{"id":2417,"date":"2008-05-18T01:05:39","date_gmt":"2008-05-18T07:05:39","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=2417"},"modified":"2008-09-19T10:51:15","modified_gmt":"2008-09-19T16:51:15","slug":"2417","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2008\/05\/18\/2417\/","title":{"rendered":"Ejercicios sobre el perd\u00f3n, 29"},"content":{"rendered":"<p><b>Poder Sanador del Esp\u00edritu Santo:<\/b><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/fraynelson.com\/banco_imagenes\/esp1.jpg\" alt=\"Paloma\" width=200 align=right hspace=10 \/>Les invito a reflexionar sobre el poder maravilloso de Jes\u00fas y de su Esp\u00edritu para curar una cantidad de males que impiden que amemos con verdadera elegancia y desenvoltura. El poder del Esp\u00edritu Santo y la Palabra de Jes\u00fas sanan el coraz\u00f3n, la mente, nuestras relaciones y las enfermedades de nuestro cuerpo. Diremos primero unas palabras sobre el Poder sanador del Esp\u00edritu Santo para luego reflexionar sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Oigamos al respecto el testimonio del tercer evangelista: \u201c<i>Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano, hab\u00eda una gran multitud de disc\u00edpulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusal\u00e9n y de la regi\u00f3n costera de Tiro y de Sid\u00f3n, que hab\u00eda venido <b>para o\u00edrle y ser curados<\/b> de sus enfermedades. Y los que eran molestados por esp\u00edritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque sal\u00ed de \u00c9l <b>una fuerza<\/b> que sanaba a todos<\/i>\u201d (Lc 6,17-19).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Lucas nos habla, en este trozo del su Evangelio, de una <i>fuerza de<\/i> Jes\u00fas, que sal\u00eda de \u00c9l y sanaba a todos. Esa fuerza no era un fluido magn\u00e9tico, una corriente hipn\u00f3tica, un poder de sugesti\u00f3n u otra cosa semejante. Esa fuerza de Jes\u00fas se llama el <b>Esp\u00edritu Santo<\/b>. Ya nos lo hab\u00eda clarificado dos cap\u00edtulos antes el evangelista, al afirmar que \u201c<i>Jes\u00fas volvi\u00f3 a Galilea por <b>la fuerza del Esp\u00edritu Santo<\/b>, y su fama se extendi\u00f3 por toda la regi\u00f3n<\/i>\u201d (Lc 4,14). En el discurso <i>program\u00e1tico<\/i>, el evangelista habla de que Jes\u00fas inici\u00f3 su misi\u00f3n con el poder del Esp\u00edritu Santo: \u201c<i>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha ungido y me ha enviado a proclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos, a dar vista los ciegos, libertad a los oprimidos, y a proclamar un a\u00f1o de gracia y de perd\u00f3n<\/i>\u201d (Lc 4, 18-19). El evangelista escribe en clave de Esp\u00edritu Santo, de sanaci\u00f3n y de perd\u00f3n. El programa de Jes\u00fas da comienzo sanando con el Poder del Esp\u00edritu Santo. Tambi\u00e9n la vida de la Iglesia ha sido inaugurada e impulsada desde el principio por el Esp\u00edritu Santo y su Poder (Hech 1,8; 2,15ss.).<\/p>\n<p><b>Sanaci\u00f3n tridimensional: <\/b>Jes\u00fas quiere sanar con la fuerza de su Esp\u00edritu a todo el hombre, en todas sus dimensiones y componentes. La medicina \u201chol\u00edstica\u201d -del griego \u201cholos\u201d = entero-, no solo toma en cuenta el \u00f3rgano enfermo, sino a la persona entera. No se contenta, por ejemplo con sanar una pierna, sino que toma en cuenta el resto del cuerpo. \u00bfPara qu\u00e9 servir\u00eda sanar una rodilla si nuestro esp\u00edritu, nuestro coraz\u00f3n o nuestra alma est\u00e1n enfermos? El Esp\u00edritu Santo sana a hombres y mujeres, a toda la persona en sus tres dimensiones esenciales: inteligencia, coraz\u00f3n y cuerpo. <b>La inteligencia,<\/b> que abarca la esfera del raciocinio; <b>el coraz\u00f3n,<\/b> que abarca la esfera de la afectividad y de la voluntad; <b>el cuerpo<\/b>, que abarca la esfera biol\u00f3gica. Para nuestra raz\u00f3n o inteligencia nos da luz, certidumbre, verdad; para nuestro coraz\u00f3n nos da amor, capacidad de perd\u00f3n; para nuestro cuerpo nos da fuerza para que est\u00e9 sano y fuerte.