{"id":2584,"date":"2008-08-24T01:40:11","date_gmt":"2008-08-24T07:40:11","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2584"},"modified":"2008-09-19T10:54:31","modified_gmt":"2008-09-19T16:54:31","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-40","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/08\/24\/ejercicios-sobre-el-perdon-40\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 42"},"content":{"rendered":"<p><b>EL PERD\u00d3N SANA Y LIBERA:<\/b> Reflexionemos sobre la acci\u00f3n poderosa del perd\u00f3n en nuestra vida. Si el amor moviliza el poder de Dios sobre nosotros, el perd\u00f3n, la otra cara del amor, destapa, desbloquea la entrada para que una corriente sanadora entre en toda la persona y el bienestar fluya por toda la vida. Por eso a un verdadero perd\u00f3n sigue siempre la sanaci\u00f3n. Dios nos quiere felices y sabe que cuando estamos en pecado, cuando necesitamos su perd\u00f3n, cuando no perdonamos, nos sentimos tristes, traumatizados, incapaces de amar. Necesitamos, por tanto recibir el perd\u00f3n y perdonarnos a nosotros mismos y a nuestro pr\u00f3jimo. Y al perdonar, disculpamos completamente, no volvemos a recordar la ofensa.<\/p>\n<p>Una se\u00f1ora llevaba varios a\u00f1os sufriendo de jaqueca e insomnio. Se acerc\u00f3 a pedir que oraran por ella. Despu\u00e9s de orar por unos minutos su dolor de cabeza se agrav\u00f3. Uno de los que oraban por ella le dijo: \u201cEl Se\u00f1or te llama a perdonar a una persona que te hiri\u00f3 hace mucho tiempo, a la que nunca has perdonado\u201d. Ella pregunt\u00f3 sorprendida: \u00bfC\u00f3mo lo sabe, si a nadie le he dicho esto? Y el que oraba insisti\u00f3: para sanarte es preciso que perdones a esa persona, y la perdones incondicionalmente\u201d. \u201cEs tan dif\u00edcil, pero lo intentar\u00e9 con la ayuda de Dios, dijo la aludida\u201d. Y as\u00ed lo hizo. Continuaron la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, y a los pocos minutos la se\u00f1ora sorprendi\u00f3 a todos ech\u00e1ndose a re\u00edr. Luego explic\u00f3 entre l\u00e1grimas:\u201dme sent\u00eda oprimida por un peso enorme, que no me dejaba dormir en paz. Y de pronto siento que ha desaparecido. Y s\u00e9 que no volver\u00e1, pues el Se\u00f1or se lo ha llevado\u201d. Desde entonces esa se\u00f1ora pudo perdonar, se liber\u00f3 de su peso y se convirti\u00f3 en un ap\u00f3stol del perd\u00f3n con su testimonio. Su receta, desde entonces, para muchos males y tensiones es \u201cperd\u00f3n incondicional\u201d. Si esta receta es costosa, mucho m\u00e1s es la enfermedad. Jes\u00fas Salvador vino a salvarnos, a perdonarnos. Perdonar es otra forma de decir que Jes\u00fas vino a llenarnos de su amor, porque perdonar es amar. Se perdona porque se ama, y cuando no se quiere perdonar es porque la persona se niega a amar. Dar el perd\u00f3n es hundirnos en el mar insondable del amor, de la sanaci\u00f3n de todo nuestro ser. El perd\u00f3n moviliza el poder sanador del Se\u00f1or y desbloquea la entrada por donde pasa la corriente sanadora del amor.