{"id":2440,"date":"2008-06-22T01:12:54","date_gmt":"2008-06-22T07:12:54","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2440"},"modified":"2008-09-19T10:53:32","modified_gmt":"2008-09-19T16:53:32","slug":"ejercicios-sobre-el-perdon-31","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/06\/22\/ejercicios-sobre-el-perdon-31\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 33"},"content":{"rendered":"<p><b>Jes\u00fas sana hoy<\/b><br \/>\n(Lc 4,16-19; Mc 7,14-23)<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/amor.jpg\" alt=\"Amor\" width=200 align=right hspace=10 \/>Les invito a reflexionar sobre un tema fundamental para quien ha sido herido en su interior. Jes\u00fas vino a curar al hombre de sus pecados, de sus heridas y a darle vida en abundancia: \u201c<i>\u00bfAcaso olvida una madre a su ni\u00f1o de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entra\u00f1as? Pues aunque ellas llegasen a olvidar, Yo nunca te olvido. M\u00edralo, te tengo tatuado en la palma de mis manos<\/i>\u201d (Is 49,15-16). Dios-amor se preocupa de nosotros, de nuestra salud corporal o f\u00edsica y espiritual o interior. Cuida de nosotros mejor que una madre cuida de su hijo peque\u00f1o. El tema de la sanaci\u00f3n interior es un tema central en el ministerio de Jes\u00fas, poco manejado hoy por nuestra pastoral. Jes\u00fas ha venido a sanar los corazones destrozados por el desamor y nos ofrece un coraz\u00f3n nuevo. Necesitamos ponernos en contacto con el poder sanador de Jes\u00fas, que nos quiere completamente sanos.<\/p>\n<p><b>Testimonios:<\/b> Un sacerdote sufri\u00f3 durante varios a\u00f1os de dolores de cabeza persistentes, gripas y sinusitis. Lo agravaba el clima tropical donde viv\u00eda y el trabajo que ten\u00eda que realizar. En un momento de di\u00e1logo con el Se\u00f1or, el le dijo: \u201cTu vida est\u00e1 llena de tensiones innecesarias, que destruyen tu salud. La fuente de esas tensiones no es ni el clima, ni el trabajo, sino tu esp\u00edritu desconfiado y negativo. Cuando trabajas, lo haces como si yo no estuviese contigo. \u00bfPorqu\u00e9 no conf\u00edas en m\u00ed? Ah\u00ed est\u00e1 ese sacerdote al que no acabas de aceptar. \u00bfPorqu\u00e9 no lo perdonas y aceptas, como yo te perdono y acepto a ti?\u201d. Y Jes\u00fas, m\u00e9dico divino, no solo hace el diagn\u00f3stico a fondo, receta el tratamiento, sino tambi\u00e9n nos sana. Por eso, con su ayuda comenc\u00e9 a mirar a mi hermano sacerdote, con amor y comprensi\u00f3n, perdon\u00e1ndolo. Me fue f\u00e1cil perdonarlo m\u00e1s de siete veces. Comenc\u00e9 a visualizar el trabajo, no como <i>mi trabajo<\/i>, sino como algo del Se\u00f1or, que yo realizo bajo su direcci\u00f3n y con su fuerza. El Esp\u00edritu de alabanza vino a reemplazar mi esp\u00edritu de queja. A los pocos d\u00edas sufr\u00ed un ataque fuerte de gripa y sinusitis. Pero, segu\u00ed confiando en el M\u00e9dico divino y alab\u00e1ndole. Desde entonces, -hace ya doce a\u00f1os- no he vuelto a tener gripa fuerte, ni sinusitis, ni dolores de cabeza.