<\/p>\n<p><b>Terapia pneum\u00e1tica: <\/b><\/p>\n<p>Por analog\u00eda con el t\u00e9rmino \u201chelioterapia\u201d, que es un tratamiento de sol, vamos a realizar una terapia \u201dpneum\u00e1tica\u201d. Se trata de un tratamiento de Esp\u00edritu Santo. As\u00ed como en una helioterapia nos exponemos al sol; durante la pneumaterapia exponemos a la acci\u00f3n sanadora del Esp\u00edritu Santo todo nuestro ser, en sus tres dimensiones: mente, coraz\u00f3n y cuerpo.<\/p>\n<p><b>Sanaci\u00f3n de la mente: <\/b>Comenzamos con algunas enfermedades de nuestro esp\u00edritu, con la <b>incredulidad<\/b>, que tanto auge va teniendo en nuestros d\u00edas. San Pablo dice de ellos: \u201c<i>incr\u00e9dulos a quienes el dios de este mundo ha cegado el entendimiento para impedir que vean brillar el resplandor de la gloria de Cristo<\/i>\u201d (2Cor 4,4). La persona incr\u00e9dula es orgullosa, cerrada, terca. S\u00f3lo considera este mundo y cree saberlo todo. La incredulidad es una atrofia mental, una atrofia del esp\u00edritu, una incapacidad para tener en cuenta el pensamiento que est\u00e9 por encima del nuestro. No quiere reconocer el pensamiento que le rebasa, reh\u00fasa dar el salto hacia arriba.<\/p>\n<p>Otra enfermedad del esp\u00edritu es la <b>idolatr\u00eda<\/b>. En ella el hombre no acepta a Dios y se hace sus propios dioses, rinde homenaje a la criatura en lugar de Dios. Es \u00e9l quien dispone de Dios y no a la inversa. Se convierte en necio, pues se coloca a \u00e9l en vez del Creador. Perdiendo el sentido de Dios, pierde el sentido de su vida, se desorienta y va a la deriva como un carro sin tim\u00f3n. Esta es la verdadera enfermedad de nuestro esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Son tantos los \u00eddolos de la sociedad actual, nuestros \u00eddolos. Para unos es su propio yo. Nadie m\u00e1s que mi yo. Para otros es el dinero. Nos traiciona, nos corrompe y nos dejamos corromper. Es un dios terrible, sin compasi\u00f3n y cu\u00e1ntos estragos est\u00e1 haciendo en nuestra Colombia. Para otros es el sexo, que se ha apoderado de todos los estamentos destruyendo la familia y las personas. Para otros es el futbol, dios a quien se sirve no solo los domingos y fiestas, sino durante toda la semana.<\/p>\n<p>Un <b>esoterismo<\/b> furibundo se ha apodera del hombre de hoy, con una cantidad de supersticiones que le hace recurrir a brujos, magos, adivinos, ocultismo, espiritismo, constituyendo otra grave enfermedad del esp\u00edritu. Y para sanar de todo lo anterior hay dos maneras ordinarias, la naturaleza y la gracia. Pero cuando tomamos un tercer camino, la b\u00fasqueda de poderes ocultos escondi\u00e9ndonos de Dios, abusando de sus nombre y de sus signos, entonces estamos en poder del mentiroso, del enemigo, de quien dijo que le pertenece todo poder en la tierra y lo entrega a quien le adora.<\/p>\n<p><b>Sanaci\u00f3n del coraz\u00f3n: <\/b>Tambi\u00e9n hoy estamos especialmente afectados de cardiopat\u00edas. Una enfermedad del coraz\u00f3n hoy es la <b>abulia,<\/b> del griego<b> \u201ca\u201d<\/b> sin y \u201c<b>boul\u00e9<\/b>\u201d, voluntad. Esta enfermedad es la ausencia de voluntad, de decisi\u00f3n y lo que de ella se deriva: cansancio, pereza, lasitud, encontrar todo demasiado pesado, demasiado dif\u00edcil; es una permanente pereza espiritual que obstaculiza la santidad. Los matrimonios, el sacerdocio, la vida religiosa, est\u00e1n tocados por este virus y muchos padecen esta enfermedad, de tal manera que decisiones tan trascendentales se toman solo temporalmente, desistiendo de lo que un d\u00eda desdieron vivir para siempre.