{"id":2454,"date":"2008-07-16T01:20:01","date_gmt":"2008-07-16T07:20:01","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2454"},"modified":"2008-07-14T07:22:39","modified_gmt":"2008-07-14T13:22:39","slug":"124-sobre-las-palabras-de-maldicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/07\/16\/124-sobre-las-palabras-de-maldicion\/","title":{"rendered":"124. Sobre las palabras de maldici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>124.1. Hay que hablar tambi\u00e9n de las maldiciones. No es tema grato, pero s\u00ed necesario, y contigo yo debo preferir lo necesario a lo grato.<\/p>\n<p>124.2. La sola expresi\u00f3n &#8220;\u00a1maldito!&#8221; hace temblar tu alma. Y sin embargo, la Escritura habla de maldiciones, as\u00ed como habla de oscuridades y tinieblas. No puedes cambiar aquella promesa de Dios a Abrah\u00e1n: \u00abBendecir\u00e9 a quienes te bendigan y maldecir\u00e9 a quienes te maldigan. Por ti se bendecir\u00e1n todos los linajes de la tierra\u00bb (G\u00e9n 12,3). El amor de Dios por Abrah\u00e1n queda aqu\u00ed dram\u00e1ticamente manifiesto. Si bendecir significara simplemente &#8220;desear el bien,&#8221; y maldecir &#8220;desear el mal,&#8221; \u00a1Dios est\u00e1 diciendo que desear\u00e1 bienes o males a los que se los deseen a Abrah\u00e1n!<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>124.3. Para tu mente es un enigma que Dios pueda maldecir, sobre todo porque hay una prohibici\u00f3n en la Escritura: \u00abBendecid a los que os persiguen, no maldig\u00e1is\u00bb (Rom 12,14). Pero ese texto lo que est\u00e1 diciendo es que la maldici\u00f3n no es un modo de responder a la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>124.4. En la maldici\u00f3n hay que distinguir la intenci\u00f3n y la declaraci\u00f3n. Cuando es Dios quien habla, estas dos cosas parecen una misma, por el hecho de que todo proviene de \u00c9l, que es el \u00fanico Creador de todo. Pero aunque esto es cierto, tambi\u00e9n es verdad que en aquellas creaturas que \u00c9l quiso libres su declaraci\u00f3n y su intenci\u00f3n no coinciden completamente: la declaraci\u00f3n es aquello que se sigue o ha de seguir en un estado de cosas determinado; la intenci\u00f3n es lo que se quiere que siga a ese estado de cosas. Por tanto, cuando hay un verdadero querer de suyo distinto del de Dios, como es el de la creatura racional en cuanto tal, la intenci\u00f3n no equivale a la declaraci\u00f3n porque el estado de cosas no ha dependido solamente del querer divino.<\/p>\n<p>124.5. \u00bfQuiere esto decir que hay otras voluntades, distintas a la de Dios? Desde luego. \u00bfImplica eso entonces que en algunos casos no se realiza la voluntad de Dios, a saber, cuando se realizan voluntades particulares que no coinciden con lo que \u00c9l quiere? Lo que sucede es que la voluntad de Dios no se agota ni puede expresarse plenamente de ning\u00fan hecho particular, porque el t\u00e9rmino de su querer no es que suceda tal o cual cosa, sino ella en el conjunto de sus antecedentes y consecuentes.<\/p>\n<p>124.6. Hablar de la voluntad de Dios para un hecho particular es en cierto modo un abuso de lenguaje, que en el fondo supone en alg\u00fan momento a Dios como externo espectador de lo que sucede en su creaci\u00f3n. Si a pesar de todo uno puede hablar de la voluntad de Dios para hechos particulares es porque cree, seguramente de buena fe, que el desarrollo de tal evento en tal direcci\u00f3n da gloria a Dios y corresponde con su designio para el mundo. Pero esto es o no cierto dependiendo de qu\u00e9 tan acertada sea esa creencia. Este modo de hablar