{"id":2882,"date":"2009-01-30T01:58:56","date_gmt":"2009-01-30T07:58:56","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2882"},"modified":"2009-01-29T10:15:38","modified_gmt":"2009-01-29T16:15:38","slug":"la-paz-es-posible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/01\/30\/la-paz-es-posible\/","title":{"rendered":"La Paz es Posible"},"content":{"rendered":"<p>A vosotros, Responsables de los intereses supremos de la humanidad, Gobernantes, Diplom\u00e1ticos, Representantes de las Naciones, Pol\u00edticos, Fil\u00f3sofos y Cient\u00edficos, Publicistas, Industriales, Sindicalistas, Militares, Artistas, todos cuantos interven\u00eds en los destinos de las relaciones entre los Pueblos, entre los Estados, entre las Tribus, entre las Clases, entre las Familias humanas,<\/p>\n<p>A vosotros ciudadanos del mundo; a vosotros, j\u00f3venes de la generaci\u00f3n que avanza; Estudiantes, Maestros, Trabajadores, Hombres y Mujeres; a vosotros, que pens\u00e1is, que esper\u00e1is, que desesper\u00e1is, que sufr\u00eds; a vosotros, Pobres, Hu\u00e9rfanos, y v\u00edctimas del odio, del ego\u00edsmo y de la injusticia que sigue predominando a\u00fan,<\/p>\n<p>A todos vosotros osamos dirigir una vez m\u00e1s la voz humilde y fuerte, en cuanto profeta de una palabra que est\u00e1 por encima de nosotros y nos inunda; en cuanto abogado vuestro y no de nuestros intereses, hermano de toda persona de buena voluntad, samaritano que se acerca a todo el que llora y espera socorro; siervo, como nos declaramos, de los siervos de Dios, de la verdad, de la libertad, de la justicia, del desarrollo y de la esperanza, para hablaros, tambi\u00e9n en este nuevo a\u00f1o 1973, de la Paz. \u00a1S\u00ed, de la Paz! No rehus\u00e9is escucharnos, por m\u00e1s que de este tema lo conoc\u00e9is todo, o cre\u00e9is conocerlo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Nuestro anuncio es tan sencillo como un axioma: la paz es posible.<\/strong><\/p>\n<p>Todo un coro de voces nos envuelve, m\u00e1s a\u00fan, nos acosa y nos sofoca: no s\u00f3lo es posible, es real. La paz es algo ya establecido, se nos responde. Llevamos todav\u00eda luto por las innumerables v\u00edctimas de las guerras, que han ensangrentado, m\u00e1s que los siglos pasados, este siglo [XX] \u00e1pice del progreso; se notan todav\u00eda en el rostro de nuestra generaci\u00f3n adulta los surcos de las horribles cicatrices producidas por los \u00faltimos conflictos b\u00e9licos y civiles; las \u00faltimas llagas, que han quedado abiertas, renuevan aun en los miembros del pueblo nuevo el estremecimiento de terror, cada vez que se presenta la acostumbrada hip\u00f3tesis de una nueva guerra. La cordura ha triunfado finalmente: las armas callan y se enmohecen en los dep\u00f3sitos, como instrumentos in\u00fatiles de la locura superada; instituciones insignes y universales garantizan a todos la incolumnidad y la independencia; la vida internacional est\u00e1 organizada a base de documentos, de los que en realidad ya no se discute, y sobre instrumentos de acci\u00f3n inmediata en orden a resolver con las tablas del derecho y de la justicia toda posible controversia; el di\u00e1logo entre los pueblos es cotidiano y leal; adem\u00e1s, un tejido formidable de comunes intereses hace solidarios a los pueblos entre s\u00ed. La paz es ya algo adquirido para la civilizaci\u00f3n. No perturb\u00e9is la paz, se nos dice, poni\u00e9ndola en duda. Tenemos otras cuestiones nuevas y originales que tratar; la paz es real, la paz es segura; esto queda ya fuera de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDe veras? \u00a1Ojal\u00e1 fuese as\u00ed!