<\/p>\n<p>Otra enfermedad grav\u00edsima es el deseo de poder. El cristiano, el hombre com\u00fan ya no se gu\u00eda por el servicio sino por el deseo de poder. Aumentan los autoritarios, que en la familia o en el trabajo se imponen de manera tir\u00e1nica. Es terrible esta enfermedad de la voluntad. La violencia, c\u00f3lera en el hombre de hoy es terrible y ha destruido a los individuos y a la misma familia. La violencia dom\u00e9stica va creciendo kilom\u00e9tricamente convirtiendo a las familias en verdaderos infiernos y constituyendo una terrible y asoladora enfermedad espiritual.<\/p>\n<p><b>Sanaci\u00f3n del cuerpo: <\/b>As\u00ed como exponemos en las playas nuestros cuerpos para recibir el beneficio de los rayos solares, de la misma manea necesitamos exponer, tambi\u00e9n nuestro cuerpo al sol del Esp\u00edritu Santo para que \u00e9l lo sane tambi\u00e9n de las enfermedades f\u00edsicas: par\u00e1lisis, enfermedades de los ojos, de los huesos, de los o\u00eddos y tantas otras. Tenemos que ser conscientes que las enfermedades no son un castigo de Dios. De muchas de ellas nosotros mismos somos responsables o tenemos nuestra parte de responsabilidad. Muchas de ellas son consecuencia del abuso, ya sea en el comer o en el beber, en la sexualidad o en las drogas.<\/p>\n<p>Antes de curar al paral\u00edtico, Jes\u00fas le hizo una pregunta extra\u00f1a: \u201c<i>\u00bfQuieres curarte?\u201d <\/i>(Jn 5,6). El lo quiere, pero Jes\u00fas quiere escuchar que el mismo enfermo lo exprese. Jes\u00fas quiere saber si nosotros mismos realmente lo deseamos, y si estamos dispuestos a vivir aquello que nos cuesta. Jes\u00fas sana las enfermedades f\u00edsicas mediante su palabra. Este es el testimonio de un enfermo, que fue sanado: \u201cYo era alcoh\u00f3lico en \u00faltimo grado. No pod\u00eda estar dos horas sin beber. Hab\u00eda vuelto imposible la vida de mi esposa y de mis tres hijos. Un d\u00eda me llevaron a un encuentro donde se le\u00eda la Biblia. Al escuchar la Palabra de Dios, me sent\u00ed como atravesado por una descarga el\u00e9ctrica y me sent\u00ed sano. Luego, cada vez que ten\u00eda deseos de beber alcohol, corr\u00eda a abrir la Biblia en ese vers\u00edculo. El hecho de volver a leer esa Palabra me da fuerza inclusive ahora en que estoy totalmente sanado. Luego intent\u00f3 decir cu\u00e1l era esa palabra, pero su garganta se cerr\u00f3 de emoci\u00f3n. Se trataba de un vers\u00edculo del Cantar de los Cantares, que dice: \u201c<i>Celebremos tus caricias m\u00e1s que el vino<\/i>\u201d (Ct 1,4). La Palabra de Dios, escuchada en ambiente de fe y oraci\u00f3n tiene un inmenso poder sanador.<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo no acaba con las sorpresas. Muchos han venido a acompa\u00f1ar a sus enfermos. \u00a1Simplemente se consideraban acompa\u00f1antes y en la oraci\u00f3n descubren que ellos son los verdaderos enfermos! Otros no son sanados. Cuando San Francisco de As\u00eds muri\u00f3 ten\u00eda unas diez enfermedades graves, seg\u00fan estiman m\u00e9dicos actuales. El logr\u00f3 que oros se sanaran, pero \u00e9l vivi\u00f3 con su propia enfermedad. En el \u00c1frica, una mujer cojeaba y hab\u00eda orado mucho por su sanaci\u00f3n, pero no hab\u00eda sanado. Al final cambi\u00f3 su oraci\u00f3n y le dijo al Se\u00f1or: Est\u00e1 bien, acepto cojear toda mi vida, pero me vas a prometer que al llegar al Para\u00edso, all\u00ed me har\u00e1s bailar, \u00a1porque yo nac\u00eda par bailar!<\/p>\n<p>Dios tiene dos maneras de socorrer y mostrar su poder: quitando el mal o dando fuerza para soportarlo de una manera nueva y, hasta gozosa, uni\u00e9ndonos a Cristo, completando as\u00ed \u201c<i>lo que falt\u00f3 a la pasi\u00f3n de Cristo, a favor de su Cuerpo, que es la Iglesia<\/i>\u201d (Col 1,24).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poder Sanador del Esp\u00edritu Santo: Les invito a reflexionar sobre el poder maravilloso de Jes\u00fas y de su Esp\u00edritu para curar una cantidad de males que impiden que amemos con verdadera elegancia y desenvoltura. 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