{"id":2759,"date":"2008-11-16T01:52:54","date_gmt":"2008-11-16T07:52:54","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2759"},"modified":"2008-11-14T05:57:05","modified_gmt":"2008-11-14T11:57:05","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-54","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/11\/16\/ejercicios-sobre-el-perdon-54\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perdon, 54"},"content":{"rendered":"<p><b>PERDONAR A LOS OTROS:<br \/>(Mt 5,21-24; 18, 21-35)<\/b><\/p>\n<p>Entremos ahora a reflexionar sobre el tercer nivel del perd\u00f3n, el perd\u00f3n a los dem\u00e1s, teniendo siempre presente que si no existiese el perd\u00f3n, las relaciones humanas ser\u00edan imposibles. A lo largo de nuestra vida, muchas personas nos maltratan y nos hieren. El Se\u00f1or, que nos ama, quiere que perdonemos a esas personas, para que podamos vivir en paz y alegr\u00eda. Tenemos que ser conscientes, adem\u00e1s, de que con nuestra falta de perd\u00f3n a los dem\u00e1s, estamos debilitando las relaciones con nuestro Padre Dios. En cambio, al perdonar a los hermanos, nos abrimos a la gracia de Dios, que nos perdona generosamente.<\/p>\n<p>Sorprende que algunas personas, animadas por la venganza y la desconfianza, puedan amedrentar, torturar y matar a otros. Tambi\u00e9n impacta que existan tantas personas que, a pesar de tragedias personales o familiares que han vivido, encuentran en su coraz\u00f3n una capacidad de perd\u00f3n que, sin duda, los convierte en dignos de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Vemos, adem\u00e1s, que una persona que humilla a otra lo hace porque antes ella misma ha sido humillada; que el abusador tambi\u00e9n fue abusado; que un maltratador recibi\u00f3 antes maltrato. Sin embargo, tambi\u00e9n es evidente, que no todo el que ha recibido heridas, hiere. Son miles las familias, en Colombia, que han perdido padres, hermanos, amigos; que han tenido que abandonar sus tierras bajo amenazas de muerte, sin armar cadenas de venganza a su paso. De todos modos son m\u00e1s los que, a pesar de ser v\u00edctimas, siguen creyendo en un mundo con valores.<\/p>\n<p><b>A qui\u00e9nes perdonar: <\/b>Despu\u00e9s de dirigir el perd\u00f3n a uno mismo, a Dios, necesitamos entregarlo a nuestros padres, hermanos, hijos, a la pareja, ya que las relaciones \u00edntimas pueden engendrar frecuentes conflictos. El perd\u00f3n a estas personas es el m\u00e1s importante y es nuestro mayor desaf\u00edo, inferior solo al hecho de perdonarnos completamente a nosotros mismos. Perdonamos, tambi\u00e9n, a los amigos y a cualquier otra persona importante en nuestra vida. Igualmente, necesitamos perdonar a los extra\u00f1os, a las instituciones, a los enemigos tradicionales. Y no podemos dejar de <b>perdonar<\/b>, tambi\u00e9n, a aquellas personas que invaden nuestra vida y nos dejan con recuerdos dolorosos desapareciendo al final sin volverse a dejar ver jam\u00e1s.<\/p>\n<p><b>Ir al encuentro del otro: <\/b>El Se\u00f1or Jes\u00fas, en el <i>Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, <\/i> nos dej\u00f3 una ense\u00f1anza maravillosa, riqu\u00edsima para lograr unas relaciones gratas, pac\u00edficas, unas relaciones que construyan siempre la comunidad. Nos dijo: \u201c<i>si al tiempo de presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas que tu hermano <b>tiene algo contra ti<\/b>, deja all\u00ed tu ofrenda y <b>ve primero a reconciliarte con tu hermano<\/b> y, entonces, s\u00ed vuelve a presentar tu ofrenda\u201d (Mt 5, 23-24). <\/i>Esta ense\u00f1anza de Jes\u00fas nos pide reconciliarnos con el hermano, ponernos en paz con \u00e9l cuanto antes.Jes\u00fas, <b> en su escuela de amor<\/b>, pide que sea yo quien <b>vaya al encuentro<\/b> de quien est\u00e1 ofendido conmigo para llenar de paz nuestras relaciones con el perd\u00f3n. No me dice Jes\u00fas, que si descubro en m\u00ed algo contra mi hermano, sino que si descubro que mi hermano tiene algo contra m\u00ed, que est\u00e1 enfadado conmigo, aun cuando yo no tenga que ver con el enfado, debo ir al encuentro de mi hermano. En la escuela de Jes\u00fas soy yo quien tengo que ir en busca de mi hermano para que se ponga en paz conmigo. Yo digo: \u00a1que me busque el! Jes\u00fas me dice: \u00a1b\u00fascalo t\u00fa!