{"id":2434,"date":"2008-06-15T01:28:27","date_gmt":"2008-06-15T07:28:27","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2434"},"modified":"2008-09-19T10:52:41","modified_gmt":"2008-09-19T16:52:41","slug":"2434","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/06\/15\/2434\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 32"},"content":{"rendered":"<p><b>Jes\u00fas y el L\u00edmite del Perd\u00f3n: <\/b><br \/>(Mt 18, 21-35)<\/p>\n<p>Veamos hasta d\u00f3nde necesitamos perdonar, cu\u00e1l es el l\u00edmite. Ya sabemos que es preciso perdonar. Pues, como dice un proverbio \u00e1rabe: \u201cel hombre que perdona se parece al incienso que embalsama el fuego que le consume\u201d. Perdonar es complicado, porque no siempre somos conscientes de toda la rabia, la amargura y el resentimiento que se ha acumulado en nuestro coraz\u00f3n. Pero, se sabe tambi\u00e9n que el resentimiento produce efectos nocivos. El estr\u00e9s causado por el resentimiento ataca el sistema inmunol\u00f3gico. Entre las mejores ayudas contra esos efectos nocivos algunos m\u00e9dicos recomiendan <i>la pr\u00e1ctica habitual, diaria del perd\u00f3n.<\/i> Para descubrir cu\u00e1l es el l\u00edmite de entrega de nuestro perd\u00f3n les invito a encontrarnos con detenimiento con una par\u00e1bola que nos propone Jes\u00fas en el llamado serm\u00f3n de la comunidad.<\/p>\n<p><b>El l\u00edmite del perd\u00f3n: <\/b>En cuanto al l\u00edmite de nuestro perd\u00f3n los rabinos, con fundamento en las Escrituras dec\u00edan que se pod\u00eda llegar a perdonar hasta tres veces. Pedro, en su experiencia al lado de Jes\u00fas, cre\u00eda que se deb\u00eda perdonar siete veces. Jes\u00fas, en su escuela, propone un perd\u00f3n sin medida, siempre. As\u00ed se desprende del di\u00e1logo que se da entre Pedro y Jes\u00fas en relaci\u00f3n con el perd\u00f3n de las ofensas. Dice el evangelista que Pedro, dialogando con Jes\u00fas: \u201c<i>se acerc\u00f3 y le dijo: \u2018Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?\u00bfhasta siete veces?\u2019 Jes\u00fas le dijo: \u2018no te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u201d <\/i>(Mt 18,21-22). Despu\u00e9s de esta ense\u00f1anza a\u00f1adi\u00f3 una par\u00e1bola que trata sobre la actitud de perd\u00f3n continuo y de coraz\u00f3n, espec\u00edfica de los miembros de toda comunidad cristiana.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><b>Par\u00e1bola del siervo despiadado: <\/b>Pedro ha preguntado a Jes\u00fas el l\u00edmite del perd\u00f3n y hace su propuesta inquietante: \u201c<i>\u00bfsiete veces?<\/i>\u201d, porque la paciencia tiene un l\u00edmite. Jes\u00fas, como de costumbre, le responde con una par\u00e1bola (Mt 18,21-35), que es la mejor explicaci\u00f3n al Padre nuestro cuando dice: \u201c<i>perdona nuestra ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden<\/i>\u201d. La par\u00e1bola describe las relaciones del hombre con Dios y de los hombres entre s\u00ed mismos. Es un drama en <b>tres actos<\/b> y los protagonistas son un rey y sus siervos. <b>Primer acto<\/b>: el rey llama a cuentas a sus siervos y le presentan uno con una deuda astron\u00f3mica, imposible de pagar: le deb\u00eda 10.000 talentos, equivalentes a cien millones de denarios; el denario era el sueldo diario de un trabajador. Ni trabajando muchos a\u00f1os, ni vendi\u00e9ndolo con toda su familia, hubiera podido pagar: es un deudor insolvente. El rey <i>tuvo compasi\u00f3n <\/i> y le perdon\u00f3 toda la deuda. <b>Segundo acto:<\/b> el siervo perdonado se encuentra con un compa\u00f1ero que le debe una suma irrisoria: cien denarios. Con <i>un poco de paciencia <\/i>pagar\u00eda y todo quedar\u00eda