\u00f1as relatadas las grandes gestas cumplidas por el pueblo sencillo.<\/p>\n<p>Frente a esta clase de historias se alza Bernal D\u00edaz del Castillo, nacido en Medina del Campo, soldado en Cuba con Diego Vel\u00e1zquez, compa\u00f1ero de Cort\u00e9s desde 1519, veterano luchador de ciento diecinueve combates. Siendo ya anciano de setenta y dos a\u00f1os, vecino y regidor de Santiago, en Guatemala, con un lenguaje de prodigiosa vivacidad, no exento a veces de humor, reivindica con pasi\u00f3n la parte que al pueblo sencillo, a los soldados, cupo tanto en la conquista como en la primera evangelizaci\u00f3n de las Indias. Como dice Carmen Bravo-Villasante, \u00aben la literatura espa\u00f1ola su <em>Historia verdadera de la Nueva Espa\u00f1a<\/em> [1568] es uno de los libros m\u00e1s fascinantes que existen\u00bb (64).<\/p>\n<p>En primer lugar, <em>la importancia de los soldados en la conquista<\/em>. Ciertamente fue Cort\u00e9s un formidable capit\u00e1n, pero, dice Bernal, <\/p>\n<p>\u00abhe mirado que nunca quieren escribir de nuestros heroicos hechos los dos cronistas G\u00f3mara y el doctor Illescas, sino que de toda nuestra prez y honra nos dejaron en blanco, si ahora yo no hiciera esta verdadera relaci\u00f3n; porque toda la honra dan a Cort\u00e9s\u00bb (cp.212). \u00bfD\u00f3nde quedan los hechos her\u00f3icos y las fatigas de los soldados de tropa?&#8230; Yo mismo, \u00abdos veces estuve asido y engarrofado de muchos indios mexicanos, con quien en aquella saz\u00f3n estaba peleando, para me llevar a sacrificar, y Dios me di\u00f3 esfuerzo y escap\u00e9, como en aquel instante llevaron a otros muchos mis compa\u00f1eros\u00bb. Y con esto, todos los soldados pasaron \u00abotros grandes peligros y trabajos, as\u00ed de hambre y sed, e infinitas fatigas\u00bb (cp.207). \u00abMuy pocos quedamos vivos, y los que murieron fueron sacrificados, y con sus corazones y sangre ofrecidos a los \u00eddolos mexicanos, que se dec\u00edan Tezcatepuca y Huichilobos\u00bb (cp.208). S\u00ed, es cierto que no es de hombres dignos alabarse a s\u00ed mismos y contar sus propias haza\u00f1as. Pero el que \u00abno se hall\u00f3 en la guerra, ni lo vio ni lo entendi\u00f3 \u00bfc\u00f3mo lo puede decir? \u00bfHab\u00edanlo de parlar los p\u00e1jaros en el tiempo que est\u00e1bamos en las batallas, que iban volando, o las nubes que pasaban por alto, sino s\u00f3lamente los capitanes y soldados que en ello nos hallamos?\u00bb (cp.212). <\/p>\n<p>Tiene toda la raz\u00f3n. La conquista en modo alguno hubiera podido hacerse sin la abnegaci\u00f3n heroica de aquellos hombres a los que despu\u00e9s muchas veces se ignoraba, no s\u00f3lo en la fama, sino tambi\u00e9n en el premio. <\/p>\n<p>Por eso Bernal insiste: \u00aby digo otra vez que <em>yo, yo, yo<\/em> lo digo tantas veces, que<em> yo soy el m\u00e1s antiguo<\/em> y he servido como muy buen soldado a su Majestad, y d\u00edgolo con tristeza de mi coraz\u00f3n, porque me veo pobre y muy viejo, una hija por casar, y los hijos varones ya grandes y con barbas, y otros por criar, y no puedo ir a Castilla ante su Majestad para representarle cosas cumplideras a su real servicio, y tambi\u00e9n para que me haga mercedes, pues se me deben bien debidas\u00bb (cp.210).