{"id":25259,"date":"2014-01-22T22:01:27","date_gmt":"2014-01-23T03:01:27","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=25259"},"modified":"2014-01-22T22:01:27","modified_gmt":"2014-01-23T03:01:27","slug":"un-clamor-continuo-de-protestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2014\/01\/22\/un-clamor-continuo-de-protestas\/","title":{"rendered":"Un clamor continuo de protestas"},"content":{"rendered":"<p>La acci\u00f3n de Espa\u00f1a en las Indias fue sin duda mucho mejor que la realizada por otras potencias de la \u00e9poca en el Brasil o en el Norte de Am\u00e9rica, y que la desarrollada modernamente por los europeos en Africa o en Asia. Sin embargo, hubo en ella innumerables cr\u00edmenes y abusos. Pues bien, la autocr\u00edtica continua que esos excesos provoc\u00f3 en el mundo hispano no tiene tampoco comparaci\u00f3n posible en ninguna otra empresa imperial o colonizadora de la historia pasada o del presente. Por eso, al hacer memoria de los hechos de los ap\u00f3stoles de Am\u00e9rica, es de justicia que, al menos brevemente, <em>recordemos las innumerables voces que se alzaron en defensa de los indios<\/em>, y que promovieron eficazmente su bien, evitando muchos males o alivi\u00e1ndolos. <\/p>\n<p>Los Reyes Cat\u00f3licos, cortando en seco ciertas ideas esclavistas de Col\u00f3n o reprochando acerbamente a Ovando su acci\u00f3n de Xaragu\u00e1, van a la cabeza de la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n indigenista. De las innumerables denuncias formuladas al Rey o al Consejo de Indias por representantes de la Corona en las Indias, recordaremos como ejemplo aquella carta que Vasco N\u00fa\u00f1ez de Balboa, en 1513, escribe al Rey desde el Dari\u00e9n quej\u00e1ndose del mal trato que los gobernadores Diego de Nicuesa y Alonso de Hojeda daban a los indios, que \u00ables parece ser se\u00f1ores de la tierra&#8230; La mayor parte de su perdici\u00f3n ha sido el maltratamiento de la gente, porque creen que desde ac\u00e1 una vez los tienen, que los tienen por esclavos\u00bb (C\u00e9spedes, <em>Textos<\/em> n.18). En todo caso, <em>las denuncias sobre abusos en las Indias fueron formuladas sobre todo por los misioneros<\/em>. <\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>As\u00ed, a finales del XV, llegaron a Espa\u00f1a las acusaciones de los franciscanos belgas Juan de la Deule y Juan Tisin (La Cierva, <em>Gran H\u00aa<\/em> 523). En 1511 fue la explosi\u00f3n del serm\u00f3n de Montesinos. En 1513, fray Mat\u00edas de Paz, catedr\u00e1tico de Salamanca, escribe <em>Del dominio de los reyes de Espa\u00f1a sobre los indios<\/em>, denunciando el impedimento que los abusos ponen a la evangelizaci\u00f3n, y afirmando que jam\u00e1s los indios \u00abdeben ser gobernados con dominio desp\u00f3tico\u00bb (C\u00e9spedes, <em>Textos<\/em> 31). Jos\u00e9 Alcina Franch hace un breve elenco de varias intervenciones semejantes (<em>Las Casas <\/em>29-36). El dominico fray Vicente Valverde, en 1539, escribe al Rey desde el Cuzco acerca de los abusos sufridos por los indios \u00abde tantos locos como hay contra ellos\u00bb, y le refiere c\u00f3mo \u00abyo les he platicado muchas veces diciendo c\u00f3mo Vuestra Majestad los quiere como a hijos y que no quiere que se les haga agravio alguno\u00bb. En 1541, tambi\u00e9n desde el Cuzco, el bachiller Luis de Morales dirige al Rey informes y reclamaciones semejantes. Tambi\u00e9n son de 1541 las graves denuncias que fray Toribio de Benavente, Motolin\u00eda, hace en su <em>Historia de los indios de la Nueva Espa\u00f1a<\/em>, contra los abusos de los espa\u00f1oles, sobre todo en los inicios de su presencia indiana, aunque tambi\u00e9n los defiende con calor de las difamaciones procedentes del padre Las Casas.