{"id":2644,"date":"2008-09-21T01:39:52","date_gmt":"2008-09-21T07:39:52","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2644"},"modified":"2008-09-19T15:46:51","modified_gmt":"2008-09-19T21:46:51","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-46","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/09\/21\/ejercicios-sobre-el-perdon-46\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perdon, 46"},"content":{"rendered":"<p><b>PRISIONEROS EN NUESTRA PROPIA CARCEL: <\/b>Imag\u00ednate que tienes que ir a trabajar con las manos atadas, los pies encadenados y cargando una pesada bola de hierro. Te dar\u00edas cuenta de inmediato, lo dif\u00edcil que ser\u00eda trasladarte al lugar indicado y desempe\u00f1ar eficientemente tus labores. No solo eso, ser\u00eda enorme la energ\u00eda mental y f\u00edsica que estar\u00edas perdiendo al cargar ese peso durante todo el d\u00eda, y tratar de pensar sobre como ser libre de esa esclavitud.<\/p>\n<p>Este ejemplo ilustra con toda claridad lo que realmente sucede en el \u00e1mbito espiritual. Es decir, cuando alguien nos perjudica o nos decepciona, tenemos la tendencia a enojarnos dando lugar a la amargura y resentimiento contra esa persona. Y cuanto m\u00e1s pensamos en aquel incidente, m\u00e1s razones encontramos para sentirnos indignados, causando un deterioro f\u00edsico, mental y emocional, lo cual impide que podamos aprovechar al m\u00e1ximo nuestras capacidades. Cuando esto est\u00e1 sucediendo en nuestra vida, es porque nos hemos convertido en prisioneros en nuestra propia c\u00e1rcel, debido a que no hemos podido perdonar a quien nos hizo da\u00f1o, siendo as\u00ed, tambi\u00e9n somos prisioneros de la otra persona, porque en lo \u00fanico que estamos pensando es en la manera de desquitarnos de ella. Cuando en realidad los \u00fanicos que estamos siendo perjudicados, somos nosotros mismos. La amargura, rencor y enojo, son un agobiante peso que tenemos que cargar, y eso nos esta consumiendo por dentro. \u00bfCu\u00e1les son las consecuencias que sufrimos cuando estamos prisioneros en nuestra propia c\u00e1rcel? Veamos:<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><b>Produce una esclavitud emocional: <\/b>La persona que nos perjudic\u00f3, comienza a dominar nuestros pensamientos, actitudes, conversaciones y planes futuros. De tal manera que levantamos una pared invisible cada vez mas alta contra los dem\u00e1s, debido al temor de volver a ser heridos. Llegamos al grado que nos quedamos completamente solos y aislados, sinti\u00e9ndonos rechazados y que a nadie le importamos. <\/p>\n<p><b>Destruye las relaciones afectivas: <\/b>Si persistimos en guardar rencor contra alguien que nos ha traicionado, entones ser\u00e1 muy dif\u00edcil seguir manteniendo una relaci\u00f3n muy estrecha con esa persona. Se pierde la confianza, amor y respeto, de tal forma que terminan siendo relaciones truncadas. A la vez, mostramos una actitud a la defensiva, haciendo que los dem\u00e1s se alejen de nosotros.<\/p>\n<p><b>Perjudica nuestra salud: <\/b>Nuestros cuerpos fueron creados de tal manera que no podemos albergar por mucho tiempo el enojo, amargura y rencor, sin que nos afecte f\u00edsica y emocionalmente. As\u00ed que comenzaremos a sentir diversos trastornos y padecimientos, lesionando severamente nuestra salud.<\/p>\n<p><b>Afecta nuestra relaci\u00f3n con Dios: <\/b>Ya no tenemos el mismo inter\u00e9s en participar en la iglesia, ni la disposici\u00f3n para meditar continuamente en la Palabra de Dios. No podemos orar con efectividad, perdemos el gozo y la paz, ya que la ira, resentimiento y amargura, son un obst\u00e1culo espiritual que obstruyen nuestra comuni\u00f3n con Dios y detienen todas las bendiciones que desea darnos. La Biblia nos amonesta en Efesios 4, 31-32 de la siguiente manera: \u201cQu\u00edtense de ustedes toda amargura, enojo, ira, griter\u00eda y maledicencia, y toda malicia. Antes sean benignos unos con otros, misericordiosos, perdon\u00e1ndose unos a otros, como Dios tambi\u00e9n los perdon\u00f3 a ustedes en Cristo\u201d. La orden de Dios es precisa: Desp\u00f3jense de toda AMARGURA, que es un resentimiento muy arraigado, ENOJO, que es c\u00f3lera, irritaci\u00f3n y furia, IRA, que es una alteraci\u00f3n violenta y agresiva, MALEDICENCIA, que consiste en la acci\u00f3n de maldecir, y toda MALICIA, es la inclinaci\u00f3n para actuar con maldad.