<\/strong><\/p>\n<p>Pero la voz de estos sostenedores de la paz victoriosa por encima de toda realidad contraria a ella, se va haciendo m\u00e1s t\u00edmida e incierta y admite que realmente, y por desgracia, existen aqu\u00ed y all\u00e1 situaciones dolorosas, donde la guerra se enciende feroz. \u00a1Ah! Entonces no se trata de conflictos sepultados en los anales de la historia, sino actuales; no son episodios ef\u00edmeros, porque se trata de conflictos que duran desde a\u00f1os; no superficiales, porque repercuten profundamente en las filas de los ej\u00e9rcitos, m\u00e1s que armados, y en las muchedumbres inermes de las poblaciones civiles; de no f\u00e1cil arreglo, porque todo el arte de las negociaciones y de las mediaciones se ha demostrado impotente; no inocuos al equilibrio general del mundo, porque est\u00e1n incubando un creciente potencial de prestigio herido, de venganza implacable, de desorden end\u00e9mico y organizado; no son episodios sin importancia, como si el tiempo fuese su remedio natural, porque su acci\u00f3n t\u00f3xica penetra en los \u00e1nimos, corroe las ideolog\u00edas humanitarias, se hace contagiosa y se trasmite a las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes con un fatal compromiso hereditario de revancha. La violencia se vuelve a poner de moda y se reviste incluso de la coraza de la justicia. Se propaga como una cosa normal, favorecida por todos los ingredientes de la delincuencia alevosa y por todas las astucias de la vileza, del chantaje, de la complicidad, y se perfila como un espectro apocal\u00edptico armado de medios inauditos de mort\u00edfera destrucci\u00f3n. Renacen los ego\u00edsmos colectivos, familiares, sociales, tribales, nacionales, raciales. El delito ya no causa horror. La crueldad se hace fatal, como la cirug\u00eda de un odio declarado leg\u00edtimo. El genocidio se presenta como el monstruo posible del remedio radical. Y detr\u00e1s de estos horribles fantasmas se planifica gigantesca, con c\u00e1lculo insensible e infalible, la econom\u00eda de los armamentos y de los mercados que crean el hambre. La pol\u00edtica vuelve entonces por sus programas irrenunciables de poder.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY la paz?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Ah, s\u00ed, la paz! Ella, se arguye, puede sobrevivir igualmente y convivir, en cierta medida, aun en las condiciones m\u00e1s desfavorables del mundo. En las trincheras de la guerra, o en las pausas de la guerrilla, o en medio de las ruinas de todo orden normal hay tambi\u00e9n \u00e1ngulos y momentos de tranquilidad; la paz se adapta enseguida y, a su modo, florece all\u00ed dentro. Pero, \u00bfpodemos decir que este residuo de vitalidad sea verdadera paz, ideal de la humanidad? \u00bfEs esta modesta y prodigiosa capacidad de recuperaci\u00f3n y de reacci\u00f3n; es este desesperado optimismo lo que puede aplacar la suprema aspiraci\u00f3n del hombre al orden y a la plenitud de la justicia? \u00bfLlamaremos paz a sus falsificaciones? <i>Ubi solitudinem faciunt pacem appelant!<\/i> (C. T\u00e1cito). O tambi\u00e9n, \u00bfdaremos a una tregua el nombre de paz? \u00bfA un simple armisticio? \u00bfO a una prepotencia pasada ya a cosa juzgada? \u00bfA un orden externo fundado sobre la violencia y el miedo? \u00bfO incluso a un equilibrio transitorio de fuerzas contrastantes? \u00bfA un brazo de hierro en la tensi\u00f3n inm\u00f3vil de potencias opuestas? Una hipocres\u00eda necesaria, de la cual est\u00e1 llena la historia. Es verdad, muchas cosas pueden prosperar pac\u00edficamente incluso en situaciones precarias e injustas. Hay que ser realistas, dicen los oportunistas: s\u00f3lo \u00e9sta es la paz posible: una transacci\u00f3n, una acomodaci\u00f3n fr\u00e1gil y parcial. Los hombres no ser\u00edan capaces de una paz mejor.<\/p>\n<p>Por tanto, a finales del siglo XX, \u00bfla humanidad deber\u00eda contentarse de una paz resultante de un equilibrismo diplom\u00e1tico y de una cierta regulaci\u00f3n de intereses antagonistas y nada m\u00e1s?