<\/p>\n<p>Ya desde los comienzos de la conquista, que es cuando los abusos se produjeron con m\u00e1s frecuencia, las voces de protesta fueron continuas en todas las Indias.<\/p>\n<p>Podemos tomar en esto, como ejemplo significativo, <em>la actitud de los obispos de Nueva Granada<\/em> (Colombia-Venezuela), regi\u00f3n que, como veremos m\u00e1s adelante, fue conquistada con desorden y mal gobernada en la primera \u00e9poca. <\/p>\n<p>El primer obispo de Santa Marta, de 1531, fue el dominico fray Tom\u00e1s Ortiz, cuya en\u00e9rgica posici\u00f3n indigenista es tanto m\u00e1s notable si se tiene en cuenta su relaci\u00f3n de 1525 al emperador Carlos, en la que informa que aquellos indios \u00abcomen carne humana y [son] sodom\u00e9ticos m\u00e1s que generaci\u00f3n alguna&#8230; andan desnudos, no tienen amor ni verg\u00fcenza, son como asnos, abobados, alocados, insensatos\u00bb (Ega\u00f1a, <em>Historia<\/em> 15). Este obispo, que fue primer protector de los indios en Nueva Granada, escribe a la Audiencia de La Espa\u00f1ola, denunciando los atropellos cometidos en una <em>entrada<\/em>, que dej\u00f3 a los indios \u00abescandalizados y alborotados y con odio a los cristianos\u00bb. Su sucesor, el franciscano Alonso de Tobes, se enfrent\u00f3 duramente a causa de los indios con el gobernador Fern\u00e1ndez de Lugo.<\/p>\n<p>El nuevo obispo, desde 1538, Juan Fern\u00e1ndez de Angulo, en 1540 escribe con indignaci\u00f3n al rey, y Las Casas hace un extracto de la carta en la <em>Destrucci\u00f3n<\/em>: \u00abEn estas partes no hay cristianos, sino demonios; ni hay servidores de Dios ni del rey, sino traidores a su ley y a su rey\u00bb. Los indios est\u00e1n tan escandalizados que \u00abninguna cosa les puede ser m\u00e1s odiosa ni aborrecible que el nombre de cristianos. A los cuales ellos, en toda esta tierra, llaman en su lengua <em>yares<\/em>, que quiere decir <em>demonios<\/em>; y sin duda ellos tienen raz\u00f3n&#8230; Y como los indios de guerra ven este tratamiento que se hace a los de paz, tienen por mejor morir de una vez que no muchas en poder de cristianos\u00bb.<\/p>\n<p>En 1544, fray Francisco de Benavides, obispo de la vecina Cartagena de Indias, tercer protector de los indios en Nueva Granada, comunica al Consejo de Indias: \u00abYo temo que las Indias han de ser para que algunos no vayamos al Para\u00edso. Y la causa m\u00e1s principal es que no queremos creer que lo que tomamos a los indios de m\u00e1s de lo tasado, somos obligados a restituirlo\u00bb.<\/p>\n<p>En 1547, fray Mart\u00edn de Calatayud, jer\u00f3nimo obispo de Santa Marta y cuarto protector de los indios en Nueva Granada, estima que por entonces no hay posibilidad de evangelizar aquellos indios, \u00abpor ser de su natural de los m\u00e1s diab\u00f3licos de todas las Indias, y, sobre todo, por el mal tratamiento que les han hecho los pasados cristianos&#8230; tom\u00e1ndoles por esclavos y rob\u00e1ndoles sus haciendas\u00bb, y renuncia a su protector\u00eda en protesta de tantos abusos de los espa\u00f1oles (Ega\u00f1a 16,17).