{"id":2590,"date":"2008-08-31T01:14:09","date_gmt":"2008-08-31T07:14:09","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2590"},"modified":"2008-09-19T10:54:40","modified_gmt":"2008-09-19T16:54:40","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-41","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/08\/31\/ejercicios-sobre-el-perdon-41\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 43"},"content":{"rendered":"<p><b>La Terapia del Perd\u00f3n<br \/>\n(Mt 5,38-48; 6, 9-14; 1Tes 5, 15; 1Jn 2, 9-11; 3, 14-15; Lc 15, 11-24)<\/b><\/p>\n<p>Vivimos en una sociedad herida por el odio, el rencor, la violencia; en la que es frecuente la venganza; en la que es com\u00fan levantar fuertes barreras de resentimiento, de rencor y de odio en la familia, en la sociedad. El perd\u00f3n es una de las materias m\u00e1s dif\u00edciles de aprender y de realizar. De todos modos hoy existen muchos m\u00e9todos que favorecen la terapia para perdonar, as\u00ed: la relajaci\u00f3n, la meditaci\u00f3n, y terapias naturales.<\/p>\n<p>La falta de perd\u00f3n es causante de la mayor\u00eda de los problemas en las familias, en nuestra patria, de la ruptura de cantidad de matrimonios. En cambio la terapia del perd\u00f3n es garant\u00eda de paz, de sanaci\u00f3n de nuestro ser, de curaci\u00f3n de toda nuestra vida, llenando al mismo tiempo nuestro coraz\u00f3n de bondad y de amor. Vivimos con resentimiento, indiferencia, rabia acumulada, amontonando en nuestro coraz\u00f3n cantidad de energ\u00edas negativas que llenan de violencia nuestro ser y queman nuestras energ\u00edas positivas. Dejamos de ser nosotros mismos, nos convertimos en esclavos de la violencia, y nos dejamos manipular por nuestros sentimientos enfermos, doloridos, envenenados. No hemos aprendido a educar nuestros sentimientos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Perdonar es complicado, pues no siempre somos conscientes de la violencia, de la rabia, de la amargura que se acumula en el propio coraz\u00f3n, o aunque seamos conscientes nos es casi imposible perdonar. Nos acostumbrarnos a guardar amarguras en nuestro interior, a ser impositivos, violentos, duros con los dem\u00e1s. No perdonamos porque no sabemos, porque no queremos, porque nuestro orgullo nos bloquea y no nos deja lograr la reconciliaci\u00f3n, porque no nos perdonamos a nosotros mismos, porque no perdonamos a Dios.<\/p>\n<p>Les invito, por tanto, a hacer una caminata hacia el interior de nuestro ser herido, de nuestra patria enferma, de nuestra sociedad traumatizada; una caminata hacia el interior de nosotros mismos para realizar un trabajo de clarificaci\u00f3n y con la ayuda del Se\u00f1or, de curaci\u00f3n de tantas heridas mediante el perd\u00f3n. Despu\u00e9s de una mirada a nuestra sociedad y luego a nosotros mismos, vale la pena hacer una terapia a nuestro propio coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Nuestra sociedad est\u00e1 enferma: <\/b>Iniciemos nuestra reflexi\u00f3n con el siguiente canto b\u00e1rbaro, compuesto a gloria de L\u00e1mek, y donde la Escritura nos muestra la ferocidad creciente de los descendientes de Ca\u00edn: \u201c<i>Yo mat\u00e9 a un hombre por una herida que me hizo y a un muchacho por un cardenal que recib\u00ed. Ca\u00edn ser\u00e1 vengado siete veces, pero L\u00e1mek lo ser\u00e1 setenta y siete<\/i>\u201d (Gen 4, 23-24).