{"id":24006,"date":"2013-11-30T02:51:26","date_gmt":"2013-11-30T07:51:26","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=24006"},"modified":"2013-11-29T23:58:24","modified_gmt":"2013-11-30T04:58:24","slug":"el-vinculo-de-la-libertad-con-la-verdad-y-la-ley-natural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2013\/11\/30\/el-vinculo-de-la-libertad-con-la-verdad-y-la-ley-natural\/","title":{"rendered":"El v\u00ednculo de la libertad con la verdad y la ley natural"},"content":{"rendered":"<p>138 En el ejercicio de la libertad, el hombre realiza actos moralmente buenos, que edifican su persona y la sociedad, cuando obedece a la verdad, es decir, cuando no pretende ser creador y due\u00f1o absoluto de \u00e9sta y de las normas \u00e9ticas.261 La libertad, en efecto, \u00ab no tiene su origen absoluto e incondicionado en s\u00ed misma, sino en la existencia en la que se encuentra y para la cual representa, al mismo tiempo, un l\u00edmite y una posibilidad. Es la libertad de una criatura, o sea, una libertad donada, que se ha de acoger como un germen y hacer madurar con responsabilidad \u00bb.262 En caso contrario, muere como libertad y destruye al hombre y a la sociedad.263<\/p>\n<p>139 La verdad sobre el bien y el mal se reconoce en modo pr\u00e1ctico y concreto en el juicio de la conciencia, que lleva a asumir la responsabilidad del bien cumplido o del mal cometido. \u00ab As\u00ed, en el juicio pr\u00e1ctico de la conciencia, que impone a la persona la obligaci\u00f3n de realizar un determinado acto, se manifiesta el v\u00ednculo de la libertad con la verdad. Precisamente por esto la conciencia se expresa con actos de \u201cjuicio\u201d, que reflejan la verdad sobre el bien, y no como \u201cdecisiones\u201d arbitrarias. La madurez y responsabilidad de estos juicios \u2014y, en definitiva, del hombre, que es su sujeto\u2014 se demuestran no con la liberaci\u00f3n de la conciencia de la verdad objetiva, en favor de una presunta autonom\u00eda de las propias decisiones, sino, al contrario, con una apremiante b\u00fasqueda de la verdad y con dejarse guiar por ella en el obrar \u00bb.264<\/p>\n<p>140 El ejercicio de la libertad implica la referencia a una ley moral natural, de car\u00e1cter universal, que precede y a\u00fana todos los derechos y deberes.265 La ley natural \u00ab no es otra cosa que la luz de la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. Esta luz o esta ley Dios la ha donado a la creaci\u00f3n \u00bb 266 y consiste en la participaci\u00f3n en su ley eterna, la cual se identifica con Dios mismo.267 Esta ley se llama natural porque la raz\u00f3n que la promulga es propia de la naturaleza humana. Es universal, se extiende a todos los hombres en cuanto establecida por la raz\u00f3n. En sus preceptos principales, la ley divina y natural est\u00e1 expuesta en el Dec\u00e1logo e indica las normas primeras y esenciales que regulan la vida moral.268 Se sustenta en la tendencia y la sumisi\u00f3n a Dios, fuente y juez de todo bien, y en el sentido de igualdad de los seres humanos entre s\u00ed. La ley natural expresa la dignidad de la persona y pone la base de sus derechos y de sus deberes fundamentales.269<\/p>\n<p>141 En la diversidad de las culturas, la ley natural une a los hombres entre s\u00ed, imponiendo principios comunes. Aunque su aplicaci\u00f3n requiera adaptaciones a la multiplicidad de las condiciones de vida, seg\u00fan los lugares, las \u00e9pocas y las circunstancias,270 la ley natural es inmutable, \u00ab subsiste bajo el flujo de ideas y costumbres y sostiene su progreso&#8230; Incluso cuando se llega a renegar de sus principios, no se la puede destruir ni arrancar del coraz\u00f3n del hombre. Resurge siempre en la vida de individuos y sociedades \u00bb.271<\/p>\n<p>Sus preceptos, sin embargo, no son percibidos por todos con claridad e inmediatez. Las verdades religiosas y morales pueden ser conocidas \u00ab de todos y sin dificultad, con una firme certeza y sin mezcla de error \u00bb,272 s\u00f3lo con la ayuda de la Gracia y de la Revelaci\u00f3n. La ley natural ofrece un fundamento preparado por Dios a la ley revelada y a la Gracia, en plena armon\u00eda con la obra del Esp\u00edritu.273<\/p>\n<p>142 La ley natural, que es ley de Dios, no puede ser cancelada por la maldad humana.274 Esta Ley es el fundamento moral indispensable para edificar la comunidad de los hombres y para elaborar la ley civil, que infiere las consecuencias de car\u00e1cter concreto y contingente a partir de los principios de la ley natural.275 Si se oscurece la percepci\u00f3n de la universalidad de la ley moral natural, no se puede edificar una comuni\u00f3n real y duradera con el otro, porque cuando falta la convergencia hacia la verdad y el bien, \u00ab cuando nuestros actos desconocen o ignoran la ley, de manera imputable o no, perjudican la comuni\u00f3n de las personas, causando da\u00f1o \u00bb.276 En efecto, s\u00f3lo una libertad que radica en la naturaleza com\u00fan puede hacer a todos los hombres responsables y es capaz de justificar la moral p\u00fablica. Quien se autoproclama medida \u00fanica de las