{"id":2813,"date":"2008-12-17T00:45:24","date_gmt":"2008-12-17T06:45:24","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2813"},"modified":"2008-12-16T10:19:02","modified_gmt":"2008-12-16T16:19:02","slug":"146-los-tres-demonios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/12\/17\/146-los-tres-demonios\/","title":{"rendered":"146. Los Tres Demonios"},"content":{"rendered":"<p>146.1. Ven, quiero contarte una historia.<\/p>\n<p>146.2. Hubo una antigua aldea rodeada de grandes campos. Los habitantes de aquel lugar cultivaban sobre todo cereales: trigo, cebada, avena y centeno.<\/p>\n<p>Los d\u00edas transcurrieron tranquilos hasta que a un joven llamado Evaristo se le ocurri\u00f3 que a aquel sitio le faltaba algo. Fue entonces a hablar con el alcalde y le expuso su preocupaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014S\u00e9 que nuestro peque\u00f1o pueblo es apacible y bello, pero algo le falta, y yo quiero ayudar a construirlo.<\/p>\n<p>\u2014No careces de entendimiento, jovenzuelo \u2014replic\u00f3 el alcalde\u2014. \u00a1Digno heredero de tu noble familia, al fin y al cabo! Piensa de qu\u00e9 se trata y, si ves que puedo ayudarte, estar\u00e9 a tus \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Evaristo fue entonces donde el cura del lugar:<\/p>\n<p>\u2014Padre, estoy convencido de que a este sitio le falta algo&#8230;<\/p>\n<p>El sacerdote lo interrumpi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Son las inquietudes de tu joven coraz\u00f3n las que te hacen imaginar tales cosas. Nada falta afuera de ti, es m\u00e1s bien tu alma la que necesita ser reformada.<\/p>\n<p>Evaristo quer\u00eda decir algo m\u00e1s, pero se llev\u00f3 la mano a la boca y se despidi\u00f3 de prisa.<\/p>\n<p>Fue despu\u00e9s donde su t\u00edo y consejero, aquel que tantas veces le hab\u00eda ayudado a ver con claridad. El pobre Evaristo hab\u00eda perdido a su padre desde muy ni\u00f1o, y el t\u00edo Alfonso hab\u00eda sido desde entonces como un pap\u00e1 para \u00e9l. Entr\u00f3, pues, al taller del t\u00edo, y se decidi\u00f3 a plantear su inquietud en forma de pregunta:<\/p>\n<p>\u2014T\u00edo, \u00bft\u00fa no crees que a este pueblo le hace falta algo?<\/p>\n<p>El buen Alfonso se qued\u00f3 perplejo.<\/p>\n<p>\u2014Me imagino que s\u00ed, pero, si te soy sincero, nunca me lo hab\u00eda preguntado.<\/p>\n<p>Y seg\u00fan su costumbre, le devolvi\u00f3 la pregunta:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa qu\u00e9 piensas que nos hace falta?<\/p>\n<p>El muchacho se asom\u00f3 a la ventana y hundi\u00f3 la mirada en los campos, que ya estaban maduros para la siega. Tratando de poner sus pensamientos y sentimientos en palabras, empez\u00f3 a hablar as\u00ed:<\/p>\n<p>\u2014Mira ese campo, t\u00edo: est\u00e1 lleno de alimento para nosotros y nuestros ganados, para nuestro comercio y para el duro invierno que tendr\u00e1 que llegar.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed es siempre, \u00bfno?<\/p>\n<p>El joven continu\u00f3, como si no quisiera m\u00e1s interrupciones.<\/p>\n<p>\u2014Ahora vuelve tu mirada a esta aldea. Nosotros hacemos que ese campo se llene de trigo y alimento, y luego nos comemos lo que sembramos, y volvemos a sembrar.<\/p>\n<p>El t\u00edo vio que Evaristo estaba demasiado serio como para hacer ning\u00fan comentario, pero en el fondo esos razonamientos empezaban a parecerle obvios y rid\u00edculos. El sobrino sigui\u00f3 impert\u00e9rrito:<\/p>\n<p>\u2014Estamos rodeados de nuestro trabajo, y nuestro trabajo se vuelve nuestra comida; luego con la fuerza de esa comida trabajamos para seguir comiendo&#8230; \u00a1hay algo que falta!