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><b>Enfoque positivo:<\/b> Se ha dicho que \u201clas guerras se gestan en la mente humana\u201d. Acabar con las guerras, no es cuesti\u00f3n de acabar con las armas, de entregarlas. Es preciso poner fin a los planes agresivos de la mente humana, al odio, la venganza, la codicia, el orgullo y el ego\u00edsmo represados en el coraz\u00f3n humano. Para crear la paz necesitamos comenzar a construirla en nuestra mente y en nuestro coraz\u00f3n. Ya lo dijo el Se\u00f1or: \u201c<i>mi paz les doy; no se la doy como la da el mundo<\/i>\u201d (Jn 14,27). El mundo nos ofrece una paz armada, con secuelas de miedo, ansiedad, incertidumbre constante. Jes\u00fas nos ofrece una paz, fruto del amor, el perd\u00f3n, la justicia, fuente de optimismo, de <b>seguridad<\/b> y de esperanza. Pero para recibir y compartir esa paz es preciso liberar nuestra mente de actitudes negativas y nuestro coraz\u00f3n de todo sentimiento negativo.<\/p>\n<p>Como las grandes guerras, tambi\u00e9n los conflictos entre las personas se gestan en la mente: cuando buscamos nuestro propio inter\u00e9s, olvidando el de los dem\u00e1s; cuando imponemos nuestras propias ideas, violentando a los dem\u00e1s; cuando nos creemos mejores que el otro; cuando no reconocemos nuestros propios fallos y exageramos los del pr\u00f3jimo. Por eso san Pablo nos exhorta: \u201c<i>No hagan nada por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada uno a los dem\u00e1s como superiores a s\u00ed mismo, buscando cada uno no su propio inter\u00e9s sino el de los dem\u00e1s. Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas<\/i>\u201d (Filp 2,3-5).<i> <\/i><\/p>\n<p><b>Tomar la decisi\u00f3n<\/b>: Perdonar es un acto de la voluntad y no un sentimiento; es una decisi\u00f3n libre y personal. Hay que distinguir entre voluntad y emociones. Si siento que no puedo perdonar, porque mi coraz\u00f3n est\u00e1 herido, necesito pedir al Se\u00f1or la gracia de tomar la decisi\u00f3n, de querer perdonar. Se puede tomar la decisi\u00f3n, aunque se siga sintiendo el dolor. El acto de la voluntad domina las emociones y cuando se otorgue el perd\u00f3n las emociones se van ajustando poco a poco al perd\u00f3n, a aceptar a la persona a quien se ha perdonado. Querer perdonar es ya perdonar. Es importante, por tanto, querer, orar para que quiera perdonar, aunque hayan fuertes emociones por la herida recibida y el dolor que haya recibido y que todav\u00eda se siente. Insistiendo en la oraci\u00f3n con perseverancia se logra perdonar de coraz\u00f3n. El Se\u00f1or nos pide que hagamos el acto premeditado de la voluntad. Y, si no lo podemos, pidamos su ayuda.<\/p>\n<p><b>C\u00f3mo orar por perd\u00f3n: p<\/b>ara aprender a perdonar necesitamos comprender el funcionamiento de nuestro coraz\u00f3n emocional y as\u00ed saber c\u00f3mo lograr su curaci\u00f3n. En nuestras relaciones con los dem\u00e1s tenemos encuentros satisfactorios o desagradables. Esos encuentros quedan grabados en nuestro interior, archivados all\u00ed como recuerdos agradables o desagradables. Las emociones son almacenadas en la memoria, a manera de las fichas en un fichero o en un computador, y basta un peque\u00f1o est\u00edmulo para que, en cuesti\u00f3n de segundos, aparezca en m\u00ed esa informaci\u00f3n y me haga reaccionar positiva o negativamente, est\u00e9 o no presente f\u00edsicamente la persona cuyo recuero me hace reaccionar.