{"id":2811,"date":"2008-12-14T01:02:52","date_gmt":"2008-12-14T07:02:52","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2811"},"modified":"2008-12-13T08:12:12","modified_gmt":"2008-12-13T14:12:12","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-58","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/12\/14\/ejercicios-sobre-el-perdon-58\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perdon, 58"},"content":{"rendered":"<p><b> Carta de una joven religiosa desde la tr\u00e1gica Bosnia: <\/b>Soy Lucy, una de las j\u00f3venes religiosas que ha sido violada por los soldados serbios. Le escribo, Madre, despu\u00e9s de lo que nos ha sucedido a mis hermanas Tatiana, Sandria y a m\u00ed. Perm\u00edtame no entrar en detalles del hecho.<\/p>\n<p>Hay en la vida experiencias tan atroces, que no pueden contarse a nadie m\u00e1s que a Dios, a cuyo servicio, hace apenas un a\u00f1o me consagr\u00e9. Mi drama no es tanto la humillaci\u00f3n que padec\u00ed como mujer, ni la ofensa incurable hecha a mi vocaci\u00f3n de consagrada, sino la dificultad de incorporar a mi Fe un evento que ciertamente forma parte de la misteriosa voluntad de Aquel, a quien siempre considerar\u00e9 mi Esposo Divino. Hac\u00eda pocos d\u00edas que hab\u00eda le\u00eddo &#8220;Di\u00e1logo de Carmelitas&#8221;, y espont\u00e1neamente ped\u00ed al Se\u00f1or la gracia de poder yo tambi\u00e9n morir m\u00e1rtir. Dios me tom\u00f3 la palabra, pero, \u00a1de qu\u00e9 manera!<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Ahora me encuentro en una angustiosa oscuridad interior. El ha destruido el proyecto de mi vida, que consideraba definitivo y exaltante para m\u00ed y me ha introducido imprevistamente en un nuevo designio suyo que, en este momento me siento incapaz de descubrir. Cuando adolescente escrib\u00ed en mi Diario: &#8220;Nada es m\u00edo, yo no soy de nadie, nadie me pertenece&#8221;. Alguien, en cambio, me apres\u00f3 una noche, que jam\u00e1s quisiera recordar, me arranc\u00f3 de m\u00ed misma, queriendo hacerme suya&#8230; Era ya d\u00eda cuando despert\u00e9 y mi primer pensamiento fue el de la agon\u00eda de Cristo en el huerto.<\/p>\n<p>Dentro de m\u00ed se desencaden\u00f3 una lucha terrible. Me preguntaba por qu\u00e9 Dios permiti\u00f3 que yo fuese desgarrada, destruida precisamente en lo que era la raz\u00f3n de mi vida, pero, tambi\u00e9n me preguntaba a qu\u00e9 nueva vocaci\u00f3n El quer\u00eda llamarme. Me levant\u00e9 con esfuerzo y mientras ayudada por Sor Josefina me enderezaba, me lleg\u00f3 el sonido de la campana del convento de las Agustinas, cercano al nuestro, que llamaba a la oraci\u00f3n de las nueve de la ma\u00f1ana. Me hice la se\u00f1al de la cruz y recit\u00e9 mentalmente el himno lit\u00fargico: &#8220;En esta hora sobre el G\u00f3lgota, Cristo, verdadero Cordero Pascual, paga el rescate de nuestra salvaci\u00f3n\u201d. \u00bfQu\u00e9 es Madre, mi sufrimiento y la ofensa recibida, comparados con el sufrimiento y la ofensa de Aquel por quien hab\u00eda jurado mil veces dar la vida? Entonces, dije despacio, muy despacio: &#8220;Que se cumpla tu voluntad, sobre todo ahora que no tengo d\u00f3nde aferrarme y que mi \u00fanica certeza es saber que T\u00fa, Se\u00f1or, est\u00e1s conmigo!&#8221;<\/p>\n<p>Madre, les escribo no para buscar consuelo, sino para que me ayude a dar gracias a Dios por haberme asociado a millares de compatriotas ofendidas en su honor y obligadas a una maternidad indeseada. Mi humillaci\u00f3n se a\u00f1ade a la de ellas, y, porque no tengo otra cosa que ofrecer en expiaci\u00f3n por los pecados cometidos por los an\u00f3nimos violadores y para reconciliaci\u00f3n de las dos enemigas etnias, acepto la deshonra sufrida y la entrego a la misericordia de Dios. No se sorprenda, Madre, si le pido que comparta conmigo un \u201cgracias\u201d que podr\u00eda parecer absurdo. En estos meses he llorado un mar de l\u00e1grimas por mis dos hermanos asesinados por los mismos agresores que van aterrorizando nuestras ciudades, y pensaba que no podr\u00eda sufrir m\u00e1s de eso, tan lejos estaba de imaginar lo que me habr\u00eda de suceder! A diario llamaban a la puerta de nuestro convento centenares de criaturas hambrientas; tiritando de fr\u00edo, con la desesperaci\u00f3n en los ojos.