{"id":2503,"date":"2008-08-06T01:42:57","date_gmt":"2008-08-06T07:42:57","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2503"},"modified":"2008-08-05T07:52:25","modified_gmt":"2008-08-05T13:52:25","slug":"127-rodeado-por-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/08\/06\/127-rodeado-por-el-amor\/","title":{"rendered":"127. Rodeado por el Amor"},"content":{"rendered":"<p>127.1. As\u00ed como tantas maravillas de la naturaleza visible suceden sin gran ruido ni aparato, as\u00ed tambi\u00e9n los grandes prodigios de la gracia suelen estar rodeados por un denso silencio, no de ausencia sino de austera majestad.<\/p>\n<p>127.2. Medita, por ejemplo, en la presencia eucar\u00edstica. Es un milagro continuo, cercano inmenso, y, sin embargo, silencioso. Hay vidas as\u00ed, como los sagrarios: llevan dentro incalculables tesoros, pero desde fuera s\u00f3lo alcanzar\u00edas a ver modestas y vacilantes lamparillas, suficientes, empero, para conducirte a los portentos interiores.<\/p>\n<p>127.3. La primera ense\u00f1anza que esta consideraci\u00f3n puede traer a tu vida es obvia: tu tarea es ser lo que debes ser, pues no te va a alcanzar la vida para vivir y al mismo tiempo hacer propaganda de lo que vives. Pero hay otra conclusi\u00f3n posible: as\u00ed como es da\u00f1ino hurgar en las vidas buscando en ellas los rastros del pecado, as\u00ed tambi\u00e9n es saludable contemplarlas con admiraci\u00f3n y, especialmente en esas que son como florecillas silvestres sin aplauso ni p\u00fablico, reconocer el paso del Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>127.4. La verdad es \u00e9sta, que as\u00ed como se envenena el alma con la murmuraci\u00f3n, as\u00ed se alimenta el alma con esas contemplaciones agradecidas y humildes. Si hay gente que parece que dedica su vida a destruir vidas, s\u00e9 t\u00fa de aquellos que cultiva el bien en los dem\u00e1s incluso ayud\u00e1ndoselo a ver. Pronto notar\u00e1s que la admiraci\u00f3n sincera del bien ajeno hace en ti la obra que no lograbas limit\u00e1ndote a castigar el mal propio.<\/p>\n<p>127.5. Ahora bien, el sagrario tiene una lamparilla y una cerradura. En cierto modo estas dos se oponen, pues la l\u00e1mpara te atrae y la cerradura de detiene. Pero hay un momento en que la luz de la peque\u00f1a l\u00e1mpara gana, a saber, cuando llega el momento de alimentar a los fieles con aquellas Hostias que hasta entonces estaban vedadas y custodiadas. Ante la fe de la Iglesia, el amor de la Iglesia y el hambre de la misma Iglesia, la llave est\u00e1 presta y la puerta se abre.<\/p>\n<p>127.6. En esto tambi\u00e9n hay una preciosa comparaci\u00f3n para ti. Puesto que cada persona es imagen y semejanza de Dios, en cada una hay una huella de Cristo, especialmente clara en quienes han sido lavados con la gracia bautismal, y singularmente en quienes tienen viva esa gracia, que es como la l\u00e1mpara encendida. Pues bien, ese Cristo no debe quedarse para siempre ah\u00ed oculto y guardado. Debe salir y ser alimento de la Iglesia, es decir, cada persona ha de dar a Cristo para verdaderamente poseerlo, pues tambi\u00e9n es cierto que nadie querr\u00eda un sagrario que de ning\u00fan modo se pudiera abrir.<\/p>\n<p>127.7. Mas el Cristo que hay en tu hermano no saldr\u00e1 por la violencia sino, como en el caso del sagrario, ante la fe viva y el amor patente de la Iglesia. Rodea a una persona del amor de la Iglesia; sum\u00e9rgela en la fe de la Iglesia y luego mu\u00e9strale el hambre que hay en la Iglesia. Entonces la persona te dar\u00e1 su propia llave, y t\u00fa como ministro de Cristo y de la Iglesia podr\u00e1s abrir esos magn\u00edficos tesoros.<\/p>\n<p>127.8. En orden a que los corazones se abran, es preciso, pues, que el amor rodee y que el amor llame. En realidad toda vocaci\u00f3n est\u00e1 hecha de eso, de amor que rodea y amor que llama. El amor que rodea es el que convence a la persona del bien que luego va a anunciar con su testimonio y con sus palabras. El amor que llama es la necesidad que la persona descubre en su pr\u00f3jimo, y que lo mueve a transmitir de lo mismo que lo ha rodeado y convencido. Si el amor rodea, pero no llama, la persona se siente m\u00e1s importante que el resto del universo y se engr\u00ede y envanece en su ego\u00edsmo. Si el amor llama, pero no ha rodeado a la persona, ella sentir\u00e1 que su coraz\u00f3n se le desgarra, pero no podr\u00e1 ser feliz en el camino de su supuesta vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>127.9. A ti s\u00ed que te ha rodeado el amor, y s\u00ed que te ha amado. Y por eso tu vocaci\u00f3n es clara y bella, para gloria de Dios. Yo te lo he dicho: \u00c9l te ama, y su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>127.1. As\u00ed como tantas maravillas de la naturaleza visible suceden sin gran ruido ni aparato, as\u00ed tambi\u00e9n los grandes prodigios de la gracia suelen estar rodeados por un denso silencio, no de ausencia sino de austera majestad. 127.2. Medita, por ejemplo, en la presencia eucar\u00edstica. Es un milagro continuo, cercano inmenso, y, sin embargo, silencioso. &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/08\/06\/127-rodeado-por-el-amor\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;127. 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