<\/p>\n<p>Admitimos que una perfecta y estable <i>tranquillitas ordinis<\/i>, es decir, una paz absoluta y definitiva entre los hombres, y hasta con un progreso de nivel elevado y universal de civilizaci\u00f3n, no puede ser m\u00e1s que un sue\u00f1o, no falso pero s\u00ed insatisfecho; un ideal no irreal, pero que hay que realizar; porque todo es m\u00f3vil en el curso de la historia y porque la perfecci\u00f3n del hombre no es ni un\u00edvoca ni invariable. Las pasiones humanas no se apagan. El ego\u00edsmo es una ra\u00edz mala, que nunca se logra arrancar del todo de la sicolog\u00eda del hombre. En la de los pueblos asume com\u00fanmente la forma y la fuerza de la raz\u00f3n de ser; hace de filosof\u00eda ideal. He ah\u00ed pues, para nosotros la amenaza de una duda que puede ser fatal: \u00bfes posible la paz? La duda se transforma bastante f\u00e1cilmente para algunos en certeza desastrosa: \u00a1la paz es imposible!<\/p>\n<p>Una nueva o m\u00e1s bien vieja antropolog\u00eda est\u00e1 resucitando: el hombre est\u00e1 hecho para combatir al hombre: <i>homo homini lupus<\/i>. La guerra es inevitable. \u00bfC\u00f3mo evitar la carrera de los armamentos? Es una exigencia primaria de la pol\u00edtica. Y adem\u00e1s una ley de la econom\u00eda internacional.<\/p>\n<p>Primero la espada, despu\u00e9s el arado. Parece como si esta conjunci\u00f3n prevaleciese sobre todas las dem\u00e1s, incluso para algunos pueblos en v\u00edas de desarrollo, que se van encajando fatigosamente en la civilizaci\u00f3n moderna y que se imponen sacrificios enormes sobre el presupuesto indispensable para las necesidades elementales de la vida, escatimando los alimentos, las medicinas, la instrucci\u00f3n, las comunicaciones, la vivienda y hasta la verdadera independencia econ\u00f3mica y pol\u00edtica, con tal de estar armados, de infundir temor e imponerse a los propios vecinos, muchas veces pensando m\u00e1s en ofrecer no ya amistad, ni colaboraci\u00f3n, ni bienestar com\u00fan, sino un fiero aspecto en el arte de la afrenta y de la guerra. La paz, muchos as\u00ed lo piensan y afirman, es imposible, ya sea como ideal, ya sea como realidad.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed en cambio nuestro mensaje, el vuestro, hombres de buena voluntad el mensaje de la humanidad universal: \u00a1la paz es posible! \u00a1debe ser posible!<\/p>\n<p>S\u00ed, porque \u00e9ste es el mensaje que nos viene de los campos de las dos guerras mundiales y de otros conflictos armados recientes, que han ensangrentado la tierra; es la voz misteriosa y tremenda de los ca\u00eddos y de las victimas de los conflictos pasados; es el gemido lastimoso de las innumerables tumbas de los cementerios militares y de los monumentos sagrados a los soldados desconocidos: la paz, la paz, no la guerra. La paz es la condici\u00f3n y la s\u00edntesis de la humana convivencia.<\/p>\n<p>S\u00ed, porque la paz ha vencido las ideolog\u00edas, que son contrarias a ella. La paz es, sobre todo, una actitud del esp\u00edritu. Finalmente, ella ha penetrado como una necesidad l\u00f3gica y humana en las conciencias de tantas personas y especialmente de las j\u00f3venes generaciones: debe ser posible, dicen \u00e9stas, vivir sin odiar y sin matar. Se impone una pedagog\u00eda nueva y universal, la pedagog\u00eda nueva y universal, la pedagog\u00eda de la paz.<\/p>\n<p>S\u00ed, porque la madurez de la conciencia civil ha formulado este obvio prop\u00f3sito: en vez de confiar la soluci\u00f3n de las contiendas humanas al irracional y b\u00e1rbaro duelo de la fuerza ciega y homicida de las armas, fundaremos instituciones nuevas, donde la palabra, la justicia, el derecho se expresen y hagan ley, severa y pac\u00edfica, en las relaciones internacionales. Estas instituciones, la primera entre ellas, Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, han sido ya fundadas; un humanismo nuevo las sostiene y las honra; un empe\u00f1o solemne hace solidarios a los miembros que se adhieren a ellas; una esperanza positiva y universal las reconoce como instrumentos de orden internacional, de solidaridad y de fraternidad entre los pueblos. La paz encuentra en ellas la propia sede e el propio taller.