<\/p>\n<p>Era la primera vez que Alfonso simplemente no ten\u00eda idea de qu\u00e9 decirle a su amado Evaristo, as\u00ed que se qued\u00f3 mir\u00e1ndolo con una mezcla de solidaridad y extra\u00f1eza. El joven volvi\u00f3 a clavar la mirada en el horizonte. Sin pensar mucho en lo que le saliera, Alfonso dispar\u00f3 una frase:<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 qu\u00e9 hace falta, pero s\u00ed s\u00e9 qui\u00e9n va a traerlo. \u00bfVes ese campo? A m\u00ed me gusta el dorado de la cosecha, que me recuerda el cabello de mi hija Fabia. Si t\u00fa quieres algo distinto en esa ventana, \u00a1hazlo! \u00a1Haz que yo pueda verlo!<\/p>\n<p>Evaristo sali\u00f3 de la casa del t\u00edo, y se sinti\u00f3 el hombre m\u00e1s solo del mundo. Camin\u00f3 hasta las afueras del pueblo y dej\u00f3 pasar los minutos y las horas, hasta que la noche hizo salir hasta la m\u00e1s peque\u00f1a de las estrellas. Era una noche sin luna, de modo que las sombras de las lejanas colinas semejaban fant\u00e1sticos monstruos venidos de otro tiempo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Evaristo, olvidado de todo y de todos, indiferente ante la angustia que deb\u00eda estar sintiendo su madre enferma, segu\u00eda all\u00ed sentado en una enorme piedra que daba ya hacia el campo. El fr\u00edo le calaba los huesos, y la piel, erizada por el viento de aquella extra\u00f1a noche, reclamaba abrigo; pero ah\u00ed segu\u00eda nuestro hombre, dispuesto a encontrar su respuesta al precio que fuera.<\/p>\n<p>Una voz vino a interrumpir sus hondas cavilaciones:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Evaristo!<\/p>\n<p>El muchacho se sobresalt\u00f3. Deb\u00eda ser cerca de la medianoche.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n es? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Mayad-kael es mi nombre.<\/p>\n<p>\u2014Nunca o\u00ed de nadie que se llamara as\u00ed&#8230;<\/p>\n<p>\u2014No es importante. \u00bfTe molesta si te hago compa\u00f1\u00eda?<\/p>\n<p>La noche estaba tan oscura que Evaristo no alcanzaba a ver los ojos del que le hablaba. Por un instante pens\u00f3: &#8220;Si le dejo que se suba a esta pe\u00f1a, y me ataca, estoy perdido.&#8221; Pero luego pens\u00f3 en sentido contrario: &#8220;\u00bfA qu\u00e9 viene mi desconfianza?&#8221; Sin embargo, dej\u00e1ndose guiar por su primer presentimiento baj\u00f3 de dos saltos de aquella formaci\u00f3n rocosa que daba a los campos del pueblo. Entretanto aquella voz volvi\u00f3 a sonar, ya con un dejo de impaciencia:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs que te molesta que te haga compa\u00f1\u00eda?<\/p>\n<p>\u2014No, realmente no \u2014dijo, aunque sin mucha convicci\u00f3n en su voz.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe da miedo caminar por el campo de noche?<\/p>\n<p>Evaristo tosi\u00f3 ligeramente, se aclar\u00f3 la garganta y dijo con fingido dominio de s\u00ed mismo:<\/p>\n<p>\u2014Pocas cosas me dan miedo.<\/p>\n<p>\u2014Es mejor as\u00ed \u2014dijo Mayad-kael\u2014. Llevo largo rato vi\u00e9ndote, muchacho, y me di cuenta de que tus ojos no se apartan de aquel campo de espigas. Es curioso: hacia all\u00e1 vive un buen amigo m\u00edo, que estar\u00eda feliz de conocerte.