{"id":2441,"date":"2008-06-25T01:54:01","date_gmt":"2008-06-25T07:54:01","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2441"},"modified":"2008-06-28T00:30:27","modified_gmt":"2008-06-28T06:30:27","slug":"121-la-iglesia-sacramento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/06\/25\/121-la-iglesia-sacramento\/","title":{"rendered":"121. La Iglesia Sacramento"},"content":{"rendered":"<p>121.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>121.2. Hay quienes no saben cambiar sin destruir. Deber\u00edan aprender de los \u00e1rboles. Un \u00e1rbol no destruye su ra\u00edz para hacer m\u00e1s vistosas las hojas, o m\u00e1s perfumadas las flores o m\u00e1s sabrosos los frutos. Un \u00e1rbol tampoco entierra sus flores para que sufran lo que ha sufrido la ra\u00edz, ni sepulta las hojas esperando que se vuelvan tronco. Un \u00e1rbol crece y se hace distinto sin hacerse otro.<\/p>\n<p>121.3. En la Iglesia de tu tiempo hay personas que quieren que nada cambie y personas que quieren que la verdad sea deformada, ocultada o burlada. Duras tensiones sufre y sufrir\u00e1 la Iglesia peregrina, pero esto no debe desanimarte. Ten en cuenta que ning\u00fan ser humano de quienes viven hoy sobre la tierra conoce la &#8220;versi\u00f3n definitiva&#8221; de la Iglesia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>121.4. Hay demasiada presunci\u00f3n cuando se habla de la Iglesia; este es un pecado en el que t\u00fa has ca\u00eddo, y que junto a ti y lo mismo que t\u00fa muchos otros han cometido. Habl\u00e1is como si os hubiera sido revelada la versi\u00f3n \u00faltima y perfecta de la Iglesia, y por ello sois duros con los que no comparten vuestra visi\u00f3n de las cosas. Ni cada uno por su parte, ni las versiones sumadas o compuestas de vuestras versiones acertar\u00edan plenamente en la visi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>121.5. Un modo saludable de empezar a despojarte de esa presunci\u00f3n es descubrir que la Iglesia no es tuya, sino t\u00fa de Ella. El problema est\u00e1 en que el coraz\u00f3n humano, herido por el ego\u00edsmo y la soberbia s\u00f3lo se preocupa con ardor por aquello que posee, y por eso no sabe interesarse sin adue\u00f1arse. Cuando este esquema se le aplica a la Iglesia se le hace much\u00edsimo da\u00f1o, porque Ella no es para uso de nadie, no es instrumento para ninguna meta posterior o superior, no es un recurso para lograr ning\u00fan objetivo. Su \u00fanica meta es la gloria de Dios en el anuncio y el camino hacia el Reino de Dios. Pero el Reino no es exterior a Ella, sino el desarrollo pleno, en virtud de la fuerza de la caridad divina, de todo aquello que de modo embrionario y procesual vive y palpita en Ella.<\/p>\n<p>121.6. La Iglesia no existe para que el mundo sea mejor, aunque es verdad que la Iglesia hace mejor el mundo, tambi\u00e9n en su condici\u00f3n temporal. La Iglesia no existe para resolver ning\u00fan problema de esta tierra, aunque es cierto que su presencia ofrece muchas veces caminos providenciales de soluci\u00f3n para multitud de cuestiones y dolencias de los hombres. La Iglesia no existe para ser evaluada, autorizada, reconocida, aplaudida o apoyada por nadie en particular, por ninguna instancia humana singular o por la humanidad entera, si se le pudiera consultar su opini\u00f3n, aunque es verdad que en algunos momentos de su historia puede ser alabada y honrada, y en s\u00ed mismo ello es justo y bueno.