<\/p>\n<p>Estas actitudes nos mantendr\u00e1n permanentemente prisioneros, en nuestra propia c\u00e1rcel, e impedir\u00e1n que lleguemos a ser las personas \u00edntegras que Dios quiere que seamos, y cumplir el prop\u00f3sito que ha designado para nuestras vidas. Si no estamos dispuestos a examinarnos a nosotros mismos, sino que siempre estamos echando la culpa a los dem\u00e1s por nuestros problemas, entonces nos estaremos enga\u00f1ando y seguiremos siendo prisioneros de nuestra propia c\u00e1rcel. En cambio, si nos auto analizamos, entonces descubriremos las verdaderas causas que nos mantiene atados. Mientras haya rencor y amargura en nuestro coraz\u00f3n, no experimentaremos un avivamiento espiritual, porque el amor de Dios no puede manifestarse en una vida dominada por el rencor. Tenemos que aprender a ser \u201cbenignos, misericordiosos y perdonadores unos con otros\u201d, siendo esta la \u00fanica llave que podr\u00e1 abrir la celda de nuestra prisi\u00f3n emocional y ser verdaderamente libres.<\/p>\n<p><b>Una triste experiencia: <\/b>Esta es la historia de una mujer joven de quien su t\u00edo hab\u00eda abusado sexualmente. Aunque era, sin duda, la v\u00edctima inocente de un depravado, su desdicha parec\u00eda ser, por lo menos en parte, auto-perpetuada. No quer\u00eda ni pod\u00eda juntar la fortaleza interior necesaria para perdonar. Se hab\u00eda encerrado en s\u00ed misma, en su propia desgracia y no quer\u00eda salir de all\u00ed a trav\u00e9s del perd\u00f3n. Amordazada durante a\u00f1os por el temor de exponerse, y por el alcoholismo que su atormentador manten\u00eda con regalos diarios de vodka, esta pobre mujer estaba desesperada. Se le hab\u00eda brindado terapia psiqui\u00e1trica intensiva y no le faltaban comodidades materiales. Ten\u00eda buen empleo y un c\u00edrculo de amigos que la apoyaban; no se hab\u00edan escatimado esfuerzos para ayudarle a restablecerse. A pesar de todo, sus emociones oscilaban desde la risa nerviosa hasta el llanto inconsolable. Se llenaba de comida un d\u00eda, y al otro d\u00eda ayunaba y se purgaba. Y beb\u00eda botella tras botella. Esta pobre alma era una de las personas m\u00e1s dif\u00edciles para ayudar pues solo ella pod\u00eda iniciar el proceso de su sanaci\u00f3n. Pero todo consejo parec\u00eda in\u00fatil. Enfurecida y confundida, se sumi\u00f3 cada vez m\u00e1s profundamente en la desesperaci\u00f3n hasta que, finalmente, tuvo que ser hospitalizada porque hab\u00eda tratado de estrangularse.<\/p>\n<p>Las heridas que causa el abuso sexual llevan a\u00f1os en sanar; en muchos casos dejan cicatrices permanentes. Sin embargo, no es inevitable que termine en una vida atormentada o en el suicidio. Por cada caso como el que acabamos de describir, hay otros cuyas v\u00edctimas encontraron la libertad y una nueva vida, una vez que pudieron perdonar. Esto no significa resignarse u olvidar lo ocurrido; tampoco depende de poder encontrarse cara a cara con el abusador, cosa que hasta podr\u00eda ser contraproducente. Pero s\u00ed significa que se debe tomar una decisi\u00f3n consciente de dejar de odiar, porque el odio jam\u00e1s nos ayuda. Como un c\u00e1ncer, el odio se extiende a trav\u00e9s del alma hasta destruirla por completo.<\/p>\n<p><b>Otra experiencia<\/b>: \u201cA lo largo de los a\u00f1os, he tendido relaciones estables con personas que me han enga\u00f1ado, mentido y abandonado inesperadamente. Tambi\u00e9n he tenido traumas personales que han puesto a prueba de una forma especial mi disposici\u00f3n a perdonar. Una a los 20 a\u00f1os, cuando estaba en la universidad. El violador, que me superaba don mucho en tama\u00f1o y fuerza, me agresi\u00f3n con actitud hostil y amenazante. Esa violaci\u00f3n fue una agresi\u00f3n extrema a mi libertad personal, un ataque a mi cuerpo y mis emociones. Al principio tuve un abrumador sentimiento de ira y miedo, pero con el paso del tiempo llegu\u00e9 a perdonar. Y estro no significa justificar comportamientos inaceptables o abusivos. No existe en el mundo manera alguna de que yo pueda justificar lo que me ocurri\u00f3. Y porque opt\u00e9 por perdonar, la experiencia vivida no ha endurecido mi coraz\u00f3n, no me ha encerrado en m\u00ed misma. Al perdonar me liber\u00e9 de la carga de continuar siendo v\u00edctima para siempre, y puedo disfrutar de mi vida actual plenamente y con libertad. A veces me ha resultado f\u00e1cil perdonar; otras, el perd\u00f3n ha sido una decisi\u00f3n muy valiente. Pero en ambos casos, siempre me proporcion\u00f3 m\u00e1s paz en el coraz\u00f3n, siempre me dej\u00f3 m\u00e1s feliz, y libre para continuar creando relaciones sanas con otras personas y conmigo misma\u201d (Robin Casarjian).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRISIONEROS EN NUESTRA PROPIA CARCEL: Imag\u00ednate que tienes que ir a trabajar con las manos atadas, los pies encadenados y cargando una pesada bola de hierro. Te dar\u00edas cuenta de inmediato, lo dif\u00edcil que ser\u00eda trasladarte al lugar indicado y desempe\u00f1ar eficientemente tus labores. 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