<\/p>\n<p>Evaristo sinti\u00f3 terror: \u00e9l sab\u00eda que no hab\u00eda ninguna casa en esa direcci\u00f3n. Pero se sobrepuso al miedo, y pregunt\u00f3 con fingida indiferencia:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah! \u00bfY c\u00f3mo se llama tu amigo?<\/p>\n<p>\u2014Eso tampoco interesa mucho, pero te dir\u00e9: Karfi-kiel.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Tienen nombres extra\u00f1os ustedes! \u00bfSon de aqu\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014Cuando t\u00fa llevas muchos, muchos a\u00f1os en un lugar, ya eres de ese lugar, \u00bfno te parece?<\/p>\n<p>Y Mayad-kael solt\u00f3 una sonora risotada, que no le gust\u00f3 ni poco a Evaristo. Desde ese momento pens\u00f3 en volver a su casa. Pero apenas este pensamiento le cruz\u00f3 la mente, su interlocutor le dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo estar\u00e1s pensando irte de aqu\u00ed para tu casa?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no?<\/p>\n<p>\u2014Porque quiero que conozcas a mi amigo. Ya te dije que \u00e9l estar\u00e1 feliz de conocerte. Claro que si tienes mucho miedo, y te acobardan los campos por la noche&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1El miedo no es el problema!<\/p>\n<p>As\u00ed replic\u00f3 Evaristo, pero en su nerviosismo se le quebr\u00f3 la voz. Es cosa que pasa en la adolescencia.<\/p>\n<p>\u2014Pues yo creo que s\u00ed es el problema. Vete a descansar junto a tu mamita, pues s\u00e9 que tu padre ya no est\u00e1 contigo.<\/p>\n<p>Mayad-kael empez\u00f3 a caminar. Evaristo se qued\u00f3 congelado un momento, pero luego reaccion\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Espera, espera! Vamos donde tu amigo&#8230; pero prom\u00e9teme que no nos demoraremos. Mi madre est\u00e1 enferma.<\/p>\n<p>\u2014Te puedo prometer eso, y mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>Aquellos minutos fueron terriblemente angustiosos. El sudor ba\u00f1aba la frente del muchacho y sent\u00eda la boca reseca. Habr\u00edan andado unos cuarenta minutos cuando Evaristo no pudo m\u00e1s, y rompi\u00f3 el silencio de hielo:<\/p>\n<p>\u2014Mira: ya estamos donde t\u00fa dijiste que viv\u00eda tu amigo, y aqu\u00ed no hay nadie. \u00a1Yo me voy a mi casa!<\/p>\n<p>\u2014Mal consejero es el miedo, Evaristo. Ya falta poco para llegar. Si te devuelves, lo m\u00e1s probable es que te pierdas, y eso s\u00ed ser\u00eda terrible. Vamos donde Karfi-kiel, que ya est\u00e1 cerca. \u00bfVes esa luz entre aquellos matorrales?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTu amigo vive entre matorrales?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No seas tonto! Tiene una peque\u00f1a casa en el bosquecito que rodean los matorrales.<\/p>\n<p>Lo cierto del caso es que Evaristo s\u00ed vio una luz que parec\u00eda salir de en medio del bosque. El coraz\u00f3n le lat\u00eda como potro desbocado y las manos no paraban de sudar. Cuando hab\u00edan dado unos pocos pasos en el bosque, Mayad-kael dio un silbo, y luego llam\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Karfi-kiel, \u00a1soy yo, buen amigo!<\/p>\n<p>Una carcajada reson\u00f3 por entre los \u00e1rboles. Por fin apareci\u00f3 el personaje:<\/p>\n<p>\u2014Mayad-kael, \u00a1sab\u00eda que vendr\u00edas! \u00bfQui\u00e9n te acompa\u00f1a?<\/p>\n<p>\u2014Es un buen amigo, aunque est\u00e1 que se muere del susto. Se llama Evaristo.<\/p>\n<p>En ese momento el joven cay\u00f3 en cuenta de que \u00e9l nunca hab\u00eda dicho su nombre, sino que Mayad-kael desde el principio lo hab\u00eda saludado como si supiera qui\u00e9n era. Temblando ya de miedo, pregunt\u00f3 con un hilo de voz:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo tiene usted un poco de luz? \u00bfPor qu\u00e9 ustedes no se dejan ver?