{"id":2737,"date":"2008-11-09T01:29:00","date_gmt":"2008-11-09T07:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2737"},"modified":"2008-11-08T08:41:57","modified_gmt":"2008-11-08T14:41:57","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-53","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/11\/09\/ejercicios-sobre-el-perdon-53\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perdon, 53"},"content":{"rendered":"<p><b>PERDONAR A DIOS: <\/b>Les invito a que reflexionemos ahora sobre los tres niveles fundamentales del perd\u00f3n: el perd\u00f3n a Dios, el perd\u00f3n a s\u00ed mismo y el perd\u00f3n a los dem\u00e1s. En cuanto al perd\u00f3n a Dios, las dos palabras no parecen ir juntas. Sin embargo casi todos guardamos en nuestro interior resentimientos contra Dios, adem\u00e1s de forjarnos falsas ideas acerca de El. Ya hemos visto que el perd\u00f3n se centra en el amor de Dios. Cuando la persona est\u00e1 centrada en el amor de Dios, cuando descubre que es amada por Dios, por un Dios que nos acepta como somos, desaparecen much\u00edsimos problemas.<\/p>\n<p>Es importante darnos cuenta de que, aunque oremos mucho, participemos en retiros, en muchas Eucarist\u00edas, es necesario recibir la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, el descubrimiento del Dios vivo y verdadero, de lo contrario podemos vivir con grandes desconfianzas y resentimientos frente a Dios, sobre todo en momentos dif\u00edciles, cuando pensamos que Dios se olvid\u00f3 de nosotros, nos envi\u00f3 ciertas desgracias, cuando pudo habernos liberado de ello.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><b>Falsa idea de Dios: <\/b>Mientras no tengamos un verdadera idea de Dios, recibida en nuestro encuentro diario con la Palabra de Dios, en la oraci\u00f3n, en los sacramentos, es imposible confiar en El, entregarnos del todo a El. Si Dios es para m\u00ed: un Dios muy atento a que yo cumpla todo lo que se me pide, de lo contrario tampoco \u00c9l cumple con todo lo que yo le pido; un Dios que, si me porto bien con El, con los dem\u00e1s, El se porta bien conmigo; un Dios juez, que me sigue paso a paso, como con un lupa en la mano, al igual que un cient\u00edfico que observa a un bicho raro; un Dios listo para condenarme tan pronto como yo d\u00e9 un paso en falso; un Dios que tiene que devolverme cien por uno, cuando yo soy atento con \u00e9l, me porto bien, no desobedezco ninguno de su mandamientos ni \u00f3rdenes; un Dios que tiene que evitar el dolor en mi vida, los sufrimientos, las dificultades, que me castiga ya en esta vida. Con frecuencia le atribuimos a Dios los desastres m\u00e1s significativos de nuestra vida. Como aquel hombre, que estaba muriendo de cirrosis, ocasionada por beber en exceso. Su pregunta era: \u00bfporqu\u00e9 Dios me est\u00e1 castigando? Atribuyendo a Dios la enfermedad causada por su desorden en el beber. Si estas son las ideas que tengo de Dios, ese no es el Dios de Jes\u00fas, el Padre suyo, mi Dios, sino un Dios que me he forjado yo mismo seg\u00fan mis propios intereses y que nunca me dejar\u00e1 vivir como un verdadero hijo del Padre celestial al estilo de Jes\u00fas, nuestro hermano mayor.<\/p>\n<p><b>Un sastre jud\u00edo: <\/b>Veamos la historia de un sastre jud\u00edo que un d\u00eda terminaba sus plegarias y, al salir de la sinagoga, se encontr\u00f3 con el rabino. &#8211; \u00bfQu\u00e9 has estado haciendo en la sinagoga, le pregunt\u00f3 el rabino.- Estaba rezando. \u2013 Y \u00bfqu\u00e9, confesaste tus pecados? \u2013 S\u00ed, rabino, confes\u00e9 mis peque\u00f1os pecados.- \u00bfTus peque\u00f1os pecados? \u2013 S\u00ed, confes\u00e9 que a veces corto mi tela por el lado delgado, que a veces hago trampa para ganar un par de cent\u00edmetros de un metro de lana. &#8211; \u00bfLe dijiste eso a Dios? \u2013 \u201cS\u00ed, rabino, y m\u00e1s. Le dije: Se\u00f1or, yo enga\u00f1o en pedazos de tela. Pero, T\u00fa permites que los beb\u00e9s mueran, que enfermos muy queridos sufran permanentemente. Hay tantos inocentes que padecen c\u00e1ncer y otras enfermedades. Y T\u00fa no haces nada por remediarlo. En cambio a tantos que son tramposos, injustos con los dem\u00e1s, borrachos, estafadores, les aumentas su fortuna, su bienestar. Pero te propongo un trato. T\u00fa me perdonas mis peque\u00f1os pecados y yo te perdono a ti los grandes\u201d. El sastre jud\u00edo, como tantos de nosotros, atrap\u00f3 a Dios para pedirle cuentas.<\/p>\n<p>Otra persona sufri\u00f3 el dolor indecible de ver morir a su hijo antes de cumplir los 15 a\u00f1os. Y as\u00ed le preguntaba a Dios: \u00bfen d\u00f3nde est\u00e1s, Dios, y qu\u00e9 es lo que est\u00e1s haciendo cuando la gente buena sale lastimada, profunda e injustamente? \u00bfTantas personas buenas son capaces de perdonar a Dios, cuando los ha abandonado y desilusionado al permitir la mala suerte, la enfermedad, la crueldad?