<\/p>\n<p>Desde entonces ha ido creciendo pasmosamente la violencia en el mundo. Actualmente cubre como espesa niebla todos los continentes. Nuestra querida Colombia est\u00e1 enferma, llena de violencia, de indiferencia, de rencores, de desasosiego, de inseguridad, de muertes violentas. La violencia no se genera solo desde la guerrilla. El deseo de venganza est\u00e1 vivo en casi todos los corazones en el campo y en la ciudad. Los violentos atacan abiertamente, los \u201cpac\u00edficos\u201d desean secreta o abiertamente en su coraz\u00f3n que los \u201cviolentos\u201d sean destruidos cuanto antes, que los maten, que acaben con ellos para tener paz. Unos son violentos abiertamente, otros en su coraz\u00f3n y solo hace falta un peque\u00f1o est\u00edmulo para que salga a borbotones la violencia. Nuestra sociedad se ha vuelto insensible ante la multitud de muertes violentas. El cine, la televisi\u00f3n alimentan esa violencia y nosotros nos dejamos llenar de ella. Tambi\u00e9n nuestro coraz\u00f3n o es violento, o se llena de violencia, ya que formamos parte de esta patria llena de violencia. Nuestro trabajo en este d\u00eda es entrar cada uno en s\u00ed mismo y descubrir hasta d\u00f3nde se ha entado en m\u00ed la violencia.<\/p>\n<p><b>Urgencia de una terapia: <\/b>Di\u00e1logos y pactos no logran sanar el coraz\u00f3n de esta sociedad para que la violencia amaine y se implante la paz. Necesitamos una Colombia nueva, sin odio ni venganza y con gran capacidad de perd\u00f3n. Pero el perd\u00f3n es una terapia personal, individual. No ser\u00e1 la TV, ni los otros medios ordinarios de comunicaci\u00f3n quienes se encarguen de reeducar a nuestra patria. Es el perd\u00f3n de las ofensas otorgado personalmente por cada uno. As\u00ed lo ense\u00f1\u00f3 quien conoce el coraz\u00f3n humano: \u201c<i>porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, tambi\u00e9n el Padre celestial les perdonar\u00e1 a ustedes; pero si no perdonan a los hombres, tampoco el Padre celestial les perdonar\u00e1 sus ofensas<\/i>\u201d (Mt 6,14-15).<i> <\/i> No se perdona de la noche a la ma\u00f1ana. Es un proceso largo, en el cual regresan a la mente los agravios, las heridas. Pero con el paso del tiempo, si realmente se perdona, el recordar no duele.<\/p>\n<p><b>El perd\u00f3n es divino humano: <\/b>La terapia del perd\u00f3n nos viene por dos fuentes: Dios y el hombre. Hay que evitar, por tanto, dos errores: <b>Primero<\/b>: reducirlo a un comportamiento simplemente humano. <b>Segundo<\/b>: considerarlo como una prerrogativa exclusiva de Dios, no dejando cabida a la iniciativa humana. Es necesario respetar esos dos componentes; de no hacerlo as\u00ed, se corre el riesgo de amputar al perd\u00f3n uno de sus elementos esenciales. Alguien dec\u00eda que el arco iris entre Dios y los hombres es el perd\u00f3n. Dar perd\u00f3n es cuesti\u00f3n de relaciones divinas. Es maravillosa la acci\u00f3n creadora de Dios en el perd\u00f3n. El perd\u00f3n es Dios mismo, el Padre misericordioso del hijo pr\u00f3digo, el amor en su pura gratuidad. All\u00ed donde los hombres engendran la muerte, el perd\u00f3n, que es de Dios, hace resurgir la vida.<\/p>\n<p><b>El perd\u00f3n brota del coraz\u00f3n de Dios: <\/b>El perd\u00f3n es regalo de Dios, brota de su coraz\u00f3n, que es misericordia. Es fruto de la gratuidad de Dios. El coraz\u00f3n de Dios es como el de un madre: \u201cSi\u00f3n dice: el Se\u00f1or se ha olvidado de m\u00ed. \u00bfPuede acaso una mujer olvidarse del ni\u00f1o que cr\u00eda, no tener compasi\u00f3n del hijo de sus entra\u00f1as? Pues aunque ella lo olvidara, yo nunca me olvidar\u00eda de ti\u201d (Is 49,15). Por lo tanto es necesario entrar en relaci\u00f3n con Dios para poder otorgar el perd\u00f3n. Y la mayor\u00eda de las veces no se pude perdonar a la primera. A veces hay que estar orando un tiempo largo. Perseverar.