<\/p>\n<p>En 1548, el vecino obispo de Popay\u00e1n, el protector de los indios Juan del Valle, se manifiesta tambi\u00e9n en muy fuertes t\u00e9rminos pro indigenistas. <\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, las Cortes Generales se hacen eco de todas estas voces, y en 1542, reunidas en Valladolid, elevan al emperador esta petici\u00f3n: \u00abSuplicamos a Vuestra Majestad mande remediar las crueldades que se hacen en las Indias contra los indios, porque de ello ser\u00e1 Dios muy servido y las Indias se conservar\u00e1n y no se despoblar\u00e1n como se van despoblando\u00bb (Alcina 34).<\/p>\n<p>Y por lo que se refiere a <em>las denuncias literarias de los abusos en las Indias<\/em>, fueron muchos los libros y panfletos, relaciones y cartas, destacando aqu\u00ed la enorme obra escrita por el padre Las Casas, de la que en seguida nos ocuparemos. Recordemos aqu\u00ed algunos ejemplos (36-41). <\/p>\n<p>En 1542 el letrado Alonso P\u00e9rez Martel de Santoyo, asesor del Cabildo de Lima, env\u00eda a Espa\u00f1a una <em>Relaci\u00f3n sobre los casos y negocios que Vuestra Majestad debe proveer y remediar para estos Reinos del Per\u00fa<\/em>.<\/p>\n<p>En sentido semejante va escrita la <em>Istoria sumaria y relaci\u00f3n brev\u00edssima y verdadera<\/em> (1550), de Bartolom\u00e9 de la Pe\u00f1a. De esos a\u00f1os es tambi\u00e9n <em>La Destruyci\u00f3n del Per\u00fa<\/em>, de Crist\u00f3bal de Molina o quiz\u00e1 de Bartolom\u00e9 de Segovia. En 1550 el dominico fray Domingo de Santo Tom\u00e1s, obispo de Charcas, autor de un Vocabulario y de una Gram\u00e1tica <em>de la lengua general de los indios del Reyno del Per\u00fa <\/em>(1560), escribe al Rey una carta terrible \u00abacerca de la desorden pasada desde que esta tierra en tan mal pie se descubri\u00f3, y de la barbarer\u00eda y crueldades que en ella ha habido y espa\u00f1oles han usado, hasta muy poco ha que ha empezado a haber alguna sombra de orden&#8230;; desde que esta tierra se descubri\u00f3 no se ha tenido a esta miserable gente m\u00e1s respeto ni aun tanto que a animales brutos\u00bb (Ega\u00f1a, <em>Historia<\/em> 364).<\/p>\n<p>En 1556, un conjunto de indios notables de M\u00e9xico, entre ellos el hijo de Moctezuma II, escriben a Felipe II acerca de \u00ablos muchos agravios y molestias que recibimos de los espa\u00f1oles\u00bb, solicitando que Las Casas sea nombrado su protector ante la Corona. En 1560 fray Francisco de Carvajal escribe <em>Los males e injusticias, crueldades, robos y disensiones que hay en el Nuevo Reino de Granada<\/em>. Tambi\u00e9n en defensa de los indios est\u00e1 la obra del bachiller Luis S\u00e1nchez <em>Memorial sobre la despoblaci\u00f3n y destrucci\u00f3n de las Indias<\/em>, de 1566.