<\/p>\n<p>S\u00ed, repetimos, la paz es posible porque en estas instituciones encuentra de nuevo sus caracter\u00edsticas fundamentales, que una err\u00f3nea concepci\u00f3n de la paz hace olvidar f\u00e1cilmente: la paz debe ser racional, no pasional; magn\u00e1nimo, no ego\u00edsta; la paz debe ser no inerte y pasiva, sino din\u00e1mica, activa y progresiva a medida que justas exigencias de los declarados y ecu\u00e1nimes derechos del hombre reclamen de ella nuevas y mejores expresiones; la paz no debe ser d\u00e9bil, in\u00fatil, y servil, sino fuerte, tanto por las razones morales que la justifican como por el consentimiento compacto de las naciones que la deben sostener. Este punto es sumamente importante y delicado: si estos organismos modernos, de los que la paz debe obtener apoyo y tutela, no se revelaran id\u00f3neos para su propia funci\u00f3n, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la suerte del mundo? Su ineficiencia podr\u00eda originar una desilusi\u00f3n fatal en la conciencia de la humanidad: la paz saldr\u00eda derrotada, y con ella el progreso de la civilizaci\u00f3n. Nuestra esperanza, nuestra convicci\u00f3n de que la paz es posible, quedar\u00eda sofocada primero por la duda, m\u00e1s tarde por la irrisi\u00f3n y el escepticismo, y al fin -\u00a1que fin!- por la negaci\u00f3n. \u00a1Repugna pensar en semejante ruina! Es necesario, por el contrario, volver a plantear la afirmaci\u00f3n fundamental sobre la posibilidad de la paz en estas dos afirmaciones complementarias:<\/p>\n<p>&#8211; la paz es posible, si verdaderamente se la quiere;<\/p>\n<p>&#8211; y si la paz es posible, es un deber.<\/p>\n<p>\u00a1Hombres valientes y conscientes que con vuestra colaboraci\u00f3n ten\u00e9is el poder y el deber de construir y de defender la paz! \u00a1Vosotros especialmente, gu\u00edas y maestros de los pueblos! Si el eco de este cordial mensaje llega a vuestros o\u00eddos, que baje tambi\u00e9n a vuestros corazones y fortalezca vuestras conciencias con la renovada certeza de la posibilidad de la paz. Tened la sabidur\u00eda de fijar vuestra atenci\u00f3n en esta parad\u00f3jica certeza, empe\u00f1ad en ella vuestras energ\u00edas, dadle, a pesar de todo, vuestra confianza; con vuestro poder persuasivo haced de ella tema para la opini\u00f3n p\u00fablica, no para debilitar los \u00e1nimos de la generaci\u00f3n joven, sino para corroborarlos hacia sentimientos m\u00e1s humanos y viriles; fundad, construid en la verdad, en la justicia, en la caridad y en la libertad la paz para los siglos venideros, empezando desde el a\u00f1o 1973 a reivindicarla como posible, \u00a1salud\u00e1ndola como real! Este era el programa que trazaba nuestro predecesor Juan XXIII en su Enc\u00edclica <i>Pacem in terris<\/i>, de la que se cumplir\u00e1n los diez a\u00f1os en abril de 1973: y como hace diez a\u00f1os recibisteis con gratitud su voz paterna, igualmente confiamos que el recuerdo de aquella gran llama, que \u00e9l encendi\u00f3 en el mundo, estimule los corazones a nuevos y m\u00e1s decididos prop\u00f3sitos de paz.<\/p>\n<p><strong>Estamos con vosotros<\/strong><\/p>\n<p>Y a vosotros, Hermanos e Hijos en la comuni\u00f3n cat\u00f3lica y a cuantos nos est\u00e1n unidos en la fe cristiana, repetimos la invitaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n sobre la posibilidad de la paz, indic\u00e1ndoos los senderos a lo largo de los cuales esta reflexi\u00f3n puede profundizar todav\u00eda m\u00e1s; son los senderos de un real\u00edstico conocimiento de la antropolog\u00eda humana, en la cual los motivos misteriosos del mal y del bien en la historia y en el coraz\u00f3n del hombre nos descubren por qu\u00e9 la paz es un problema siempre abierto, siempre amenazado por soluciones pesimistas y a la vez siempre sostenido no s\u00f3lo por el