resuelto. Sin acceder a ninguna pr\u00f3rroga, rompe su relaci\u00f3n con el compa\u00f1ero, y le hace meter en la c\u00e1rcel. <b>Tercer acto:<\/b> nuevamente el rey y el siervo insolvente. El rey condena al siervo despiadado, por no tener compasi\u00f3n con su compa\u00f1ero, habiendo sido \u00e9l perdonado completamente de una deuda impagable. Contrastan las actitudes del rey perdonando y del siervo cruel, condenando despiadadamente a su compa\u00f1ero. La experiencia del amor misericordioso del rey para nada le sirvi\u00f3. Cada uno somos responsables de la manera de compartir fraternalmente el perd\u00f3n recibido del Padre.<\/p>\n<p><b>Somos deudores insolventes: <\/b>Nosotros, al ofender, acumulamos sobre nosotros una deuda con Dios colosal, impagable. La decisi\u00f3n del rey de querer vender al hombre, a su esposa, sus hijos y sus bienes, quiere subrayar la desesperada situaci\u00f3n del deudor. Este se convierte en un deudor insolvente. Solo Dios es la \u00fanica salida. El, grande en misericordia, nos perdona gratuitamente nuestra deuda cuando llegamos arrepentidos a su presencia. La actitud del perdonado debe ser perdonar. Por eso, el cristiano, perdonado siempre, debe perdonar siempre. Pero, en la par\u00e1bola se agrava la situaci\u00f3n del deudor cruel con su actitud personal de coraz\u00f3n duro, terriblemente vengativo. Este siervo no se da cuenta de todo lo que pierde por no perdonarle a su compa\u00f1ero una deuda tan peque\u00f1a e insignificante. M\u00e1s adelante se dar\u00e1 cuenta de los estragos que produce su rencor, su violencia, su odio. Esos estragos llegan a todos los campos de su persona: el econ\u00f3mico, mental, familiar, social, f\u00edsico y espiritual.<\/p>\n<p><b>Nuestra experiencia: <\/b>Unas veces soy el siervo cruel, otra el consiervo, y debo ser siempre como el rey. La convivencia comunitaria crea roces, ofensas, da\u00f1os. Unas veces no nos ofenden realmente, otras somos suspicaces, o muy sensibles. Otras, sin querer o queriendo, nos herimos, nos ofendemos realmente. Y nos cuesta perdonar de coraz\u00f3n, ya sea las ofensas grandes, o las de cada d\u00eda. Utilizamos en el perd\u00f3n dos clases de medidas: que Dios nos perdone siempre, pero yo no siempre. Lo que yo hago a los dem\u00e1s nunca es grande, siempre tiene excusas, nunca es para tanto. Lo que los otros me hacen, eso siempre es grave, imperdonable, sin excusas. Adem\u00e1s, nos cansamos de perdonar. De ah\u00ed la importancia de estar muy unidos con el Padre celestial que nos ayuda a ser misericordiosos como \u00c9l, a perdonar siempre.<\/p>\n<p><b>Perd\u00f3nanos\u2026como nosotros perdonamos: <\/b>La par\u00e1bola nos ense\u00f1a la inaudita magnanimidad del Padre. El ofrece la gracia de su perd\u00f3n totalmente gratuito y tan magn\u00e1nimamente que el hombre ni siquiera puede sospechar. Pero este perd\u00f3n no lo puede recibir quien no est\u00e1 dispuesto a perdonar a su hermano con generosidad. Adem\u00e1s, quien vive continuamente envuelto en la misericordia de Dios, no puede ser duro y sin piedad con sus hermanos cuando le han hecho alg\u00fan da\u00f1o o le deben algo.<\/p>\n<p>El vers\u00edculo comienza con una petici\u00f3n de ese perd\u00f3n gratuito que da el Se\u00f1or y que debe cambiar la forma de vivir nuestras relaciones. Le decimos al Se\u00f1or: <i>\u201cPerd\u00f3nanos\u201d<\/i>. El \u201c<i>como nosotros perdonamos a quienes nos han ofendido<\/i>\u201d es una petici\u00f3n de los cristianos que hemos tenido la experiencia del perd\u00f3n de Dios en nuestra vida y, por ello, queremos manifestar que vivimos en la l\u00f3gica de la gracia. Nos ponemos en la misma longitud de onda que el Se\u00f1or. En