<\/p>\n<p>Esta autocr\u00edtica se prolonga en la segunda mitad del XVI, como en el franciscano Mendieta (<em>Historia eclesi\u00e1stica indiana<\/em>, 1596, p.ej., IV,37), y todav\u00eda se prolonga en el siglo XVII, en obras como el <em>Memorial segundo<\/em>, de fray Juan de Silva (C\u00e9spedes, <em>Textos <\/em>n.70), la <em>Sumaria relaci\u00f3n en las cosas de Nueva Espa\u00f1a<\/em>, de Baltasar Dorantes de Carranza; la <em>Monarqu\u00eda indiana<\/em> de fray Juan de Torquemada; la <em>Historia general de las Indias Occidentales<\/em>, de fray Antonio de Remesal; el <em>Libro segundo de la Cr\u00f3nica Mescel\u00e1nea<\/em>, de fray Antonio Tello; o los escritos de Gabriel Fern\u00e1ndez Villalobos, marqu\u00e9s de Varinas, <em>Vaticinios de la p\u00e9rdida de las Indias<\/em>, <em>Desagravio de los indios y reglas precisamente necesarias para jueces y ministros<\/em>, y <em>Mano de relox que muestra y pronostica la ruina de Am\u00e9rica<\/em>.<\/p>\n<p>Por otra parte, era especialmente en <em>el sacramento de la confesi\u00f3n<\/em> donde las conciencias de los cristianos espa\u00f1oles en las Indias eran sometidas a iluminaci\u00f3n y juicio. De ah\u00ed la importancia que para la defensa de los indios y la promoci\u00f3n de su bien tuvieron obras como la del primer arzobispo de Lima, fray Jer\u00f3nimo de Loayza, publicada en 1560, <em>Avisos breves para todos los confesores destos Reynos del Per\u00fa<\/em> (Olmedo, <em>Loaysa,<\/em> Ap\u00e9nd. IV), o entre 1560 y 1570 las <em>Instrucciones de los padres dominicos para confesar conquistadores y encomenderos<\/em>.<\/p>\n<p>Puede decirse, pues, que durante el siglo XVI la autocr\u00edtica hispana sobre la acci\u00f3n en las Indias fue continua, profunda, tenida en cuenta en las leyes y hasta cierto punto en las costumbres. Y esto nos lleva a considerar una realidad muy notable. Llama la atenci\u00f3n que <em>obras tan incendiarias como algunas de las citadas, no tuvieran dificultad alguna con la censura<\/em>, en una \u00e9poca, como el XVI, en que cualquier libro sospechoso era secuestrado, sin que ello produjera ninguna reacci\u00f3n popular negativa.<\/p>\n<p>La Inquisici\u00f3n, iniciada en la Iglesia a principios del siglo XIII, fue implantada en Castilla en 1480, y no estuvo ociosa. Sin embargo, en el tema de las Indias, los autores m\u00e1s duros, como Las Casas, no s\u00f3lamente no fueron perseguidos en sus escritos, sino que recibieron promociones a altos cargos reales o episcopales. Las Casas fue Protector de los indios y elegido Obispo de Chiapas, y toda su vida goz\u00f3 del favor del Rey y del Consejo de Indias.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n, pues, han observado muchos historiadores que el hecho de que las m\u00e1ximas autoridades de la Corona y de la Iglesia permitieran sin l\u00edmite alguno la proliferaci\u00f3n de esta literatura de protesta -a veces claramente difamatoria, como en ocasiones la que difundi\u00f3 Las Casas-, es una prueba patente de que tanto en los que protestaban como en las autoridades que toleraban las acusaciones hab\u00eda una sincera voluntad de llegar en las Indias al conocimiento de la realidad y a una vida seg\u00fan leyes m\u00e1s justas.<\/p>\n<p>En el tema de las Indias, si exploramos la Espa\u00f1a de la \u00e9poca, no hubo miedo a la verdad, sino b\u00fasqueda apasionada de la misma.<\/p>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La acci\u00f3n de Espa\u00f1a en las Indias fue sin duda mucho mejor que la realizada por otras potencias de la \u00e9poca en el Brasil o en el Norte de Am\u00e9rica, y que la desarrollada modernamente por los europeos en Africa o en Asia. Sin embargo, hubo en ella innumerables cr\u00edmenes y abusos. 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