{"id":2666,"date":"2008-10-05T01:39:20","date_gmt":"2008-10-05T07:39:20","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2666"},"modified":"2008-10-11T06:10:49","modified_gmt":"2008-10-11T12:10:49","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-48","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/10\/05\/ejercicios-sobre-el-perdon-48\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perdon, 48"},"content":{"rendered":"<p><b>EL AMOR SANA (Mc 1,40-42)<\/b><\/p>\n<p>No digo que iniciemos, sino que continuemos, pues toda nuestra reflexi\u00f3n sobre el perd\u00f3n nos ha llevado siempre hasta el amor, como la gran columna vertebral del perd\u00f3n. En efecto la falta de perd\u00f3n habla de una incapacidad de amar a quien no queremos perdonar. Les invito a que ofrezcamos a Jes\u00fas que sea due\u00f1o de nuestro interior y que haga un trasplante, o lo que El crea mejor, de nuestro coraz\u00f3n de piedra y lo cambie por un coraz\u00f3n de carne, que ame a todos los hermanos. Invit\u00e9mosle a que visite todos los lugares de nuestra vida en donde hemos sido heridos. En efecto, a la base toda herida afectiva hay un problema de perd\u00f3n. Y si este perd\u00f3n no se da, es imposible encontrar la paz consigo mismo, con el pr\u00f3jimo y con Dios.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><b>Amor de Jes\u00fas: <\/b>Nos cuenta Marcos que \u201c<i>se le acerc\u00f3 a Jes\u00fas un leproso suplic\u00e1ndole y, puesto de rodillas, le dijo: \u2018si quieres, puedes limpiarme\u2019. Compadecido de \u00e9l, Jes\u00fas extendi\u00f3 su mano y le dijo: \u2018quiero, queda limpio\u2019. Y al instante, le desapareci\u00f3 la lepra y qued\u00f3 limpio<\/i>\u201d (Mc 1,40-42). El evangelista nos dice que Jes\u00fas \u201cse compadeci\u00f3\u201d. Compadecer es padecer-con, es decir, sufrir con el otro, llevado del amor a esa persona. En presencia del dolor y de la desgracia, Jes\u00fas siente compasi\u00f3n, amor, y por eso sana; por eso realiza sus milagros. Toda curaci\u00f3n proclama, m\u00e1s que el poder de Jes\u00fas, su amor. Y a \u00c9l se le conquista, tambi\u00e9n por el amor.<\/p>\n<p>Nosotros asociamos los milagros de Jes\u00fas m\u00e1s con su poder que con su amor. Pero me parece que este es un mecanismo de defensa. Pues de otro modo, la ausencia de curaciones por nuestra parte la atribuimos m\u00e1s a nuestra falta de poder que a nuestra falta de amor. El Se\u00f1or curaba porque sent\u00eda compasi\u00f3n por los enfermos.<\/p>\n<p>Cuando un ni\u00f1o peque\u00f1o se cae y se hace da\u00f1o en la mano, por ejemplo, su mam\u00e1 lo levanta y lo abraza, mientras besa y acaricia amorosamente la mano de su hijo. El ni\u00f1o se levanta, se calma y el dolor desaparece. Esta es la forma como el Se\u00f1or nos sana, acariciando y besando nuestro coraz\u00f3n, nuestras heridas, por las cuales somos incapaces de perdonar. Por eso las personas ser\u00e1n capaces de perdonar, si experimentan el amor del Se\u00f1or y lo transmiten a quienes antes odiaban. No son necesarias ningunas t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas, se necesita algo del amor y compasi\u00f3n de Jes\u00fas para con aquellas personas que han sido sacadas fuera del c\u00edrculo del amor. Necesitamos expresar el amor del Se\u00f1or con nuestra actitud, nuestros gestos, el tono de la voz y nuestras palabras.<\/p>\n<p>Lo que realmente hiere a la persona y genera toda clase de enfermedades psicosom\u00e1ticas es el desamor, el rechazo, el desprecio. Y lo que regenera, sana y libera es el amor, que otorgamos con el perd\u00f3n. Cuando perdono a una persona, la acepto como es y la miro con amor, ya la estoy cambiando y, sobre todo, estoy cambiando yo.<\/p>\n<p><b>Amor de la persona: <\/b>Veamos el siguiente testimonio, que nos haba de la capacidad de transformaci\u00f3n que tiene el amor: \u201cEstoy cuidando a una se\u00f1ora de 86 a\u00f1os. Hace cuatro meses hab\u00eda sido desahuciada por los m\u00e9dicos. Estos la hab\u00edan enviado para su casa a terminar all\u00ed lo que le quedaba de vida. Su m\u00e9dico me propuso si quer\u00eda hacerme cargo de ella, y yo acept\u00e9. Cuando fui por primera vez a su casa, no pude evitar llorar al verla en el estado en que la vi. \u00a1Cu\u00e1nto ped\u00ed a Jes\u00fas por ella! Estuve de acuerdo que la se\u00f1ora necesitaba grandes dosis de amor y de mimos. La pobre mujer estaba como una ni\u00f1a, apenas hablaba, no com\u00eda, no pod\u00eda hacer nada. No pod\u00eda mover nada de su cuerpo. Pero, poco a poco aquello fue cambiando, llegando a caminar con ayuda y a veces por s\u00ed misma. Hoy la se\u00f1ora canta, me cuenta infinidad de cosas, y hablamos mucho de Jes\u00fas. Ha llegado a hacer oraci\u00f3n por m\u00ed cuando yo no me encontraba del todo bien. El m\u00e9dico, que dec\u00eda que esa se\u00f1ora nunca se podr\u00eda tener en pie, reconoci\u00f3 que eso es obra de Dios. El la est\u00e1 sanando a base de amor. Yo le bailo, le canto, la mimo mucho; y ella responde con gran amor. El amor que ha recibido a raudales le ha echo olvidar el desamor que la estaba matando. No dejo de alabar y dar gracias a Jes\u00fas por esa mujer que \u00c9l est\u00e1 curando. Yo misma he llegado a ver a Jes\u00fas en ella\u201d.