<\/p>\n<p><b>Corresponde al hombre<\/b>: el verdadero perd\u00f3n comienza con una decisi\u00f3n libre o deseo de la voluntad de perdonar: \u201cquiero perdonar\u201d. Algunas personas dicen: \u201cYo quiero perdonar, pero no puedo\u201d. Es fundamental querer. Si ves que no puedes es porque tus sentimientos est\u00e1n muy heridos y protestan; o porque tu coraz\u00f3n est\u00e1 rodeado de mecanismos de defensa. Esto est\u00e1 hablando de de que se necesita sanaci\u00f3n de recuerdos.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de no vengarse, el curarse por dentro mediante la oraci\u00f3n de perd\u00f3n, la creaci\u00f3n de un orden nuevo, y todas estas tareas van m\u00e1s all\u00e1 de las fuerzas humanas. Y esto con raz\u00f3n, pues el t\u00e9rmino \u201cperdonar\u201d que viene de <b>per<\/b> y <b>donar<\/b> significa dar en plenitud. Es una forma de amor llevada hasta el extremo: amar a pesar de la ofensa recibida. Y esto, para lograrlo, requiere fuerzas espirituales, que superan las fuerzas humanas. La experiencia espiritual vivida en el proceso de otorgar el perd\u00f3n se sit\u00faa en un plano diferente al material, en un plano espiritual, en el cual mi yo tiene que abandonar el control de la situaci\u00f3n. Tiene que estar atento a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. El trabajo psicol\u00f3gico cede su lugar a recibir de Dios la gracia del perd\u00f3n. Pero <b>querer<\/b> todo esto es trabajo del hombre. Y <b>podemos ensayar a dar un perd\u00f3n<\/b> desde nuestro mismo ser.<\/p>\n<p>De todos modos, ser\u00eda lindo poder decir: \u00a1Te perdono! Pero tengo que ser humilde. Dar el perd\u00f3n no depende de la emotividad, ni de la sensibilidad, sino que brota del fondo del coraz\u00f3n lleno del Esp\u00edritu del Se\u00f1or. No es cuesti\u00f3n de relaciones humanas, sino divinas. Pero una vez conectado con Dios, yo tengo que querer, poner mi voluntad y los medios aptos para ello. Dios sin m\u00ed nada puede hacer, yo sin Dios soy incapaz de perdonar.<\/p>\n<p>Es maravillosa la acci\u00f3n creadora de Dios en el perd\u00f3n. El perd\u00f3n es Dios mismo, el Padre misericordioso del hijo pr\u00f3digo, el amor en su pura gratuidad. All\u00ed donde los hombres engendran la muerte, el perd\u00f3n, que es de Dios, hace resurgir la vida. Podemos ensayar a perdonar desde nosotros mismos. Va ser una de las experiencias que realizaremos. Es cuesti\u00f3n de actuar y ver hasta donde hay alg\u00fan logro. Por lo general no se perdona de la noche a la ma\u00f1ana. Es un proceso largo, en el cual regresan a la mente los agravios, las heridas. Pero con el paso del tiempo, si realmente se perdona, el recordar no duele.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Terapia del Perd\u00f3n (Mt 5,38-48; 6, 9-14; 1Tes 5, 15; 1Jn 2, 9-11; 3, 14-15; Lc 15, 11-24) Vivimos en una sociedad herida por el odio, el rencor, la violencia; en la que es frecuente la venganza; en la que es com\u00fan levantar fuertes barreras de resentimiento, de rencor y de odio en la &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/08\/31\/ejercicios-sobre-el-perdon-41\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 43&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47,29],"tags":[],"class_list":["post-2590","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia-y-psicologia","category-meditaciones"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2590"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2590\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2641,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2590\/revisions\/2641"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}