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Oigamos otro testimonio: \u201cEn mi familia viv\u00ed un ambiente de costumbres y normas cristianas. Como estudiante cumpl\u00ed siempre con las pr\u00e1cticas de piedad. Ten\u00eda informaci\u00f3n, pero no formaci\u00f3n cristiana; no me hab\u00eda encontrado con el Dios vivo y verdadero. Desde los 15 a\u00f1os, al ser traumatizada por un sacerdote en la confesi\u00f3n, no volv\u00ed a confesarme, ni siquiera el d\u00eda de mi matrimonio, al que llegu\u00e9 ilusionada. Tuve varios hijos, pero poco a poco fui perdiendo la ilusi\u00f3n. Mi esposo y yo viv\u00edamos en el ego\u00edsmo: me faltaba lo \u00fanico que necesitaba: amor. Mi matrimonio se convirti\u00f3 en un infierno. Al no recibir amor de mi esposo, lo busqu\u00e9 por otro lado y ca\u00ed varias veces en la infidelidad. As\u00ed se agrav\u00f3 mi problema matrimonial y me fui alejando m\u00e1s y m\u00e1s de mi esposo. Al repetirse mi infidelidad vino la cat\u00e1strofe: sufr\u00ed un trauma. Se acrecentaron las agresiones matrimoniales. Ya no me interesaba mi persona, me detestaba a m\u00ed misma, me despreciaba y quer\u00eda eliminarme. No le encontraba sentido a una vida tan vac\u00eda, donde no exist\u00eda el amor, sino el odio. La culpa se la echaba a mi esposo. Cada d\u00eda me sent\u00eda menos humana, menos mujer. Las pocas veces que iba a Misa comulgaba en pecado mortal y eso me hac\u00eda sentirme ya condenada en vida y empeoraba mi situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En estas circunstancias viv\u00ed un retiro espiritual. El ES me regal\u00f3 el arrepentimiento y la seguridad de que Dios me perdonaba. Al domingo siguiente asist\u00ed a la santa misa, pero no me fue posible comulgar, no quer\u00eda cometer un sacrilegio m\u00e1s. Recib\u00ed el regalo del arrepentimiento, me acerqu\u00e9 al sacerdote como aquella mujer que se acerc\u00f3 por detr\u00e1s de Jes\u00fas a lavarle los pies. El Se\u00f1or me acogi\u00f3 con ternura y me liber\u00f3 del gran peso que yo no pod\u00eda soportar. Esa confesi\u00f3n me llen\u00f3 del amor que estaba necesitando y all\u00ed mismo renaci\u00f3 el amor a mi esposo. Esa tarde volv\u00ed a nacer. Estaba inundada de una paz total imposible de describir. Comulgu\u00e9 y sent\u00ed que no era yo quien recib\u00eda a Jes\u00fas, sino El quien me recib\u00eda, me aceptaba, me amaba y llenaba todo el vac\u00edo de mi vida. Soy consciente de mi debilidad, pero ahora mi coraz\u00f3n no est\u00e1 vac\u00edo, tengo a Jes\u00fas vivo en m\u00ed y que me da su amor a en abundancia.<\/p>\n<p><b>Ministerio de Jes\u00fas:<\/b> Jes\u00fas, al exponer su programa de evangelizaci\u00f3n, insiste en la sanaci\u00f3n del hombre (cf. Lc 4,16-19). De los cinco objetivos propuestos en su programa, cuatro se realizan al interior del hombre y uno al exterior, mostrando as\u00ed Jes\u00fas que nuestro interior es el m\u00e1s necesitado de su acci\u00f3n sanadora. Lo que enferma al hombre, generando toda clase de enfermedades, es el desamor, el rechazo, el desprecio. Estas heridas afectivas se instalan en el coraz\u00f3n, influyendo en nuestro cuerpo y en nuestro comportamiento con los dem\u00e1s. Y una persona enferma interiormente no puede ser feliz, ni crecer espiritualmente. Muchas personas van acumulado en su interior toda clase de mugre: temores, frustraciones, agresividad, miedo, resentimiento, rivalidades, odios. Con terapias logran cierta serenidad. Pero, en el subconsciente contin\u00faan ocultas las heridas emocionales. Estas hacen imposible la felicidad, el amor, el crecimiento espiritual. Sanar esas heridas es m\u00e1s importante que curar los mismos males f\u00edsicos.<\/p>\n<p><b>Cuatro tiranos: l<\/b>os psic\u00f3logos hablan de \u201c<i>cuatro tiranos<\/i>\u201d, perturbadores de la personalidad y que act\u00faan desde nuestro interior. Son ellos: el odio, el temor, el complejo de inferioridad y el complejo de culpa.