<\/p>\n<p>Ya era evidente el p\u00e1nico en la voz del muchacho. Karfi-kiel anot\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Creo que tu peque\u00f1o amigo no quiere hacerme visita. No le obligues. Tiene derecho a estar asustado, porque es muy peque\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Yo no dije que estuviera asustado!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No me grites!<\/p>\n<p>\u2014Disc\u00falpeme, se\u00f1or Karfi-kiel.<\/p>\n<p>\u2014Es mejor as\u00ed, jovencito. Para nosotros, esta es una noche como cualquier noche.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY nunca encienden la luz?<\/p>\n<p>\u2014Lo que sucede es que todas las luces se han da\u00f1ado; no tengo aceite ni l\u00e1mparas. Pero si ustedes quieren vamos a casa de nuestro buen amigo Teil-akf\u00e1n. La luz que vieron por el camino es de la caba\u00f1a de \u00e9l, porque \u00e9l s\u00ed tiene luz. Claro que si ya est\u00e1n agotados del camino&#8230;<\/p>\n<p>\u2014O si Evaristo se nos muere de terror&#8230;<\/p>\n<p>Mayad-kael y Karfi-kiel rieron de buena gana a cuenta del muchacho, que ya simplemente no sab\u00eda que hacer. Un pensamiento se abri\u00f3 paso en su mente atormentada: &#8220;Esto no es de personas de este mundo. Demonios o gente endemoniada: eso es lo que son estos seres de tiniebla.&#8221; Y sin m\u00e1s cavilaci\u00f3n interrumpi\u00f3 aquellas risotadas con voz firme:<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 ustedes pero yo me voy.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed a nadie se le obliga, jovencito \u2014acot\u00f3 secamente Karfi-kiel\u2014. Si quieres irte, ah\u00ed tienes la noche y el bosque. S\u00f3lo una cosa te advierto: el m\u00e1s fuerte de nosotros es Teil-akf\u00e1n. Puedes correr cuanto quieras, que no tardar\u00e1 en encontrarte. Mejor te fuera llegar donde \u00e9l por las buenas, porque si te atrapa en semejante noche, va a creer que eras un ladr\u00f3n de esos que no faltan&#8230; y yo por lo menos no quisiera que alguien como \u00e9l me tratara bajo sospecha de robo. \u00bfO t\u00fa qu\u00e9 crees, Mayad-kael?<\/p>\n<p>\u2014Nada m\u00e1s sensato que tus palabras. El joven debe quedarse con nosotros y ser presentado oportunamente a Teil-akf\u00e1n.<\/p>\n<p>Evaristo trag\u00f3 saliva. Era demasiado para \u00e9l. Adem\u00e1s su vejiga le dol\u00eda, pues hac\u00eda mucho rato quer\u00eda ir al ba\u00f1o y no sab\u00eda qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 preguntar. Aturdido y desesperado, no se sinti\u00f3 capaz de quedarse all\u00ed un segundo m\u00e1s, as\u00ed que sali\u00f3 a correr tropezando con todo y dando tumbos en todas partes, mientras desgarraba su ropa y mojaba sus pantalones como un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Corri\u00f3 y corri\u00f3 cuanto pudo; no sab\u00eda ad\u00f3nde iba ni si era verdad que pod\u00eda atraparlo el supuesto Teil-akf\u00e1n.<\/p>\n<p>Exhausto, sediento, aterrorizado y perdido en la maleza, fue a dar a un rinc\u00f3n de alg\u00fan lugar. El silencio tenso de la noche le envolv\u00eda por todas partes, y ni una luz del pueblo pod\u00eda verse por lado alguno.<\/p>\n<p>Entonces se tendi\u00f3 boca abajo y desgran\u00f3 en un llanto amargo y sincero toda su angustia tratando de no levantar la voz, pues se dec\u00eda: &#8220;\u00bfQu\u00e9 tal que esos perversos demonios me escuchen y me atrapen sin remedio?