<\/p>\n<p>Mi centro emocional origina en m\u00ed las relaciones correspondientes a la imagen que guardo. <b>Los recuerdos agradables<\/b> que conservo de una persona forman en m\u00ed la <b>imagen buena<\/b> de ella \u2013ficha blanca-. Por eso, mi relaci\u00f3n con esa persona ser\u00e1 feliz, dichosa: la amo, quiero estar con ella, la recuerdo gratamente y me ser\u00e1 f\u00e1cil y placentero vivir con ella. Aunque la persona tenga defectos notorios, si la amo, me ser\u00e1 siempre atractiva. <b>Los recuerdos dolorosos<\/b> o desagradables que guardo de una persona, suscitan en m\u00ed indiferencia, fastidio, rencor, odio, y otros sentimientos negativos; esos recuerdos forman en m\u00ed <b>la imagen desagradable<\/b> de esa persona \u2013ficha negra-. Insistir\u00e9 en rechazarla y, por lo mismo, no podr\u00e9 amarla, perdonarla, ni relacionarme espont\u00e1neamente y con facilidad con ella. Recuerda siempre: seg\u00fan la imagen que tengas en tu interior, en tu coraz\u00f3n, as\u00ed ser\u00e1n tus relaciones con esas personas. Buena imagen produce buenas relaciones, imagen dolorosa o desagradable produce relaciones dif\u00edciles, rotas. Lo que forma o deforma las im\u00e1genes son los recuerdos buenos o desagradables que t\u00fa tengas de las personas. Vale la pena que hagas este test: trata de acordarte de tu pap\u00e1, tu mam\u00e1, hermanos, t\u00edos\/as, amigos, etc.; los momentos que viviste con ellos, desde ni\u00f1o\u2026 \u00bfcu\u00e1l es la imagen que tienes de ellos? \u00bftus relaciones con ellos son positivas? Si son desagradables, necesitas orar y perdonar. Basta ver, o\u00edr, recordar, o\u00edr hablar de una persona, para que tu coraz\u00f3n reaccione de inmediato positiva o negativamente, sin lograr controlarte, aunque lo quieras. Dentro de ti est\u00e1 la facilidad o la dificultad de amar a alguien. El impedimento est\u00e1 dentro de ti, en tu propio coraz\u00f3n (cf. Mc 7,14-23) y es all\u00ed a donde debes acudir para tu sanaci\u00f3n.<\/p>\n<p>All\u00ed, como en un computador, hemos guardado: <b>fichas blancas:<\/b> recuerdos gratos y buenos, que nos hacen amar a determinada persona, o <b>fichas negras<\/b>: recuerdos desagradables que nos hacen no amarla, no querer estar en su presencia, no querer tener ninguna relaci\u00f3n con ella. Para cada persona tenemos un fichero con fichas blancas y negras. Si abundan las blancas la amaremos y tendremos buenas relaciones con ella, si abundan las negras nuestra relaci\u00f3n con esa persona ser\u00e1 dif\u00edcil, cuando no imposible, y en ves de amarla, sentiremos fastidio, disgusto, rabia y hasta odio. En este caso es necesario reconstruir la imagen deformada de esa persona para poder amarla. Esta es la obra que hay que hacer por medio de la oraci\u00f3n, que nos lleve hasta el perd\u00f3n. Es necesario, por tanto, un trabajo personal, unido al poder de Jes\u00fas. Solo as\u00ed se van quemando, se van destruyendo todas las fichas negras que tenemos sobre una persona para poder amarla m\u00e1s y mejor. Y estas fichas se van remplazando por blancas para formar la imagen agradable de esa persona y poder amarla. Ese trabajo de reconstrucci\u00f3n se hace con la oraci\u00f3n, por la cual el Se\u00f1or cambia nuestro coraz\u00f3n duro con los hermanos por un coraz\u00f3n de carne, amoroso, fraterno: \u201c<i>pondr\u00e9 en ustedes un coraz\u00f3n nuevo.. quitar\u00e9 el coraz\u00f3n de piedra y les dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne<\/i>\u201d (Ez 36,26-27). Para amar al otro necesitas, por tanto, curar tu coraz\u00f3n, intervenci\u00f3n de \u201ccuidados intensivos\u201d que se realiza en la sala operatoria de la