<\/p>\n<p><b>El odio:<\/b> es una aversi\u00f3n, antipat\u00eda u oposici\u00f3n extrema hacia alguien, hacia algo. Al no recibir el amor que esper\u00e1bamos, al ser maltratados, despreciados, ignorados, surgen en nuestro interior sentimientos de rencor, hostilidad, resentimiento, agresividad, rebeld\u00eda, violencia, indiferencia. Todo esto nos hace vivir amargados e imposibilita nuestra felicidad. Hoy estamos enfermos de odio, m\u00e1s de lo que aparece. Nos hemos olvidado que odiar al hermano es igual que asesinarlo: \u201c<i>todo el que odia a su hermano es un asesino<\/i>\u201d (1Jn 3,15).<\/p>\n<p><b>El miedo:<\/b> padres muy severos, maestros o superiores poco comprensivos influyen para que desde peque\u00f1os hayamos acumulado temor a la autoridad, al fracaso, a tomar iniciativas, a hablar en p\u00fablico, a confiar en los hermanos, a morir, etc. Mientras no nos liberemos de esos miedos, con la acci\u00f3n del ES, actuaremos inhibidos, frenados y, m\u00e1s adelante, superiores, nos convertiremos en autoritarios, d\u00e9spotas, opresores.<\/p>\n<p><b>Complejo de inferioridad:<\/b> se da al no recibir la comprensi\u00f3n, los est\u00edmulos que todo persona necesita; cuando nos hacen sentir incapaces, in\u00fatiles, nos hacen sufrir frustraciones, cuando se nos ridiculiza, se nos humilla delante de los dem\u00e1s. Por eso nos tornamos tristes, esquivos, irascibles, rebeldes.<\/p>\n<p><b>Complejo de culpa:<\/b> sentimiento anormal de culpa. Lleva a la persona que lo padece a encerrarse en s\u00ed mismo, angustiarse, resignarse. Se puede exagerar la culpa por escr\u00fapulos y hasta por querer afianzar nuestra personalidad religiosa. La culpa anormal engendra sentimientos de miedo, complejos, desesperaci\u00f3n, depresi\u00f3n, autodestrucci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Generadores de otras enfermedades:<\/b> Jes\u00fas contin\u00faa hoy sanando esas enfermedades emocionales: odios, rencores, amargura, violencia, agresividad, pues ellas pueden doler por mucho tiempo con consecuencias f\u00edsicas, psicol\u00f3gicas, espirituales, sociales. <i>Consecuencias f\u00edsicas:<\/i> \u00falceras estomacales, gastritis, dolores de cabeza, de est\u00f3mago, presi\u00f3n alta, etc. <i>Consecuencias ps\u00edquicas:<\/i> depresiones profundas, angustias, agresividad descontrolada, disgusto por la vida, desconfianza generalizada, resentimientos permanentes y otras; <i>Consecuencias espirituales: <\/i>dificultad en la oraci\u00f3n, frialdad espiritual, sensaci\u00f3n de no ser amado por Dios, falta de gusto por los ejercicios espirituales y otros; <i>Consecuencias de orden social: <\/i>encerramiento y aislamiento, mal humor, esp\u00edritu de desaliento, comportamiento agresivo, dificultad por la convivencia pac\u00edfica, para amar y dejarse amar, para asumir compromisos, esp\u00edritu de cr\u00edtica destructiva y negativa.<\/p>\n<p><b>De dentro sale el mal del hombre:<\/b> Se dice que <b>tres cuartas partes<\/b> del dolor y enfermedades corporales se originan en estados mentales, emocionales o espirituales. Jes\u00fas mismo nos ha dicho que el mal sale de dentro, del coraz\u00f3n del hombre. Por eso, con una gran realismo se nos invita a examinar esas zonas m\u00e1s profundas de nuestro ser, que realmente necesitan sanaci\u00f3n. Esas zonas pueden estar: en tu mente dominada por el negativismo, por el pesimismo, la sospecha, la duda; en tu afectividad dominada por la tristeza, el miedo, la ansiedad, el odio, la angustia, la culpabilidad; en tu esp\u00edritu ahogado por el pecado, el rencor, el odio, la venganza, la desconfianza y la falta de perd\u00f3n. Esas zonas, todav\u00eda no redimidas, precisan tu atenci\u00f3n y la del M\u00e9dico divino.