&#8221; Y segu\u00eda llorando de miedo, de rabia y de verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>En efecto, para colmo de sus males, una voz desconocida se acerc\u00f3 llam\u00e1ndole:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Evaristo, Evaristo!<\/p>\n<p>\u00c9l se ocult\u00f3 lo m\u00e1s que pudo junto a un \u00e1rbol, escondi\u00f3 la cabeza entre las rodillas, y se puso a rezar como no hab\u00eda rezado nunca. La voz que le llamaba se acercaba y se alejaba y se o\u00edan pasos por todas partes. \u00c9l pens\u00f3: &#8220;lo \u00fanico que me faltaba era encontrarme de noche con estos demonios, que no s\u00f3lo me persiguen, sino que parecen deleitarse como leones que juegan con su presa indefensa.&#8221;<\/p>\n<p>Finalmente el juego acab\u00f3. De repente, una voz pausada y un poco ronca son\u00f3 justo a su lado:<\/p>\n<p>\u2014No seas tonto, Evaristo. Ya no vale que corras m\u00e1s.<\/p>\n<p>El muchacho se revisti\u00f3 de valor, y tomando la actitud de autoridad que le hab\u00eda visto al Padre Eduardo, grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Te ordeno en el Nombre de Cristo que no me hagas da\u00f1o!<\/p>\n<p>Un silencio impenetrable llen\u00f3 la escena. La voz dijo:<\/p>\n<p>\u2014De acuerdo.<\/p>\n<p>Evaristo pudo respirar un poco. Con voz un tanto temblorosa a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEres t\u00fa quien te haces llamar Teil-akf\u00e1n?<\/p>\n<p>Nadie respondi\u00f3. El joven trag\u00f3 saliva y repiti\u00f3 en tono m\u00e1s fuerte:<\/p>\n<p>\u2014Te exijo, en Nombre de Jes\u00fas Nazareno, que me digas si t\u00fa eres quien te haces llamar Teil-akf\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014Yo soy.<\/p>\n<p>Al muchacho se le acabaron las preguntas. Mientras trataba de organizar sus ideas, que se revolv\u00edan como en un torbellino, la voz habl\u00f3 de nuevo:<\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n quiero preguntar algo.<\/p>\n<p>Evaristo agarr\u00f3 un pedazo de rama que hab\u00eda por ah\u00ed, y luego dijo en voz bien alta, como d\u00e1ndose valor:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pregunta!<\/p>\n<p>La voz pareci\u00f3 menos agresiva cuando inquiri\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHas encontrado lo que buscabas?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted c\u00f3mo sabe que yo buscaba algo? \u00bfQu\u00e9 le importa si yo he encontrado o no he encontrado lo que buscaba?<\/p>\n<p>\u2014S\u00f3lo dime si ya sabes qu\u00e9 buscabas, y si ya lo encontraste, o si puedo ayudarte a encontrarlo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Lo \u00fanico que he encontrado es este bosque infernal!<\/p>\n<p>\u2014Y tambi\u00e9n encontraste tu miedo, tu debilidad y tu oraci\u00f3n. Y venciste.<\/p>\n<p>Evaristo no sab\u00eda qu\u00e9 pensar. No se supon\u00eda que un demonio hablara as\u00ed. En eso se oyeron otros pasos; eran Mayad-kael y Karfi-kiel.<\/p>\n<p>\u2014Es verdad, Evaristo \u2014dijo Mayad-kael\u2014. Lo que dice Teil-akf\u00e1n es verdad. Has encontrado tu fuerza, la ra\u00edz de tu fuerza.<\/p>\n<p>El muchacho empez\u00f3 a llorar. Luego dijo entre gemidos:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Yo no conoc\u00eda el poder del Nombre de Cristo!<\/p>\n<p>Karfi-kiel anot\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Ahora sabes que, en lo m\u00e1s profundo de tu ser, ese es el Nombre en el que est\u00e1 tu esperanza.