oraci\u00f3n; necesitas que el Se\u00f1or haga en ti un trasplante de coraz\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1s <b>reconstruir<\/b> en t\u00ed esa <b>imagen deformada<\/b> que conservas, hasta convertirla en agradable y bella. Solo, entonces, podr\u00e1s aceptarla y amarla. El inicio de esta reconstrucci\u00f3n se logra con la oraci\u00f3n, con el perd\u00f3n de las ofensas. Por lo tanto, en esta <b>reconstrucci\u00f3n de la imagen deformada<\/b> es fundamental la oraci\u00f3n. Me ayuda igualmente realizar el siguiente ejercicio: busco una virtud o un valor en dicha persona y alabo por ello y doy gracias al Se\u00f1or durante unos 8 d\u00edas, 1 mes; tomo otra y hago lo mismo, as\u00ed voy perdonando y formando en m\u00ed una nueva imagen agradable, de dicha persona.<\/p>\n<p><b>Perdono si Dios est\u00e1 vivo en m\u00ed:<\/b> El ambiente vital de Dios amor es el perd\u00f3n. Por eso, si \u00c9l est\u00e1 vivo en m\u00ed, soy capaz de perdonar. Pues, \u201cno hay cosa que haga el hombre m\u00e1s semejante a Dios que perdonar\u201d (Cicer\u00f3n). Por gusto nadie perdona, pero por Dios somos capaces de perdonar a quien sea. Lo importante es que Dios est\u00e9 vivo en m\u00ed. El me hace extender las manos y ofrecer incondicionalmente el perd\u00f3n. Si encuentro dificultades para perdonar, la oraci\u00f3n ir\u00e1 ablandando mi coraz\u00f3n y facilitando el poder perdonar (experiencia m\u00eda de orar y orar para ser capaz de perdonar). Yo creo que Jes\u00fas, que es amor, tuvo que orar mucho por los fariseos, pues ellos se convirtieron en el obst\u00e1culo m\u00e1s grande en su ministerio. El necesitaba tener comunicaci\u00f3n con ellos, aunque ellos estuviesen tan cerrados a \u00c9l. De la misma manera, nosotros necesitamos orar por quienes nos ofenden o no quieren saber nada de nosotros. Es necesario orar por aquellas personas a quienes deseamos perdonar. Dios se hace vivo en nosotros con la oraci\u00f3n permanente y con su poder, recibido en la oraci\u00f3n, logramos perdonar.<\/p>\n<p><b>El perd\u00f3n es sanador:<\/b> Cuando somos perdonados u <b>o<\/b>torgamos el perd\u00f3n entramos en una <b>din\u00e1mica liberadora<\/b>, sanadora: la herida queda cicatrizada, sanada. Hoy perdonar se ha convertido en una <b>terapia necesaria<\/b> y urgente. Nuestra sociedad camina desequilibrada, llena de violencia, porque no sabe perdonar, o no es capaz de perdonar. No tiene paz porque no sabe perdonar. Los odios encadenan al pasado, y as\u00ed no somos libres para vivir el presente (el religioso que llevaba veintitantos a\u00f1os amargado con otro compa\u00f1ero; logr\u00f3 perdonarlo, se liber\u00f3 y hasta se puso m\u00e1s elegante). Las personas que odian mantienen el coraz\u00f3n encadenado a la violencia. En cambio, cuando perdonan, se rompen las cadenas, se liberan y quedan como hundidos en los brazos amorosos del Padre, como el \u201chijo pr\u00f3digo\u201d cuando se decidi\u00f3 a regresar a su casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PERD\u00d3N SANA Y LIBERA: Reflexionemos sobre la acci\u00f3n poderosa del perd\u00f3n en nuestra vida. Si el amor moviliza el poder de Dios sobre nosotros, el perd\u00f3n, la otra cara del amor, destapa, desbloquea la entrada para que una corriente sanadora entre en toda la persona y el bienestar fluya por toda la vida. 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