realidad esta petici\u00f3n del Padrenuestro es una petici\u00f3n de conversi\u00f3n, de colocarnos en armon\u00eda y en coherencia con su amor. Al perdonar \u201c<i>a los que nos ofenden<\/i>\u201d manifestamos que estamos en el circuito de la gratuidad del amor del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Rehusar perdonar al hermano es bloquear el movimiento del amor y del perd\u00f3n del Se\u00f1or. Impedimos que su vida circule y se difunda en el mundo a trav\u00e9s de nosotros, de nuestros actos. Bloqueamos el circuito del amor de Dios que debe salvar al mundo. Lo afirma el evangelista Mateo: \u201c<i>Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, tambi\u00e9n el Padre celestial les perdonar\u00e1 a ustedes; pero si no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonar\u00e1 sus faltas<\/i>\u201d (Mt 6,14-15).<\/p>\n<p><b>Sean misericordiosos<\/b>A lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n, el pueblo b\u00edblico fue purificando su concepci\u00f3n del perd\u00f3n entre los hombres, vali\u00e9ndose de su experiencia del perd\u00f3n que recib\u00eda de Dios. La misma ley del Tali\u00f3n representaba una evoluci\u00f3n positiva respecto a las pr\u00e1cticas corrientes de los pueblos vecinos, pues impon\u00eda l\u00edmites a la escalada de la venganza: \u00a1Ojo por ojo y diente por diente! \u00a1Pero no m\u00e1s!<\/p>\n<p>Jes\u00fas, en cambio, con su proceder y su ense\u00f1anza sobre el perd\u00f3n, es una revelaci\u00f3n de la misericordia del Padre, que revoluciona los fundamentos, la finalidad de las relaciones humanas y trasciende nuestra concepci\u00f3n del perd\u00f3n: \u201c<i>Amen a sus enemigos y oren por los que les persiguen y calumnian.<\/i> <i>Sean misericordiosos <\/i> <i>como el Padre celestial es misericordioso<\/i>\u201d (Lc 6,27-36).<\/p>\n<p><b>El cristiano y el perd\u00f3n: <\/b>El cristiano debe <i>estar siempre dispuesto a perdonar<\/i> para imitar a Cristo que se sacrific\u00f3 por nosotros, para nuestro perd\u00f3n. El perd\u00f3n es consecuencia de que nosotros mismos hemos sido perdonados. <i>Perdonar es siempre una actitud divina<\/i>. Solamente perdonamos en Jesucristo. Y la fe en Cristo supone una conversi\u00f3n total y una donaci\u00f3n completa a Cristo que transforma toda nuestra persona. El cristiano desde Cristo se abre al perd\u00f3n y a la reconciliaci\u00f3n. La nueva vida centrada en Cristo se caracteriza por la actitud de Jes\u00fas que siempre es el primero que perdona y siempre gratuitamente. Adem\u00e1s de perdonar, Cristo en la cruz pide perd\u00f3n por sus asesinos y los disculpa ante el Padre celestial: \u201c<i>Padre, perd\u00f3nalos; ellos no saben lo que hacen<\/i>\u201d (Lc 23,34).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas y el L\u00edmite del Perd\u00f3n: (Mt 18, 21-35) Veamos hasta d\u00f3nde necesitamos perdonar, cu\u00e1l es el l\u00edmite. Ya sabemos que es preciso perdonar. Pues, como dice un proverbio \u00e1rabe: \u201cel hombre que perdona se parece al incienso que embalsama el fuego que le consume\u201d. Perdonar es complicado, porque no siempre somos conscientes de toda &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/06\/15\/2434\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 32&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-2434","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-meditaciones"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2434","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2434"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2630,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2434\/revisions\/2630"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}