<\/p>\n<p>Y Mayad-kael a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Has encontrado que en \u00c9l todo lo puedes, como dice la Escritura.<\/p>\n<p>Y Teil-akf\u00e1n complet\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Hasta vencer a los demonios, si fuera necesario.<\/p>\n<p>El jovencito dej\u00f3 de llorar y pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014D\u00edganme la verdad, \u00bfustedes qui\u00e9nes son?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHas o\u00eddo hablar de la escuelas de teatro del otro lado del r\u00edo? Somos tres graduados de aquella escuela.<\/p>\n<p>Esa voz ya le son\u00f3 familiar. Evaristo grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Padre Eduardo!<\/p>\n<p>\u2014El mismo, mi querido Evaristo. Yo te dije que ten\u00edas que trabajar en tu alma; \u00a1y mira que lo has hecho muy bien: ahora tienes fe de verdad, verdad!<\/p>\n<p>Entonces encendieron una luz, y Evaristo pudo reconocer a Agust\u00edn, el alcalde, y a su t\u00edo, el bueno del Alfonso.<\/p>\n<p>Agust\u00edn dijo:<\/p>\n<p>\u2014Yo te dije que te iba a ayudar, y aqu\u00ed estoy cumpliendo mi promesa.<\/p>\n<p>El t\u00edo Alfonso a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Y yo te dije que eras t\u00fa quien deb\u00eda hacer la tarea. \u00a1Y veo que la has hecho!<\/p>\n<p>El muchacho casi se desmayaba de alegr\u00eda y de cansancio. A la luz de la l\u00e1mpara fueron recorriendo el camino de vuelta. Cuando llegaron a la piedra grande de la entrada, el Padre Eduardo pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Evaristo, \u00bfya sabes qu\u00e9 le hace falta a este pueblo?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed, padre! \u00a1Le hace falta un ermita\u00f1o que santifique aquel bosque!<\/p>\n<p>La leyenda cuenta que a los pocos meses la madre de Evaristo falleci\u00f3, y \u00e9ste, habiendo arreglado sus asuntos, invit\u00f3 a algunos de sus mejores amigos a fundar un eremitorio \u2014el monasterio que faltaba a aquel pueblo\u2014 en medio del bosque.<\/p>\n<p>Y en cuanto al \u00e1rbol del ensayo de exorcismo aquel, ah\u00ed est\u00e1 todav\u00eda, anciano y solemne, junto a la fuente del patio central del monasterio. \u00a1Cosas de mi Dios!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>146.1. Ven, quiero contarte una historia. 146.2. Hubo una antigua aldea rodeada de grandes campos. Los habitantes de aquel lugar cultivaban sobre todo cereales: trigo, cebada, avena y centeno. Los d\u00edas transcurrieron tranquilos hasta que a un joven llamado Evaristo se le ocurri\u00f3 que a aquel sitio le faltaba algo. Fue entonces a hablar con &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/12\/17\/146-los-tres-demonios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;146. Los Tres Demonios&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":["post-2813","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-las-palabras-del-angel"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2813","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2813"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2813\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2814,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2813\/revisions\/2814"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2813"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2813"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2813"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}