del querer divino es entonces hipot\u00e9tico, y la carga de hip\u00f3tesis la aporta la inteligencia humana, no la sabidur\u00eda divina. Desde semejante suposici\u00f3n es, en efecto, posible que la voluntad divina se vea &#8220;burlada&#8221; por las estrategias de los hombres. Pero si suprimes la suposici\u00f3n desaparece tambi\u00e9n la paradoja: s\u00f3lo habr\u00eda y s\u00f3lo puede haber conflicto real de voluntades en el caso de que alguna creatura quisiera que la totalidad del universo y el conjunto del designio de Dios fuera diferente. Esto se ha dado, por ejemplo en el caso de los demonios, pero no ha cambiado en nada la realizaci\u00f3n maravillosa del plan de amor de Dios. M\u00e1s bien: esas voluntades rebeldes han sido episodios que, aunque sea a su pesar, engendran situaciones nuevas de mayor esplendor y renombre para la gloria divina.<\/p>\n<p>124.7. una vez que eso te queda claro, vuelvo a la diferencia entre la intenci\u00f3n y la declaraci\u00f3n. Si entiendes por maldecir &#8220;desear el mal,&#8221; es imposible que Dios maldiga, porque su intenci\u00f3n nunca tiene como t\u00e9rmino el mal. Pero en su aspecto declarativo s\u00ed es verdad que Dios maldice, como lo expres\u00f3 Nuestro Se\u00f1or Jesucristo: \u00abEntonces dir\u00e1 tambi\u00e9n a los de su izquierda: &#8220;Apartaos de m\u00ed, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus \u00e1ngeles.&#8221; \u00bb (Mt 25,41).<\/p>\n<p>124.8. Lo que los ha hecho malditos no es la palabra divina que sanciona su destino eterno, sino el conjunto de una vida infructuosa, seg\u00fan aquello del Salmo: \u00abam\u00f3 la maldici\u00f3n: sobre \u00e9l recaiga, no quiso bendici\u00f3n: que de \u00e9l se aleje\u00bb (Sal 109,17). La palabra del Se\u00f1or viene entonces m\u00e1s bien a declarar esta realidad, no como algo ajeno a su querer, ciertamente, pero tampoco como la expresi\u00f3n plena de su querer. Tal &#8220;expresi\u00f3n plena&#8221; s\u00f3lo puede darse ante el conjunto de la realizaci\u00f3n del designio divino, a saber, en el desenlace final de la Historia de los hombres.<\/p>\n<p>124.9. \u00bfY con respecto al uso de las maldiciones entre los hombres? La norma m\u00e1s segura es evitarlas siempre y en todo lugar. Es verdad que alguna vez el Esp\u00edritu Santo puede mostrar con fuerza inusitada la majestad de Dios sobre la Historia a trav\u00e9s de las palabras vigorosas que declaran el estado deplorable de alguna vida, pero en general es criterio m\u00e1s sano evitar semejantes palabras, entre las cuales dif\u00edcilmente habr\u00e1 la plenitud de justicia, desinter\u00e9s y amor por la salvaci\u00f3n del otro.<\/p>\n<p>124.10. Por eso notas que en la Escritura se pasa de la maldici\u00f3n de las personas a la identificaci\u00f3n de los actos o actitudes que son contrarias al amor divino y a sus expresiones concretas en la profesi\u00f3n de la fe y la pr\u00e1ctica de la misericordia. Lo m\u00e1s fuerte que te autorizo decir es algo como esto: &#8220;Evitemos, hermanos, incurrir en maldici\u00f3n, habiendo sido ya instruidos por la palabra que salva y fortalecidos por el Esp\u00edritu que da la vida.&#8221;<\/p>\n<p>124.11. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>124.1. Hay que hablar tambi\u00e9n de las maldiciones. No es tema grato, pero s\u00ed necesario, y contigo yo debo preferir lo necesario a lo grato. 124.2. La sola expresi\u00f3n &#8220;\u00a1maldito!&#8221; hace temblar tu alma. Y sin embargo, la Escritura habla de maldiciones, as\u00ed como habla de oscuridades y tinieblas. 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