<\/p>\n<p><b>Momentos de oscuridad: <\/b>En nuestra vida diaria pasamos por per\u00edodos de tribulaci\u00f3n, de tristeza, de infelicidad, cuando caemos en la tentaci\u00f3n, cuando perdemos alguno de nuestros seres queridos, cuando padecemos enfermedades graves, cuando quedamos sin empleo, cuando nos roban. Muchas veces atribuimos a Dios esas tribulaciones. Decimos: Dios me castig\u00f3. \u00bfQu\u00e9 mal he hecho para que me viniera esta adversidad? \u00bfPorqu\u00e9 ha permitido Dios que me sucediera esta desgracia? Err\u00f3neamente culpamos a Dios de nuestras desgracias y nos enfadamos con El.<\/p>\n<p> No nos damos cuenta que si caemos en la tentaci\u00f3n, la culpa es nuestra. As\u00ed lo afirma Santiago: \u201c<i>ninguno, cuando sea probado, diga: \u2018es Dios quien me prueba; porque Dios ni es probado por el mal, ni prueba a nadie<\/i>\u201d (Sant 1,13).<\/p>\n<p><b>Uni\u00f3n con Cristo: <\/b>Ante el sufrimiento propio o de nuestros seres queridos, podemos acordarnos del sufrimiento de Jesucristo por nuestra salvaci\u00f3n. Y de lo dicho por el ap\u00f3stol: \u201c<i>cuando nos encontramos en alguna prueba, es para que tengan consuelo y salvaci\u00f3n<\/i> <i>al soportar pacientemente los mismos sufrimientos que Cristo sufri\u00f3 por nosotros<\/i>\u201d (2Cor 1,5-6). Recordar, igualmente, que en esta vida tenemos que participar en los sufrimientos de Cristo: \u201c<i>me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes; as\u00ed completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo<\/i>\u201d (Col 1,24). No olvidarme de comulgar con Cristo en sus padecimientos \u201c<i>hasta hacerme semejante a El en su muerte, tratando de llegar a la resurrecci\u00f3n de entre los muertos<\/i>\u201d (Filp 3,10-11). Adem\u00e1s, alegrarnos \u201c<i>de participar en los sufrimientos de Cristo; de ese modo, en el d\u00eda que El venga glorioso, ustedes estar\u00e1n tambi\u00e9n en el gozo y la alegr\u00eda<\/i>\u201d (1Ped 4,13). No debemos reprimir el grito de los que sienten que Dios los ha abandonado en medio de las tormentas del dolor.<\/p>\n<p><b>Perdonar a Dios: <\/b>Si he tenido una falsa idea de Dios, si lo he culpado porque no entiendo cu\u00e1l debe ser mi actitud ante el dolor y la prueba, tengo que pedirle perd\u00f3n. Parece una herej\u00eda decir que tengo que perdonar a Dios. Pero, necesito perdonarlo por lo que he imaginado de \u00e9l totalmente contrario a la realidad de su infinito amor.<\/p>\n<p>A veces no logramos creer que Dios nos ama. Y es porque alimentamos resentimientos contra El. A medida que aceptamos que tenemos que perdonarlo, en ese mismo momento empieza a modificarse la idea personal de Dios. Necesitamos, por tanto, perdonar a Dios. Dig\u00e1mosle:<\/p>\n<p>Se\u00f1or, reg\u00e1lame poder estar contigo y perdonarte en este momento. Primero que todo, confieso que muchas veces he sentido resentimiento contra ti, que mis sufrimientos eran ocasionados por ti; que era voluntad tuya que yo sufriese. He llegado a sentirme amargado y a tener resentimientos contra Ti, por las veces que la muerte lleg\u00f3 a mi familia. Por la enfermedad, los momentos dif\u00edciles, las dificultades financieras, las oraciones no respondidas. \u00a1Perd\u00f3name, Se\u00f1or, por mi desconfianza contra ti al pensar que no escuchas mi oraci\u00f3n, que no me atiendes como lo haces con otras personas. Hoy me das oportunidad de perdonarte el mal que te he atribuido. \u00a1Hoy me explico algunas actitudes m\u00edas, bastante negativas, en el campo de la fe y de la oraci\u00f3n. Te perdono por las veces que pens\u00e9 que t\u00fa me enviabas ciertas enfermedades, accidentes, la muerte de alg\u00fan ser querido, pues la gente dec\u00eda que eso era voluntad de Dios o castigo por determinados pecados. \u00a1Hoy acepto de coraz\u00f3n lo que ha sucedido en mi vida, pues t\u00fa eres mi Padre y me amas de coraz\u00f3n! Ahora comprendo que t\u00fa has querido convertir el dolor en bendiciones para m\u00ed. \u00a1Te confieso como mi Padre querido! Quiero entregarte mi amor, signo de mi perd\u00f3n total. \u00a1No m\u00e1s rencores contigo! Bendito seas, mi Se\u00f1or y mi Dios, mi Padre amant\u00edsimo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PERDONAR A DIOS: Les invito a que reflexionemos ahora sobre los tres niveles fundamentales del perd\u00f3n: el perd\u00f3n a Dios, el perd\u00f3n a s\u00ed mismo y el perd\u00f3n a los dem\u00e1s. En cuanto al perd\u00f3n a Dios, las dos palabras no parecen ir juntas. 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