<\/p>\n<p>121.7. La mejor manera de entender a la Iglesia en su ministerio es volviendo los ojos al ministerio de Jes\u00fas en esta tierra. \u00bfCur\u00f3 Cristo la ceguera, de modo tal que ya no hubiera m\u00e1s ciegos? No. Cur\u00f3 algunos ciegos, en virtud de su misericordia por ellos, por la fuerza de la fe que \u00c9l mismo, en \u00faltimas, les conced\u00eda, y sobre todo, como se\u00f1ales del advenimiento del Reino de Dios. Cristo es la Se\u00f1al y el Instrumento, y por eso se le ha llamado, el Sacramento de la Salvaci\u00f3n del mundo. As\u00ed tambi\u00e9n la Iglesia est\u00e1 llamada a dar se\u00f1ales que apuntan hacia el Reino, y a convertirse Ella misma en signo elocuente de la potencia, la sabidur\u00eda y la misericordia del Reino definitivo.<\/p>\n<p>121.8 Grave equivocaci\u00f3n, entonces, la de aquellos que pretenden erradicar de la faz de la tierra tal o cual problema. Lo malo no est\u00e1 en el verbo &#8220;erradicar,&#8221; pues es cierto que Dios ni quiere ni puede querer mal alguno para sus creaturas; lo malo est\u00e1 en pretender esa erradicaci\u00f3n a espaldas de otros bienes a\u00fan mayores que el triunfo sobre un mal particular. Desde luego que el mal es malo, pero no hace autom\u00e1ticamente buenos los actos que pretenden vencer a este o aquel mal.<\/p>\n<p>121.9. Te repito: la humanidad de Jesucristo te da la medida. \u00c9l hubiera podido vivir 80 \u00f3 100 \u00f3 150 a\u00f1os sobre la tierra y dedicar cada a\u00f1o a exterminar los males y lacras del mundo, por lo menos en lo que ata\u00f1e al cuerpo: un a\u00f1o para recorrer las tierras y sanar a todos los cojos, otro, para los ciegos, otro para los sordos, y as\u00ed sucesivamente. \u00bfPero y qu\u00e9 de los corazones humanos, volubles, traidores, ad\u00falteros, y sin embargo tan capaces de amor cuando la luz de la redenci\u00f3n amanece en ellos? La obra en los corazones no es asunto de una t\u00e9cnica de imposici\u00f3n de manos o un modo de acumular fuerzas ps\u00edquicas, eso lo sabes t\u00fa muy bien. La obra en los corazones ten\u00eda que apuntar hacia el misterio de la Cruz, porque s\u00f3lo en el amor que padece se hace perfecta la revelaci\u00f3n del amor que obra. Como una consecuencia necesaria de este elecci\u00f3n por el amor que padece, o amor paciente, Jesucristo dej\u00f3 muchos ciegos, cojos y sordos sin curar. Es que la cojera no es el peor de los males y por eso la sanaci\u00f3n de la cojera \u2014lo mismo que tantos otros bienes intramundanos parciales\u2014 no es el m\u00e1ximo bien, ni por tanto el bien que hay que buscar a toda costa.<\/p>\n<p>121.10. Esos bienes buscados &#8220;a toda costa&#8221; suelen ser ocasi\u00f3n m\u00e1s para la gloria humana que para la gloria divina. Y por ello en los afanes de construir un Reino para Dios se olvida el Reino de Dios. Ya se trate de apote\u00f3sicas arquitecturas, de majestuosos razonamientos o de grandes cruzadas sociales, si el criterio no est\u00e1 en el amor que lleva a la Cruz de Cristo, como el Evangelio te la presenta y como Nuestro Se\u00f1or la padeci\u00f3, ah\u00ed no hay m\u00e1s que epifan\u00eda de las grandezas humanas. \u00a1Y son tan peque\u00f1as esas &#8220;grandezas,&#8221; ante la sencilla pero potente manifestaci\u00f3n del amor de la Cruz!<\/p>\n<p>121.11. Tu mirada, en la Cruz, y en ella tu coraz\u00f3n. Lo que no haya pasado por la Cruz y el sepulcro, no resucitar\u00e1.<\/p>\n<p>121.12. Deja que te invite a la alegr\u00eda. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>121.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 121.2. Hay quienes no saben cambiar sin destruir. Deber\u00edan aprender de los \u00e1rboles. 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