{"id":2544,"date":"2008-08-13T01:24:43","date_gmt":"2008-08-13T07:24:43","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2544"},"modified":"2008-08-11T05:25:55","modified_gmt":"2008-08-11T11:25:55","slug":"128-dios-guarda-a-los-suyos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/08\/13\/128-dios-guarda-a-los-suyos\/","title":{"rendered":"128. Dios guarda a los suyos"},"content":{"rendered":"<p>128.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>128.2. En muchos lugares de la Escritura se te invita a guardar la palabra que Dios ha pronunciado (Prov. 3,1; 4,4; 7,1.2; Sir 39,2; Jn 8,51.52; 14,24), la alianza que con \u00c9l se ha sellado (G\u00e9n 17,9; Sal 25,10), los mandatos y preceptos que ha dado a su pueblo (Dt 4,40; 7,11; 8,6; 1 Re 2,3; Sal 37,34; 119,129.136.167; Prov. 19,16; Qo 12,13; Sir 1,26; 21,11; Mt 19,17; Jn 14,21; 1 Jn 2,4.5; 3,24), las prescripciones rituales por \u00c9l dispuestas (Dt 16,1; Is 56,6).<\/p>\n<p>128.3. Esta multitud de invitaciones admira tanto m\u00e1s cuanto que no es Dios quien recibe lucro ni beneficio alguno de toda esa obediencia. La pregunta que hace por boca del salmista es reveladora en este sentido: \u00ab\u00bfEs que voy a comer carne de toros, o a beber sangre de machos cabr\u00edos?\u00bb (Sal 50,13). Dios pide unos sacrificios que no le enriquecen y requiere una sujeci\u00f3n que no le a\u00f1ade bien alguno. De mil modos, como ves, pide y exige que su alianza sea &#8220;guardada&#8221; y sus palabras &#8220;conservadas,&#8221; \u00a1cuando en realidad es \u00c9l el \u00fanico que puede guardar y conservar lo que es suyo!<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>128.4. No debe extra\u00f1arte sino admirarte esta pedagog\u00eda divina. Te ordena algo que s\u00f3lo \u00c9l puede cumplir. Por eso or\u00f3 Salom\u00f3n diciendo: \u00abYahveh, Dios de Israel, no hay Dios como t\u00fa en lo alto de los cielos ni abajo sobre la tierra, t\u00fa que guardas la alianza y el amor a tus siervos que andan en tu presencia con todo su coraz\u00f3n, t\u00fa que has mantenido a mi padre David la promesa que le hiciste, pues por tu boca lo prometiste y por tu mano lo has cumplido este d\u00eda\u00bb (1 Re 8,23-24; cf. 2 Cr\u00f3 6,14-15; Neh 1,5; Dan 9,4). La bondad y la sabidur\u00eda del Se\u00f1or son tan grandes, que obrando as\u00ed dispon\u00eda el alma humana para acoger el Don por excelencia, es decir, el Esp\u00edritu Santo, de modo tal que el Esp\u00edritu de Dios llevara a plenitud a la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>128.5. Ahora bien, esto que te digo vale no s\u00f3lo para la escala &#8220;grande&#8221; de los mandamientos que sirven como de constituci\u00f3n o de mapa de ruta al pueblo de Dios; vale igualmente, y quiz\u00e1 m\u00e1s sensiblemente para cada paso del camino en la respuesta personal y \u00fanica que cada creatura debe a Dios. Dicho de otro modo: Dios en la acci\u00f3n de su Esp\u00edritu siempre va a querer de ti cosas que te superan y que s\u00f3lo podr\u00e1s entender rectamente, apreciar justamente y realizar plenamente con la ayuda que \u00c9l mismo te d\u00e9. \u00c9l te ordena que obres y \u00c9l hace que obres, seg\u00fan ya predic\u00f3 Pablo: \u00abpues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece\u00bb (Flp 2,13).<\/p>\n<p>128.6. Esto significa que la condici\u00f3n &#8220;normal&#8221; de un cristiano es verse enfrentado a lo inexorable y llamado a lo imposible. No puede renunciar al hecho de tener que decidir, ni al hecho de que su decisi\u00f3n le d\u00e9 un perfil propio e irrenunciable a \u00e9l mismo; en esto est\u00e1 enfrentado a lo &#8220;inexorable.&#8221; Por otra parte, al buscar en su coraz\u00f3n lo mejor de sus sue\u00f1os y lo m\u00e1s puro de sus prop\u00f3sitos, una y otra vez encuentra que su primer obst\u00e1culo est\u00e1 en \u00e9l mismo, y siente que se le pide algo que de ning\u00fan modo alcanzar\u00e1; en esto se encuentra como llamado a lo &#8220;imposible.&#8221;<\/p>\n<p>128.7. No todos descubren claramente este drama en toda su terrible dimensi\u00f3n, pero s\u00ed puedo decirte que casi todos lo viven intensamente. Las m\u00e1s de las veces ello produce desencanto y amargura: sensaciones propias del que estuviera sentado sobre un cofre de tesoros que ya no sabe ni quiere aprender c\u00f3mo abrir. T\u00fa s\u00ed lo sabes, y contigo mucha gente: la clave del tesoro est\u00e1 en comprender que el mismo Dios que quiere algo de ti, con ese mismo acto te hace capaz de realizarlo. Esto explica el sentido prof\u00e9tico denso y gozoso de lo que dijo el Deuteronomio: \u00abY, en efecto, \u00bfhay alguna naci\u00f3n tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo est\u00e1 Yahveh nuestro Dios siempre que le invocamos? Porque estos mandamientos que yo te prescribo hoy no son superiores a tus fuerzas, ni est\u00e1n fuera de tu alcance. Sino que la palabra est\u00e1 bien cerca de ti, est\u00e1 en tu boca y en tu coraz\u00f3n para que la pongas en pr\u00e1ctica\u00bb (Dt 4,7; 30,11.14).<\/p>\n<p>128.8. Cuando aquello fue escrito, debi\u00f3 de sonar como un latigazo en los o\u00eddos inculpados y los corazones convictos de los hebreos. Pero su contenido m\u00e1s hondo vendr\u00eda cuando esa Palabra, hecha carne (Jn 1,14) por la obra del Esp\u00edritu Santo (Mt 1,20), fue verdaderamente el &#8220;Emmanuel&#8221; esperado (Mt 1,23), en el que toda ley alcanza su plenitud (Mt 5,17).<\/p>\n<p>128.9. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>128.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 128.2. En muchos lugares de la Escritura se te invita a guardar la palabra que Dios ha pronunciado (Prov. 3,1; 4,4; 7,1.2; Sir 39,2; Jn 8,51.52; 14,24), la alianza que con \u00c9l se ha sellado (G\u00e9n 17,9; Sal 25,10), los mandatos y &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/08\/13\/128-dios-guarda-a-los-suyos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;128. 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