<\/p>\n<p>Hace unas semanas un muchacho de 18 a\u00f1os me dijo: &#8221; Dichosas ustedes que han elegido un lugar donde la maldad no puede entrar&#8221;. El chico ten\u00eda en la mano el rosario de las alabanzas del Profeta. Y a\u00f1adi\u00f3 en voz baja: &#8220;Ustedes no sabr\u00e1n nunca lo que es la deshonra &#8220;. Pens\u00e9 largamente sobre ello y me convenc\u00ed de que hab\u00eda una parte secreta del dolor de mi gente que se me escapaba y casi me avergonc\u00e9 de haber sido excluida. Ahora soy una de ellas, una de las tantas mujeres an\u00f3nimas de mi pueblo, con el cuerpo devastado y el alma saqueada.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or me admiti\u00f3 a su misterio de verg\u00fcenza. Es m\u00e1s, a m\u00ed, religiosa, me concedi\u00f3 el privilegio de conocer hasta el fondo la fuerza diab\u00f3lica del mal. S\u00e9 que de hoy en adelante, las palabras de \u00e1nimo y de consuelo que podr\u00e9 arrancar de mi pobre coraz\u00f3n, ciertamente ser\u00e1n cre\u00edbles, porque mi historia es su historia, y mi resignaci\u00f3n, -sostenida por la fe-, podr\u00e1 servir, sino de ejemplo, por lo menos de referencia para sus reacciones morales y afectivas. Basta un signo, una vocecita, una se\u00f1al fraterna para poner en movimiento la esperanza de tantas criaturas desconocidas. Dios me ha elegido, \u201cque \u00e9l me perdone esta presunci\u00f3n\u201d, para guiar a las m\u00e1s humilladas de mi pueblo hacia un alba de redenci\u00f3n y de libertad. Ya no podr\u00e1n dudar de la sinceridad de mis palabras, porque vengo, como ellas, de la frontera del envilecimiento y la profanaci\u00f3n. Recuerdo que cuando frecuentaba en Roma la Universidad &#8220;Auxilium&#8221; para la Licenciatura en Letras, una anciana eslava, profesora de literatura, me recitaba estos versos del poeta Alexej Mislovic: &#8220;T\u00fa no debes morir porque has elegido estar de la parte del d\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>La noche, en que por horas y horas fui destrozada por los serbios, me repet\u00eda estos versos, que los sent\u00eda como un b\u00e1lsamo para el alma, enloquecida ya casi por la desesperaci\u00f3n. Ahora ya todo pas\u00f3, y al volver hacia atr\u00e1s, tengo la impresi\u00f3n de haber sufrido una terrible pesadilla. Todo ha pasado, Madre, pero, todo empieza. En su llamado telef\u00f3nico, despu\u00e9s de sus palabras de aliento, que le agradecer\u00e9 toda la vida, Usted me hizo una pregunta concreta: \u201c\u00bfQu\u00e9 har\u00e1s de la vida que te han impuesto en tu seno?&#8221; Sent\u00ed que su voz temblaba al hacerme esa pregunta, pregunta a la que no cre\u00ed oportuno responder de inmediato, no porque no hubiese reflexionado sobre el camino a seguir, sino para no turbar sus eventuales proyectos con respecto a m\u00ed. Yo, ya decid\u00ed. Ser\u00e9 madre. El ni\u00f1o ser\u00e1 m\u00edo y de nadie m\u00e1s. S\u00e9 que podr\u00eda confiarlo a otras personas, pero, \u00e9l, &#8220;aunque yo no lo quer\u00eda ni lo esperaba&#8221; tiene el derecho a mi amor de madre. No se puede arrancar una planta con sus ra\u00edces. El grano de trigo ca\u00eddo en el surco tiene necesidad de crecer all\u00ed, donde el misterioso, aunque inicuo sembrador lo ech\u00f3 para crecer. Realizar\u00e9 mi vocaci\u00f3n de otra manera. Nada pedir\u00e9 a mi congregaci\u00f3n que me ha dado ya todo. Estoy muy agradecida por la fraterna solidaridad de las Hermanas, que en este tiempo me han llenado de delicadezas y atenciones, y particularmente por no haberme importunado con preguntas indiscretas. Me ir\u00e9 con mi hijo. No s\u00e9 ad\u00f3nde, pero, Dios que rompi\u00f3 de improviso mi mayor alegr\u00eda, me indicar\u00e1 el camino a recorrer para hacer su voluntad. Volver\u00e9 pobre, retornar\u00e9 al viejo delantal y a los zuecos que usan las mujeres los d\u00edas de trabajo y me ir\u00e9 con mi madre a recoger en nuestros bosques la resina de la corteza de los \u00e1rboles. (&#8230;). Alguien tiene que empezar a romper la cadena de odio que destruye desde siempre nuestros pa\u00edses. Por eso, al hijo que vendr\u00e1 le ense\u00f1ar\u00e9 s\u00f3lo el amor. Este mi hijo, nacido de la violencia, testimoniar\u00e1 junto a m\u00ed, que la \u00fanica grandeza que honra al ser humano es la del perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Afectuos\u00edsimamente,<\/p>\n<p>Lucy Vertrusc<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta de una joven religiosa desde la tr\u00e1gica Bosnia: Soy Lucy, una de las j\u00f3venes religiosas que ha sido violada por los soldados serbios. Le escribo, Madre, despu\u00e9s de lo que nos ha sucedido a mis hermanas Tatiana, Sandria y a m\u00ed. Perm\u00edtame no entrar en detalles del hecho. 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