<\/p>\n<p>Ordinariamente, cuando nuestros sentimientos negativos son intolerables y amenazantes, los enterramos en nuestro subconsciente, para alejarlos de nuestra propia conciencia, pues de otro modo nos inquietar\u00eda permanentemente. Y as\u00ed, vamos por la vida sin ser conscientes, ocultando nuestros sentimientos, y sin captar el mensaje, que el Se\u00f1or nos env\u00eda a trav\u00e9s de ellos. El enga\u00f1o puede entrar en nuestra vida, complicando nuestra conducta, nuestras relaciones con los dem\u00e1s. Consulta con tu M\u00e9dico divino: El te recetar\u00e1 \u201c<i>colirio para que te untes en los ojos y recobres la vista<\/i>\u201d (Ap 3,15-22). Te ense\u00f1ar\u00e1 a dialogar sin miedo con tus propios sentimientos. Y te dedicar\u00e1 todo el tiempo y la atenci\u00f3n que necesites.<\/p>\n<p><b>Jes\u00fas m\u00e9dico divino:<\/b> Jes\u00fas contin\u00faa hoy sanando esas enfermedades generadas por el desamor. Es necesario buscar sanar estas heridas con una terapia reiterativa de oraci\u00f3n, hasta conquistar la paz definitiva. Jes\u00fas san\u00f3 a la samaritana del odio y de su incapacidad de amar, a Nicodemo y a los ap\u00f3stoles del miedo. El es Escuela de sanaci\u00f3n para todos nosotros.<\/p>\n<p><b>Proceso de sanaci\u00f3n:<\/b> El m\u00e9todo curativo de Jes\u00fas alcanza a toda la persona y no solo a parte de ella, va al fondo y a la ra\u00edz del mal: al pecado, que es la enfermedad m\u00e1s terrible del ser humano y la ra\u00edz de todos los males. Es necesario abandonarnos sin condiciones a Jes\u00fas, m\u00e9dico divino, para que haga en nosotros lo que vea necesario. Este libre consentimiento es el punto de partida de toda sanaci\u00f3n profunda. Invoca, por tanto, al ES, a Jes\u00fas o a la Virgen Mar\u00eda. Lee alguno de los siguientes textos: Jn 3,1-21;4,5-19; 20,11-17;Lc 10,38-42. Visualiza a Jes\u00fas, y ponte en lugar de la persona que dialoga con El en ese pasaje.<\/p>\n<p>Con la ayuda de la lectura, visualiza a Jes\u00fas resucitado, radiante, muy humano y accesible. Se acerca a ti sonriente, deseoso de compartir contigo su paz, su felicidad. Contempla sus heridas abiertas: de ellas recibir\u00e1s la sanaci\u00f3n de tus heridas. Si no consigues visualizar al Se\u00f1or, no te preocupes. Haz un acto de fe firme en su presencia junto a ti y dile: \u201cSe\u00f1or, yo s\u00e9 que t\u00fa est\u00e1s aqu\u00ed porque me amas y deseas mi felicidad. In\u00fandame con tu presencia, con tu luz. Una palabra tuya bastar\u00e1 para sanarme\u201d. Te firmo un cheque en blanco para que, como alfarero divino, transformes este barro en una nueva criatura.<\/p>\n<p><b>Dialoga con Jes\u00fas<\/b>: con toda sencillez y confianza cu\u00e9ntale lo que m\u00e1s te preocupa en este momento. H\u00e1blale de tus problemas, de tus complejos, de tus sentimientos da\u00f1inos. Deja que su presencia, su mirada, su luz penetre dentro de ti cualquier zona que est\u00e9 ominada por las tinieblas, que est\u00e9 herida. Dile que te muestre lo que de ti le desagrada y a ti te perjudica. Dile que exponga a su amor, a su luz, la ra\u00edz de tu enfermedad, la fuente de tu mal, la causa de un conflicto, el porqu\u00e9 de un complejo o problema.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas sana hoy (Lc 4,16-19; Mc 7,14-23) Les invito a reflexionar sobre un tema fundamental para quien ha sido herido en su interior. 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