<\/p>\n<p>En segundo lugar, Bernal, con objetividad popular sanchopancesca, purifica las cr\u00f3nicas de Indias de prodigios falsos, como \u00abel salto de Alvarado\u00bb (cp. 128), o de victorias f\u00e1ciles debidas a maravillas sobrenaturales, como aquel triunfo que L\u00f3pez de G\u00f3mara atribu\u00eda a una visible intervenci\u00f3n apost\u00f3lica:<\/p>\n<p>\u00abPudiera ser, escribe Bernal con una cierta sorna, que los que dice el G\u00f3mara fueran los gloriosos ap\u00f3stoles se\u00f1or Santiago o se\u00f1or san Pedro, y yo, como pecador, no fuese digno de verles; lo que yo entonces vi y conoc\u00ed fue a Francisco de Morla en un caballo casta\u00f1o, que ven\u00eda juntamente con Cort\u00e9s, que me parece que ahora que lo estoy escribiendo, se me representa por estos ojos pecadores toda la guerra&#8230; Y ya que yo, como indigno pecador, no fuera merecedor de ver a cualquiera de aquellos gloriosos ap\u00f3stoles, all\u00ed hab\u00eda sobre cuatrocientos soldados, y Cort\u00e9s y otros muchos caballeros&#8230;, y si fuera as\u00ed como lo dice el G\u00f3mara, harto malos cristianos fu\u00e9ramos, envi\u00e1ndonos nuestro se\u00f1or Dios sus santos ap\u00f3stoles, no reconocer la gran merced que nos hac\u00eda\u00bb (cp.34).<\/p>\n<p>En tercer lugar, y este punto tiene especial importancia para nuestro estudio, Bernal afirma con energ\u00eda <em>la importancia de los soldados en la evangelizaci\u00f3n de las Indias<\/em>. En un plural que expresa bien el democratismo castellano de las empresas espa\u00f1olas en Am\u00e9rica, escribe: hace a\u00f1os \u00ab<em>suplicamos<\/em> a Su Majestad que nos enviase obispos y religiosos de todas \u00f3rdenes, que fuesen de buena vida y doctrina, para que <em>nos ayudasen<\/em> a plantar m\u00e1s por entero en estas partes nuestra santa fe cat\u00f3lica\u00bb. Vinieron franciscanos, y en seguida dominicos, que ambos hicieron muy buen fruto, cuenta, y en seguida a\u00f1ade: <\/p>\n<p>\u00abMas si bien se quiere notar, despu\u00e9s de Dios, <em>a nosotros, los verdaderos conquistadores<\/em> que los descubrimos y conquistamos, y desde el principio les quitamos sus \u00eddolos y les dimos a entender la santa doctrina, <em>se nos debe el premio y galard\u00f3n de todo ello, primero que a otras personas, aunque sean religiosos<\/em>\u00bb (cp. 208). En efecto, entonces como ahora, al hablar de la evangelizaci\u00f3n de las Indias s\u00f3lo se habla de los grandes misioneros, y ni se menciona la tarea decisiva de estos soldados y cronistas que, de hecho, fueron los primeros evangelizadores de Am\u00e9rica, y precisamente en unos d\u00edas decisivos, en los que todav\u00eda un paso en falso pod\u00eda llevar a quedarse con el coraz\u00f3n arrancado, palpitando ante el altar de <em>Huitzilopochtli<\/em>. <\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, es Bernal D\u00edaz del Castillo un cristiano viejo de profundo esp\u00edritu religioso, y cuando escribe lo hace muy consciente de haber participado en una gesta providencial de extraordinaria grandeza: \u00abMuchas veces, ahora que soy viejo, me paro a considerar las cosas heroicas que en aquel tiempo pasamos, que me parece que las veo presentes. Y digo que <em>nuestros hechos no los hac\u00edamos nosotros, sino que ven\u00edan todos encaminados por Dios<\/em>; porque \u00bfqu\u00e9 hombres ha habido en el mundo que osasen entrar cuatrocientos y cincuenta soldados, y aun no lleg\u00e1bamos a ellos, en una tan fuerte ciudad como M\u00e9xico?\u00bb&#8230; y sigue evocando aquellos \u00abhechos haza\u00f1osos\u00bb (cp. 95).<\/p>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica>aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cr\u00f3nicas que los autores literatos, como L\u00f3pez de G\u00f3mara, escrib\u00edan sobre las Indias, muy al gusto del renacimiento, daban culto al h\u00e9roe, y en un lenguaje muy florido, engrandec\u00edan sus actos hasta lo milagroso, ignorando en las haza\u00f1as relatadas las grandes gestas cumplidas por el pueblo sencillo. 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