deber, sino tambi\u00e9n por la esperanza de soluciones felices. Nosotros creemos en un gobierno frecuentemente indescifrable, pero real, de una bondad infinita que llamamos Providencia y que domina la suerte de la humanidad; conocemos las singulares pero extraordinarias reversibilidades de todo acontecimiento humano en una historia de salvaci\u00f3n (cf. Rm 8,28); llevamos esculpida en la memoria la s\u00e9ptima bienaventuranza del serm\u00f3n de la monta\u00f1a: &#8220;Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios&#8221; (Mt 5, 9); nosotros escuchamos absortos en una esperanza que no defrauda (cf. Rm 5, 5), el enuncio navide\u00f1o de paz a los hombres de buena voluntad (cf. Lc 2, 14); tenemos continuamente la paz en los labios y en el coraz\u00f3n como don, saludo y asupicio b\u00edblico, proveniente del esp\u00edritu, por que nosotros poseemos la fuente secreta e inagotable de la paz, que es &#8220;Cristo nuestra paz&#8221; (Ef 2, 14), y si la paz es posible en Cristo y por Cristo, ella es posible entre los hombres y para los hombres.<\/p>\n<p>No dejemos que decaiga la idea de la paz, ni la esperanza, ni la aspiraci\u00f3n, ni la experiencia de la paz; sino que renovemos siempre en los corazones el deseo de ella en todos los niveles: en el cen\u00e1culo secreto de las conciencias, en la convivencia familiar, en la dial\u00e9ctica de los contrastes sociales, en las relaciones entre las clases y las naciones, en el apoyo a las iniciativas y a las instituciones internacionales que tienen la paz por bandera. Hagamos posible la paz, predicando la amistad y practicando el amor al pr\u00f3jimo, la justicia y el perd\u00f3n cristiano; abr\u00e1mosle las puertas, donde haya sido excluida, con negociaciones leales y ordenadas a sinceras conclusiones positivas; no rehusemos cualquier clase de sacrificio que, sin ofender la dignidad de quien se vuelve generoso, haga la paz m\u00e1s r\u00e1pida, cordial y duradera.<\/p>\n<p>A los reveses y desenga\u00f1os tr\u00e1gicos que parecen constituir la despiadada realidad de la historia de nuestros d\u00edas, a las seducciones de la fuerza agresiva, a la violencia ciega que descarga contra los inocentes, a las insidias escondidas y que se mueven para especular sobre los grandes negocios de la guerra y para oprimir y subyugar las gentes m\u00e1s d\u00e9biles; y, finalmente, a la angustiosa pregunta que nos asalta continuamente: \u00bfser\u00e1 posible la paz entre los hombres?, \u00bfuna paz verdadera?, hagamos surgir de nuestro coraz\u00f3n, lleno de fe y fuerte en el amor, la sencilla y victoriosa respuesta: \u00a1S\u00ed! Una respuesta que nos impulsa a ser promotores de paz con sacrificio, con sincero y perseverante amor por la humanidad.<\/p>\n<p>[<i>Mensaje de S.S. Pablo VI por la Jornada Mundial de la paz de 1973<\/i>].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A vosotros, Responsables de los intereses supremos de la humanidad, Gobernantes, Diplom\u00e1ticos, Representantes de las Naciones, Pol\u00edticos, Fil\u00f3sofos y Cient\u00edficos, Publicistas, Industriales, Sindicalistas, Militares, Artistas, todos cuantos interven\u00eds en los destinos de las relaciones entre los Pueblos, entre los Estados, entre las Tribus, entre las Clases, entre las Familias humanas, A vosotros ciudadanos del mundo; &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2009\/01\/30\/la-paz-es-posible\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;La Paz es Posible&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[305],"tags":[],"class_list":["post-2882","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca-pontificia"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2882"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2882\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2883,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2882\/revisions\/2883"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}