{"id":2827,"date":"2008-12-31T01:02:40","date_gmt":"2008-12-31T07:02:40","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2827"},"modified":"2008-12-30T22:03:54","modified_gmt":"2008-12-31T04:03:54","slug":"148-cristo-predicador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/12\/31\/148-cristo-predicador\/","title":{"rendered":"148. Cristo Predicador"},"content":{"rendered":"<p>148.1. As\u00ed como no llamas &#8220;lluvia&#8221; a la ca\u00edda de una gota de agua, ni es una gota la que sacia la sed del sediento ni la que hacer reverdecer el jard\u00edn, as\u00ed tampoco debes llamar &#8220;predicaci\u00f3n&#8221; a una palabra hermosa y ni siquiera a un buen serm\u00f3n. Una verdadera predicaci\u00f3n es como una lluvia que, llegando a la aridez de este mundo, le hace revivir para Dios. Una frase bonita o una buena pl\u00e1tica pueden ser el comienzo de un aguacero de gracias, pero si no van acompa\u00f1ados por esa eficacia que la lluvia tiene en la naturaleza incluso pueden hacer da\u00f1o. T\u00fa sabes, en efecto, que una media verdad es a veces m\u00e1s peligrosa que una completa mentira.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>148.2. Por esto el ministerio de la predicaci\u00f3n pide de ti una gran generosidad. Has de imaginar que t\u00fa eres como una nube y que de ti salen, como gotas bell\u00edsimas, palabras celestiales. Mas t\u00fa no sabes qu\u00e9 gota llegar\u00e1 a cu\u00e1l planta, y por eso has de cultivar generosidad de alma y ser profuso, aunque sin inundar ni anegar.<\/p>\n<p>148.3. No le falta hermosura a tu vocaci\u00f3n que parece tomada directamente de las p\u00e1ginas del Evangelio. Bien sabes cu\u00e1nto tiempo y con qu\u00e9 dedicaci\u00f3n Cristo, Nuestro Se\u00f1or, se hizo lluvia de amores y gracias a trav\u00e9s de su palabra sabia, oportuna y luminosa. Dice la Escritura, por ejemplo, que les ense\u00f1aba \u00abcon compasi\u00f3n\u00bb (Mc 6,34) y tambi\u00e9n que predicaba \u00ablargamente\u00bb (Jn 8,2).\u00bfY de d\u00f3nde nac\u00eda en \u00c9l vigor y sabidur\u00eda para ejercicio tan exigente? Del amor. Predicaba porque amaba, y por amor adaptaba sus palabras, las extend\u00eda, les daba la inflexi\u00f3n apropiado y las acompa\u00f1aba con los ejemplos e im\u00e1genes m\u00e1s adecuadas al tema de su discurso y a la multitud que le segu\u00eda.<\/p>\n<p>148.4. \u00a1Qu\u00e9 bello es siempre contemplar a Cristo, pero qu\u00e9 belleza singular verle predicando! \u00a1Con cu\u00e1nto aquellas multitudes se extasiaban ante su verbo luminoso y como olvidadas hasta de su alimento y su descanso no parec\u00edan querer otra cosa sino seguirle oyendo! \u00a1Hermano, si t\u00fa hubieras visto los ojos de aquellos guardias del templo cuando volvieron donde los sumos sacerdotes (Jn 7,45), sin atrapar a Cristo y m\u00e1s bien atrapados por Cristo! Lo que ellos dijeron \u2014y lo que dec\u00edan sus ojos asombrados\u2014 es la pura verdad: \u00abNadie ha hablado como ese hombre\u00bb (Jn 7,46).<\/p>\n<p>148.5. \u00a1Oh misterio bell\u00edsimo de la predicaci\u00f3n del Hijo de Dios, vigorosa y tierna, a la vez; sencilla y profunda, a la vez; luminosa y ardiente, a la vez; concreto y universal, a la vez! \u00a1Bendita palabra del que es la Palabra, expresi\u00f3n sublime de su propio ser, camino expedito a las riquezas de su alma, regalo precios\u00edsimo de su misericordia, que al hablar cura las dolencias del alma y restaura la belleza que Dios Padre quiso en el principio para el hombre!<\/p>\n<p>148.6. \u00a1Palabra de Cristo, bendito diluvio que con sus olas de luz despidi\u00f3 a las tinieblas y arroj\u00f3 la iniquidad del coraz\u00f3n de los hombres! \u00a1Palabra de Cristo, hospital donde el alma atribulada encuentra c\u00f3mo consolarse y en d\u00f3nde fundar la esperanza que no defrauda! \u00a1Palabra de Cristo, divina escuela del amor perfecto, de la piedad entra\u00f1able, de la paciencia verdadera y de la paz sin l\u00edmites! Bien lo dijo Pedro, y hoy te lo repite la Iglesia, oh Divino Predicador de la raza de los hombres: \u00abT\u00fa tienes palabras de vida eterna\u00bb (Jn 6,68).<\/p>\n<p>148.7. Y t\u00fa, por tu parte, hermano m\u00edo, no dejes de contemplar a Jesucristo, Maestro eximio de tu ministerio. Mira c\u00f3mo todos abren la boca cuando van a recibir alimento, mientras que este Santo de los santos abre su boca para alimentar a otros. Su palabra es esa lluvia que har\u00e1 nueva la tierra para gloria del Padre. Al golpe de su verbo las pe\u00f1as se quiebran y, repitiendo el milagro de Mois\u00e9s, sacan de sus entra\u00f1as lo que no ten\u00edan: agua de vida. Esas pe\u00f1as son los corazones duros y resecos de los pecadores, y ese manantial que nace es el testimonio de alabanza que nace de su seno cuando reconocen a su Creador y a su Sant\u00edsimo Salvador.<\/p>\n<p>148.8. Haz llover la palabra que salva. Si con un serm\u00f3n no alcanzas a alguno, no sea ello causa de des\u00e1nimo ni de retirada. Primero con tus palabras a Dios en la oraci\u00f3n y luego con tus palabras de Dios en la predicaci\u00f3n sigue lloviendo sobre todos a quienes alcance tu recuerdo, tu trato o tu imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>148.9. Arr\u00f3palos a todos con la Palabra de vida; al\u00fambralos a todos con la Palabra de gracia; prot\u00e9gelos a todos con la Palabra de amor y misericordia. Habla como si t\u00fa fueras el \u00fanico que supiera o que debiera o que pudiera dar testimonio de Cristo, bien que sin olvidar que tu palabra tendr\u00e1 vida y genuina eficacia s\u00f3lo en la comuni\u00f3n con la Iglesia Santa.<\/p>\n<p>148.10. Deja que te invite a la alegr\u00eda; Dios te ama, su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>148.1. 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