<\/p>\n<p>Para lograr la curaci\u00f3n de una persona por perd\u00f3n, es necesario un movimiento hacia el coraz\u00f3n de Dios, para adentrase en el Oc\u00e9ano insondable de su amor.<\/p>\n<p><b>Amor potenciado: <\/b>Mar\u00eda Sant\u00edsima es Madre de Misericordia, salud de los enfermos, consuelo de los afligidos. Est\u00e1 siempre junto a Jes\u00fas para interceder por nosotros y transmitirnos lo que recibe de El. Cuando una madre compasiva y afligida se dirige a Mar\u00eda, y la oraci\u00f3n de las dos llega hasta Jes\u00fas, no hay nada que \u00c9l les pueda negar. Una madre es incapaz de odiar a sus hijos. Est\u00e1 llena de amor y, por eso, llega hasta el coraz\u00f3n de sus hijos.<\/p>\n<p><b>El perd\u00f3n y los sentimientos: <\/b>Es esencial comprender lo siguiente. Cuando alguien siente que es incapaz de perdonar es porque quiere hacerlo desde sus sentimientos, desde s\u00ed mismo. Con sus solas fuerzas nunca lo podr\u00e1. S\u00f3lo lograr\u00e1 enfermarse m\u00e1s de odio o indiferencia. Es con Cristo como debemos entrar en actitud de perd\u00f3n. La \u00fanica manera de perdonar es con el amor de Jes\u00fas, que se logra en la oraci\u00f3n. El perd\u00f3n no se sit\u00faa al nivel de los sentimientos, depende de la voluntad. Por eso, con mis encuentros con Jes\u00fas puedo lograr tomar la decisi\u00f3n de perdonar y pedir a Jes\u00fas que venga a penetrar y a fortalecer con su presencia mi voluntad, las decisiones que yo tenga que tomar. Y es que el perd\u00f3n es fruto de la gracia del Se\u00f1or, de su amor en m\u00ed, no de mis sentimientos.<\/p>\n<p><b>Un testimonio: <\/b>\u201cRecuerdo bien el tiempo en que mi noviazgo se rompi\u00f3. Me dec\u00eda que deb\u00eda perdonar a mi novio. Me pon\u00eda de rodillas, exclamando que lo perdonaba por esto, por aquello. Pero yo no hab\u00eda descubierto a\u00fan la gracia del perd\u00f3n. Fue entonces cuando v\u00ed mi propia actitud frente a mi novio. Vi el otro lado del problema.<\/p>\n<p>En un retiro de sanaci\u00f3n, alguien me pregunt\u00f3 porqu\u00e9 no me hab\u00eda casado. Contest\u00e9 que me encontraba bien as\u00ed. M\u00e1s 15 personas me hicieron la misma pregunta. Comprend\u00ed, entonces, que yo me negaba a casarme a causa de la infidelidad que hab\u00eda visto en mi padre para con mi madre, a quien hab\u00eda hecho sufrir mucho. Por esa infidelidad, yo hab\u00eda sufrido desde mi ni\u00f1ez e inconscientemente hab\u00eda hecho el prop\u00f3sito de no casarme.<\/p>\n<p>Perdon\u00e9 a mi padre en el retiro. Pero cuando regres\u00e9 a casa y lo v\u00ed, sent\u00ed ganas de cortarlo en pedacitos. Comprend\u00ed las palabras de Jes\u00fas de la necesidad de perdonar \u201c<i>no siete, sino setenta veces siete<\/i>\u201d (Mt 18,22). Me puse a orar y orar todos los d\u00edas durante diez minutos pidiendo a Dios la gracia de perdonar todo lo que me hab\u00eda hecho padecer, hasta que recib\u00ed la gracia de perdonarlo. A medida que oraba el Se\u00f1or me mostraba los buenos recuerdos que guardaba de \u00e9l. Despu\u00e9s de unos 8 meses recib\u00ed la gracia en mi coraz\u00f3n. Necesito, por tanto, orar todos los d\u00edas hasta que se me otorgue dicha gracia.<\/p>\n<p>Por eso d\u00eda tras d\u00eda le pido: \u201cSe\u00f1or Jes\u00fas, dame la gracia de perdonar a mi padre todas sus aventuras, todas sus infidelidades, todo lo que hemos sufrido por su causa\u201d. A medida que yo oraba por perd\u00f3n, mis sentimientos fueron cambiando frente a \u00e9l. La oraci\u00f3n modificaba mis sentimientos y emociones. Me fui tornando apacible y mi relaci\u00f3n con \u00e9l fue mejorando hasta que lleg\u00f3 a ser maravillosa. Fui constatando el trabajo hecho por el Se\u00f1or no solo en mi propio coraz\u00f3n sino en el de mi padre.<\/p>\n<p>Necesitamos hacer una oraci\u00f3n fiel y perseverante para pedir la gracia del perd\u00f3n. Pues no basta con perdonar una vez por todas. Solo una oraci\u00f3n diaria hecha por d\u00edas, meses e incluso a\u00f1os, nos podr\u00e1 obtener la gracia del perd\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL AMOR SANA (Mc 1,40-42) No digo que iniciemos, sino que continuemos, pues toda nuestra reflexi\u00f3n sobre el perd\u00f3n nos ha llevado siempre hasta el amor, como la gran columna vertebral del perd\u00f3n. En efecto la falta de perd\u00f3n habla de una incapacidad de amar a quien no queremos perdonar. 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