cosas y de la verdad no puede convivir pac\u00edficamente ni colaborar con sus semejantes.277<\/p>\n<p>143 La libertad est\u00e1 misteriosamente inclinada a traicionar la apertura a la verdad y al bien humano y con demasiada frecuencia prefiere el mal y la cerraz\u00f3n ego\u00edsta, elev\u00e1ndose a divinidad creadora del bien y del mal: \u00ab Creado por Dios en la justicia, el hombre, sin embargo, por instigaci\u00f3n del demonio, en el propio exordio de la historia, abus\u00f3 de su libertad, levant\u00e1ndose contra Dios y pretendiendo alcanzar su propio fin al margen de Dios (&#8230;). Al negarse con frecuencia a reconocer a Dios como su principio, rompe el hombre la debida subordinaci\u00f3n a su fin \u00faltimo, y tambi\u00e9n toda su ordenaci\u00f3n tanto por lo que toca a su propia persona como a las relaciones con los dem\u00e1s y con el resto de la creaci\u00f3n \u00bb.278 La libertad del hombre, por tanto, necesita ser liberada. Cristo, con la fuerza de su misterio pascual, libera al hombre del amor desordenado de s\u00ed mismo,279 que es fuente del desprecio al pr\u00f3jimo y de las relaciones caracterizadas por el dominio sobre el otro; \u00c9l revela que la libertad se realiza en el don de s\u00ed mismo.280 Con su sacrificio en la cruz, Jes\u00fas reintegra el hombre a la comuni\u00f3n con Dios y con sus semejantes.<\/p>\n<p><strong>NOTAS para esta secci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>261Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1749-1756.<\/p>\n<p>262Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor, 86: AAS 85 (1993) 1201.<\/p>\n<p>263Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor, 44. 99: AAS 85 (1993) 1168- 1169. 1210-1211.<\/p>\n<p>264Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor, 61: AAS 85 (1993) 1181-1182.<\/p>\n<p>265Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor, 50 : AAS 85 (1993) 1173-1174.<\/p>\n<p>266Sto. Tom\u00e1s de Aquino, In duo praecepta caritatis et in decem Legis praecepta expositio, c. 1: \u00ab Nunc autem de scientia operandorum intendimus: ad quam tractandam quadruplex lex invenitur. Prima dicitur lex naturae; et haec nihil aliud est nisi lumen intellectus insitum nobis a Deo, per quod cognoscimus quid agendum et quid vitandum. Hoc lumen et hanc legem dedit Deus homini in creatione \u00bb: Divi Thomae Aquinatis, Doctoris Angelici, Opuscula Theologica, v. II: De re spirituali, cura et studio P. Fr. Raymundi Spiazzi O.P., Marietti ed., Taurini-Romae 1954, p. 245.<\/p>\n<p>267Cf. Sto. Tom\u00e1s de Aquino, Summa theologiae, I-II, q.91, a.2, c: Ed. Leon. 7,154: \u00ab &#8230;participatio legis aeternae in rationali creatura lex naturalis dicitur \u00bb.<\/p>\n<p>268Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1955.<\/p>\n<p>269Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1956.<\/p>\n<p>270Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1957.<\/p>\n<p>271Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1958.<\/p>\n<p>272Concilio Vaticano I, Const. dogm. Dei Filius, c.2: DS 3005, p. 588; cf. P\u00edo XII, Carta enc. Humani generis: AAS 42 (1950) 562.<\/p>\n<p>273Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,1960.<\/p>\n<p>274Cf. San Agust\u00edn, Confesiones, 2,4,9: PL 32, 678: \u00ab Furtum certe punit lex tua, Domine, et lex scripta in cordibus hominum, quam ne ipsa quidem delet iniquitas \u00bb.<\/p>\n<p>275Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1959.<\/p>\n<p>276Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor, 51: AAS 85 (1993) 1175.<\/p>\n<p>277Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Evangelium vitae, 19-20: AAS 87 (1995) 421-424.<\/p>\n<p>278Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 13: AAS 58 (1966) 1034- 1035.<\/p>\n<p>279Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1741.<\/p>\n<p>280Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor, 87: AAS 85 (1993) 1202-1203.<\/p>\n<p><i>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>138 En el ejercicio de la libertad, el hombre realiza actos moralmente buenos, que edifican su persona y la sociedad, cuando obedece a la verdad, es decir, cuando no pretende ser creador y due\u00f1o absoluto de \u00e9sta y de las normas \u00e9ticas.261 La libertad, en efecto, \u00ab no tiene su origen absoluto e incondicionado en &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2013\/11\/30\/el-vinculo-de-la-libertad-con-la-verdad-y-la-ley-natural\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;El v\u00ednculo de la libertad con la verdad y la ley natural&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1050,392,412,354],"tags":[],"class_list":["post-24006","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-compendio-de-doctrina-social","category-ley","category-libertad","category-verdad"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24006"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24006\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24007,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24006\/revisions\/24007"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}