{"id":28916,"date":"2014-07-11T01:43:50","date_gmt":"2014-07-11T06:43:50","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=28916"},"modified":"2014-07-10T12:18:55","modified_gmt":"2014-07-10T17:18:55","slug":"caridad-y-justicia-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2014\/07\/11\/caridad-y-justicia-social\/","title":{"rendered":"Caridad y justicia social"},"content":{"rendered":"<p><strong>204<\/strong> Entre las virtudes en su conjunto y, especialmente entre las virtudes, los valores sociales y la caridad, existe un v\u00ednculo profundo que debe ser reconocido cada vez m\u00e1s profundamente. La caridad, a menudo limitada al \u00e1mbito de las relaciones de proximidad, o circunscrita \u00fanicamente a los aspectos meramente subjetivos de la actuaci\u00f3n en favor del otro, debe ser reconsiderada en su aut\u00e9ntico valor de criterio supremo y universal de toda la \u00e9tica social. De todas las v\u00edas, incluidas las que se buscan y recorren para afrontar las formas siempre nuevas de la actual cuesti\u00f3n social, la \u00ab m\u00e1s excelente \u00bb (1 Co 12,31) es la v\u00eda trazada por la caridad.<\/p>\n<p><strong>205<\/strong> Los valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, nacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad: la convivencia humana resulta ordenada, fecunda en el bien y apropiada a la dignidad del hombre, cuando se funda en la verdad; cuando se realiza seg\u00fan la justicia, es decir, en el efectivo respeto de los derechos y en el leal cumplimiento de los respectivos deberes; cuando es realizada en la libertad que corresponde a la dignidad de los hombres, impulsados por su misma naturaleza racional a asumir la responsabilidad de sus propias acciones; cuando es vivificada por el amor, que hace sentir como propias las necesidades y las exigencias de los dem\u00e1s e intensifica cada vez m\u00e1s la comuni\u00f3n en los valores espirituales y la solicitud por las necesidades materiales.<sup>451<\/sup> Estos valores constituyen los pilares que dan solidez y consistencia al edificio del vivir y del actuar: son valores que determinan la cualidad de toda acci\u00f3n e instituci\u00f3n social.<\/p>\n<p><strong>206<\/strong> La caridad presupone y trasciende la justicia: esta \u00faltima \u00ab ha de complementarse con la caridad \u00bb.<sup>452<\/sup> Si la justicia es \u00ab de por s\u00ed apta para servir de \u201c\u00e1rbitro\u201d entre los hombres en la rec\u00edproca repartici\u00f3n de los bienes objetivos seg\u00fan una medida adecuada, el amor en cambio, y solamente el amor (tambi\u00e9n ese amor benigno que llamamos \u201cmisericordia\u201d), es capaz de restituir el hombre a s\u00ed mismo \u00bb.<sup>453<\/sup><\/p>\n<p>No se pueden regular las relaciones humanas \u00fanicamente con la medida de la justicia: \u00ab La experiencia del pasado y nuestros tiempos demuestra que la justicia por s\u00ed sola no es suficiente y que, m\u00e1s a\u00fan, puede conducir a la negaci\u00f3n y al aniquilamiento de s\u00ed misma&#8230; Ha sido ni m\u00e1s ni menos la experiencia hist\u00f3rica la que entre otras cosas ha llevado a formular esta aserci\u00f3n: summum ius, summa iniuria \u00bb.<sup>454<\/sup> La justicia, en efecto, \u00ab en todas las esferas de las relaciones interhumanas, debe experimentar, por decirlo as\u00ed, una notable \u201ccorrecci\u00f3n\u201d por parte del amor que \u2014como proclama San Pablo\u2014 \u201ces paciente\u201d y \u201cbenigno\u201d, o dicho en otras palabras, lleva en s\u00ed los caracteres del amor misericordioso, tan esenciales al evangelio y al cristianismo \u00bb.