<\/p>\n<p>\u00a1Que dif\u00edcil entender, sobre todo en ciertos momentos, cuando creo que yo no tengo que ver nada o casi nada, que el perd\u00f3n va al encuentro del hermano. Una frase muy nuestra y que indica nuestra disposici\u00f3n a no perdonar es: estoy dispuesto a perdonar, pero si viene el a pedirme perd\u00f3n. El me hiri\u00f3, el me ofendi\u00f3, pues que se humille delante de m\u00ed. \u00a1Que me busque! Yo estoy dispuesto a hacer las paces, pero no voy a ser el primero. Se empe\u00f1a en no dar el primer paso hacia la reconciliaci\u00f3n. Veladamente el Se\u00f1or nos haced ver la necesidad que tenemos de humildad para lograr la reconciliaci\u00f3n con el hermano. Sin humildad es imposible pedir el perd\u00f3n, entregarlo<\/p>\n<p><b>Perdonar siempre: <\/b>Las ense\u00f1anzas que nos entrega el evangelista Mateo en el cap\u00edtulo 18 de su evangelio se conocen como el discurso de Jes\u00fas sobre la comunidad. De los 35 vers\u00edculos de que consta, veinte de ellos est\u00e1n dedicados a la humildad y al perd\u00f3n. All\u00ed, Jes\u00fas nos habla de que el perd\u00f3n al hermano no tiene l\u00edmites y que tenemos que ofrecerlo siempre.<\/p>\n<p>La pregunta de Pedro y la respuesta de Jes\u00fas sobre el perd\u00f3n marcan la pauta del esp\u00edritu de misericordia, de bondad que debe acompa\u00f1ar a la actuaci\u00f3n de los cristianos en sus relaciones. La cifra \u201c70 veces 7\u201d equivale a \u201csiempre\u201d. Con lo cual el Se\u00f1or nos dijo que hay que perdonar al hermano continuamente y siempre, las veces que sean necesarias.<\/p>\n<p> Se puede observare aqu\u00ed un contraste entre la actitud calculada, mezquina de los hombres al otorgar el perdonar; y la misericordia infinita de nuestro Padre Dios, que siempre que le pidamos el perd\u00f3n nos lo concede. La diferencia de perd\u00f3n divino y humana est\u00e1 expresada en los diez mil talentos que el due\u00f1o perdona a su siervo y los cien denarios que el siervo no quiere perdonar a su compa\u00f1ero. Un talento equival\u00eda a seis mil denarios, y el denario era el jornal diario de un trabajador. La ense\u00f1anza con que termina la par\u00e1bola de Jes\u00fas es la de perdonar siempre y de coraz\u00f3n a nuestros hermanos, pensando que m\u00e1s me ha perdonado Dios a m\u00ed que lo que tengo yo que perdonar a mi hermano. Este trozo es complemento del que vimos arriba, de la carta magna del nuevo Reino tra\u00eddo por Cristo, y contenida en el <i>Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a<\/i>.<\/p>\n<p><b>Perdonar a los m\u00e1s cercanos: <\/b>La mayor\u00eda de adultos, hombres y mujeres, no han tenido con sus padres una relaci\u00f3n que haya satisfecho sus necesidades b\u00e1sicas de afecto y amor. De pronto, sus exigencias hoy nos enfurecen, sus enfados producen los nuestros. Les exigimos a\u00fan un amor que no nos pueden dar. Cu\u00e1nto necesitamos aceptar que ya no puede cambiar lo hecho, y perdonarlos de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Se estaba en una sesi\u00f3n de grupo. Una ni\u00f1a adolescente, que hab\u00eda visto morir a sus padres, abrazaba a otra que lloraba mientras relataba c\u00f3mo su propia madre, amenazada con un arma, fue obligada a observar c\u00f3mo violaban a su hija adolescente. Al tiempo que ambas se abrazaban, la hu\u00e9rfana dec\u00eda: amiga, el pasado es pasado, dej\u00e9moslo atr\u00e1s, que se quede all\u00e1, no permitas que la maldad de otros marque nuestras vidas y las contin\u00fae envenenando.<\/p>\n<p>Ya al final de la sesi\u00f3n, las dos compusieron un canto a la vida, y lo cantaron con otros ni\u00f1os, cuyas historias de vida ten\u00edan sucesos parecidos. Todos, al cantar, despertaron su conciencia y con su llanto, caracter\u00edstico del momento en que, de la oscuridad del dolor, se pasa a vivir la aurora de la esperanza, tomaron la decisi\u00f3n de perdonar y de generar oportunidades de crecimiento para los dem\u00e1s. Crearon el compromiso de perdonar y ayudar a quienes lo necesiten, a que perdonen. Por el contrario, los victimarios de esas ni\u00f1as hab\u00edan decidido tomar otro camino, el de la venganza.<\/p>\n<p>Y es que, para sanar las heridas es necesario que las personas reconozcan la grandeza que habita en ellos y tengan clara su misi\u00f3n en la creaci\u00f3n, para que el violento no crea que tiene el poder de marcar la vida de otras personas.<\/p>\n<p>Construir la paz requiere quitar la violencia de nuestro coraz\u00f3n mediante el perd\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PERDONAR A LOS OTROS:(Mt 5,21-24; 18, 21-35) Entremos ahora a reflexionar sobre el tercer nivel del perd\u00f3n, el perd\u00f3n a los dem\u00e1s, teniendo siempre presente que si no existiese el perd\u00f3n, las relaciones humanas ser\u00edan imposibles. A lo largo de nuestra vida, muchas personas nos maltratan y nos hieren. 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