<sup>455<\/sup><\/p>\n<p><strong>207<\/strong> Ninguna legislaci\u00f3n, ning\u00fan sistema de reglas o de estipulaciones lograr\u00e1n persuadir a hombres y pueblos a vivir en la unidad, en la fraternidad y en la paz; ning\u00fan argumento podr\u00e1 superar el apelo de la caridad. S\u00f3lo la caridad, en su calidad de \u00ab forma virtutum \u00bb,<sup>456<\/sup> puede animar y plasmar la actuaci\u00f3n social para edificar la paz, en el contexto de un mundo cada vez m\u00e1s complejo. Para que todo esto suceda es necesario que se muestre la caridad no s\u00f3lo como inspiradora de la acci\u00f3n individual, sino tambi\u00e9n como fuerza capaz de suscitar v\u00edas nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jur\u00eddicos. En esta perspectiva la caridad se convierte en caridad social y pol\u00edtica: la caridad social nos hace amar el bien com\u00fan <sup>457<\/sup> y nos lleva a buscar efectivamente el bien de todas las personas, consideradas no s\u00f3lo individualmente, sino tambi\u00e9n en la dimensi\u00f3n social que las une.<\/p>\n<p><strong>208<\/strong> La caridad social y pol\u00edtica no se agota en las relaciones entre las personas, sino que se despliega en la red en la que estas relaciones se insertan, que es precisamente la comunidad social y pol\u00edtica, e interviene sobre \u00e9sta, procurando el bien posible para la comunidad en su conjunto. En muchos aspectos, el pr\u00f3jimo que tenemos que amar se presenta \u00ab en sociedad \u00bb, de modo que amarlo realmente, socorrer su necesidad o su indigencia, puede significar algo distinto del bien que se le puede desear en el plano puramente individual: amarlo en el plano social significa, seg\u00fan las situaciones, servirse de las mediaciones sociales para mejorar su vida, o bien eliminar los factores sociales que causan su indigencia. La obra de misericordia con la que se responde aqu\u00ed y ahora a una necesidad real y urgente del pr\u00f3jimo es, indudablemente, un acto de caridad; pero es un acto de caridad igualmente indispensable el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el pr\u00f3jimo no tenga que padecer la miseria, sobre todo cuando \u00e9sta se convierte en la situaci\u00f3n en que se debaten un inmenso n\u00famero de personas y hasta de pueblos enteros, situaci\u00f3n que asume, hoy, las proporciones de una verdadera y propia cuesti\u00f3n social mundial.<\/p>\n<p><strong>NOTAS para esta secci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><sup>451<\/sup>Cf. Juan XXIII, Carta enc. Pacem in terris: AAS 55 (1963) 265-266.<\/p>\n<p><sup>452<\/sup>Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2004, 10: AAS 96 (2004) 120.<\/p>\n<p><sup>453<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc. Dives in misericordia, 14: AAS 72 (1980) 1223.<\/p>\n<p><sup>454<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc. Dives in misericordia, 12: AAS 72 (1980) 1216.<\/p>\n<p><sup>455<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc. Dives in misericordia, 14: AAS 72 (1980) 1224; cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2212.<\/p>\n<p><sup>456<\/sup>Santo Tom\u00e1s de Aquino, Summa theologiae, II-II, q. 23, a. 8: Ed. Leon. 8, 172; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1827.<\/p>\n<p><sup>457<\/sup>Cf. Pablo VI, Discurso en la sede de la FAO, en el XXV aniversario de la instituci\u00f3n (16 de noviembre de 1970): Ense\u00f1anzas al Pueblo de Dios, Libreria Editrice Vaticana, p. 417.<\/p>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>204 Entre las virtudes en su conjunto y, especialmente entre las virtudes, los valores sociales y la caridad, existe un v\u00ednculo profundo que debe ser reconocido cada vez m\u00e1s profundamente. 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